24º DOMINGO T.O., «PARA DIOS NADIE ESTÁ PERDIDO», Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos
FE ADULTA

Lc 15, 1-32

Hoy leemos el capítulo 15 de Lucas, que empieza exponiendo el contexto en que se desarrollan las tres parábolas: la oveja, la moneda y el hijo perdidos. Todos los publicanos y pecadores se acercaban a él. Los fariseos y letrados critican a Jesús por esto. Las parábolas son una respuesta de Jesús a esas murmuraciones.

Los fariseos tenían una idea equivocada de Dios. Pensaban acercarse a Él a través del cumplimiento de la Ley. Tantas veces se nos ha inculcado la obligación de buscar a Dios por ese camino, que nos quedamos con el culo al aire cuando el evangelio nos dice que es Él el que nos está buscando siempre. No se trata aquí de la conversión del pecador, sino de la bondad absoluta de Dios para con nosotros.

A pesar de la radicalidad del domingo pasado (odia a tu familia, ama la cruz, renuncia a todo), hoy nos dice el evangelio que los «pecadores» se acercaban a Jesús para escucharle. Es la mejor demostración de que no lo entendieron como rigorismo, sino como acogida entrañable.

Los fariseos y letrados (los buenos) se acercaban también, pero para espiarle y condenarle. No podían concebir que un representante de Dios pudiera mezclarse con los «malditos». El Dios de Jesús está radicalmente en contra del sentir de los fariseos. Toda la religiosidad que nace de esta concepción equivocada de Dios es también equivocada.

Las parábolas no necesitan explicación alguna, pero exigen implicación, es decir, que nos dejemos empapar por su mensaje. El dios que nos hemos fabricado a nuestra imagen y semejanza tiene que saltar por los aires. Atreverse a romper una y otra vez el ídolo es la tarea más complicada de toda religión, porque ese ídolo es fruto de nuestros intereses egoístas que pretenden manipular a la divinidad.

El Dios de Jesús se identifica con cada una de sus criaturas haciéndolas participes de todo lo que él es. No somos nosotros los que tenemos que «convertirnos» a Dios, porque Él está siempre vuelto hacia cada uno de nosotros. No puede esperar nada de nosotros, pero nosotros, todo lo recibimos de Él.

Las tres parábolas van en la misma dirección. No solo nos invitan a la confianza en un Dios que nos busca con amor sino que trastocan radicalmente la idea de Dios, la idea de pecador y la idea de justo. Si comparamos la primera lectura con el evangelio, descubriremos el abismo que existe entre una concepción y otra. Pero se trata de sustituir conceptos religiosos, que son los más difíciles de desarraigar del corazón humano. Después de veinte siglos, seguimos teniendo la misma dificultad a la hora de cambiar nuestro concepto de Dios. Seguimos pensándolo como el que premia y castiga.

En los conceptos religiosos de la época, Jesús no pudo expresar toda su experiencia de Dios. Pero si estamos atentos podemos descubrir en su mensaje, rasgos definitivos del verdadero Dios. El Dios de Jesús es, sobre todo, Abba; es decir, padre y madre que se entrega incondicionalmente a sus criaturas. Es amor, misericordia y compasión. Nada del ser poderoso que espera de nosotros vasallaje. Nada del juez que analiza con meticulosidad nuestras acciones. Nada del impasible que defiende su gloria por encima de todo. Las tres parábolas insisten en la búsqueda, por su parte, del hombre, aunque se haya extraviado.

Hoy podemos apuntar a Dios con mucha más precisión que lo que fueron capaces de expresar los evangelios, porque tenemos mejor conocimiento del hombre y del mundo. Hoy sabemos que Dios no es un ser, ni siquiera el más sublime de todos los seres. Lo que Dios es, lo ha dejado plasmado en cada una de sus criaturas. Dios no puede ser aislado de la creación. No es ni cada criatura ni el conjunto de lo creado; pero tampoco es algo al margen, que se encuentra en alguna parte fuera de la creación. El concepto de creación que hemos manejado hasta la fecha debemos superarlo. Dios no «hizo» el mundo en un momento determinado. La creación es la manifestación de Dios que no exige un principio temporal.

El Dios de Jesús es don absoluto y total. No un don como posibilidad, sino un don efectivo y ya realizado, porque es la base y fundamento de todo lo que somos. Al decir que es Amor (ágape) estamos diciendo que ya se ha dado totalmente, y que no le queda nada por dar. Jesús no vino a salvar, sino a decirnos que estamos salvados. Un lenguaje sobre Dios que suponga expectativas sobre lo que Dios puede darme o no darme, no tiene sentido.

Si somos capaces de entrar en esta comprensión de Dios, cambiará también nuestra idea de «buenos» y «malos». La actitud de Dios no puede ser diferente para cada uno de nosotros, porque es anterior a lo que cada uno es o pueda llegar a ser. El Dios que premia a los buenos y castiga a los malos, es una aberración incompatible con el espíritu de Jesús. Dios no nos ama porque seamos buenos, al contrario, seremos «buenos» si hemos descubierto lo que hay de Dios (Amor) en nosotros. Si somos «malos», es porque no hemos descubierto a Dios como base y fundamento de nuestro ser.

Alguno puede pensar que aceptar la misericordia de Dios, invita a escapar de la responsabilidad personal. Si Dios me va amar lo mismo siendo bueno que siendo malo, no merece la pena esforzarse. Esta reflexión, muy corriente entre nosotros, indica que no hemos entendido nada del evangelio. Nada más contrario a la predicación de Jesús. La misericordia de Dios es gratuita, eterna e infinita, aunque no puede afectarme hasta que yo no la acepte y la haga mía. Creer que puedo acogerme a la misericordia sin responder a su búsqueda, es entender la relación con Dios de una manera mecánica, jurídica y externa. Al contrario, la actitud de Dios para conmigo, tiene que ser el motor de cambio en mí.

La máxima expresión de misericordia es el perdón. Entender el perdón de Dios, tiene una dificultad casi insuperable, porque nos empeñamos en proyectar sobre Dios nuestra propia manera de perdonar. Nuestro perdón es una reacción a la ofensa del otro. En cambio, el perdón de Dios es anterior al pecado. Dios es solo amor, pero nosotros lo descubrimos como perdón, cuando nos sentimos perdonados, por eso para nosotros está siempre unido al pecado. Para aclararnos un poco, vamos a examinar dos conceptos: cómo podemos entender el perdón de Dios, y cómo podemos entender el pecado.

Dios sólo puede amar. Decimos que Dios ama porque Él es amor, no porque las cosas o las personas sean amables. Dios no ama las cosas porque son buenas, sino que las cosas son buenas porque Dios las ama. El perdón en Dios significa que su amor no acaba cuando nosotros fallamos, como pasa entre los hombres. Si nosotros amamos a unas criaturas y no a otras, se debe a nuestra ceguera, a nuestra ignorancia. Ahora comprenderéis lo equívoco de nuestro lenguaje sobre Dios cuando hablamos de su perdón como un acto.

Tenemos que cambiar el concepto de pecado como ofensa a Dios. Es ridículo pensar que podamos ofender a Dios. La incapacidad de los cristianos para aceptar a los «malos», se debe a nuestro concepto de pecado. Lo identificamos con la persona misma y no somos capaces de descubrir que la persona es una cosa y su postura y sus acciones otra muy distinta.

El pecado es siempre fruto de la ignorancia. Para que la voluntad se incline hacia un objeto, tiene que presentarlo el entendimiento como bueno. Claro que el entendimiento puede ver una cosa como buena, siendo en realidad mala. Esta es la causa de nuestros fallos. Por eso, para superar una actitud de pecado, no debemos apelar a la voluntad, sino al entendimiento.

Si las reflexiones que acabamos de hacer, son ciertas, ¿de qué sirve la confesión? Mal utilizada, para nada. Pero si la sabemos utilizar, es uno de los hallazgos más interesantes de los dos mil años de cristianismo, porque responde a una necesidad humana. Somos nosotros, no Dios, quienes necesitamos de la confesión como señal de su perdón. La confesión no es para que Dios nos perdone, sino para que nosotros descubramos el mal que hemos hecho y aceptemos el amor de Dios que llega a nosotros sin merecerlo. Esa aceptación lleva consigo un proceso interno, que es lo que intenta la confesión sacramental al facilitar la apertura a ese amor de Dios que solo llega a nosotros cuando nos abrimos a Él.

Meditación-contemplación

Que Dios pudiera amar a los pecadores, era impensable para los fariseos.

Esta actitud hace imposible toda relación con el Dios de Jesús.

Si no vivo el amor de Dios como pura gratuidad,

será imposible responder a ese amor y vivirlo.

…………………

El amor de Dios es anterior a mi propio ser.

No puedo hacer nada para merecerlo o para evitarlo.

Todo lo que soy, tiene como fundamento ese don gratuito de Dios.

Lo que se me pide, es dejar que ese Ágape se manifieste a través de mí ser.

…………………..

Tengo que dejarme encontrar por ese Dios que está siempre buscándome.

Tengo que sentir su fuerza y dejar que me inunde.

Dios en mí, es energía trasformadora.

Todo mi ser debe convertirse en esa energía que es Dios.

Fray Marcos

 

24. IGANDEA URTEAN ZEHAR, » KEUNURIK ESKANDALAGARRIENA-EL GESTO MÁS ESCANDALOSO».

24. IGANDEA URTEAN ZEHAR (C) Luk. 15, 1-32
KEUNURIK ESKANDALAGARRIENA

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Jesusen keinurik probokatzaile eta eskandalagarriena izan zen, dudarik gabe, bekatariei sinpatia bereziaz harrera egitea, hau da, gidari erlijiosoek zokoraturik zituzten eta gizartean, Legeaz kanpo jokatzeatik, markatuak zirenei. Jende hura gehienik haserrarazten zuena, Jesusek bekatariekin adiskidetsuki otorduak egitea zen.

Gehienetan, ahaztu egiten dugu Jesusek egoera harrigarri bat sortu zuela bere garaiko gizartean. Bekatariak ez doaz ihesi harengandik. Aitzitik, erakarririk sentitzen dira, bai Jesusek berak, bai haren mezuak. Lukasek diosku: «bekatariak eta zerga-biltzaileak Jesusengana hurbildu ohi ziren entzuteko». Badirudi, Jesusen baitan harrera eta ulermena aurkitzen dutela, beste inon ez bezala.

Bitartean, fariseuen taldekoek eta lege-maisuek, herriaren aurrean ospe moral eta erlijiosorik handiena duten horiek, kritika egiten besterik ez dakite, Jesusen portaeraz eskandalizaturik: «Honek bekatariak onartzen ditu eta otorduak egiten haiekin». Nolatan eser daiteke Jainkoaren gizon bat mahai berean jende bekatari eta jendilaje harekin?

Jesusek ez zion sekula jaramonik egin haien kritikari. Bazekien Jainkoa ez dela Epaile gogor eta zorrotza, sinagogan lehen postuak hartzen zituzten maisu haiek, guztiz seguru, aipatzen zuten bezalakoa. Jesusek ondo ezagutzen du Aitaren bihotza. Jainkoak ulertzen die bekatariei; guztiei eskaintzen die bere barkazioa; ez du inor baztertzen; dena du barkatzen. Inork ez luke lausotu edo desitxuratu behar Jainkoaren barkazio atzeman ezin eta doako hori.

Horregatik, bere ulermena eta adiskidetasuna eskaintzen die Jesusek. Prostituitu eta zerga-biltzaile haiek Jainkoak onartzen dituela sentitu behar dute. Hori da lehenengo gauza. Ez dute zertan beldur izan. Mahaian jar daitezke, ardoa edan dezakete eta kantari jardun ere bai Jesusen ondoan. Honen harrerak barnea sendatzen die. Lotsa eta umilazio orotatik libratzen ditu. Bizi-poza itzultzen die.

Diren bezalako onartzen ditu Jesusek, aurrez ezer exijitu gabe. Bere bakea eta Jainkoaganako bere konfiantza kutsatzen die, segurtasunik ez badu ere jokabidea aldatuz erantzungo diotela. Jainkoaren errukiaz erabat fidatuz egiten du hori, badakielako Jainkoa haien zain dagoela besoak zabalik, aita on bat galdua den seme batengana joan ohi den bezala.

Jesusi leial jarraitu nahi dion Eliza baten lehen egitekoa, ez da bekatariak kondenatzea, baizik ulertzea eta harrera eskaintzea adiskidetsuki. Erroman egiaztatu ahal izan nuen hau duela hilabete batzuk: Frantzisko aita santuak azpimarratzen zuenean Jainkoak beti barkatzen duela, dena barkatzen duela, guztiei barkatzen diela… jendeak gogotsu egiten zuen txalo. Segur aski, horixe da fede kaxkar eta duda-mudazko jende askok Elizagandik argiro entzun beharrekoa.

 

24 Tiempo ordinario (C) Lucas 15, 1-32

EL GESTO MÁS ESCANDALOSO

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 11/09/13.- El gesto más provocativo y escandaloso de Jesús fue, sin duda, su forma de acoger con simpatía especial a pecadoras y pecadores, excluidos por los dirigentes religiosos y marcados socialmente por su conducta al margen de la Ley. Lo que más irritaba era su costumbre de comer amistosamente con ellos.

De ordinario, olvidamos que Jesús creó una situación sorprendente en la sociedad de su tiempo. Los pecadores no huyen de él. Al contrario, se sienten atraídos por su persona y su mensaje. Lucas nos dice que “los pecadores y publicanos solían acercarse a Jesús para escucharle”. Al parecer, encuentran en él una acogida y comprensión que no encuentran en ninguna otra parte.

Mientras tanto, los sectores fariseos y los doctores de la Ley, los hombres de mayor prestigio moral y religioso ante el pueblo, solo saben criticar escandalizados el comportamiento de Jesús: “Ese acoge a los pecadores y come con ellos”. ¿Cómo puede un hombre de Dios comer en la misma mesa con aquella gente pecadora e indeseable?

Jesús nunca hizo caso de sus críticas. Sabía que Dios no es el Juez severo y riguroso del que hablaban con tanta seguridad aquellos maestros que ocupaban los primeros asientos en las sinagogas. El conoce bien el corazón del Padre. Dios entiende a los pecadores; ofrece su perdón a todos; no excluye a nadie; lo perdona todo. Nadie ha de oscurecer y desfigurar su perdón insondable y gratuito.

Por eso, Jesús les ofrece su comprensión y su amistad. Aquellas prostitutas y recaudadores han de sentirse acogidos por Dios. Es lo primero. Nada tienen que temer. Pueden sentarse a su mesa, pueden beber vino y cantar cánticos junto a Jesús. Su acogida los va curando por dentro. Los libera de la vergüenza y la humillación. Les devuelve la alegría de vivir.

Jesús los acoge tal como son, sin exigirles previamente nada. Les va contagiando su paz y su confianza en Dios, sin estar seguro de que responderán cambiando de conducta. Lo hace confiando totalmente en la misericordia de Dios que ya los está esperando con los brazos abiertos, como un padre bueno que corre al encuentro de su hijo perdido.

La primera tarea de una Iglesia fiel a Jesús no es condenar a los pecadores sino comprenderlos y acogerlos amistosamente. En Roma pude comprobar hace unos meses que, siempre que el Papa Francisco insistía en que Dios perdona siempre, perdona todo, perdona a todos…, la gente aplaudía con entusiasmo. Seguramente es lo que mucha gente de fe pequeña y vacilante necesita escuchar hoy con claridad de la Iglesia. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

Mil teólogos piden al Papa que rehabilite a los castigados por Ratzinger

La asociación Juan XXIII espera de Francisco esa prueba de aperturismo.  “Pedimos la suspensión de las sanciones y la rehabilitación de los teólogos y teólogas represaliados, sobre todo durante los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI, especialmente represivos en cuestiones de teología moral y dogmática”. Este es el último punto del manifiesto del 33 congreso de la Asociación de Teólogos Juan XXIII, que ha reunido este fin de semana a mil personas para debatir sobre la vigencia de la Teología de la Liberación.

Religiosa cristiana siria: Pruebas del ataque químico en Damasco «fueron elaboradas intencionalmente»

Las pruebas sobre el ataque con armas químicas efectuado por el Gobierno sirio el 21 de agosto cerca de Damasco fueron “elaboradas y preparadas con antelación e intencionalmente”, afirma una religiosa de una congregación que trabaja en el país árabe. “Llevo estudiando durante más de dos semanas todos los materiales relacionados con este ataque. Tengo pruebas y voy a publicar un informe acerca de que todos estos materiales han sido elaborados intencionalmente”, dijo a RT la religiosa Agnès-Mariam de la Croix.

 

MENSAJE DEL 33 CONGRESO DE TEOLOGÍA

Del 5 al 8 de septiembre hemos celebrado en Madrid el 33 Congreso de Teología sobre “La teología de la Liberación, hoy”, que ha reunido a mil personas procedentes de los diferentes países y continentes en un clima de reflexión, convivencia fraterno-sororal y diálogo interreligioso, intercultural e interétnico.

1. Vivimos en mundo gravemente enfermo, injusto y cruel, en el que la riqueza se concentra cada vez más en menos manos y crecen las desigualdades y la pobreza.  Entre 40.000 y 50.000 personas mueren al día por hambre y guerras, cuando existen recursos suficientes para alimentar al doble de la población mundial. El problema no es, por tanto, la escasez, sino la competitividad, la acumulación desmesurada y la injusta distribución, generadas por el modelo neoliberal. Los gobernantes dejan que gobiernen los poderes financieros y la democracia no ha llegado a la economía. La crisis europea actual tiene como efecto el desmantelamiento de la democracia. Leer más

La cultura del ruido y de la superficialidad

Antonio Vicedo,

ATRIO suele ofrecer textos para la interiorización y reflexión. Hoy empezamos la primera de dos entregas de una ponencia de José A. Pagola en la XXVIII Semana de Estudios Monásticos celebrada en Loyola en el año 2001. Entonces Pagola aún no había publicado su libro sobre Jesús que le ha hecho famoso. El título de toda la ponencia (publicada por Idatz de San Sebastián en un librito de 38 p.) es: Leer más

OCCIDENTE, UNA SOCIEDAD A LA DERIVA

Joan Carrero Saralegui, presidente de Fundació S’Olivar.

Repentinamente Bashar al-Asad ha perdido el juicio. A pesar de tener un control cada vez mayor de la situación utilizando tan solo sus armas convencionales, ha decidido atarse la cuerda al cuello: ha provocado a un Occidente que había fijado como línea roja el uso de de armas químicas. La fuente de información sobre tal atrocidad son «los rebeldes». Es decir, la otra parte del conflicto. La parte a la que Occidente escucha como si de un imparcial oráculo divino se tratase. ¿Y quienes son tales rebeldes? Mejor será dejar esta cuestión para otro momento, ya que mi análisis desbordaría el limitado espacio de este artículo y, sobre todo, no sería nada «políticamente correcto». Leer más

23. IGANDEA URTEAN ZEHAR, «EZ NOLANAHI – NO DE CUALQUIER MANERA»

LUKAS 14, 25-33

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

ECLESALIA: 04/09/13.- Jerusalemerako bidean gora doa Jesus. Ebanjelariak diosku «jende asko zuela bidelagun». Halaz guztiz, Jesusek ez du ametsik egiten. Ez da engainatuko jendearen gogo bero erraz bat nabaritzean. Jende bat kezkaturik dabil gaur egun, kristauen kopurua beheraka doala eta. Bere jarraitzaileen kopurua baino gogokoago zuen Jesusek jarraitzaileen kalitatea.

Bat batean, «itzuli» eta jendetzari hitz egiten hasi da, berari bihotz argiz eta erantzulez jarraitzeak dituen eskakizun konkretuez. Ez du nahi jendeak nolanahi jarrai diezaion. Jesusen ikasle izatea erabaki bat da, pertsonaren bizitza markatuko duena.

Jesusek lehenik familiaz hitz egiten die. Jende hark nork bere familia du: gurasoak, andrea eta seme-alabak, anai-arrebak. Bere izakirik maiteenak ditu horiek, bihotzekoenak. Baina familiako beharrak alde batera uzten ez badituzte, berarekin lan egiteko giza familia bat sustatzen, odolean oinarritua ez, baizik zuzentasunez eta solidaritatez eraikia, ezin izango dira beraren ikasle.

Jesus ez da ari familia desegiteaz, ez da ari familiako maitasuna eta bizikidetasuna ezabatzeaz. Baina norbaitek gauza guztien gainetik familiaren ohorea edo ondasunak edo ondarea edo familiaren ongizatea ipintzen badu, halako hura ezin izango da Jesusen ikasle, ezin lan egingo du berarekin mundua gizakoiago egiten.

Are gehiago. Norbaitek gogoan bere burua eta gauzak bakarrik baditu, edo bere ongizateaz gozatzeko bakarrik bizi bada, edo bere onuraz bakarrik arduratzen bada, ez dadila engaina: halako hura ezin izan da Jesusen ikasle. Barne askatasuna falta zaio, Jesus aintzat hartu ahal izateko koherentzia eta erantzukizuna falta zaio.

Jesusek hitz egiten jarraitzen du, gordin: «Nire ondoren bere gurutzea ez daramana ezin izan da nire ikasle». Norbait gatazkei eta arazoei ihes eginez bizi bada, norbaitek arriskuak eta ezbeharrak bere egiten ez badaki, norbait prest ez badago sufrimenduak jasateko Jainkoaren erreinuagatik eta haren zuzentasunagatik, halako hura ezin izan da Jesusen ikasle.

Ezin izan da inor kristau nolanahi. Ez ditzagun nahasi kristau-biziera eta Jesusi apal baina erantzukizunez jarraitzea desitxuratzen eta edukiz husten dituzten bizitzeko moduak.

Harritzekoa da Frantzisko aita santuaren askatasuna, Jesusen ikasleekin zerikusi gutxi duten kristauen estiloak salatzean: «manera oneko, baina jokabide txarreko kristauak», «museoko kristauak», «kasuistikaren hipokritak», «haizearen kontra bizitzeko gai ez diren kristauak», kristau «ustelak», gogoan beren burua bakarrik dutenak, ebanjelioa hots egiten ez duten «kristau heziak»…

No de cualquier manera

23 Tiempo ordinario (C) Lucas, 14, 25-33
NO DE CUALQUIER MANERA
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
ECLESALIA, 04/09/13.- Jesús va camino de Jerusalén. El evangelista nos dice que le “acompañaba mucha gente”. Sin embargo, Jesús no se hace ilusiones. No se deja engañar por entusiasmos fáciles de las gentes. A algunos les preocupa hoy cómo va descendiendo el número de los cristianos. A Jesús le interesaba más la calidad de sus seguidores que su número.

De pronto “se vuelve” y comienza a hablar a aquella muchedumbre de las exigencias concretas que encierra el acompañarlo de manera lúcida y responsable. No quiere que la gente lo siga de cualquier manera. Ser discípulo de Jesús es una decisión que ha de marcar la vida entera de la persona.

Jesús les habla, en primer lugar de la familia. Aquellas gentes tienen su propia familia: padres y madres, mujer e hijos, hermanos y hermanas. Son sus seres más queridos y entrañables. Pero, si no dejan a un lado los intereses familiares para colaborar con él en promover una familia humana, no basada en lazos de sangre sino construida desde la justicia y la solidaridad fraterna, no podrán ser sus discípulos.

Jesús no está pensando en deshacer los hogares eliminando el cariño y la convivencia familiar. Pero, si alguien pone por encima de todo el honor de su familia, el patrimonio, la herencia o el bienestar familiar, no podrá ser su discípulo ni trabajar con él en el proyecto de un mundo más humano.

Más aún. Si alguien solo piensa en sí mismo y en sus cosas, si vive solo para disfrutar de su bienestar, si se preocupa únicamente de sus intereses, que no se engañe, no puede ser discípulo de Jesús. Le falta libertad interior, coherencia y responsabilidad para tomarlo en serio.

Jesús sigue hablando con crudeza: “Quien no lleve su cruz detrás de mí, no puede ser mi discípulo”. Si uno vive evitando problemas y conflictos, si no sabe asumir riesgos y penalidades, si no está dispuesto a soportar sufrimientos por el reino de Dios y su justicia, no puede ser discípulo de Jesús.

No se puede ser cristiano de cualquier manera. No hemos de confundir la vida cristiana con formas de vivir que desfiguran y vacían de contenido el seguimiento humilde, pero responsable a Jesús.

Sorprende la libertad del Papa Francisco para denunciar estilos de cristianos que poco tienen que ver con los discípulos de Jesús: “cristianos de buenos modales, pero malas costumbres”, “creyentes de museo”, “hipócritas de la casuística”, “cristianos incapaces de vivir contra corriente”, cristianos “corruptos” que solo piensan en sí mismos, “cristianos educados” que no anuncian el evangelio… (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

Francisco: «Que se escuche con fuerza en toda la Tierra el grito de la Paz»

Pide a creyentes y no creyentes participar en la vigilia .Francisco continúa luchando por frenar la intervención militar en Siria. El pontífice ha exhortado a participar en la vigilia de oración por la paz. «Que se escuche con fuerza en toda la Tierra el grito de la paz«. La guerra llama a la guerra.