Carlos Osoro será el nuevo arzobispo de Madrid

Carlos Osoro Sierra será el nuevo arzobispo de Madrid, sustituyendo al cardenal Rouco Varela, según supo saber en exclusiva RD de fuentes vaticanas, quienes confirmaron que ayer mismo, fecha del 78 cumpleaños de Rouco, la Santa Sede comunicó al interesado y al Gobierno español la designación, que se hará pública en las próximas fechas. El titular de Valencia es el que mejor ejemplifica la «primavera» de Francisco en España.

Las bodas católicas en España sólo representaron el 30% del total en 2013

El rito católico sigue en caída libre. Si en 2009 la noticia era que los matrimonios civiles habían alcanzado por primera vez a los católicos, tradicionalmente mayoritarios en España, en 2013 estos últimos se han desplomado hasta los 47.983, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). La caída ha sido constante desde el año 2000, cuando la Iglesia alcanzó su máximo histórico, con 163.636 uniones.

 

Miles de israelíes exigen reanudar negociaciones de paz en Gaza

Tel Aviv. Miles de israelíes manifestaron el sábado en la noche en Tel Aviv para pedir al gobierno que reanude las negociaciones de paz con la Autoridad Palestina de Mahmud Abas, tras la ofensiva militar de Israel contra la franja de Gaza.
Esta manifestación es la más importante del “campo de la paz” desde el lanzamiento de la operación israelí el 8 de julio que causó cerca de 2 mil muertos palestinos y 70 del lado israelí.

21º Domingo T. O., «CONOCER A JESÚS ES VIVIR LO QUE ÉL VIVIÓ», de Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos
Fe Adulta

Mt 16, 13-20

Como el domingo pasado se sitúa la escena fuera del territorio palestino. Otra vez Jesús se retira con sus discípulos; ahora a la región de Cesarea de Filipo. Se van a tratar temas que desbordan la problemática estrictamente judía, y por eso Mateo coloca la escena en territorio gentil, fuera de una concepción del Mesías demasiado nacionalista, para dar a entender que estamos en una apertura a los gentiles. Ni lo que dice sobre Jesús, ni lo que dice sobre la Iglesia podía ser aceptado por un judío normal.

Dos temas nos proponen hoy las lecturas: Quién es Jesús y el poder de las llaves. Lo primero que hay que tener en cuenta es que los evangelios están escritos mucho después de la muerte de Jesús, y por lo tanto reflejan, no lo que entendieron mientras vivieron con él sino lo que las primeras comunidades pensaban de él. También es lógico que se preocuparan por la estructura de la nueva comunidad: El texto expresa vivencias pascuales. Esto no le quita importancia sino que se la da, porque se trata de la experiencia de la primera comunidad que expresa así su fe en Jesús.

Se quiere diferenciar la opinión de la gente de la de los discípulos. Mejor sería decir que la diferencia sería entre lo que la gente y los discípulos pensaron de Jesús mientras vivía y lo que pensaron de él después de la Pascua. Es verdad que, mientras vivieron con él le mostraron una gran estima, pero no se dieron cuenta de la novedad que la figura de Jesús aporta. A los discípulos les costó Dios y ayuda dar el paso de una interpretación nacionalista del Mesías, a la del verdadero mesianismo que encarnaba la figura de Jesús. Solo después de Pascua fueron capaces de dar el paso.

Antes de esa experiencia, Pedro nunca pudo decir a Jesús que era el Hijo de Dios. (Marcos dice escuetamente: tú eres el Mesías y Lucas: el Mesías de Dios). Los judíos ni siquiera tenían un concepto de Hijo de Dios en sentido estricto. En el AT se llamaba hijo de Dios al rey, a los ángeles, al pueblo judío, pero en sentido simbólico. Para un judío lo más que se podía decir de un ser humano es que era el Ungido, es decir, Mesías. Los griegos (y también otras culturas) sí tenían un concepto de Hijo de Dios. Ellos sí podían decir de una persona que era hijo de Dios. Gracias al contacto con la cultura griega, los cristianos pudieron llegar a decir, después de la experiencia pascual, que Jesús era Hijo de Dios.

Jesús no pudo decir a Pedro, “sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”; porque a Jesús nunca le pasó por la cabeza el fundar una Iglesia. Él era judío por los cuatro costados y no podía pensar en una religión distinta. Lo que quiso hacer con su predicación, fue purificar la religión judía de todas las adheren­cias que la hacían incompatible con el verdadero Dios. Tampoco los primeros seguidores de Jesús pensaron en apartarse del judaísmo. Fue el rechazo frontal de las autoridades judías, sobre todo de los fariseos después de la destrucción del templo, lo que les obligó a emprender su propio camino.

¿Quién es Jesús? La respuesta teórica es imposible. Desde nuestra visión, la pregunta está mal formulada. Que Jesús fue un ser humano concreto, es el punto de partida para su comprensión. Si partimos de la alternativa de que pudo ser hombre o pudo ser Dios, imposibilitamos una respuesta coherente. Es los que hicieron los primeros concilios cristológicos. Si Jesús fue Dios es porque es hombre, y si es hombre cabal es porque es Dios. No hay incompatibilidad entre ambas realidades. Todo lo contrario, Dios está en lo humano y el hombre solo puede llegar a su plenitud a través de lo divino, que ya es.

La respuesta que pone Mateo en boca de Pedro parece, a primera vista, certera, aunque no supone ninguna novedad, porque todos los evangelistas lo dan por supuesto desde las primeras líneas. Está claro que el objetivo del relato es afianzar una profesión de fe pascual. Si Pedro hubiera pronunciado esa frase antes de la experiencia pascual, lo hubiera hecho pensando en un “hijo de Dios” en el sentido en que lo entendían los judíos; como persona muy cercana a Dios o que tiene un encargo especial de su parte.

No se podría definir con dogmas, quién es Jesús. No debemos dejar de hacernos la pregunta. Lo que es Jesús para nosotros, nunca lo descubriremos del todo. También hoy la pregunta fundamental que debe hacerse todo cristiano, tiene que ser: ¿quién es este hombre? Lo malo es que todo intento de responder con fórmulas cerradas no solucionará el problema. La respuesta tiene que ser práctica, no teórica. Mi vida es la que tiene que decir quién es Cristo para mí. Del esfuerzo de los primeros siglos por comprender a Jesús, debemos hacer nuestras, no las respuestas que dieron sino las preguntas que se hicieron.

Dar por definitivas las respuestas de los primeros concilios nos ha sumido en la rutina. Lo que nos debe importar es descubrir la calidad human de Jesús y descubrir la manera de llegar nosotros a esa misma plenitud.

Se trata de responder con la propia vida a la pregunta de quién es Jesús. Y tú, ¿quién dices que soy yo? ¿Qué dice tu vida de mí? Hubo un tiempo en que hemos creído que lo importante era la respuesta. Como la respuesta ya estaba dada, hemos dejado de hacernos la pregunta, y eso es lo grave. Hoy sabemos que lo importante es que sigamos haciéndonos la pregunta.

Desde el punto de vista doctrinal la historia se encarga de demostrarnos que nunca nos aclararemos del todo. O exageramos su divinidad convirtiéndole en un extraterrestre o afianzamos su humanidad y entonces se nos hace muy difícil el compaginar que sea plenamente hombre y a la vez divino. Una vez más tenemos que decir que la solución nunca la encontraremos a nivel teórico. Solo desde la vivencia interior podremos descubrir lo que significa Jesús como manifestación de Dios. Solo si nos identificamos con Jesús, haciendo nuestra su vivencia de Dios comprenderemos lo que fue Jesús.

Respecto a la segunda cuestión, tenemos que aclarar algunos puntos. En primer lugar, los textos paralelos de Marcos y de Lucas no dicen nada de la promesa de Jesús a Pedro. Es éste un dato muy interesante, que tiene que hacernos pensar. Marcos es anterior a Mateo. Lucas es posterior. Tanto la confesión de Hijo de Dios como la promesa de Jesús a Pedro, es un texto exclusivo de Mateo. Si tenemos en cuenta que Mateo y Lucas copian de Marcos, descubriremos el verdadero alcance del relato de Mateo. Lo añadido está colocado ahí con una intención determinada: revestir a Pedro de una autoridad especial frente a los demás apóstoles.

Es la primera vez que encontramos el término “Iglesia” para determinar la nueva comunidad cristiana. Utiliza la palabra que en la ‘traducción de los setenta’ del AT se emplea para designar la asamblea (ekklesian). El texto intenta afianzar a Pedro en la presidencia de esa organización, pero es exagerado deducir de él lo que después significó el papado. Hay que tener en cuenta que existe otro texto paralelo, también de Mateo, que leeremos dentro de dos domingos, que va dirigido a la comunidad: “Porque lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo; y lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo”.

No se entiende que en dos lugares tan próximos del mismo evangelio dé el poder de atar y desatar a Pedro y a la comunidad. Si ponemos atención, veremos que los dos textos no se contradicen, sino que se complementan. La última palabra la tiene siempre la comunidad, pero esta tiene que tener una persona que la represente.

Pedro o su sucesor, cuando hablan en nombre de la comunidad y expresando el común sentir de la comunidad, tienen la garantía de acertar en los asuntos importantes para la comunidad. No es la comunidad la que tiene que doblegarse ante lo que diga una persona, sino que es el representante de la comunidad el que tiene que saber expresar el común sentir de ésta.

Meditación-contemplación

Y tú, ¿quién dices que soy yo?

Ser cristiano significa responder a esta interpelación de Jesús.

No de manera teórica y aprendida,

sino con las actitudes vitales que él me exige hoy.

……………

En el momento que deje de hacerme la pregunta,

he dejado de ser cristiano.

Si tengo ya la respuesta definitiva,

me he colocado fuera del camino.

……………

“Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios Vivo”,

es la profesión de fe de los primeros cristianos.

Es el fruto de toda la experiencia pascual.

Yo también puedo ser lo que fue Jesús.

………………

Fray Marcos

 

21º DOMINGO T.O., «QUÉ DECIMOS NOSOTROS-ETA GUK ZER DIOGU» José A. Pagola

José Antonio Pagola

Mt 16, 13-20

Eta guk zer diogu

Behin batean ikasleei egin zien galdera bera digu egiten Jesusek gaur guri: «Eta zuek, ni nor naizela diozue?» Ez digu galdetzen, haren nortasun misteriotsuaz zer erantzungo bakarrik, baizik eta berarekiko gure harremanei berrikusi bat ematera eragin nahi digu. Zer erantzuten al diogu geure elkarteetatik?

Egunetik egunera hobeto ezagutzen al dugu Jesus, ala betiko «geure eskema zahar aspergarrietan hesiturik» daukagu bera? Elkarte bizi al gara, arduratzen al gara Jesus geure bizitzaren eta jardunbideen erdi-erdian jartzeaz, ala lokarturik bizi gara ohikerian eta erdipurdi eginik?

Sutsuki maite al dugu Jesus, ala pertsonaia ajeatua bihurtu da, dei egiten dioguna, baina gure bihotzean axolarik eza eta hartaz ahaztea haziz doazelarik? Gure elkarteetan hurbiltzen direnek senti ote dezakete, guretzat benetako indarra eta tiramena dituela Jesusek?

Jesusen ikasle sentitzen al gara? Ari al gara ikasten, haren biziera dela medio, gaur egungo geure gizarte honetan bizitzen, ala geure probetxurako gustagarriago den edozein gauza erakargarriren ondoren joaten gara? Bost axola al zaigu nolanahi bizitzea, ala, Jesus bezala bizitzen ikasteko, eskola bihurtu dugu geure elkartea?

Ikasten ari al gara, Jesusek begiratzen zion bezala, geure bizitza nola begiratuko? Premian eta baztertuak direnei errukiz eta erantzukizunez begiratzen al diegu geure elkarteetatik, ala geure ospakizunetan hesitzen gara, elbarrienak eta ahaztuenak, Jesusek beti hobesten zituen haiek, direnen sufrimenduari ezikusiarena eginez?

Aitaren egitasmoan, Jesusen lankide izaten jarraitzen al dugu mundua gizatarrago bihurtzeko, ala pentsatzen jarraitzen dugu ezen kristautasunak duen gauzarik inportanteena nor bere salbazioaz arduratzea dela soil-soilik? Konbentziturik al gaude ezen Jesusi jarraitzeko era, eguna joan eguna etorri, gizon-emakume guztien bizitza gizakoiago eta zoriontsuago egiten saiatzea dela?

Kristauen igandea bizi, Jesusen piztuera ospatuz bizitzen al dugu, ala asteburua inolako kristau-zentzurik gabe antolatzen jarraitzen dugu? Ikasi al dugu Jesus bihotzaren isiltasunean aurkitzen, ala sentitzen hasiak gara gure fedea itzaliz doala, geure baitan ditugun zarata eta hutsunea direla medio?

Sinesten al dugu, biziaz bete-beterik, gurekin ibili dabilen Jesus berpiztuagan? Bere jarraitzaileoi ondare utzi zigun bakeari harrera ona egiten jarraitzen al dugu geure elkarteetan? Sinesten al dugu, sekula amaituko ez den maitasunez maite gaituela Jesusek? Sinesten al dugu indar eraberritzailea duela horrek? Ba al dakigu, geure baitan daramagun esperantzaren misterioaren lekuko izaten?

¿QUÉ DECIMOS NOSOTROS?

Mt. 16, 13-20

También hoy nos dirige Jesús a los cristianos la misma pregunta que hizo un día a sus discípulos: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?”. No nos pregunta solo para que nos pronunciemos sobre su identidad misteriosa, sino también para que revisemos nuestra relación con él. ¿Qué le podemos responder desde nuestras comunidades?

¿Conocemos cada vez mejor a Jesús, o lo tenemos “encerrado en nuestros viejos esquemas aburridos” de siempre? ¿Somos comunidades vivas, interesadas en poner a Jesús en el centro de nuestra vida y de nuestras actividades, o vivimos estancados en la rutina y la mediocridad?

¿Amamos a Jesús con pasión o se ha convertido para nosotros en un personaje gastado al que seguimos invocando mientras en nuestro corazón va creciendo la indiferencia y el olvido? ¿Quiénes se acercan a nuestras comunidades pueden sentir la fuerza y el atractivo que tiene para nosotros?

¿No sentimos discípulos y discípulas de Jesús? ¿Estamos aprendiendo a vivir con su estilo de vida en medio de la sociedad actual, o nos dejamos arrastrar por cualquier reclamo más apetecible para nuestros intereses? ¿Nos da igual vivir de cualquier manera, o hemos hecho de nuestra comunidad una escuela para aprender a vivir como Jesús?

¿Estamos aprendiendo a mirar la vida como la miraba Jesús? ¿Miramos desde nuestras comunidades a los necesitados y excluidos con compasión y responsabilidad, o nos encerramos en nuestras celebraciones, indiferentes al sufrimiento de los más desvalidos y olvidados: los que fueron siempre los predilectos de Jesús?

¿Seguimos a Jesús colaborando con él en el proyecto humanizador del Padre, o seguimos pensando que lo más importante del cristianismo es preocuparnos exclusivamente de nuestra salvación? ¿Estamos convencidos de que el modo de seguir a Jesús es vivir cada día haciendo la vida más humana y más dichosa para todos?

¿Vivimos el domingo cristiano celebrando la resurrección de Jesús, u organizamos nuestro fin de semana vacío de todo sentido cristiano? ¿Hemos aprendido a encontrar a Jesús en el silencio del corazón, o sentimos que nuestra fe se va apagando ahogada por el ruido y el vacío que hay dentro de nosotros?

¿Creemos en Jesús resucitado que camina con nosotros lleno de vida? ¿Vivimos acogiendo en nuestras comunidades la paz que nos dejó en herencia a sus seguidores? ¿Creemos que Jesús nos ama con un amor que nunca acabará? ¿Creemos en su fuerza renovadora? ¿Sabemos ser testigos del misterio de esperanza que llevamos dentro de nosotros?

Notas para una antropología existencialista del amor

Blas Lara
ATRIO

La filosofía existencialista revisitada esclarece algunos de los aspectos más profundos de una antropología del amor. El rol del amor es ser clave, rescate, pero también solución inacabada de nuestra condición humana.

  • NACIMOS Y MORIMOS SOLOS

El existencialismo era una posición filosófica que compartíamos los que en los años cincuenta empezábamos a abrirnos al mundo de las ideas en aquellos parajes intelectualmente áridos de España de entonces. Pero que sigue siendo un sólido fundamento para una antropología del amor compatible con las modernas neurociencias. Leer más

La visita papal a Corea del Sur

Redacción de Atrio
Por CHOE SANG-HUN

Su rueda de prensa en avión dejará algunos titulares. Todos hemos podido ver reportajes sobre este viaje. Pero nos ha parecido especialmente interesante este análisis hecho por un periodista surcoreano que publicaba el domingo The New York Times. Una visita papal que entusiasma católicos e inquieta a los protestantes en Corea del Sur

Seúl, Corea del Sur – En un momento simbólico para el Vaticano y los 5,1 millones de católicos de la Corea del Sur, cientos de miles de personas aplaudieron cuando el Papa Francisco cabalgaba por el centro de Seúl el sábado para oficiar una misa para beatificar a 124 mártires en frente del palacio de la vieja dinastía de Corea que los mató hace más de un siglo. Leer más

DECLARACIÓN DE LA ASOCIACIÓN TEOLÓGICA JUAN XXIII FRENTE AL GENOCIDIO ISRAELÍ EN GAZA

Ante la criminal agresión de Israel contra el pueblo palestino, particularmente los bombardeos y el consiguiente arrasamiento de la Franja de Gaza, la Asociación Teológica Juan XXIII, retomando el comunicado del SICSAL, del cual miembros de nuestra Asociación forman parte, manifiesta su indignación y la más enérgica condena, y declara:

  1. Que el pueblo palestino es el legítimo dueño de esta tierra que la habita con pleno derecho desde hace varios milenios. Desde hace sesenta y seis años Palestina vive bajo la ocupación israelí, pese a que Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales lo consideran ilegal. El 78 por ciento del territorio palestino está ocupado por Israel, quien no cesa de construir nuevos asentamientos judíos, usurpando por la fuerza la tierra y el agua de las comunidades palestinas, e incluso expulsando de sus casas a sus legítimos dueños. Alrededor de seis millones de palestinos sobreviven como refugiados en su propia tierra. Leer más

¿Ética eclesiástica? No, gracias

Antonio Gil de Zúñiga
ATRIO

T. W. Adorno, de la escuela alemana de Frankfurt, escribió que después de Auschwitz no se podría hacer poesía, si bien luego matizó su alcance. Algo parecido tendría yo que decir hoy a la vista del holocausto del pueblo palestino a manos ahora de los descendientes de aquellos judíos que fueron cruelmente asesinados. Escribir, pues, sobre la ética eclesiástica no parece un asunto de máxima urgencia; pero, a mi parecer, es de gran relieve tanto por sus protagonistas como por el contexto en que vive la sociedad española.

Paseando un atardecer acompañado de alguien más joven que yo por los aledaños del polideportivo cubierto del que ahora es mi pueblo, Villaviciosa de Odón, en agosto de 2011, en plena jornada del JMJ, el que me acompañaba me advirtió de la gran pancarta que cubría la fachada del polideportivo con esta inscripción: “Busca la santidad”. El acompañante, sin más preámbulos, me espeta como un dardo furtivo: ¿”Qué significa eso de la santidad”? Leer más