EL BAUTISMO NOS HABLA DEL VERDADERO NACIMIENTO DE JESÚS – Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos

FE ADULTA

Mc 1, 7-11

Estamos en el primer domingo del «tiempo ordinario», pero no se trata de un cambio radical en la liturgia. Celebramos hoy una de las tres manifestaciones de Jesús que estuvieron durante los primeros siglos integradas en la fiesta de la Epifanía. Las dos lecturas nos preparan para entender el significado del evangelio. Para Marcos, este es el comienzo. El relato  es la clave para comprender todo su evangelio. No podemos dudar de la historicidad de hecho. Lo narran los tres sinópticos, y Juan más contundente, lo da por supuesto y hace clara referencia a él cuando hace decir al Bautista: «Yo he visto que el Espíritu bajaba desde el cielo como una paloma y permanecía sobre él».

El bautismo de Jesús es el primer dato que se puede constatar históricamente por fuentes extra bíblicas. Es un relato que ningún cristiano se hubiera atrevido a inventar, porque compromete el altísimo concepto que tuvieron de su maestro. Si no hubieran creído en su importancia, seguramente se les hubiera olvidado. De ahí también la necesidad de dejar claras, en todos los relatos, las diferencias entre Jesús y Juan.

El mensaje teológico que se quiere trasmitir con el relato del bautismo de Jesús es de los más importantes de todo el NT. No fue un acto de humildad ni una comedia ante los demás, sino una actitud de total sinceridad en busca de su identidad. Resume la búsqueda que ocupó a Jesús toda su vida. Para aceptar este punto de vista, tenemos que admitir sin paliativos, que fue verdadero hombre. Esto no es tan fácil, a pesar de que un concilio lo definió como dogma de fe. Un hombre al que le hicieron tantas «judiadas» y murió como murió, tiene que obligarnos, por decreto, a aceptar que fue un ser humano.

Los humanos no podemos aceptar racionalmente que una realidad sea a la vez, dos cosas contradictorias entre sí. Desde nuestra racionalidad, no podemos pensar en un ser que es a al vez hombre y Dios, porque tenemos una idea equivocada de los que es Dios. Como no podemos pensar en una bola de billar que sea a la vez, blanca y negra. El listo de turno nos puede decir que podemos poner la mitad de pigmento blanco y la mitad negro; pero entonces resultaría una bola gris… Esto es lo que hemos hecho con Jesús.

A través de la historia del cristianismo, nos hemos visto «obligados» a pensar a Jesús como hombre, olvidándonos de lo divino o pensarlo como Dios, olvidándonos de lo humano. En una palabra, parece que no podemos hacer cristología sin caer en la herejía. Lo mismo que no podemos hacer teología sin hacernos un ídolo. Tenemos dos salidas: a) repetir las formulaciones, aceptando las cosas porque así nos lo han dicho, pero sin entender ni palabra. b) aparcar la razón y buscar la vivencia para superar la contradicción: Lo divino y lo humano ni se mezclan ni se excluyen. En Jesús está la plenitud de la humanidad y la plenitud de la divinidad.

Si aceptamos que Jesús es un ser humano, tendremos que admitir una trayectoria humana como la de cualquier hombre. No fue un extraterrestre, sino que tuvo que desarrollarse hasta alcanzar su plenitud. Desde esta perspectiva, podemos entender lo que sería para Jesús descubrir a Juan Bautista. Hacia cientos de años que no aparecían profetas en Israel; es natural que se sintiera atraído por esta figura y que intentara aprender de él. El hecho de que se bautizara, nos lleva mucho más allá de un encuentro fortuito. Jesús aceptó la predicación de Juan y se comprome­tió con ella. El contacto con él, le ayudó a descubrir el sentido de su propia existencia.

Lo importante no es que narren lo que pasó, sino el cómo nos lo dicen para que descubramos el sentido espiritual del relato. La liturgia de hoy lo pone bien de manifiesto. Las tres lecturas nos hablan del Espíritu. El evangelio, para hablar del Espíritu, tiene que emplear una imagen sensible, como una paloma. No significa que vio una paloma que bajaba sobre él como normalmente se entiende y reflejan pinturas que representan la escena. Oseas 8,1, dice: Como un águila cae el mal sobre la casa de Israel… Quiere decir que el Espíritu cayó sobre Jesús como un ave se lanza «en picado» desde lo alto. En el principio de la Biblia se dice que el Espíritu de Dios se cernía sobre las aguas.

Dios se manifiesta siempre como Espíritu. Ese Espíritu transforma interiormente a Jesús, y le capacita para llevar a cabo la difícil tarea que le esperaba. En el AT se ungía al rey para que el Espíritu lo capacitara para su misión. Por eso se habla aquí de que fue ungido por el Espíritu Santo. Nos están hablando del nuevo nacimiento «del agua y del Espíritu». Lo que Jesús pide más tarde a Nicodemo lo vivió primero él mismo. «Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es Espíritu». No se puede concebir a Jesús sin el Espíritu… Porque nacer de la carne es menos importante que nacer del Espíritu, lo que estamos celebrando hoy es más importante que lo que acabamos de celebrar en Navidad.

No debemos caer en la tentación de pensar en fenómenos aparatosos. La manera de narrar el hecho puede ser una trampa. Ni Espíritu visible, ni voz audible, ni cielo rasgado. Todos estos fenómenos no son más que imágenes para comunicarnos verdades teológicas que nos lleven a la comprensión de Jesús. El Espíritu actúa siempre de la misma manera, silenciosamente, desde dentro, sin ruidos, sin aspavientos, sin violentar la naturaleza porque actúa siempre de acuerdo con ella. «No gritará, no clamará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, la mecha humeante no la apagará». (Isaías)

Aunque no tenemos datos suficientes para poder adentrarnos en la psicología de Jesús, los evangelios no dejan ninguna duda sobre la relación de Jesús con Dios. Fue una relación que desbordó lo personal. Se atreve a llamarle «Abba», papá; cosa inusitada en su época y en la nuestra. Hace su voluntad: le escucha siempre. Todo el mensaje de Jesús se reduce a manifestar su experien­cia de Dios que es Espíritu. El único objetivo de su misión fue que nosotros llegáramos a esa misma experiencia. Toda esa relación de Jesús con Dios era con un Dios que es Espíritu. En el diálogo con la Samaritana lo dejó claro. Dios es Espíritu y el que quiera adorarlo debe hacerlo en espíritu y en verdad.

Tú eres mi Hijo amado. La experiencia de ser amado, es la base del verdadero amor. La comunicación de Jesús con su «Abba» fue a través de su ser profundo. Se comunicaba con Dios como nos podemos comunicar nosotros. Solo a través de la contemplación, el Hombre Jesús descubrió quién era Dios para él. Lucas dice expresamente: «y mientras oraba…» El descubrimiento de esa presencia nace sencillamente de su concien­cia de hombre. Dios como creador está en la base de todo ser, constituyéndolo en ser. Yo soy yo, porque soy de Dios. Todo lo que tengo de positivo me lo está dando Él. Mi verdadero ser, es el mismo ser de Dios. Una cosa me diferencia de Dios; mis limitaciones.

El cielo rasgado, recuerda unas palabras de Isaías: «¡Ojalá rasgases el cielo y bajases!». El cielo se había cerrado. Hacía siglos que no había aparecido un profeta; ahora se abre. La comunicación entre el cielo y la tierra queda abierta para siempre por medio de este ser humano que se siente identificado con Dios. Marcos nos está trasmitiendo el descubrimiento de la vocación de Jesús y su conciencia de enviado del Padre.

Pedro nos ofrece el modelo: pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo porque Dios estaba con él. Dios también está contigo, solo falta que tú respondas como respondió él. La más importante tarea de tu vida es desplegar tus posibilidades de ser. Si despliegas solamente tus posibilidades biológicas, habrás desarrollado solo una parte de ti. Eres también Espíritu y si quieres alcanzar tu plenitud, tienes que desplegar el Espíritu.

Meditación-contemplación

Vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar como una paloma.
Está hablando de una experiencia interior,
Que se resume en un momento determinado de la vida de Jesús.
En ese instante Jesús toma conciencia de lo que es.
……………..

El Espíritu (Dios) no tiene que venir de ninguna parte.
Ya estaba en él desde siempre,
Como está en cada uno de nosotros.
Descubrir esa presencia es nacer del Espíritu.
………………

Ya sabemos el camino.
Ese descubrimiento marcará un antes y un después.
Lo que nació de la carne, seguirá siendo carne,
Pero una vez nacido del Espíritu, la carne no significará nada.
…………….

Fray Marcos

 

Jaunaren Bataioa – El Bautismo del Señor – B (Marcos 1,7-11) José A. Pagola

Evangelio del 11/01/2015

por Coordinador Grupos de Jesús

ENTZUN ESPIRITUAK ZER DUEN ESATEN

Lehen kristauek konbentzimendu osoa zuten, ezen Jesusi jarraitzeko ez dela aski urez bataiatua izatea edo antzeko erritu bat. Jesusen Espiritu Santuak blai eginik bizi behar du haren jarraitzaileak. Horregatik, hainbat eratara jaso dira Ebanjelioetan Bataiatzailearen hitz hauek: «Nik urez bataiatu zaituztet, baina hark (Jesusek) Espiritu Santuaz bataiatuko zaituzte».

Ez da harritzekoa, lehen kristauek, beren krisialdietan, modu berezian gogoratu izana ezen Espiritua gidari, sostengu eta indar izanik bizi beharra zutela. Apokalipsi liburuak, Domiziano enperadorearen agintepean Elizak bizi izandako urte kritikoetan idatzia den hark, behin eta berriz errepikatu die kristauei: «Belarririk duenak entzun dezala zer dien esaten Espirituak Elizei».

Bizitzen ari garen inoiz ez bezalako kultur aldaketa hau inoiz ez bezalako leialtasuna ari zaigu eskatzen kristauoi gaur egun Jesusen Espirituarekiko. Krisiari buruz estrategiak eta errezeta automatikoak asmatzen hasi aurretik, hau aztertu beharko genuke: zer harrera ari gara egiten gaur Jesusen Espirituari?

Haziz doan sekularizazioaz behin eta berriz lantuka jardun ordez, hau dugu aztertu beharra: zein bide berriren bila ari da gaur Jainkoa gure garaiko gizon-emakumeekin egoteko?, nola behar dugu berritu fedea hausnartu, esan eta bizitzeko modua, gizakiak bihotzean sumatzen dituen galderei, duda-mudei eta beldurrei Jainkoaren Hitzak erantzun ahal diezaien?

Azken punturaino moldaturiko egitasmoak landu aurretik, eraldatu beharra dugu egungo munduarekiko geure begirada, geure jarrera eta geure harremanak. Jesusen antzekoago izan beharra dugu. Haren Espirituak molda gaitzan utzi beharra. Jesusek bakarrik eman diezaioke Elizari beste aurpegi bat.

Jesusen Espirituak bizi-bizi eta eragile jarraitzen du gaur ere jendearen bihotzean, Elizatik erabat urrundu direnekin nolako harremanak dituen geure buruari galdetzen ez badiogu ere. Guztientzat, «Jesusen Eliza» izaten ikasteko ordua iritsia da, eta hark bakarrik irakats diezaguke hori.

Ez gaitezen mugatu krisiaz hitz egitera. Ari dira sortzen egoerak, zeinetan ebanjelioaren muinak oihartzun-hots berria izan baitezake. Eliza hauskorrago, ahulago eta umilago batek ekar dezake Jesusen Espiritua modu egiazkoagoan ulertua eta onartua izatea.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

El Bautismo del Señor – B (Marcos 1,7-11)

Evangelio del 11/01/2015

por Coordinador Grupos de Jesús

ESCUCHAR LO QUE DICE EL ESPÍRITU

Los primeros cristianos vivían convencidos de que para seguir a Jesús es insuficiente un bautismo de agua o un rito parecido. Es necesario vivir empapados de su Espíritu Santo. Por eso en los evangelios se recogen de diversas maneras estas palabras del Bautista: «Yo os he bautizado con agua, pero él (Jesús) os bautizará con Espíritu Santo».

No es extraño que en los momentos de crisis recordaran de manera especial la necesidad de vivir guiados, sostenidos y fortalecidos por su Espíritu. El Apocalipsis, escrito en los momentos críticos que vive la Iglesia bajo el emperador Domiciano, repite una y otra vez a los cristianos: «El que tenga oídos, que escuche lo que el Espíritu dice a las Iglesias».

La mutación cultural sin precedentes que estamos viviendo, nos está pidiendo hoy a los cristianos una fidelidad sin precedentes al Espíritu de Jesús. Antes de pensar en estrategias y recetas pastorales ante la crisis, hemos de preguntarnos cómo estamos acogiendo nosotros el Espíritu de Jesús.

En vez de lamentarnos una y otra vez de la secularización creciente, hemos de preguntarnos qué caminos nuevos anda buscando hoy Dios para encontrarse con los hombres y mujeres de nuestro tiempo; cómo hemos de renovar nuestra manera de pensar, de decir y de vivir la fe para que su Palabra pueda llegar hasta los interrogantes, las dudas y los miedos que brotan en su corazón.

Antes de elaborar proyectos pensados hasta sus últimos detalles, necesitamos transformar nuestra mirada, nuestra actitud y nuestra relación con el mundo de hoy. Necesitamos parecernos más a Jesús. Dejarnos trabajar por su Espíritu. Solo Jesús puede darle a la Iglesia un rostro nuevo.

El Espíritu de Jesús sigue vivo y operante también hoy en el corazón de las personas, aunque nosotros ni nos preguntemos cómo se relaciona con quienes se han alejado definitivamente de la Iglesia. Ha llegado el momento de aprender a ser la «Iglesia de Jesús» para todos, y esto solo él nos lo puede enseñar.

No hemos de hablar solo en términos de crisis. Se están creando unas condiciones en las que lo esencial del evangelio puede resonar de manera nueva. Una Iglesia más frágil, débil y humilde puede hacer que el Espíritu de Jesús sea entendido y acogido con más verdad.

José Antonio Pagola

 

 

Bergoglio afronta el tercer año de pontificado con múltiples desafíos

Religión Digital
Redacción

«No tiene miedo a gastarse. Prefiere emplearse a fondo y acabar pronto»
«El otro acontecimiento, en el cual el Papa se juega su popularidad y parte de su poder, es el segundo sínodo dedicado a la famili»

El diario ABC acaba de elegir al Papa Francisco ‘Hombre del Año’. Y es que «a lo largo del 2014 su figura se ha ido agigantando hasta perfilarse como un ‘Papa del mundo’ y no sólo de los católicos, en un plazo mucho más breve que Juan Pablo II», explica el periódico español al aducir los motivos de su elección. Leer más

El Papa nombra cardenal a Ricardo Blázquez

Ricardo Blázquez, arzobispo de Valladolid ha sido nombrado cardenal por el Papa. Es la única birreta que Francisco concede a España. Entre los 15 nuevos purpurados con derecho a voto y otros cinco eméritos, figuran El Patriarca de Lisboa, Manuel Clemente, el arzobispo de Montevideo, monseñor Sturla o José Luis Lacunza, obispo panameño. La mayoría de las púrpuras para las periferias como Addis Abeba, Nueva Zelanda, Vietnam, México, Tailandia, Cabo Verde o Islas Tonga.Una auténtica revolución en el colegio cardenalicio.

 

Epifanía del Señor – ¿A QUIÉN ADORAMOS? – B (Mateo 2,1-12)

por Coordinador Grupos de Jesús

¿A QUIÉN ADORAMOS?

Los magos vienen del «Oriente», un lugar que evoca en los judíos la patria de la astrología y de otras ciencias extrañas. Son paganos. No conocen las Escrituras Sagradas de Israel, pero sí el lenguaje de las estrellas. Buscan la verdad y se ponen en marcha para descubrirla. Se dejan guiar por el misterio, sienten necesidad de «adorar».

Su presencia provoca un sobresalto en todo Jerusalén. Los magos han visto brillar una estrella nueva que les hace pensar que ya ha nacido «el rey de los judíos» y vienen a «adorarlo». Este rey no es Augusto. Tampoco Herodes. ¿Dónde está? Esta es su pregunta.

Herodes se «sobresalta». La noticia no le produce alegría alguna. Él es quien ha sido designado por Roma «rey de los judíos». Hay que acabar con el recién nacido: ¿Dónde está ese rival extraño? Los «sumos sacerdotes y letrados»conocen las Escrituras y saben que ha de nacer en Belén, pero no se interesan por el niño ni se ponen en marcha para adorarlo.

Esto es lo que encontrará Jesús a lo largo de su vida: hostilidad y rechazo en los representantes del poder político; indiferencia y resistencia en los dirigentes religiosos. Solo quienes buscan el reino de Dios y su justicia lo acogerán.

Los magos prosiguen su larga búsqueda. A veces, la estrella que los guía desaparece dejándolos en la incertidumbre. Otras veces, brilla de nuevo llenándolos de «inmensa alegría». Por fin se encuentran con el Niño y,«cayendo de rodillas, lo adoran». Después, ponen a su servicio las riquezas que tienen y los tesoros más valiosos que poseen. Este Niño puede contar con ellos pues lo reconocen como su Rey y Señor.

En su aparente ingenuidad, este relato nos plantea preguntas decisivas: ¿Ante quién nos arrodillamos nosotros? ¿Cómo se llama el «dios» que adoramos en el fondo de nuestro ser? Nos decimos cristianos, pero ¿vivimos adorando al Niño de Belén? ¿Ponemos a sus pies nuestras riquezas y nuestro bienestar?¿Estamos dispuestos a escuchar su llamada a entrar en el reino de Dios y su justicia?

En nuestras vidas siempre hay alguna estrella que nos guía hacia Belén.

José Antonio Pagola

Peligrosas interpretaciones de Mateo 5: La Utopía del Sermón Montaña

Blas Lara
Atrio

Este texto extraordinario contiene el mensaje de amor del cristianismo. Sus máximas ¿pueden prescribir lo que debieran ser las relaciones reales entre personas?
¿El  cristiano auténtico  y consecuente con lo que propone Mateo 5 tiene alguna probabilidad no ya de éxito sino de supervivencia en un entorno social competitivo como el de nuestro tiempo?
¿QUÉ NOS DICE LA TEORIA DE JUEGOS A ESTE PROPÓSITO?
Para responder a esas preguntas, se pueden hacer reflexiones basadas en la sola pura lógica y en el sentido común. Leer más

¿Otro restauracionismo preconciliar?

José M. Castillo, teólogo
Enviado a la página web de Redes Cristianas

Teología sin censura

¿No tuvimos bastante en la Iglesia con el restauracionismo que Juan Pablo II promovió y defendió con firmeza, durante su largo pontificado, para frenar y – si hubiera sido posible – incluso bloquear el impulso renovador que representó el concilio Vaticano II? ¿No ha quedado patente que aquel intento ha desembocado en un alejamiento mayor de la Iglesia en sus relaciones con la cultura de nuestro tiempo? A estas alturas, hay motivos fundados para pensar que aún no hemos reflexionado a fondo lo que ha significado para la Iglesia el hecho de que un papa teólogo, de la talla de Benedicto XVI, se haya visto en la apremiante necesidad de tener que presentar su renuncia al papado. Leer más

«Es sumamente importante una Iglesia abierta al Espíritu como la quiere Francisco»

Leonardo Boff
Religión Digital

He leído con un poco de tristeza el artículo crítico de Vittorio Messori en el Corriere della Sera precisamente en el día menos adecuado: la noche feliz de Navidad, fiesta de luz y alegría: «Las opciones de Francisco: las dudas sobre el rumbo del Papa Francisco».

El autor ha intentado dañar esta alegría del buen pastor de Roma y del mundo, el Papa Francisco. Pero en vano, porque no conoce el sentido de misericordia y de espiritualidad de este Papa, virtud que seguramente no demuestra Messori. El uso que él hace de las palabras compasión y comprensión, llevan por dentro veneno. Y lo hace en nombre de muchos otros que se esconden tras él y no tienen el coraje de aparecer en público. Leer más

1 DE ENERO Y 2º DOMINGO NAVIDAD: «TODO PASA Y TODO PERMANECE», Fray Marcos

Fray Marcos
FE ADULTA

Escrito por  Fray Marcos

Lc 2, 16-21

El texto de Lucas que acabo de leer está en línea con lo que venimos diciendo estos días: total inserción de Jesús en las tradiciones judías. Al decirnos que María rumiaba todo esto, está apuntando a la importancia de lo que estaba pasando dentro de ella y de los demás protagonistas. Importante el nombre: Jesús=Dios salva, lo dice todo.

El tema de María Madre merecería más aclaración de la que permite este pequeño comentario. ¡Claro que la maternidad de María es un dogma! Pero no se discutió en el concilio como un tema mariológico, sino cristológico. Fue definido en Éfeso en el 431. Inmediatamente fue mal entendido (hay que tener en cuenta que, en aquella ciudad, se veneraba a la «Magna Mater», diosa virgen Artemisa o Diana) y tuvo que ser aclarado veinte años después por el concilio de Calcedonia (451) matizando lo formulado en Éfeso y aclarando que María era madre de Dios «en cuanto a su humanidad».

Debemos tener en cuenta el contexto en que fue formulado este dogma. Se definió como un intento de confirmar, contra la herejía nestoriana que afirmaba dos personas en Jesús, que el fruto del parto de María fue una única persona. No olvidemos que el concilio de Éfeso lo promovió Nestóreo para condenar como hereje a Cirilo, que proclamaba una sola persona en Cristo; y por lo tanto que María era con pleno sentido, madre de Dios. A Nestóreo le salió el tiro por la culata, pero faltó el canto de un duro para que se condenara como herejía lo que se definió como dogma.

En efecto, en una primera sesión, sin la asistencia de Nestóreo, que no quería que se celebrara antes de que llegara su amigo el patriarca de Antioquia, se definió el dogma condenando a Nestóreo. Cuando a los pocos días llegó su amigo Juan de Antioquia, se celebró una sesión paralela y definieron lo contrario, condenando como hereje a Cirilo. Visto lo cual, el Emperador Teodosio depone a los dos, (Cirilo y Nestóreo) y los encarcela. Unos días más tarde, cuando llegan los delegados del Papa, convencen al emperador para que acepte lo definido en la primera sesión y libere a Cirilo. A Nestóreo le obligó a retirarse a un monasterio. Teodosio decidió qué era dogma y qué era herejía.

Este dogma es el mejor ejemplo de cómo conservando las palabras originales, tergiversamos el sentido que se le quiso dar al enunciado. Cuando se definió que María era Madre de Dios, se tenía una idea completamente distinta de la maternidad. Se creía entonces que la madre era solo el recipiente donde el varón depositaba la semilla del nuevo ser, en el que la madre no tenía mas misión que la de acogerle y alimentarle. De hecho la traducción correcta del termino griego «theotokos», sería «la que pare a Dios». Sólo desde esa concepción de la maternidad, se pudieron desarrollar las mitologías sobre seres humanos que se consideraron hijos de Dios. Hoy sabemos que tanto el padre como la madre colaboran al cincuenta por ciento en la producción del nuevo ser.

Lo que estamos celebrando es que María hace presente a Dios alumbrando a Jesús. S. Agustín dice que María fue madre de Dios, no por su relación biológica, sino por haber aceptado el proyecto de Dios. El evangelio deja bien claro lo que es importante en María. Cuando le dicen a Jesús, que su Madre y sus hermanos están fuera, contesta: ¿Quién es mi madre y quienes son mis hermanos? El que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre. ¿Por qué sentimos la necesidad de dar tanto valor a lo que el evangelio no da ninguno? Tal vez no estemos muy interesados en descubrir lo importante. Todos tenemos que engendrar a Dios y todos tenemos que dar a luz a Dios. Dios no puede venir al mundo sin nuestra colaboración.

Año Nuevo.- Estamos en el tiempo para darme cuenta de mi verdadero ser y descubrir que estoy ya en la eternidad, que mi verdadero ser no está en el chronos sino en el kairos. Seré cada año más joven si soy cada día más libre. Mi verdadero ser lo constituye lo que de divino hay en mí, y eso es eterno. No tengo que esperar nada. Soy ya la plenitud y estoy en lo eterno. Mi singularidad e individualidad es apariencia. No debemos empeñarnos en meter a Dios en el tiempo, sino en salir nosotros de él. Soy la ola que aún no se ha dado cuenta de que es océano. El océano aún no se ha reflejado en mí. Tengo que darme cuenta de que soy océano y entonces el océano me dirá que él es ola. Cuando Jesús dice: «Yo y el padre somos uno», no lo dice desde el falso yo, sino desde su verdadero ser. Lo que hay en mí de Dios es quien dice: Yo y Dios somos uno.

El tiempo en el que se desarrolla nuestra existencia tiene mucha importancia, pero solo como medio para conseguir esa toma de conciencia que me hará trascender. Nuestra reflexión de hoy tiene que estar encaminada a descubrir qué estoy haciendo yo con mi tiempo. Puedo estar malgastando o perdiendo lo que se me ha dado para que lo aproveche. Van pasando mis años y con ellos las oportunidades de dar verdadero sentido a mi vida. Esta tiene que ser mi preocupación cuando estamos pasando de un año a otro.

Día de la paz.- Creo que merece la pena hacer una denuncia de las circunstancias en las que nos encontramos y tratar de poner un poco de luz en la maraña de informaciones e intereses que nos envuelven. En nombre de la libertad, no se puede defender todo.  En nombre de la libertad religiosa no se puede propugnar ideas que vayan contra los más elementales derechos de las personas ni siquiera de una sola persona. En nombre de la libertad política no se pueden defender ideas que no respeten los derechos fundamentales de los demás. Tengo la obligación de defender mis derechos; pero mis derechos terminan donde empiezan los derechos del otro, que se convierten en obligaciones para mí.

Creo que hemos perdido toda capacidad de autocrítica. Debemos desenmascarar el fariseísmo de nuestro mundo occidental cristiano, que se atreve a celebrar un día mundial de la paz, mientras está sosteniendo, por acción o por omisión, situaciones de injusticia que claman al cielo. Nos hemos arrogado el derecho de decidir quién es el bueno y quién es el malo. Nos hemos colocado en estadios éticos anteriores a la ley del talión. En ella se decía, hace más de tres mil años, que si te rompen un diente, tienes derecho a romperle un diente al agresor, no más. Hoy estamos oyendo todos los días, que hay que romperle todos los dientes al otro, porque si no, el día de mañana me puede morder.

No es deseable la paz a cualquier precio. A nadie le interesa la paz de los cementerios. Tampoco debería interesarnos la paz sobre la que se fundaron todos los imperios, desde el egipcio hasta el que padecemos hoy. La paz que se basa en la fuerza no es verdadera paz. No se trata solo de la fuerza física; también la fuerza de una legalidad que hemos construido los poderosos basados en la ley del embudo. La norma debe ser la verdadera justicia. Hemos pasado milenios predicando la guerra justa. Yo no he encontrado esa idea en ninguna parte del evangelio. Toda violencia es inhumana. Tenemos la obligación de defendernos de las agresiones, pero nunca utilizando la violencia.

La paz no se puede conseguir por sí misma. Es un fruto y, como tal, si quiero recogerlo, tengo que plantar primero el árbol y cuidarlo para que lo produzca. El mínimo indispensable para que surja la paz es la justicia. La paz para el que tiene el poder, es que nadie se mueva. Para el que está sometido a la injusticia será algo muy distinto. Si de verdad nos interesa la paz del mundo, debemos luchar cada día por abandonar toda opresión  (el pecado del mundo) y entrar en la dinámica de la sincera preocupación por el otro. Si de verdad queremos la paz, tendremos que dar voz a los que sufren la violencia injustificada. Ellos nos indicarían cómo alcanzar la verdadera justicia.

Meditación-contemplación

María conservaba estas cosas, meditándolas en su corazón.
Aquí podemos descubrir el verdadero mensaje teológico.
No entiende nada de lo que está pasando,
pero hace un esfuerzo de penetración del misterio.
……………………

Tanto las cosas como los acontecimientos tienen varias lecturas.
Podemos quedarnos en una comprensión superficial,
o podemos profundizar en el mensaje
que toda realidad comporta, más allá de si misma.
………………

Lo trascendente está en lo inmanente.
Lo espiritual está en lo material.
Lo divino está en lo humano.
Solo hay que saber descubrirlo y vivirlo.
……………

 

Eguberri ondoko 2. Igandea: «JAINKOA ONARTU-ACOGER A DIOS» José A. Pagola

Eguberri ondoko 2. Igandea – B (Joan 1,1-8)—2 Domingo después de Navidad – B (Juan 1,1-18)

Evangelio del 04/01/2015

por Coordinador Grupos de Jesús

JAINKOA ONARTU

Jesus Galilean agertu, judu-herriak krisialdi sakona bizi zuenean agertu zen. Denbora asko zeramaten Jainkoaren urruntasuna sentitzen. Zerua «itxia» zegoen. Ematen zuen murru ikusezin bezalako batek eragozten ziola Jainkoari bere herriarekin komunikatzea. Inor ez zen gai Jainkoaren ahotsa entzuteko. Jada ez zen profetarik. inork ez zuen hitz egiten espirituaren eraginez.

Gauzarik latzena, Jainkoa beraiez ahaztu egin zelako sentsazioa zen. Jada ez zitzaizkion axola Israelen arazoak. Zergatik jarraitzen zuen ezkutuan? Zergatik zegoen hain urrun? Segur aski, israeldar asko gogoratzen zen Jainkoari otoitz egiten zion antzinako profeta baten errezo suhar honetaz: «Ai, zerua urratu eta jaitsiko bazina».

Markosen ebanjelioa entzun zuten lehenengoak harriturik gelditu ziren, inondik ere. Markosen kontakizunaren arabera, Jordango uretik irten orduko, bataiatua izan zelarik, Jesusek «zerua urratzen ikusi zuen» eta «Jainkoaren espiritua bere gainera jaisten zela» sumatu. Azkenean, posible zen Jainkoarekin topo egitea. Jainkoaren espirituaz betea zen gizon bat zebilen lurrean. Jesus zuen izena eta Nazaretekoa zen.

Jesusen gainera jaitsi den espiritu hori Jainkoaren arnasa da, bizia kreatzen duena, bizidunak berritzen eta sendatzen dituen indarra, dena eraldatzen duen maitasuna. Horregatik bizi da Jesus bizitza askatzeari emanik, bizitza sendatzeari eta gizakoiago bihurtzeari emanik. Lehen kristauek ez zuten nahi bataiatzailearen ikasleekin nahastu zitzaten. Kristau haiek sentitzen zuten, Jesusek bere espirituaz bataiatu zituela.

Espiritu hori gabe, dena da itzaltzen kristautasunean. Galdu egiten da Jainkoarekiko konfiantza. Fedea ahuldu egiten da. Jesus iraganeko pertsonaia huts bilakatzen da, ebanjelioa hildako letra bihurtzen da, maitasuna hoztu egiten da eta Eliza erakunde erlijioso bat gehiago bihurtzen.

Jesusen espiritua gabe, askatasuna itorik gertatzen da, poza itzalia, ospakizuna ohitura bihurtua, elkartasuna hautsia. Espiritua gabe, misioa ahaztu egiten da, esperantza hil, ikara hazi, Jesusi jarraitzea eskastasun erlijioso bihurtzen da.

Gure arazorik handiena Jesusez ahaztea da eta haren espirituaz ardurarik ez izatea. Ikusmolde okerra da pentsatzea, Jesusen espirituarekin bakarrik lor daitekeena, antolatzearekin, lanarekin, debozioarekin edo askotariko estrategiekin lortuko dela. Sustraira itzuli beharra dugu, ebanjelioa bere freskotasun eta egiatasun betean berreskuratu beharra, Jesusen espirituaz bataiatu beharra.

Ez gaitezen engaina. Espiritu horri biziberritu eta birkreatu gaitzan uzten ez badiogu, kristauok ez dugu izango ekarpen garrantzizkorik gaur egungo gizartearentzat, eta badakigu zein egoeratan dagoen: barnetasunik gabe, maitasun solidariorako gai ez, egundoko esperantza-premian.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

2 Domingo después de Navidad – B (Juan 1,1-18)

Evangelio del 04/01/2015

por Coordinador Grupos de Jesús

ACOGER A DIOS

Jesús apareció en Galilea cuando el pueblo judío vivía una profunda crisis religiosa. Llevaban mucho tiempo sintiendo la lejanía de Dios. Los cielos estaban «cerrados». Una especie de muro invisible parecía impedir la comunicación de Dios con su pueblo. Nadie era capaz de escuchar su voz. Ya no había profetas. Nadie hablaba impulsado por su Espíritu.

Lo más duro era esa sensación de que Dios los había olvidado. Ya no le preocupaban los problemas de Israel. ¿Por qué permanecía oculto? ¿Por qué estaba tan lejos? Seguramente muchos recordaban la ardiente oración de un antiguo profeta que rezaba así a Dios: «Ojalá rasgaras el cielo y bajases».

Los primeros que escucharon el evangelio de Marcos tuvieron que quedar sorprendidos. Según su relato, al salir de las aguas del Jordán, después de ser bautizado, Jesús «vio rasgarse el cielo» y experimentó que «el Espíritu de Dios bajaba sobre él». Por fin era posible el encuentro con Dios. Sobre la tierra caminaba un hombre lleno del Espíritu de Dios. Se llamaba Jesús y venía de Nazaret.

Ese Espíritu que desciende sobre él es el aliento de Dios que crea la vida, la fuerza que renueva y cura a los vivientes, el amor que lo transforma todo. Por eso Jesús se dedica a liberar la vida, curarla y hacerla más humana. Los primeros cristianos no quisieron ser confundidos con los discípulos del Bautista. Ellos se sentían bautizados por Jesús con su Espíritu.

Sin ese Espíritu todo se apaga en el cristianismo. La confianza en Dios desaparece. La fe se debilita. Jesús queda reducido a un personaje del pasado, el Evangelio se convierte en letra muerta. El amor se enfría y la Iglesia no pasa de ser una institución religiosa más.

Sin el Espíritu de Jesús, la libertad se ahoga, la alegría se apaga, la celebración se convierte en costumbre, la comunión se resquebraja. Sin el Espíritu la misión se olvida, la esperanza muere, los miedos crecen, el seguimiento a Jesús termina en mediocridad religiosa.

Nuestro mayor problema es el olvido de Jesús y el descuido de su Espíritu. Es un error pretender lograr con organización, trabajo, devociones o estrategias diversas lo que solo puede nacer del Espíritu. Hemos de volver a la raíz, recuperar el Evangelio en toda su frescura y verdad, bautizarnos con el Espíritu de Jesús.

No nos hemos de engañar. Si no nos dejamos reavivar y recrear por ese Espíritu, los cristianos no tenemos nada importante que aportar a la sociedad actual, tan vacía de interioridad, tan incapacitada para el amor solidario y tan necesitada de esperanza.

José Antonio Pagola