El Vaticano, la participación popular y las carreras de obstáculos

Editorial Redes Cristianas

En octubre de este año se celebrará la segunda parte del Sínodo de los Obispos, que será continuación del que tuvo lugar en 2014 y tendrá a la familia de nuevo en su centro de interés.

La Relatio synodi –resumen de lo que se expuso en el sínodo del año pasado– y la Lineamenta publicada hace algunas semanas por el Vaticano son el material de reflexión que deberían tomar inicialmente los sinodales a lo largo de este año. Así estarán preparados para tomar decisiones en la próxima convocatoria de octubre. Leer más

ANGUSTIA Y ORACIÓN, José Luis Sicre

Fe Adulta

La primera lectura, de tono profundamente optimista, anuncia una nueva alianza entre Dios y el pueblo. Todo tendrá lugar de forma fácil, casi milagrosa, sin especial esfuerzo para Dios ni para nosotros. En cambio, las dos lecturas siguientes ofrecen una imagen muy distinta: la nueva alianza entre Dios y el pueblo implicará un duro sacrificio para Jesús. Un sacrificio que le sumerge en la angustia y le mueve a rezar al Padre. Esta trágica experiencia se recuerda hoy en dos versiones distintas: la de Juan, y la de la Carta a los Hebreos, que recoge el famoso relato de la oración del huerto de los olivos contado por los evangelios sinópticos.

Oración en el templo (evangelio)

El cuarto evangelio enfoca el relato de la pasión de manera peculiar, bastante distinta a la de los sinópticos: no acentúa el sufrimiento de Jesús sino el señorío y la autoridad que demuestra en todo momento. Por eso no cuenta la oración del huerto. Pero unos días antes sitúa una experiencia muy parecida de Jesús en la explanada del templo de Jerusalén.

El evangelio comienza y termina en tono de victoria. El triunfo inicial se concreta en el deseo de algunos de conocer a Jesús (es secundario que se trate de «gentiles», paganos, como dice la traducción litúrgica, o de «judíos de lengua griega» residentes en otros países que han venido a celebrar la fiesta de Pascua). Y ese triunfo, reflejado en el interés de unos pocos, alcanza dimensiones universales al final: «atraeré a todos hacia mí».

Pero este marco de triunfo encuadra una escena trágica: Jesús es consciente de que para triunfar tiene que morir, como el grano de trigo, tiene que ser «elevado sobre la tierra», crucificado. Ante esta perspectiva confiesa: «me siento agitado», angustiado. E intenta superar ese estado de ánimo con la reflexión y la oración. Ante todo, procura convencerse a sí mismo de la necesidad de su muerte: igual que el grano de trigo tiene que pudrirse en tierra para producir fruto. Sin embargo, los argumentos racionales no sirven de mucho cuando uno se siente angustiado. Viene entonces el deseo de pedirle a Dios: «Padre, líbrame de esta hora».  Pero se niega a ello, recordando que ha venido precisamente para eso, para morir. En vez de pedir al Padre que lo salve le pide algo muy distinto: «Padre, glorifica tu nombre». Lo importante no es conservar la vida sino la gloria de Dios.

Oración en el huerto (Carta a los Hebreos)

El relato de los evangelios sinópticos es muy conocido: Jesús marcha al huerto de los olivos la noche en que será apresado. Sabe que va a morir, siente profunda angustia, y por tres veces reza al Padre pidiéndole que, si es posible, le evite ese trago amargo. La Carta a los Hebreos no se detiene a contar lo ocurrido. Pero recuerda lo trágico del momento cuando afirma que Jesús rezó «a gritos y con lágrimas», cosa que no menciona ninguno de los evangelios. Y lo que pedía («pase de mí este cáliz») lo sugiere al decir que suplicaba «al que podía salvarlo de la muerte».

Sin embargo, el final de la lectura es optimista: Jesús salva eternamente a quienes le obedecen. En medio de este contraste entre tragedia y triunfo, unas palabras desconcertantes: «en su angustia fue escuchado». Quizá el autor piensa en el relato de Lucas, que habla de un ángel que viene a consolar a Jesús. Pero quien conoce el evangelio advierte la ironía o el misterio que esconden estas palabras: Jesús es escuchado, pero muere.

El templo y el huerto

Es evidente la relación entre las dos lecturas. En ambos casos Jesús se siente agitado (Juan) o angustiado (Hebreos). En ambos casos recurre a la oración. En ambas lecturas, la palabra final no es la muerte, sino la victoria de Jesús y, con él, la de todos nosotros. Pero, dentro de estas semejanzas, hay una gran diferencia con respecto a la oración de Jesús: en el evangelio, se niega a pedir al Padre que lo salve, sólo quiere la gloria de Dios, por mucho que le cueste; en la Carta, Jesús suplica «a gritos y con lágrimas» para ser salvado de la muerte.

La ciencia bíblica actual tiende a considerar estos relatos dos versiones distintas del mismo hecho. Pero durante años y siglos estuvo de moda la tendencia a armonizar los datos del evangelio. En esta postura, los relatos ofrecen dos momentos distintos y sucesivos de la experiencia humana y religiosa de Jesús.

En un primer momento, ante la angustia de la muerte, se refugia en la reflexión racional (he venido para morir como el grano de trigo) y se niega a pedirle al Padre que lo salve. Al cabo de pocos días, cuando la pasión y muerte no son una posibilidad sino una certeza, reza con gritos y lágrimas, sudando sangre (como añade Lucas): «Padre, si es posible, pase de mí este cáliz». Una reacción más humana, pero perfectamente compatible con lo que cuenta Juan.

A las puertas de la Semana Santa, la experiencia y la reacción de Jesús son un ejemplo excelente que nos anima en nuestros momentos de angustia y desánimo, y nos mueve a agradecerle su entrega hasta la muerte.

 

José Luis Sicre

 

Garizumako 5. Igandea – 5º Domingo de Cuaresma, José A. Pagola

B Joan 12, 20 – 33

Evangelio del 22/03/2015
por Coordinador Grupos de Jesús

GURUTZILTZATUAK ERAKARRI – ATRAÍDOS POR EL CRUCIFICADO

«Greko»-talde bat, paganoak seguruenik, Jesusengana hurbildu da, eskari miresgarri hau eginez: «Jesus ikusi nahi genuke». Horren berri eman diotenean, Jesusek solasaldi biziaz erantzun die, bere bizitzaren zentzu sakona laburtuz. Iritsia da ordua. Guztiek, judu eta greko, sumatu ahal izango dute laster haren bizitzak eta haren heriotzak biltzen duten misterioa: «Ni, lurretik jasoko nautenean, guztiak erakarriko ditut neugana».

Jesus gurutzean jaso eta Golgota mendian gurutzean agertuko denean, guztiek ezagutu ahal izango dute Jainkoaren ezin ulertuzko maitasuna, konturako dira ezen maitasuna dela Jainkoa eta maitasuna soilik gizaki ororentzat. Gurutziltzatuak erakarririk sentituko dira. Jainkoaren Misterioa erarik gorenean agerturik ikusiko dute harengan.

Hartarako, jakina, erospenaren doktrinaz hitz egiten entzutea baino zerbait gehiago beharko da. Aste santuko elizkizun erlijioso batera joatea baino zerbait gehiago. Geure barne-begiak Jesusengan behar ditugu jarri eta hunki gaitzan utzi, sumatzen dugularik gurutze hori egunez egun egindako bizitzaren azken keinua dela, mundua guztientzat gizatarrago egiteko. Bere salbazioa Jainkoagan aurkituko duen mundu gizatarragoa.

Baina, seguruenik, orduan hasiko gara Jesus zinez ezagutzen: Aitari egin dion erabateko buru-eskaintzak eta haren seme-alabentzat bizitza zoriontsuagoa eskuratzeko jasan duen nekaldiak erakarririk, Jesusen beraren deia, era ahulean bada ere, entzunen dugunean: «Nire zerbitzari izan nahi duena betor nire ondoren, eta ni nagokeen lekuan, han egonen da nire zerbitzaria ere».

Jesusen «zerbitzari izatean» du den guztiak bere jatorria, haren eginkizunean lankide izatean, soilik haren egitasmorako bizi nahi izatean, haren urratsei jarraitzean, agertzeko, modu askotan eta keinu ia beti pobrez, nola maite gaituen Jainkoak guztiok. Orduan hasiko gara haren jarraitzaile bilakatzen.

Hona zer esan nahi duen haren bizitzan eta haren zorian bat egiteak: «ni nagokeen lekuan, han egonen da nire zerbitzaria ere». Hori da kristau izatea: Jesus zegoen lekuan egotea, hark egiten zuenaz arduratzea, hark zuen helmuga bera ukaitea, hura egon zen bezala gurutzean egotea, hura dagoen bezala egun batean Aitaren eskuinean egotea.

Zer-nolakoa izango ote litzateke Gurutziltzatuak «erakarritako» Eliza, soilik haren zerbitzari» izateko gogoak eragina balitz, hark esku artean zituen gauzez arduratuko balitz? Zer-nolakoa izango ote litzateke Eliza, jendea Jesusengana erakarriko lukeena izango balitz?

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

5 Cuaresma – B (Juan 12,20-33)

Evangelio del 22/03/2015

por Coordinador Grupos de Jesús

ATRAÍDOS POR EL CRUCIFICADO

Un grupo de «griegos», probablemente paganos, se acercan a los discípulos con una petición admirable: «Queremos ver a Jesús». Cuando se lo comunican, Jesús responde con un discurso vibrante en el que resume el sentido profundo de su vida. Ha llegado la hora. Todos, judíos y griegos, podrán captar muy pronto el misterio que se encierra en su vida y en su muerte: «Cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí».

Cuando Jesús sea alzado a una cruz y aparezca crucificado sobre el Gólgota, todos podrán conocer el amor insondable de Dios, se darán cuenta de que Dios es amor y solo amor para todo ser humano. Se sentirán atraídos por el Crucificado. En él descubrirán la manifestación suprema del Misterio de Dios.

Para ello se necesita, desde luego, algo más que haber oído hablar de la doctrina de la redención. Algo más que asistir a algún acto religioso de la Semana Santa. Hemos de centrar nuestra mirada interior en Jesús y dejarnos conmover, al descubrir en esa crucifixión el gesto final de una vida entregada día a día por un mundo más humano para todos. Un mundo que encuentre su salvación en Dios.

Pero, probablemente a Jesús empezamos a conocerlo de verdad cuando, atraídos por su entrega total al Padre y su pasión por una vida más feliz para todos sus hijos, escuchamos aunque sea débilmente su llamada: «El que quiera servirme que me siga, y donde esté yo, allí estará también mi servidor».

Todo arranca de un deseo de «servir» a Jesús, de colaborar en su tarea, de vivir solo para su proyecto, de seguir sus pasos para manifestar, de múltiples maneras y con gestos casi siempre pobres, cómo nos ama Dios a todos. Entonces empezamos a convertirnos en sus seguidores.

Esto significa compartir su vida y su destino: «donde esté yo, allí estará mi servidor». Esto es ser cristiano: estar donde estaba Jesús, ocuparnos de lo que se ocupaba él, tener las metas que él tenía, estar en la cruz como estuvo él, estar un día a la derecha del Padre donde está él.

¿Cómo sería una Iglesia «atraída» por el Crucificado, impulsada por el deseo de «servirle» solo a él y ocupada en las cosas en que se ocupaba él? ¿Cómo sería una Iglesia que atrajera a la gente hacia Jesús?

José Antonio Pagola

 

POR UNA IGLESIA SINODAL

José Mª Castillo
Fe Adulta

El profesor Alvaro Restrepo, jesuita colombiano, compañero mío en los años de estudio en la universidad Gregoriana de Roma, escribió esto en el Anuario de los jesuitas del año 2014: «El Vaticano es una isla. Por eso, cuando tanta gente de buena voluntad dice que la Iglesia necesita un buen Papa, no se refiere a que el nuevo Pontífice sea conservador o progresista, de derechas o de izquierdas. Lo que importa es que sea un hombre libre y decidido. Necesita un hombre tan apasionado por el Evangelio, que desconcierte a todos cuantos en el papado buscan un hombre de poder y mando. El Papa debe resultar desconcertante. Leer más

CONTAR A JESÚS Y CONTAR CON JESÚS: CENTRADAS EN EL REINO Y EN LAS ÚLTIMAS (1ª y 2ª Parte)

Conferencia pronunciada en la XVII Semana Andaluza de Teología Seguir a Jesús desde las víctimas,
Málaga, 22 Noviembre 2014
FE ADULTA

Agradecimiento

En primer lugar, quiero agradecer a la organización la invitación y la oportunidad de participar en esta conocida y famosa Semana Andaluza de Teología, felicitar a todas las personas que lo hacéis posible. Siempre es un placer volver a Andalucía. Me siento «con temor y temblor» ante la confianza depositada, y ante este auditorio imponente.

1.- ALGUNAS CUESTIONES PRELIMINARES

Punto de partida
Desde el momento en que supe que tenía que preparar este tema, sentí una gran alegría y también una gran responsabilidad. Me preguntaba porque el tema lo sentía cómo propio y de dónde procedía esa inquietud, en mi búsqueda encontré alguna posible respuesta. Leer más

El Foro “Curas de Madrid” plantea al arzobispo Osoro una serie de retos que debiera afrontar la diócesis en un futuro inmediato

Actualidad de Redes Cristianas

CARTA AL ARZOBISPO DE MADRID, D. CARLOS OSORO
Madrid a 8 de Marzo de 2015

Estimado señor arzobispo, don Carlos Osoro:

Como le anunciábamos en la carta que le hicimos llegar el pasado diecisiete de diciembre, en nuestra Asamblea General de febrero estuvimos reflexionando sobre los retos que a nuestro juicio debiera afrontar la Diócesis de Madrid en su inmediato futuro. Cumpliendo lo que entonces le dijimos le informamos ahora de las conclusiones a las que hemos llegado. Nos gustaría tener ocasión de dialogar con usted sobre ellas cuando y donde quiera y del modo que le parezca más adecuado. Leer más

Elecciones en Israel

Equipo Atrio,

Mañana se celebran las elecciones en Israel. Son tan importantes como ignoradas. La hegemonía de los partidos judíos de derecha ocultan la variedad de opciones de pequeños partidos, donde votan muchos israelíes defensores de los derechos de Palestina y muy pocos palestinos sometidos a Israel. Ben White nos abre el panorama en este artículo. Leer más

LA LEY DE LOS MATRIMONIOS HOMOSEXUALES (2ª Parte)|

Benjamín Forcano
Redes cristianas

La ley, expresión y garantía de respeto a la realidad

Las leyes, para que sean válidas y vinculantes, tienen que contener y promulgar valores que atañen al bien del ser humano, individual o comunitario. Una verdadera ley nunca es vacía o arbitraria, no nace de la voluntad del que manda. Eso sería establecer como fuente del bien y del mal -de los valores- la voluntad humana, justificando toda suerte de despotismo. Las leyes no son buenas o malas por quien las manda, sino por lo que manda: no son buenas porque están mandadas, ni malas porque están prohibidas; sino que porque son buenas están mandadas y porque son malas están prohibidas. Leer más

Si la evolución continúa

José Arregi

Admirable ser humano, con todas sus miserias. Es capaz de escribir un poema, de pintar lo invisible, de cantar y de bailar, de tocar con diez dedos seis voces a la vez. Ez capaz de decir lo que piensa y de hacer lo que dice, aunque salga perdiendo o le cueste la vida. Es capaz de sonreír y de llorar, de compadecer, consolar, cuidar. Leer más

ESTOY SALVADO; ¿SOY CONSCIENTE DE ELLO? de Fray Mateo

FE ADULTA

Jn 3, 14-21

Estamos en el c. III. Este evangelio es un esquema teológico. Cada capítulo tiene identidad por sí mismo, aunque éste es el que menos unidad interna muestra. El punto de partida es el diálogo con Nicodemo: «te lo aseguro, el que no nazca de nuevo no puede ver el Reino de Dios». Nicodemo le responde: eso es imposible. Jesús insiste: «El que no nazca del agua y del espíritu no puede entrar en el Reino de Dios; lo que nace de la carne es carne, lo que nace del espíritu es espíritu». ¿Cómo puede ser eso? Comienza el discurso que hemos leído.

El domingo pasado, Jesús arremetió contra el culto que se desarrollaba en el templo. Hoy arremete contra la manera de interpretar la Ley que tienen los fariseos. En ambos casos se trata de instituciones antiguas vacías de contenido que hay que sustituir. No se trata de una nueva interpretación, (es lo que busca Nicodemo) sino de algo completamente distinto: hay que nacer de nuevo. No debemos pensar en discursos pronunciados por Jesús. Juan pone en boca de Jesús una cristología propia de finales del s. I.

Lo mismo que Moisés levantó la serpiente. Lo que hizo Moisés es recordar al dios egipcio Ranenutet (representado por una serpiente). Su Dios le manda construir la imagen de otro dios. Para entender la comparación con la cruz, es imprescindible saber que el dios egipcio era a la vez veneno y antídoto; muerte y vida; opresión y salvación. Al ser  crucificado, Jesús representa a la vez, la muerte y la vida, la humillación y la exaltación. Al decir «levantado», va mucho más allá de una alusión a la figura de la serpiente. La cruz es la manifestación suprema de la lealtad de Dios. Es el momento de la exaltación de Jesús.

Para que todo el que lo haga objeto de su adhesión (crea), tenga Vida definitiva. «Vida definitiva» Denota la calidad de vida propia del estadio definitivo. Traducir por «eterna», empobrece el significado, por insistir solo en la duración y no en la calidad. La consecuencia de «ser levantado en alto», es alcanzar plenitud de Vida. El Espíritu que nos comunicará, será la fuente de verdadera Vida para todos los que le acepten.

Demostró Dios su amor al mundo. El amor se hizo visible en un acto. No se dirige solo a los cristianos, sino al mundo. Jesús es el don de Dios a la humanidad. «Dar a su Hijo» no se refiere, aquí, sólo a la encarnación, sino a la crucifixión. Porque no envió Dios el Hijo al mundo para que dé sentencia contra el mundo, sino para que el mundo se salve por él. Para Juan, Jesús es enviado al mundo, Para los sinópticos, a Israel. La salvación está destinada a todos. No sólo al pueblo elegido, sino a todas las naciones. Se acabaron los privilegios. La Vida del Espíritu se ofrece a todos. Este evangelio se escribió a finales del s. I.

El que le presta adhesión no tendrá sentencia; el que se la niega, ya tiene la sentencia. No hay lugar para la indiferen­cia. Es este un dato importantísimo para entender la manera de actuar de Dios. La sentencia negativa o positiva, no es consecuencia de un acto de Dios. Es el resultado de una actitud permanente por parte del hombre. Si comprendiéramos bien este versículo, cambiaría todo el modo de entender la moral. Desde la visión farisaica (y la nuestra), Dios juzgaba a los hombres después de ver sus acciones. Si eran conforme a la Ley, los salvaba, si eran contrarias a la Ley, los condenaba. Dios es justicia. Todo está siempre en equilibrio. Cada acto del hombre, le coloca en su sitio.

Los hombres han preferido las tinieblas a la luz. «Su modo de obrar» Denota el proceder habitual, no un acto puntual.   En el prólogo se nos había dicho: «y la Vida era la luz de los hombres». No es la luz la que da Vida (como maestro), sino al revés, es la Vida la que te iluminará. Sin Vida no se puede aceptar la luz. La falta de Vida lleva consigo el rechazo de la luz. Mantener una relación con Dios desde la Ley, desde lo externo, sin Vida, es mantener la relación de injusticia en que están los dirigentes religiosos. El que oprime al hombre no puede aceptar la luz. La adhesión a Jesús, exige salir de la situación de opresión.

El que obra con bajeza…  El que practica la lealtad. «Obra con bajeza (practicar lo malo), se opone a «practicar la lealtad». «Hacer la verdad» es un semitismo que utiliza Juan, y lo opuesto es «hacer la falsedad». El que es cómplice de la muerte, no aguanta la Vida. La considera como una agresión. No se eligen las tinieblas por el valor que puedan tener en sí, sino por odio a la luz. No son las doctrinas (luz) las que separan de Dios, sino conduc­tas (Vida). Quién con su modo de obrar daña al hombre, se opone al amor-vida. Rechazando la luz, cree poder continuar haciendo el mal sin ser descubierto.

Practicar la lealtad es lo contrario de obrar con bajeza. Equivale a hacer lo que es bueno para el hombre. Al emplear «lealtad» nos está diciendo que el amor no es algo teórico, sino práctico. Una vez más la Vida es anterior a la luz. «Y así». El acercamiento a la luz, se hace por amor a la luz, no para que se vean las  obras. «Realizadas en unión con Dios». No obras hechas según Dios quiere, sino algo más. Obras en las que, con la actividad del hombre, se ve la de Dios revelando en ellas su gloria-amor. Creer va unido a las obras buenas. La incredulidad acompaña a las obras malas. Jesús evidencia lo que es un hombre.

En el trozo del discurso que acabamos de analizar nos encontramos con los aspectos más originales de la salvación ofrecida por Jesús según este evangelio: 1) La salvación es Vida. 2) Viene de Dios que es VIDA. 3) Es don gratuito e incondicional. 4) Es absoluto, no una alternativa a la condenación. 5) Exige la adhesión a Jesús. 6) Se manifiestas en las obras. Cada uno de estos puntos nos tendría que advertir de los errores en que caemos a la hora de hablar de esa salvación. Tendemos a esperar de Dios una salvación raquítica.

Hablar de salvación, es plantearse el sentido último de la vida humana. Sería desplegar las más elevadas posibilidades humanas. El término «salvación» tiene connotaciones negativas, y eso es muy peligroso a la hora de entender lo que dice el evangelio. El pensar en la salvación en términos negativos nos ha paralizado en nuestro desarrollo.  Hemos creído que, si elimino el pecado, estoy salvado. Salvarse no es evitar la condenación. La salvación tiene una connotación positiva. Salvarse sería llevarnos a una plenitud de ser, llevando al límite las posibilidades de nuestro verdadero ser.

La salvación no es algo que me venga de fuera. La salvación surge de lo más hondo de mi ser. Desde ahí, Dios con su presencia posibilita mi plenitud. Hay que tener muy claro, que me salva totalmente Dios y me salvo totalmente yo. La acción de Dios y la del hombre, ni se suman ni se restan ni se interfieren, porque son de naturalezas distintas. «Dios que te creó sin ti, no te salvará sin ti» (Agustín). Todo lo que depende de Dios para mi salvación ya está hecho. Por tanto, mi salvación, aquí y ahora, depende solo de mí.

La conciencia que tenemos de que Dios puede no salvarme, es consecuen­cia de que esperamos de Dios una salvación equivocada. Queremos que Dios nos libere de nuestras limitaciones, es decir que nos quite el sufrimiento, la enfermedad, la muerte. Todo eso forma parte de nuestra condición de criaturas y es inherente a nuestro ser. Ni Dios puede hacer que sigamos siendo criaturas sin limitacio­nes. El buscar la salvación por ese camino, es un error garrafal. La salvación que Dios nos da, tiene que realizarse mientras seguimos siendo criaturas, y por tanto, a pesar de nuestras limitaciones.

La salvación no es cambiar lo que soy ni añadir nada a lo que ya soy. Es una toma de conciencia de lo que en realidad soy, y vivir en esa conciencia. Es descubrir el tesoro que está escondido dentro de mí y disfrutar de él. «La vida eterna consiste en que te conozcan a ti, único Dios verdadero y a tu enviado Jesucristo». Se trata de «conocer«.

 

Meditación-contemplación

Hay que nacer de nuevo.
Toda la enseñanza de Jesús está resumida en esta breve frase.
Somos fruto de la evolución de la carne,
y tenemos que dar el paso hacia el espíritu.
…………

Yo no he nacido como ser espiritual.
Tengo la capacidad de llegar a serlo,
pero debo desplegar esa capacidad que se me ha dado.
Si no la despliego, me quedaré en la carne.
………..

Siempre tenemos que estar naciendo, desplegando la VIDA.
La Vida se potencian en la medida que trasciendo la materia.
Pablo nos dice que incorporarse a Cristo,
es incorporarse a su muerte, para vivir resucitados.
……………

 

Fray Marcos