NO ES LA PRESENCIA FÍSICA LA QUE LES HACE CREER

Escrito por  Fray Marcos
Fe Adulta

Lc 24, 35-47

Seguimos en tiempo pascual. El tema de este domingo sigue siendo Jesús que vive y da Vida. Esa nueva Vida queda reflejada en las tres lecturas de hoy como conversión y perdón. El pecado es la única muerte a la que debíamos tener miedo, porque es la única realidad que aniquila la verdadera Vida. Pero  pecado es siempre hacer daño a los demás o hacerse daño a sí mismo. Sólo cuando hay injusticia y opresión podemos decir con propiedad que hay pecado. Si hay pecado, hay muerte y por tanto, falta de Vida.

Hoy todos estamos de acuerdo en que Jesús no volvió a la vida biológica; por lo tanto lo que pasó en Jesús después de su muerte no puede ser objeto de la ciencia ni de la historia. Una realidad no puede ser a la vez material y espiritual. Si Jesús recuperó su cuerpo, necesariamente tiene que estar en el tiempo y en un lugar. Si decimos que su cuerpo es espiritual (Pablo), estamos afirmando que no hay cuerpo. Si no es cuerpo, no se puede constatar por los sentidos y no puede caer dentro del ámbito de lo histórico, pero los efectos que produjo en sus seguidores, sí pueden ser constatados por la historia. Solo a través de esos efectos podemos enterarnos  de que Jesús sigue vivo y está dando Vida.

Recordemos que Lc y Jn son los últimos en escribir sus evangelios y nos trasmiten relatos muy elaborados teológicamente. En los textos más antiguos se habla siempre de (ôphthè) «dejarse ver». Es éste un término técnico, que normalmente se traduce por aparecerse, pero no es una traducción adecuada. Para que veáis la dificultad de traducir esa palabreja, basta tener en cuenta que Pablo la utiliza en 1 Cor, 15 para decir que Cristo se apareció a Cefas, a Santiago y a Pablo; y en 1 Tim 3,16, para decir que se apareció a los ángeles. La misma palabra es empleada para decirnos que Moisés y Elías se «aparecieron» junto a Jesús. Designar también las lenguas de fuego que «aparecieron» sobre los apóstoles.

En los relatos más tardíos, se tiende a la materialización de la presencia, tal vez para contrarrestar la duda, que se destaca cada vez más. En Mt se duda que sea el Cristo; en Lc y Jn se duda de que sea Jesús de Nazaret. La materialización y la duda están relacionadas entre sí. Cuando los testigos de la vida de Jesús van desapareciendo, se siente la necesidad de insistir en la corporeidad del Jesús resucitado. Caen en la trampa en la que nosotros seguimos aprisionados: confundir lo real con lo que se puede constatar por los sentidos.

En el evangelio de Lc todas las apariciones y la subida al cielo, tienen lugar en el mismo día. En el episodio que hemos leído, Jesús aparece a los once y a tos los demás, de improviso, como había desaparecido después de partir el pan en Emaús. Se presenta en medio, no viene de ninguna parte. El relato de Emaús, que precede, había dejado claro que Jesús se hace presente en el camino de la vida, en la Escritura y en la fracción del pan. Aquí se hace presente en medio de la comunidad reunida. Esto lo tenía ya muy claro la primitiva iglesia, cincuenta o sesenta años después de la muerte de Jesús, cuando se escribió este evangelio.

Llenos de miedo. No tiene mucha lógica el terror manifestado, si tenemos en cuenta que los discípulos ya habían recibido el anuncio de las mujeres, la confirmación del sepulcro vacío por parte de Pedro, y una aparición al mismo Pedro que el evangelio menciona, pero no relata. En ese mismo momento en que aparece Jesús, los de Emaús les estaban contando lo que les acababa de pasar. Si a pesar de todos, siguen teniendo miedo, quiere decir que no fue fácil comprender que la Vida puede vencer a la muerte. También nos advierte de que, lo que se narra, no pudo ser una invención de los discípulos, porque no estaban nada predispuestos a esperar lo sucedido. Es curioso, en Jn, los discípulos reunidos tienen miedo de los judíos; en Lc, tienen miedo del mismo Jesús que se les aparece.

«Creían ver un fantasma». El texto se empeña en que tomemos conciencia de lo difícil que fue reconocer a Jesús. Los que acaban de llegar de Emaús caminan varios kilómetros con él y cenan con él sin conocerle. Incluso Magdalena pensó que se trataba del hortelano. ¿Qué nos quieren decir estas acotaciones? Era Jesús, pero no era él. En relato de hoy se dice: Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros». ¿Es que en ese momento no estaba con ellos? Estas incongruencias nos tienen que abrir los ojos.

Mirad mis manos y mis pies, palpadme. Las manos y los pies, prueba de su muerte por amor en la cruz; y de que ese Jesús que se deja ver ahora, es el mismo que crucificaron. Una vez más se insiste en la materialidad de lo narrado. No se trata de fantasías o ilusiones de los discípulos. En absoluto estaban predispuestos a creer en la resurrección, más bien se les impuso contra el común sentir de todos ellos. Esto da plena garantía de autenticidad a lo que nos quieren trasmitir, aunque al empaquetarlo en una narración, tenemos el peligro de quedarnos en el cuento. No les importa la falta de lógica del relato.

Así estaba escrito. Lc insiste en que se tienen que cumplir las Escrituras. En todos los salmos que hablan de siervo doliente, termina con la intervención de Dios que se pone de su parte y reivindica al humillado. Los primeros cristianos eran todos judíos; no tenían otro universo religioso para interpretar a Jesús que su Escritura. A pesar de que Jesús dio un paso de gigante sobre las Escrituras a la hora de decirnos quién es Dios, ellos siguen echando mano del AT para interpretar su figura. Al insistir en que la Escrituras se tienen que cumplir, nos está diciendo que todo está bajo el control de Dios.

Mientras estaba con vosotros. Indica con toda claridad que ahora no está con ellos físicamente. Estas son las pistas que tenemos que advertir para no caer en la trampa de una interpretación literal. Jesús está presente en medio de la comunidad. Su presencia es objeto de experiencia personal, pero no caen en la tentación de creer que es la misma presencia de la que disfrutaron cuando vivía con ellos. Jesús es el mismo, pero no está con ellos como antes. Está con ellos, come con ellos se relaciona con ellos, pero no de la misma manera que lo hacía cuando andaba por los caminos de Galilea. Esta presencia de Jesús en medio de la comunidad es mucho más real que antes. Ahora es cuando descubren al verdadero Jesús.

También el encargo de predicar la buena noticia se apoya en las Escrituras. La buena nueva es la conversión y el perdón. Las otras dos lecturas de este domingo apuntan en esta dirección. Si pecado es toda opresión, el dejarse matar antes que oprimir a nadie, es la señal de que el pecado está superado. La buena noticia de Jesús es que Dios es amor. Su experiencia del Abba nos tiene que tranquilizar a todos. En la primera lectura, Pedro, y en la segunda Juan, nos recuerdan que somos nosotros los que debemos manifestar ese amor de Dios. «arrepentíos y convertíos para que se perdonen los pecados»; y Juan: «Quien dice, yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso y la verdad no está en él».

Para terminar, recordar la última diferencia notable entre Lc y Jn. En Jn, sopla sobre ellos y les confiere el Espíritu. En Lc les promete que se lo enviará. La diferencia es sólo aparente, porque el Espíritu ni tiene que mandarlo ni tiene que venir de ninguna parte. Es una realidad Espiritual que está siempre en nosotros. Podemos decir que llega a nosotros, cuando lo descubrimos, y vivimos su presencia.

La epístola de Jn tiene que hacernos reflexionar. Quien dice: yo le conozco y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso. Está claro que no habla de un conocimiento teórico, sino de una identificación con él. Una erudición exhaustiva sobre la figura de Jesús, no garantiza una vida cristiana. Aceptar con escrupulosidad todos los dogmas, no dará seguridad ninguna de verdadera salvación en Jesús. No se trata de conocer mejor a Jesús, sino de nacer a la Vida que él vivió y desplegarla con la mayor intensidad posible.

Meditación-contemplación

Jesús se hace presente en medio de la comunidad.
Ésta es la realidad pascual vivida por los primero seguidores.
Ésta es la realidad que tememos que vivir hoy,
si queremos ser de verdad sus discípulos.
……………….

No debemos esperar que Jesús se vaya a aparecer visiblemente.
Somos nosotros los que tenemos que hacerle presente.
El objetivo de la vida humana de Jesús,
fue hacer presente a Dios en este mundo.
………………..

Hacer presente a Jesús es hacer presente a Dios.
Puesto que Dios es amor, solo con amor se le puede manifestar.
Cada vez que ayudamos, de cualquier forma, a otra persona,
estamos haciendo presente a Dios.
……………….

Fray Marcos

 

Uriarte pide que el sustituto de Asurmendi «esté en la línea del Papa»

El obispo emérito de San Sebastián, Juan María Uriarte, ha apostado porque la persona que releve en el cargo al Obispo de Vitoria, Miguel José Asurmendi, sea euskaldun y esté «en la línea del Papa Francisco». Monseñor Asurmendi ha cumplido 75 años, edad que el Derecho Canónico establece para que los prelados presenten su renuncia ante el Papa y se mantengan a la espera de que el Vaticano nombre a sus sucesores.

Denuncian a una quincena de diócesis por incumplir la Ley de Memoria Histórica

Una quincena de Obispados y Arzobispados de toda España serán denunciados mañana, martes, ante los juzgados de instrucción por consentir el mantenimiento de símbolos de la Guerra Civil y la dictadura franquista en contra de lo estipulado por la Ley de Memoria Histórica y mantener enterrados los restos de Francisco Franco, José Antonio Primo de Rivera o el general Queipo de Llano pese a que el derecho canónico solo permite enterrar en sus territorios cadáveres de pontífices, cardenales u obispos.

Pazkoaldiko 3. Igandea – 3º de Pascua, José A. Pagola

Evangelio del 19/04/2015
por Coordinador Grupos de Jesús

NORK BERE ESPERIENTZIAZ SINETSI – CREER POR EXPERIENCIA PROPIA

Ez da gauza erraza Jesus berpiztuagan sinestea. Azken batean, Jesusek berak gu baitan eragiten duen fedeaz bakarrik atzeman eta uler daitekeen gauza da. Jesusek isurtzen duen bakea eta poza «zeure barruan» sekula sentitu ez baduzu, nekez aurkituko duzu «kanpotik» haren piztueraren frogarik.

Horrelako zerbait esan nahi digu Lukasek Jesus berpiztuak ikasleen taldearekin izan duen topo egitea deskribatu digunean. Denetik da ikasle horien artean. Horietarik bi kontatzen ari dira nola antzeman dioten Jesusi Emausen, harekin afaldu dutenean. Pedro, berriz, agertu zaiola esaten ari da. Gehienek ez dute artean inolako esperientziarik izan. Ez dakite zer pentsa.

Orduan «Jesus aurkeztu da haien artean eta esan die: “Bakea zuei”». Behar den lehenengo gauza, Jesus berpiztuarekiko gure fedea iratzartzeko, haren presentzia gure artean intuitu ahal izatea da, gaur egun ere, eta bizi dela jakiteak ematen duen bakea, poza eta segurtasuna kurriaraztea gure taldeetan, elkarteetan, parrokietan; bizi dela jakiteak ematen duena, alegia, hurbileko bidelagun dugularik fedearentzat batere erosoa ez den aldi honetan.

Oso errealista da Lukasen kontakizuna. Jesusen presentziak ez ditu eraldatu ikasleak era magikoan. Izan ere, batzuk beldurtu egin dira eta «mamua dakusatelakoan dira»; beste batzuen baitan, berriz, mota guztietako «duda-mudak»sortu dira; beste hainbati «ezin sinetsizkoa iruditzen zaie»; beste batzuek, azkenik, «zur eta lur» jarraitzen dute.

Horixe bera gertatzen da gaur egun ere. Kristo berpiztuarekiko fedea ez da sortzen gu baitan modu automatiko eta seguruan. Era ahul eta apalean joan ohi da esnatzen bihotzean. Hasieran, desio hutsa izan ohi da kasik. Eskuarki, duda eta galdera askoren artean hazi ohi da: benetakoa ote hain gauza handi hori?

Kontakizunaren arabera, Jesus haien artean gelditu da, haiekin jan du, eta «haien adimena irekitzen» saiatu da, gertatua ulertu ahal dezaten. «Lekuko» bihur daitezen nahi du, beren esperientziaz hitz egin ahal dezaten, eta hots egin dezaten, ez nolanahi, «bere izenean» baizik.

Berpiztuagan sinestea ez da gauetik goizerako gauza. Prozesu bat da, urteak iraun dezakeena. Gure barne-jarrera da garrantzia duena. Beti Jesusengan konfiantza izatea. Tarte handia eskaintzea gutako bakoitzarengan eta gure kristau-elkarteetan.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

3º de Pascua – B (Lucas 24,35-48)

Evangelio del 19/04/2015

por Coordinador Grupos de Jesús

CREER POR EXPERIENCIA PROPIA

No es fácil creer en Jesús resucitado. En última instancia es algo que solo puede ser captado y comprendido desde la fe que el mismo Jesús despierta en nosotros. Si no experimentamos nunca «por dentro» la paz y la alegría que Jesús infunde, es difícil que encontremos «por fuera» pruebas de su resurrección.

Algo de esto nos viene a decir Lucas al describirnos el encuentro de Jesús resucitado con el grupo de discípulos. Entre ellos hay de todo. Dos discípulos están contando cómo lo han reconocido al cenar con él en Emaús. Pedro dice que se le ha aparecido. La mayoría no ha tenido todavía ninguna experiencia. No saben qué pensar.

Entonces «Jesús se presenta en medio de ellos y les dice: “Paz a vosotros”». Lo primero para despertar nuestra fe en Jesús resucitado es poder intuir, también hoy, su presencia en medio de nosotros, y hacer circular en nuestros grupos, comunidades y parroquias la paz, la alegría y la seguridad que da el saberlo vivo, acompañándonos de cerca en estos tiempos nada fáciles para la fe.

El relato de Lucas es muy realista. La presencia de Jesús no transforma de manera mágica a los discípulos. Algunos se asustan y «creen que están viendo un fantasma». En el interior de otros «surgen dudas» de todo tipo. Hay quienes «no lo acaban de creer por la alegría». Otros siguen «atónitos».

Así sucede también hoy. La fe en Cristo resucitado no nace de manera automática y segura en nosotros. Se va despertando en nuestro corazón de forma frágil y humilde. Al comienzo, es casi solo un deseo. De ordinario, crece rodeada de dudas e interrogantes: ¿será posible que sea verdad algo tan grande?

Según el relato, Jesús se queda, come entre ellos, y se dedica a «abrirles el entendimiento» para que puedan comprender lo que ha sucedido. Quiere que se conviertan en «testigos», que puedan hablar desde su experiencia, y predicar no de cualquier manera, sino «en su nombre».

Creer en el Resucitado no es cuestión de un día. Es un proceso que, a veces, puede durar años. Lo importante es nuestra actitud interior. Confiar siempre en Jesús. Hacerle mucho más sitio en cada uno de nosotros y en nuestras comunidades cristianas.

José Antonio Pagola

¿Vacío de valores?

Blas Lara

ATRIO

En este preciso instante vivimos bajo la impresión de un profundo  y desolador “vacío de valores” en nuestra sociedad. No hay que esforzarse demasiado para constatar la invasión del materialismo global que se extiende continuamente desalojando las viejas estructuras de pensamiento y las preferencias colectivas. Un escenario que avanza imparablemente mientras que lo espiritual se está replegando.

Ideas, valores y comportamientos están cambiando a un ritmo acelerado en estos últimos decenios. Y de manera simultánea sin que sea posible señalar claramente el acontecimiento que ha desencadenado estas mutaciones. Leer más

Repensar la resurrección

Andrés Torres Queiruga

Enviado a la página web de Redes Cristianas

La fe en común en la diferencia de las interpretaciones
Este texto es el epílogo del libro de Andrés TORRES QUEIRUGA, «Repensar la resurrección» (Trotta, Madrid 2003), que trata de hacer un resumen del propio libro. No hemos corregido las huellas de este su carácter de epílogo ni sus referencias a páginas anteriores del libro. Agradecemos al autor y a la editorial su gentileza, y recomendamos a los lectores su lectura completa Leer más

«SÓLO EN COMUNIDAD PUEDO ENCONTRAR VIDA», Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos
Fe Adulta

Jn 20, 19-31

La clave de todas las apariciones, que se relatan en los evangelios, es la que Jesús hace a la comunidad reunida. La experiencia pascual de los seguidores de Jesús demostró que es en la comunidad, donde se puede descubrir la presencia de Jesús vivo. La comunidad es la garantía de la fidelidad a Jesús y al Espíritu. Pero sobre todo, es la comunidad la que recibe el encargo de predicar. La misión de anunciar el evangelio no se la han sacado ellos de la manga, sino que es el principal mandato que reciben de Jesús.

Juan es el único que desdobla el relato de la aparición a los apóstoles. Con ello  personaliza en Tomás el tema de la duda, que es capital en todos los relatos de apariciones. «El primer día de la semana». Dios hizo la creación en seis días. Jesús da comienzo a la nueva creación. En Jesús, la creación del hombre llega a su plenitud. El local cerrado a cal y canto como consecuencia del miedo, delimita el espacio de la comunidad, fuera está el mundo hostil. Como el antiguo Israel, en su éxodo, están atemorizados ante el poder del enemigo.

Jesús aparece en el centro porque ahora, él es para ellos la única referencia y factor de unidad. La comunidad cristiana está centrada en Jesús. No atravesó la puerta o la pared, no recorrió ningún espacio; se hace presente en medio de la comunidad directamente. El saludo elimina el miedo. Las llagas, signo de su entrega, evidencian que es el mismo que murió en la cruz. Desaparece el miedo a la muerte. La verdadera Vida nadie pudo quitársela a Jesús ni se la quitará a ellos. La permanencia de las señales de su muerte, indica la permanencia de su amor. Garantiza además, la identificación del resucitado con el Jesús crucificado. La comunidad tiene ahora la experiencia de que Jesús vive y les comunica esa misma Vida.

El segundo saludo trata de darles fuerza para la misión. Les ofrece una paz para el presente y para el futuro. En los relatos de apariciones la misión es algo esencial, sobre todo en Jn; les había elegido para llevarla a cabo. La misión deben cumplirla, demostrando un amor total. Si toman conciencia de que poseen la verdadera Vida, el miedo a la muerte biológica no les preocupará en absoluto. La Vida que él les comunica es definitiva y permanece.

El verbo soplar, usado por Jn, es el mismo que se emplea en Gn 2,7. Con aquel soplo el hombre barro se convirtió en ser viviente. Ahora Jesús les comunica el Espíritu que da verdadera Vida. Se trata de una nueva creación del hombre. La condición de hombre-carne queda transformada en hombre-espíritu. Esa nueva Vida es la capacidad de amar como ama Jesús. Les saca de la esfera de la opresión y les hace libres (quita el pecado del mundo).

El Espíritu es el criterio para discernir las actitudes que se derivan de esa Vida. Debemos tener mucho cuidado al traducir estos textos y no hacerles decir lo que no dicen. El Espíritu, no se refiere a la tercera persona de la Trinidad. Se trata de la fuerza que les capacita para la misión. Del mismo modo, deducir de aquí la institu­ción de la penitencia, es ir mucho más lejos de lo que permite el texto. El concepto de pecado que tenemos hoy no se elaboró hasta el s. VII. Lo que entienden por pecado las primeras comunidades es algo muy distinto. Jesús no vino ni a juzgar ni a condenar; mucho menos a la comunidad.

El texto nos dice que, ante la comunidad quedará patente el pecado de los que se niegan a dar su adhesión a Jesús. Ni Jesús ni la comunidad dan sentencia, contra nadie. La sentencia se la da a sí mismo cada uno con su actitud. El Espíritu permite a la comunidad discernir la autenticidad de los que se adhieren a Jesús y salen del ámbito de la injusticia al del amor.

La referencia a «Los doce», aunque sólo eran once,designa la comunidad cristiana como heredera de las promesas de Israel. Tomás había seguido a Jesús, pero, como los demás, no le había comprendido del todo. No podían concebir una Vida definitiva que permanece después de la muerte. Separado de la comunidad, no tiene la experiencia de Jesús vivo. Una vez más se destaca la importancia de la experiencia compartida en comunidad.

Hemos visto al Señor. No es una mera afirmación de visión sensorial. Significa la experiencia de la presencia de Jesús que les ha trasformado. Les sigue comunicando la Vida, de la que tantas veces les había hablado. Les ha comunicado el Espíritu y les ha colmado del amor que ahora brilla en la comunidad. El relato insiste en que Jesús no es un recuerdo del pasado, sino que está vivo y activo entre los suyos. A pesar de todo, los testimonios no pueden suplir la experiencia, y Tomás es incapaz de dar el paso.

A los ocho días… Cuando se escribe este texto, la comunidad ya seguía un ritmo semanal de celebraciones. Jesús se hace presente en la celebración comunitaria, cada 8 días. La nueva creación del hombre que Jesús ha realizado durante su vida, culmina en la cruz el día sexto. Estaban reunidos dentro, en comunidad, es decir, en el lugar donde Jesús se manifiesta, en la esfera de la Vida, opuesto a «fuera», el lugar de la muerte. Tomás se ha reintegrado a la comunidad. Ahora puede experimentar lo que no fue incapaz de creer.

Jesús se dirige a Tomas, porque viene para todos, y una vez dentro de la comunidad, también Tomás encontrará a Jesús. Una vez más, las señales son inseparables de la muerte por amor. La resurrección no lo separa de la condición humana anterior. No es el paso a una condición superior sino la misma condición humana llevada a su culminación.

La respuesta de Tomás es extrema, igual que su incredulidad. Al llamarle Señor, reconoce a Jesús y lo acepta dándole su adhesión. Al decir «mío» expresa su cercanía, como la Magdalena. Después de 1,18, es la primera vez que es llamado simplemente «Dios». Los judíos lo habían acusado de hacerse igual a Dios e incluso Hijo de Dios. En (1,1) se había dicho: «un Dios era el proyecto». Jesús ha cumplido el proyecto, amando como Dios ama. (14,20) «Aquel día experimentaréis que yo estoy identificado con mi Padre». (14,9) «Quien me ve a mí, ve al Padre». Dándoles su Espíritu, Jesús quiere que ese proyecto lo realicen también todos los suyos, con la misma fuerza con que él lo realizó.

Tomás tiene ahora la misma experiencia de los demás: Ver a Jesús en persona. El reproche de Jesús se refiere a la negativa a creer el testimonio de la comunidad. Tomás quería tener un contacto con Jesús como el que tenía antes de su muerte. Pero la adhesión no se da al Jesús del pasado, sino al Jesús presente, que es a la vez, el mismo y distinto. El marco de la comunidad hace posible la experiencia de Jesús vivo, resucitado.

Por exigir esa presencia externa y sensorial, la experiencia de Tomás no puede ser modelo. Fijaros lo curioso del caso. El evangelista elabora una perfecta narración de apariciones y a continuación nos dice que no es esa presencia externa la que debe llevarnos a la fe. La demostración de que Jesús está vivo, tiene que ser el amor manifestado en la comunidad. La advertencia es para los del tiempo en que escribió el evangelio y para todos nosotros. En 14,19 había dicho: «Vosotros me veréis porque yo tengo Vida y también vosotros la tendréis». El mensaje queda abierto al futuro. Muchos seguirán creyendo aunque no lo vean.

El mensaje para nosotros hoy es muy claro: Sin una experiencia personal, llevada a cabo en el seno de la comunidad de los creyentes, es imposible acceder a la nueva Vida que Jesús anunció antes de morir y ahora está comunicando. Todos nosotros tenemos que pasar el mismo proceso. Se trata del paso, del Jesús aprendido, al Jesús experimentado. Ese cambio siempre será difícil, pero sin él, no hay posibilidad ninguna de entrar en la dinámica de la resurrección. Que Jesús siga vivo, no significa nada si no vivo yo mismo.

 

Meditación-contemplación

¡Dichosos los que crean sin haber visto!
Todos estamos en esas circunstancias,
porque la confianza hay que ponerla en lo «invisible».
Lo que se puede ver y palpar, no puede ser objeto de fe.
…………………

La fe tampoco consiste en esperar que algo venga de fuera.
Ni en confiar en que un día tendré lo que ahora no tengo.
Para confiar en lo que ya tengo,
primero hay que descubrirlo, aceptarlo y vivirlo.
…………………

Mi principal tarea es descubrir esa Vida que Dios ya me ha dado
Y poner todo mi ser al servicio de su desarrollo.
Mi objetivo debe ser desplegar la Vida al máximo
y manifestar su plenitud (amor) a través de todas mis obras.
…………………

Fray Marcos

 

Pazkoaldiko 2. Igandea – 2º Pascua – B, José A. Pagola

(Juan 20,19-31)

Evangelio del 12/04/2015
por Coordinador Grupos de Jesús

JESUSEN PRESENTZIA BIZI

Ezin iradokitzaileagoa eta interpelagarriagoa da Joanen kontakizun hau. Soilik, beren artean Jesus berpizturik sumatu dutenean eraldatu da ikasleen taldea. Bakea berreskuratu, beldurra galdu, buruak ezin eman ahalako pozez bete, Jesusen hatsa beren gain sentitu eta ateak ireki: Aitagandik Jesusek hartua zuen egitekoa bera bizitzera bidaliak direla sentitu dute.

Elizaren gaur egungo krisialdiak, haren beldurrak, haren espirituzko sendotasun-faltak maila sakonean du bere jatorria. Sarritan, Jesus piztua eta gure artean delako ustea pentsamenduzko eta aldarrikaturiko doktrina hutsa izan ohi da, bizi izandako esperientzia baino gehiago.

Elizaren erdian dago Kristo berpiztua, baina ez dago errotua gu baitan hura gure artean bizi delakoa, ez dago txertatua gure elkarteen muinean, ez ditu hark elikatzen eskuarki gure egitasmoak. Hogei mendeko kristautasunaren ondoren, Jesus ez da ez ezaguna, ez ulertua bere nortasun berezian. Ez dugu maite, ez diogu jarraitzen ikasleek egin zuten moduan.

Berehala nabari ohi da talde bat edo elkarte bat, ezin ikusizkoa baina egiazkoa eta eraginkorra den Kristo berpiztuaren presentzia horrek joa denean. Halako talde hark ez du aski izaten eliz bizitza arautzen duten gidalerroak ohituraren ohituraz betetzearekin. Sentiberatasun berezia izan ohi du Jesusen Ebanjelioa entzun, bila ibili, oroitu eta egokitzeko. Elizan diren gune osasuntsuenak eta bizienak dira.

Ez ezerk, ez inork eman diezaguke gaur egun bizi dugun aurrekaririk gabeko krisialdi honi aurre egiteko behar dugun indarra, poza eta sormena, Kristo berpiztuaren presentziak egin dezakeen moduan. Haren espirituzko adorea izan ezean, ezin irtengo gara ia berezkoa bezalakoa dugun geure pasibotasunetik; mundu modernoari ateak itxirik jarraituko dugu, «agindurik» dagoena betetzen segituko dugu, poz eta konbentzimendurik gabe. Non aurki genezake Eliza birkreatzeko eta eraldatzeko behar dugun indarra?

Kontuan hartu beharra dugu erronka. Inoiz baino handiagoa dugu Jesusen premia. Haren presentzia bizia bizi beharrean gara, une oro haren irizpidea eta Espiritua gogoan hartu beharrean, haren bizitza etengabe hausnartu beharrean, gure egintzaren inspiratzailea bera izan dadin utzi beharrean. Beste inork baino argi eta indar handiagoa eman diezaguke hark. Gure artean dugu hura bere bakea, bere poza, bere Espiritua emanez.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

2 Pascua – B (Juan 20,19-31)

Evangelio del 12/04/2015

por Coordinador Grupos de Jesús

VIVIR DE SU PRESENCIA

El relato de Juan no puede ser más sugerente e interpelador. Solo cuando ven a Jesús resucitado en medio de ellos, el grupo de discípulos se transforma. Recuperan la paz, desaparecen sus miedos, se llenan de una alegría desconocida, notan el aliento de Jesús sobre ellos y abren las puertas porque se sienten enviados a vivir la misma misión que él había recibido del Padre.

La crisis actual de la Iglesia, sus miedos y su falta de vigor espiritual tienen su origen a un nivel profundo. Con frecuencia, la idea de la resurrección de Jesús y de su presencia en medio de nosotros es más una doctrina pensada y predicada, que una experiencia vivida.

Cristo resucitado está en el centro de la Iglesia, pero su presencia viva no está arraigada en nosotros, no está incorporada a la sustancia de nuestras comunidades, no nutre de ordinario nuestros proyectos. Tras veinte siglos de cristianismo, Jesús no es conocido ni comprendido en su originalidad. No es amado ni seguido como lo fue por sus discípulos y discípulas.

Se nota enseguida cuando un grupo o una comunidad cristiana se siente como habitada por esa presencia invisible, pero real y activa de Cristo resucitado. No se contentan con seguir rutinariamente las directrices que regulan la vida eclesial. Poseen una sensibilidad especial para escuchar, buscar, recordar y aplicar el Evangelio de Jesús. Son los espacios más sanos y vivos de la Iglesia.

Nada ni nadie nos puede aportar hoy la fuerza, la alegría y la creatividad que necesitamos para enfrentarnos a una crisis sin precedentes, como puede hacerlo la presencia viva de Cristo resucitado. Privados de su vigor espiritual, no saldremos de nuestra pasividad casi innata, continuaremos con las puertas cerradas al mundo moderno, seguiremos haciendo «lo mandado», sin alegría ni convicción. ¿Dónde encontraremos la fuerza que necesitamos para recrear y reformar la Iglesia?

Hemos de reaccionar. Necesitamos de Jesús más que nunca. Necesitamos vivir de su presencia viva, recordar en toda ocasión sus criterios y su Espíritu, repensar constantemente su vida, dejarle ser el inspirador de nuestra acción. Él nos puede transmitir más luz y más fuerza que nadie. Él está en medio de nosotros comunicándonos su paz, su alegría y su Espíritu.

José Antonio Pagola

 

 

«Impulso para el proceso de paz»

El júbilo y la alegría en los colombianos y la Iglesia Católica aumentan frente a la anunciada visita del papa Francisco al país. En el departamento de Sucre, el obispo de Sincelejo, aseguró que el anunció del santo padre a Colombia sirve para afianzar los diálogos de paz con las Farc. Entre tanto, el arzobispo de Barranquilla pidió al Gobierno y a la oposición que no se politice el anuncio de la visita del papa Francisco y que sirva para construir puentes de entendimiento entre sectores políticos.