La desatención al cambio climático en España

Vicenç Navarro
Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra

PÚBLICO. ES

Los medios de comunicación españoles parecen haber descubierto estos últimos días el impacto negativo que el irreversible cambio climático tiene sobre el bienestar de las poblaciones. En realidad, España ha estado ausente de los mayores centros de reflexión sobre uno de los principales problemas que la humanidad tiene frente a sí. Tal reflexión en este país apenas ha comenzado. En realidad, todavía hoy hay gurús económicos neoliberales, con chaquetas de todos los colores (siempre próximos a los intereses financieros y económicos), los cuales gozan de gran proyección mediática, que hasta hace poco negaban que hubiera un cambio climático, y cuando por fin han tenido que aceptar que algo pasa con el clima, niegan ahora que este cambio se deba a la intervención humana. Leer más

«JESÚS APRENDIÓ DE JUAN PERO FUE MÁS ALLÁ», Fray Marcos

Lc 3, 1-6
FE ADULTA

Las tres figuras de la liturgia de Adviento son: Juan Bautista, Isaías y María. El evangelio de hoy nos habla del primero. La importancia de este personaje está acentuada por el hecho de que hacía, por lo menos, trescientos años que no aparecía un profeta en Israel. Al narrar Lc, la concepción y el nacimiento de Juan antes de decir casi lo mismo de Jesús, está manifestando lo que este personaje significaba para los cristianos de la época. Para Lc la idea de precursores la clave de todo lo que nos dice de él.

Los evangelistas se empeñan en resaltar la superioridad de Jesús sobre Juan. Se advierte una cierta polémica en las primeras comunidades, a la hora de dar importancia a Juan. Para los primeros cristianos no fue fácil aceptar la influencia del Bautista en la trayectoria de Jesús. El hecho de que Jesús acudiese a Juan para ser bautizado, nos manifiesta que Jesús tomó muy en serio la figura de Juan, y que se sintió atraído e impresionado por su mensaje. Juan tuvo una influencia muy grande en la religiosidad de su época. En el momento del bautismo de Jesús, él era ya muy famoso, mientras que a Jesús no le conocía nadie.

Es muy importante el comienzo del evangelio de hoy. Estamos en el c. 3, y curiosamente, Lc se olvida de todo lo anterior. Como si dijera: ahora comienza, de verdad, el evangelio, lo anterior era un cuento. Intenta situar en unas coordenadas concretas de tiempo y lugar los acontecimientos para dejar claro que no se saca de la manga los relatos. Hay que notar que el “lugar” no es Roma ni Jerusalén sino el desierto. También se quiere significar que la salvación está dirigida a hombres concretos de carne y hueso, y que esa oferta implica no solo al pueblo judío sino a todo el orbe conocido: “todos verá la salvación de Dios”.

Como buen profeta, Juan descubrió que para hablar de una nueva salvación, nada mejor que recordar el anuncio del gran profeta Isaías. Él anunció una liberación para su pueblo, precisamente cuando estaba más oprimido en el destierro y sin esperanza de futuro. Juan intenta preparar al pueblo para una nueva liberación, predicando un cambio de actitud por parte de Dios pero que dependería de un cambio de actitud en el pueblo.

Los evangelios presentan el mensaje de Jesús como muy apartado del de Juan. Juan predica un bautismo de conversión, de metanoya, de penitencia. Habla del juicio inminente de Dios, y de la única manera de escapar de ese juicio, su bautismo. No predica un evangelio – buena noticia- sino la ira de Dios, de la que hay que escapar. No es probable que tuviera conciencia de ser el precursor, tal como lo entendieron los cristianos. Habla de «el que ha de venir» pero se refiere al juez escatológico, en la línea de los antiguos profetas.

Jesús por el contrario, predica una “buena noticia”. Dios es Abba, es decir Padre-Madre, que ni amenaza ni condena ni castiga, simplemente hace una oferta de salvación total. Nada negativo debemos temer de Dios. Todo lo que nos viene de Él es positivo. No es el temor, sino el amor lo que tiene que llevarnos hacia Él. Muchas veces me he preguntado, y me sigo preguntando, por qué, después de veinte siglos, nos encontramos más a gusto con la predicación de Juan que con la de Jesús. ¿Será que el Dios de Jesús no lo podemos utilizar para meter miedo y tener así a la gente sometida?

La verdad es que la predicación de Jesús coincide en gran medida con el mensaje de Juan. Critica duramente una esperanza basada en la pertenencia a un pueblo o en las promesas hechas a Abrahán, sin que esa pertenencia conlleve compromiso alguno. Para Juan, el recto comporta­miento personal es el único medio para escapar al juicio de Dios. Por eso coincide con Jesús en la crítica del ritualismo cultual y a la observancia puramente externa de la Ley.

Al ser humano se le ofrecen hoy infinidad de caminos por los que puede desarrollar su existencia. ¿Cuál será el que le lleve a la verdadera salvación? Como decía Pablo: Más que nunca necesitamos hoy crecer en sensibili­dad para apreciar los auténticos valores humanos. Precisamente porque las ofertas engañosas son más variadas y mucho más atrayentes que nunca, es más difícil acertar con el camino adecuado.

Dios no tiene ni pasado ni futuro; no puede “prometer” nada. Dios es salvación, que se da a todos en cada instante. Algunos hombres (profetas) experimentan esa salvación según las condiciones históricas que les ha tocado vivir y la comunican a los demás como promesa o como realidad. La misma y única salvación de Dios llega a Abrahán, a Moisés, a Isaías, a Juan o a Jesús, pero cada uno la vive y la expresa según la espiritualidad de su tiempo.

No encontraremos la salvación que Dios quiere hoy para nosotros, si nos limitamos a repetir lo políticamente correcto. Solo desde la experiencia personal podremos descubrir esa salvación. Cuando pretendemos vivir de experiencias ajenas, la fuerza de placer inmediato acaba por desmontar la programación. En la práctica, es lo que nos sucede a la inmensa mayoría de los humanos. El hedonismo es la pauta: lo más cómodo, lo más fácil, lo que menos cuesta, lo que produce más placer inmediato, es lo que motiva nuestra vida.

Más que nunca, nos hace falta una crítica sincera de la escala de valores en la que desarrollamos nuestra existencia. Digo sincera, porque no sirve de nada admitir teóricamente la escala de Jesús y seguir viviendo en el más absoluto hedonismo. Tal vez sea esto el mal de nuestra religión, que se queda en la pura teoría. Hace ya tiempo, un ministro del gobierno, hablando de los problemas del norte de África, decía muy serio: Es que para los musulmanes, la religión es una forma de vida. Se supone que para los cristianos, no.

Al celebrar una nueva Navidad, podemos experimentar cierta esquizofrenia. Lo que queremos celebrar es una salvación que apunta a la superación del hedonismo. Lo que vamos a hacer en realidad es intentar que en nuestra casa no falte de nada. Si no disponemos de los mejores manjares, si no podemos regalar a nuestros seres queridos lo que les apetece, no habrá fiesta. Sin darnos cuenta, caemos en la trampa del consumismo. Si podemos satisfacer nuestras necesidades en el mercado, no necesitamos otra salvación.

En las lecturas bíblicas debemos descubrir una experiencia de salvación. No quiere decir que tengamos que esperar para nosotros la misma salvación que ellos anhelaban. La experien­cia es siempre intransferible. Si ellos esperaron la salvación que necesitaron en un momento determinado, nosotros tenemos que encontrar la salvación que necesitamos hoy. No esperando que nos venga de fuera, sino descubriendo que está en lo hondo de nuestro ser y tenemos capacidad para sacarla a la superficie. Dios salva siempre. Cristo está viniendo.

El ser humano no puede planificar su salvación trazando un camino que le lleve a su plenitud. Solo tanteando puede conocer lo que es bueno para él. Nadie puede dispensarse de la obligación de seguir buscando. No solo porque lo exige su progreso personal sino porque es responsable de que los demás progresen. No se trata de imponer a nadie los propios descubrimientos, sino de proponer nuevas metas para todos. Dios viene a nosotros siempre como salvación. Ninguna salvación puede agotar la oferta de Dios.

Es importante la referencia a la justicia, que hace por dos veces Baruc y también Pablo, como camino hacia la paz. El concepto que nosotros tenemos de justicia, es el romano, que era la restitución según la ley, de un equilibrio roto. El concepto bíblico de justicia es muy distinto. Se trata de dar a cada uno lo que espera, según el amor. Normalmente, la paz que buscamos es la imposición de nuestros criterios, sea con astucia, sea por la fuerza. Mientras sigan las injusticias, la paz será una quimera inalcanzable.

 

Meditación-contemplación

El profeta es una persona que descubre algo importante dentro de él.
Se lo comunica a los demás para que también lo vivan.
No se trata de un conocimiento intelectual, sería un maestro.
Se trata de un descubrimiento de su Ser, por eso es profeta
…………………

Descubre los “profetas” que te han ayudado en ese camino hacia tu ser.
Piensa no sólo en los “grandes” sino en los pequeños, pero cercanos.
Siente agradecimiento hacia todos ellos.
Piensa ahora si has descubierto en ti mismo algo interesante.
…………………

Lo que vivió-experimentó Jesús,
Ha hecho libres a muchísimas personas.
¿Te está ayudando a ti a alcanzar la libertad?
Ese es el primer objetivo de tu existencia.
…………………

 

Fray Marcos

 

 

Abendualdiko 2. igandea – 2º de Adviento, José A. Pagola

Abendualdiko 2. igandea – 2º de Adviento, José A. Pagola

C (Lukas 3,1-6)
Evangelio del 06/12/2015
por Coordinador Grupos de Jesús

BASAMORTUA INGURUMEN- EN EL MARCO DEL DESIERTO

Lukasek ardura berezia agertu du une hartan botere politikoa eta erlijiosoa kontrolatzen duten pertsonen izenak zehatz emateko. Bere esku dute haiek guztia planifikatzea eta gidatzea. Alabaina, Jesu Kristoren gertaera erabakitzailea haien eraginaren eta boterearen eremuz kanpo prestatu eta gauzatu da, haiek ezer jakin eta erabaki gabe.

Horrela agertu ohi da beti munduan eta gure bizitzan gauzarik funtsezkoena. Horrela sartu ohi da giza historian Jainkoaren grazia eta salbazioa. Funtsezkoena ez da egoten boteretsuen esku. Guztiz labur dio Lukasek:«Jainkoaren hitza basamortuan etorri zitzaion Joani», ez inperioko Erroma hiriburuan, ezta Jerusalemgo Tenpluaren barne sakratuan.

Ezin da inon entzun basamortuan baino hobeto mundua aldatzeko Jainkoak dagien deia. Egiaren lurraldea da basamortua. Funtsezkoa bizitzeko tokia da. Han ez da lekurik alferrik den ezertarako. Han ezin bizi da inor premiazko ez diren gauzak pilatuz. Ezinezkoa da han luxua eta arrandia. Bizitza norabidetzeko bide egokiaren bila ibiltzea da gauza nagusia.

Horregatik, profeta askok basamortua amestu ohi zuen, bizitzan gauzarik xumeena eta funtsezkoena denaren sinboloa delako; Jainkoaren aurkako hainbat desleialtasunek eta herriaren aurkako hainbat zuzengabekeriak kutsatu gabeko biziaren sinbolo delako. Basamortuaren ingurumen horretan, «Bataioaren» egundoko sinboloa hots egiteari ekin dio Joan Bataiatzaileak; bihotz-berritzearen, garbi bihurtzearen, barkazioaren eta biziera berri baten hasieraren sinboloa izango da bataio hori.

Eta, gaur, nola erantzun dei horri? Isaias profetagandik hartutako irudi batean laburbildu du Bataiatzaileak: «Prestatu bidea Jaunari». Geure bizitzan oztopo eta kontrakotasun askorekin topo egin ohi dugu, Jainkoa gure bihotzera eta elkarteetara, gure Elizara eta mundu honetara iristea eragozten edo zailtzen duten askorekin. Jainkoa beti hurbil izango da. Guri dagokigu bidea urratzea, Jainkoa Jesusengan gizon eginik onartu ahal izateko.

Isaiasen irudiak oso oinarrizko konpromisora eragiten digu: funtsezkoaz gehiago arduratzera, bigarren mailakoetan galdu gabe; zuzentzera, guztien artean desitxuratu izan duguna; bide okerra zuzentzera; geure bizitzako benetako egia aintzat hartzera, bihotz-berritzearen jarrera berreskuratzeko. Arduraz jokatu beharra dugu geure haurren bataioaren inguruan; baina «bihotz-berritzearen bataioa» da guztiek guztien gain behar duguna.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

2º Domingo Adviento – C (Lucas 3,1-6)
Evangelio del 06/dic/2015
por Coordinador Grupos de Jesús

EN EL MARCO DEL DESIERTO

Lucas tiene interés en precisar con detalle los nombres de los personajes que controlan en aquel momento las diferentes esferas del poder político y religioso. Ellos son quienes lo planifican y dirigen todo. Sin embargo, el acontecimiento decisivo de Jesucristo se prepara y acontece fuera de su ámbito de influencia y poder, sin que ellos se enteren ni decidan nada.

Así aparece siempre lo esencial en el mundo y en nuestras vidas. Así penetra en la historia humana la gracia y la salvación de Dios. Lo esencial no está en manos de los poderosos. Lucas dice escuetamente que «la Palabra de Dios vino sobre Juan en el desierto», no en la Roma imperial ni en el recinto sagrado del Templo de Jerusalén.

En ninguna parte se puede escuchar mejor que en el desierto la llamada de Dios a cambiar el mundo. El desierto es el territorio de la verdad. El lugar donde se vive de lo esencial. No hay sitio para lo superfluo. No se puede vivir acumulando cosas sin necesidad. No es posible el lujo ni la ostentación. Lo decisivo es buscar el camino acertado para orientar la vida.

Por eso, algunos profetas añoraban tanto el desierto, símbolo de una vida más sencilla y mejor enraizada en lo esencial, una vida todavía sin distorsionar por tantas infidelidades a Dios y tantas injusticias con el pueblo. En este marco del desierto, el Bautista anuncia el símbolo grandioso del «Bautismo», punto de partida de conversión, purificación, perdón e inicio de vida nueva.

¿Cómo responder hoy a esta llamada? El Bautista lo resume en una imagen tomada de Isaías: «Preparad el camino del Señor». Nuestras vidas están sembradas de obstáculos y resistencias que impiden o dificultan la llegada de Dios a nuestros corazones y comunidades, a nuestra Iglesia y a nuestro mundo. Dios está siempre cerca. Somos nosotros los que hemos de abrir caminos para acogerlo encarnado en Jesús.

Las imágenes de Isaías invitan a compromisos muy básicos y fundamentales: cuidar mejor lo esencial sin distraernos en lo secundario; rectificar lo que hemos ido deformando entre todos; enderezar caminos torcidos; afrontar la verdad real de nuestras vidas para recuperar un talante de conversión. Hemos de cuidar bien los bautizos de nuestros niños, pero lo que necesitamos todos es un «bautismo de conversión».

José Antonio Pagola

 

 

El Papa-profeta le pone nombre a las miserias concretas de los empobrecidos

En Kangemi, un ‘slum’ (villa miseria) de los más populosos de África, con sus 200.000 pobladores, el Papa estaba en su salsa. «Me siento como en casa». Porque los pobres son sus predilectos (como lo eran de Cristo, cuyo camino va «desde los pobres y con los pobres hacia todos») y no se avergüenza decirlo. Y con los pobres no sólo se siente a gusto, sino que los valora, porque son capaces de convertir «el hacinamiento en una experiencia comunitaria». Por eso, el Papa, en Kangemi hizo todo un canto a la «cultura de los barrios populares» y a sus valores: solidaridad, vida, alegría, compartir, cercanía, compasión. Valores que «no cotizan en Bolsa ni tiene precio de mercado», pero que pueden salvar a la humanidad.

 

 

El Papa a los catequistas ugandeses: «Gracias por enseñar a rezar a los niños»

«Sé que su trabajo, aunque gratificante, no es fácil. Les animo a perseverar». Tras la visita al presidente de Uganda, el Papa se acercó al santuario de Munyonyo, para reunirse con los catequistas y los maestros, referencias indispensables de la evangelización en África. El Papa les dió la sgracias por su «trabajo santo», que enseña a los niños a rezar» y les invitó a perseverar y a ser «testigos de misericordia y de perdon» en medio de su pueblo.

 

 

El papa Francisco: “La Navidad que está llegando será una farsa”

La Navidad que está llegando será “falsa” e “inútil”, ya que “el mundo entero está en guerra” y “no existe una justificación para ello”, lamentó este jueves el papa Francisco durante una misa. “Está llegando la Navidad y todo se llenará de luces, árboles y belenes. Pero todo será falso porque el mundo continuará haciendo guerras. Todo esto es una farsa. El mundo no ha comprendido el camino de la paz. El mundo entero está en guerra”, dijo el sumo pontífice durante la misa matutina en la capilla de la residencia de Santa Marta, en el Vaticano. El mundo no ha comprendido el camino de la paz.

 

Ética de la paz, ¿un bien devaluado?

Antonio Gil de Zúñiga
ATRIO

“Si quieres la paz, prepara la guerra” es el dicho romano que en latín suena de este modo, “si vis pacem, para bellum”. Esta máxima ha sido y es el eje cartesiano de la historia, tanto individual como colectiva; civil y religiosa; como si el “homo homini lupus” (el hombre es un lobo para el hombre) fuese irremediablemente inevitable. Pero habría que cambiarlo radicalmente por “si quieres la paz, prepara la paz”.

Es lo que Jesús de Nazaret pretendió al romper esta dinámica belicista y de violencia con aque Leer más

Cómo llegó el Papa a ser infalible

Celso Alcaina

ATRIO

Por poner con interrogaciones este tema fue condenado Han Küng

“Yo no soy ni seré infalible”. Los alumnos del Colegio Español de Roma no dábamos crédito a cuanto estábamos escuchando. Era un papa quien pronunciaba esa frase. Juan XXIII, hasta hacía pocos días Angelo Giuseppe Roncalli.  El sucesor de Pío XII, quien había reafirmado su infalibilidad con la proclamación de un dogma, el de la Asunción de María. Leer más

LA IGLESIA Y EL EPISCOPADO ESPAÑOL

Ignacio Villota Elejalde, Periodista digital

Fe Adulta

Comienzo este artículo con una anécdota personal. Hace unos años, leyendo un diario de ámbito nacional, me encontré con una de esas noticias tan típicas de cierta prensa: «La Iglesia dice….». Entré en su lectura y se trataba de que el cardenal Rouco Varela había emitido una de aquellas ocurrencias perversas que tantas desafecciones provocaron en la Iglesia.

Siguiendo mi constitutivo compulsivo, tomé el teléfono y llamé a un amigo del diario citado, perteneciente a la cúpula de la redacción. Le dije lo obvio: Rouco no es la Iglesia. En concreto, este Cardenal no representa en gran parte más que la cara agria, fundamentalista y, a veces, cruel de la Institución. Leer más

IDEOLOGÍA DE GÉNERO

José Arregi

La ideología de género se ha convertido en objeto preferente de denuncia por parte de algunos obispos. Entre ellos destaca Mons. Munilla, obispo de San Sebastián, que no duda en presentarla como “metástasis del marxismo”, para igual asombro de marxistas y no marxistas que saben algo del asunto. Ha sido diseñada, sostiene, para destruir la familia y arruinar el alma de Occidente. Y, citando a Santa Teresa que calificó de “tiempos recios” la época que le tocó vivir, llama a los cristianos a afrontar con ánimo martirial los tiempos actuales en los que son perseguidos el bien y la verdad y quienes los defienden. Leer más