Pazkoaldiko 5. igandea – 5º Pascua, José A. Pagola

Evangelio del 24/abr/2016
por Coordinador Grupos de Jesús

EZ GALDU NORTASUNA- NO PERDER LA IDENTIDAD

Ikasleei agur esaten ari da Jesus. Gutxi barru ez dute izango beren artean. Samurtasun bereziz mintzo zaie Jesus:«Seme-alabatxoak, denbora gutxi gelditzen zait zuen artean egoteko». Txikia da elkartea eta hauskorra. Jaioberria da. Haur txiki bezalako dira ikasleak. Zer izango da haietaz Maisurik gabe gelditzen badira?

Erregalu bat egin die Jesusek: «Agindu berri bat damaizuet: maita dezazuela elkar nik maite izan zaituztedan bezala». Jesusek agertu dien maitasunez elkar maite badute, hura beren artean bizirik dutela sentituz bizi dira. Jesusengandik hartu duten maitasuna zabalduz joanen da jarraitzaileen artean.

Horregatik, Jesusek gehitu du: «Zuek elkar maite izatea izanen da nire ikasle zareten seinalea, guztientzat». Kristau izeneko elkarte bat egiaz Jesusena dela agertuko duena, ez da izanen dotrina bat aitortzea, ezta erritu batzuk betetzea ere, ezta araubide bat jarraitzea, baizik Jesusen espirituaren arabera bizi izandako maitasuna. Maitasun hori izanen du bere nortasun-agiria.

«Trukearen kultura» nagusituz joan zaion gizartean bizi gara. Gaurko jendeak gauzak, zerbitzuak, laguntzak trukatzen ditu. Sarritan, gainera, sentimenduak, gorputzak eta adiskidetasuna bera trukatzen dira. Eric Frommek esana da: «maitasuna fenomeno marjinala da egungo gizartean». Salbuespen da maitatzeko gai den jendea.

Segur aski, analisi ezkorregia da hori; baina, nolanahi ere, gaur egun kristau-maitasuna bizi ahal izateko, egungo gizartea inguratzen duen ingurumenari aurre egin beharra dugu. Ezinezkoa da Jesusek arnasturiko maitasuna bizitzea, gure artean sarritan gailurra jo duen harreman eta truke interesatuen moldeari aurpegi eman gabe.

Eliza egungo gizartean «urtuz» badoa, ez da soilik erakunde erlijiosoen krisi sakonagatik. Kristautasunaren kasuan bada beste arrazoi bat ere: gure elkarteetan askotan ezin ikusi ahal izatea Jesusek maite zuen bezala maitatzeko gai diren ikasleak. Kristau-ezaugarria falta zaigu.

Kristauek asko hitz egin izan dugu maitasunaz. Halaz guztiz, ez dugu asmatu beti edo ez gara ausartu hura edukiaz janzten, Jesusen espirituaren eta jarrera zehatzen araberako edukiaz. Ikastea falta zaigu ezen Jesusek maitasuna portaera eraginkor eta sortzaile bezala bizi izan zuela, ezen zerbitzari izatera eta gizakia desgizatartzen duen eta sufriarazten dion guztiaren kontra borroka egitera eragiten zion portaera bezala bizi izan zuela.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

 

5 Pascua – C (Juan 13,31-33a.34-35)
Evangelio del 24/abr/2016

por Coordinador Grupos de Jesús

NO PERDER LA IDENTIDAD

Jesús se está despidiendo de sus discípulos. Dentro de muy poco, ya no lo tendrán con ellos. Jesús les habla con ternura especial: «Hijitos míos, me queda poco de estar con vosotros». La comunidad es pequeña y frágil. Acaba de nacer. Los discípulos son como niños pequeños. ¿Qué será de ellos si se quedan sin el Maestro?

Jesús les hace un regalo: «Os doy un mandato nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado». Si se quieren mutuamente con el amor con que Jesús los ha querido, no dejarán de sentirlo vivo en medio de ellos. El amor que han recibido de Jesús seguirá difundiéndose entre los suyos.

Por eso, Jesús añade: «La señal por la que conocerán todos que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros».Lo que permitirá descubrir que una comunidad que se dice cristiana es realmente de Jesús, no será la confesión de una doctrina, ni la observancia de unos ritos, ni el cumplimiento de una disciplina, sino el amor vivido con el espíritu de Jesús. En ese amor está su identidad.

Vivimos en una sociedad donde se ha ido imponiendo la «cultura del intercambio». Las personas se intercambian objetos, servicios y prestaciones. Con frecuencia, se intercambian además sentimientos, cuerpos y hasta amistad. Eric Fromm llegó a decir que «el amor es un fenómeno marginal en la sociedad contemporánea». La gente capaz de amar es una excepción.

Probablemente sea un análisis excesivamente pesimista, pero lo cierto es que, para vivir hoy el amor cristiano, es necesario resistirse a la atmósfera que envuelve a la sociedad actual. No es posible vivir un amor inspirado por Jesús sin distanciarse del estilo de relaciones e intercambios interesados que predomina con frecuencia entre nosotros.

Si la Iglesia «se está diluyendo» en medio de la sociedad contemporánea no es solo por la crisis profunda de las instituciones religiosas. En el caso del cristianismo es, también, porque muchas veces no es fácil ver en nuestras comunidades discípulos y discípulas de Jesús que se distingan por su capacidad de amar como amaba él. Nos falta el distintivo cristiano.

Los cristianos hemos hablado mucho del amor. Sin embargo, no siempre hemos acertado o nos hemos atrevido a darle su verdadero contenido a partir del espíritu y de las actitudes concretas de Jesús. Nos falta aprender que él vivió el amor como un comportamiento activo y creador que lo llevaba a una actitud de servicio y de lucha contra todo lo que deshumaniza y hace sufrir el ser humano.

José Antonio Pagola

 

 

El terremoto desde la Iglesia de Ecuador

«Es el momento en el que Dios nos quiere humildes, resistentes, solidarios y fraternos». Los heridos pasan de 3.000 y la gente que necesita ayuda ronda las 100.000 personas. Son las cifras del momento. El Terremoto que ha asolado nuestra costa del Pacífico, fue el sábado, día 16 de abril, a las 7,00 h de la tarde. De noche. Las sombras envolvían el desastre y sólo en la mañana del domingo nos dimos cuenta de sus dimensiones. Especialmente, la provincia de Manabí aparecía devastada. Portoviejo, la capital, se llenaba de escombros: casas, hoteles, centros comerciales, se vinieron abajo y hoy esconden cantidad de cadáveres y alguna gente con vida que grita y pide socorro. La cifra oficial de muertos, en este momento, llega a los 272, pero serán muchos más.

 

La Acción Católica especializada: un horizonte común para el mundo y la Iglesia de hoy

Durante los días 16 y 17 de abril, las comisiones permanentes de los movimientos especializados de la Acción Católica Española, junto con algunos militantes, acompañantes y consiliarios de los distintos movimientos que han sido invitados para tal ocasión, han celebrado un encuentro de reflexión y debate en la Casa de Espiritualidad de Segovia. Enmarcados en el proceso de discernimiento encomendado por la Conferencia Episcopal Española y dirigido a actualizar y reformular el proyecto evangelizador individual de cada uno de los movimientos, este encuentro responde al deseo de caminar también hacia un horizonte común como Acción Católica especializada en el contexto.

 

El Dios de Jesús y el Dios de Pablo

José Mª Castillo
Religión Digital

Según es el Dios en el que cada cual cree, así es la vida que cada cual lleva. El que tiene su fe puesta en el dinero, pongamos por caso, será sin duda un individuo cuya vida estará regida por la codicia. Y lo más probable es que semejante sujeto termine siendo un corrupto o un ladrón. Un tipo así, aunque diga que es ateo, en realidad no lo es. Porque Dios es la realidad última que da sentido a nuestra vida. Una realidad a la que sus “creyentes” están dispuestos a servir. Por esto, sin duda, el Evangelio dice que el contrincante de Dios es el dinero: “No podéis servir a Dios y al dinero” (Mt 6, 24; Lc 16, 13)), el “mamón” personificado como un poder que está siempre en conflicto con lo que Dios exige y la honradez demanda (H. Balz). Leer más

Decepción y esperanza

Jose Arregi
Atrio

Me refiero a la Exhortación postsinodal del papa Francisco sobre la Familia: Amoris laetitia (la alegría del amor).

Admiro el espíritu y el arte que exhibe el papa en este documento: se ha bandeado con mucha sutileza entre el sector episcopal más aperturista y el más conservador; ha traspasado furtivamente los límites estrechos que el documento final del Sínodo le había marcado; ha driblado hábilmente a defensas y delanteros sin perder el balón; ha apuntado al horizonte, más lejos, sin salirse del terreno acotado. Dice “no, pero sí”. Eso explica que el texto sea tan largo y prolijo, mucho menos cálido y fresco de lo que Francisco nos tiene habituados. Ha hecho lo que ha podido, y no es poco. Leer más

GARANTIZAR LA DIGNIDAD DE LA PERSONA Y SUS DERECHOS, BASE Y META DE TODA POLÍTICA


Fe Adulta

La persona no es de derechas ni de izquierdas

Comienzo por apuntar a la raíz donde acaso se encuentra el origen del árbol socioeconómico de la convivencia. Llevamos siglos clasificando a los ciudadanos en dos bandos: la Derecha y la Izquierda. Dos bandos desiguales, contrapuestos, irreconciliables, seguramente porque la historia ha ido tejiendo con esos dos hilos la suerte y el desarrollo de unos y de otros. Y tan pertinaz y cruel se ha mostrado esa figura que, llegada hasta nuestros días, no acertamos a salir de ella y nos resignamos a mantenerla como clave descifratoria de nuestra política. Y lo peor es que, sin nada que lo haya demostrado, no hay como clavarle a uno el sambenito de ser de derechas o de izquierdas para dejarlo irremisiblemente calificado. Leer más

«LA VIDA DE JESÚS Y LA NUESTRA, ES LA VIDA DE DIOS», Fray Marcos

FE ADULTA

Juan 10, 27-30

“””27 Mis ovejas escuchan mi voz: yo las conozco y ellas me siguen, 28 yo les doy vida definitiva y no se perderán jamás ni nadie las arrancará de mi mano.
29 Lo que me ha entregado mi Padre es lo que más importa, y nadie puede arrancar nada de la mano del Padre.
30 El Padre y yo somos uno.”””

Comentario de  Fray Marcos

En la lectura del evangelio, hemos terminado con las apariciones, pero seguimos con un texto más profundamente pascual. Jn nos habla de Vida definitiva, que es la clave del tiempo pascual. Es una pena que al hablar de vida eterna sigamos pensando en una vida biológica en el más allá. La verdad es que los evangelios nos hablan de una Vida que hay que vivir aquí y ahora, y que está por encima de la biológica. Parece mentira el poco caso que hacemos al evangelio cuando no está de acuerdo con nuestras expectativas. En el evangelio de Jn está muy claro: “Hay que nacer de nuevo. Hay que nacer del Espíritu”.

Para poder entender lo que hemos leído hoy, hay que tener en cuenta todo el discurso que sigue a la curación del ciego de nacimiento: Jesús como puerta, Jesús como modelo de pastor. El pastor modelo da la Vida a las ovejas. Ésta es la clave del relato. Dar la Vida no significa aquí dejarse matar, sino matarse en beneficio de los demás mientras vive. En griego hay tres palabras para decir vida: “Bios” y “Zoê”, que significan vida biológica, y “psykhê” que significa la personalidad sicológica. Aquí dice psykhê. Quiere decir que no se refiere a dar la vida biológica muriendo, sino a entregarse como persona durante la vida.

No olvidamos que en el evangelio de Jn no habla Jesús sino la comunidad de finales del s. I, que expresan lo que ella pensaba sobre Jesús. No concibo a Jesús creyéndose pastor de nadie. Como ser humano, Jesús llega a su plenitud por las relaciones con los demás. Pero unas verdaderas relaciones humanas solo son posibles entre iguales. Porque nunca se creyó más que nadie, sino al servicio de todos, se presenta ante nuestros ojos como modelo de relaciones humanas. Relación entrañable con los demás hombres, de tal manera que se preocupa por todos como un pastor auténtico se preocupa por cada una de las ovejas.

Después de decir que ellos no son ovejas suyas, describe con todo detalle qué significa ser de los suyos, les está acusando de no querer seguirle, comprometiéndose con él al servicio del hombre. No se trata solo de oír a Jesús, se trata de escucharle. La mayoría de las veces oímos y aceptamos solamente lo que está de acuerdo con nuestros intereses. Escucharle significa acercarse sin prejuicios y aceptar lo que nos dice, aunque eso suponga cambiar nuestras conviccio­nes. Seguirle es estar dispuesto a darse a los demás como él y como Dios se dan. Es aceptar que lo que más me importa es cada persona concreta.

“Y ellas me siguen”. No basta escuchar, hay que ponerse en movimien­to y entrar en la nueva dinámica. La buena noticia de Jesús consiste en manifestar que hay una nueva manera de afrontar la existencia humana, una manera de vivir que esté más de acuerdo con las exigencias profundas del ser humano. Esa será la manera de cumplir lo que Dios espera de nosotros. La voluntad de Dios está ya en lo más profundo de mí. Jesús no nos pide ser borregos sino ser personas adultas y responsables de sí mismos y de los demás.

Y yo les doy Vida definitiva. Se trata de la misma Vida que el Jesús, demuestra haber recibido y desplegado. La consecuencia primera de seguirle es alcanzar esa Vida definitiva, Vida en el Espíritu. Esto es lo verdaderamente importante para nosotros. Lo que pasó en Jesús tiene que pasar también en mí. Éste es el meollo del misterio pascual. Como modelo de pastor, defiende a los suyos con todo su ser, no pasarán a manos de ladrones y bandidos. Ponerse en las manos de Jesús equivale a estar en las manos del Padre. «No hay quien libre de mi mano; lo que yo hago, ¿quién lo deshará? (Is 43,13)

Yo y el Padre somos lo Uno. Es la frase más sublime, que mejor refleja la conciencia que la comunidad de Jn tenía de Jesús. Hoy sabemos que los discursos del evangelio de Jn no son originales de Jesús, por lo tanto no tiene sentido pensar que esa frase exprese su conciencia de ser la segunda persona de la Trinidad. Para nosotros, tiene mucha más importancia si caemos en la cuenta de que fue la experiencia de la comunidad de Jn, la que llegó a la increíble conclusión de que Jesús estaba en identificación absoluta con Dios.

La versión de la Vulgata no dice “yo y el Padre somos unus” sino unum (neutro). Esto es más importante de lo que parece, porque nos está lanzando más allá del lenguaje ordinario. Jesús dice que él y el Padre (el Origen) no se distinguen en nada, pero tampoco se distingue de su origen, ninguna otra criatura existente. Lo que Jesús dijo, lo puede decir cualquier otra criatura que tenga conciencia de sí misma. No se puede ir más allá desde el lenguaje humano, no da más de sí. Por eso, después de oír esto, lo único que cabe es el silencio.

El Maestro Eckhart llegó a decir que Dios se aniquila para identificarse con nosotros y que el hombre tiene que anonadarse para llegar a ser uno con Dios. Nosotros buscamos la unión con Dios pero sin dejar de ser nosotros mismos. No puede funcionar. La simplicidad de las matemáticas nos puede ayudar. 1 + 1 siempre serán 2. Pero 1 x 1 = 1. Si el resultado de 1 x 1 lo vuelvo a multiplicar por 1, seguirá resultando 1. Es decir, la unidad con Dios no solo nos hace uno con Él sino que nos identifica con todos los seres.

Una de las pocas palabras que podemos asegurar que pronunció el mismo Jesús, es la de “abba”. Pero el concepto de padre que nosotros usamos en el aspecto humano, no es suficiente para expresar lo que Dios es para Jesús y para cada uno de nosotros. Los padres biológicos nos han trasmitido la vida, pero esa vida sigue sus propios derroteros. En el caso de la Vida, que Dios nos comunica, se trata de su única Vida, que se convierte en nuestra propia Vida sin dejar de ser la de Dios. Por lo tanto no hay posibilidad de independencia.

El ser humano Jesús había llegado a una experiencia de unidad total con Dios. Ya no había ninguna diferencia entre lo que era él y lo que era Dios en él, porque de él, de su falso yo, no quedaba absolutamente nada. Fijaros que para dar sentido a una adhesión a su persona, se muestra él mismo totalmente volcado sobre el Padre. Relacionarnos con Jesús es relacionarnos con Dios. Esta es la razón por la que, el Jesús que predicó el Reino de Dios, se convirtió, enseguida, en el objeto de la predicación de los primeros cristianos.

Jesús, como nuevo santuario, hace presente al Padre. No olvidemos que el diálogo se dirige a los “dirigentes judíos” en el Templo y en la fiesta de la Dedicación. El Padre se manifiesta en Jesús que realiza su obra creadora llevando al hombre a plenitud. No hay nada en Jesús que se encuentre fuera de Dios. Todo en él es expresión del Padre. Esa identifica­ción excluye toda instancia superior a él mismo. Los judíos no pueden encontrar nada en qué apoyarse para juzgarle. Ante él, solo cabe aceptación o rechazo, que es aceptar o rechazar a Dios.

Jesús al entregar su vida, viviendo para los demás, está identificándose con lo que es Dios. Así manifiesta su condición de Hijo. Al dar la vida muriendo, manifiesta, en plenitud, la verdadera Vida, que es la misma de Dios. Esa misma Vida es la que comunicará a los demás. Dios se la está comunicando a él y nos la está comunicando a todos. Jesús es así manifestación de Dios y modelo de Hombre. Donde hay amor hasta el límite, hay Vida sin límite. Para quien ama como Jesús amó, no hay muerte. Por eso la entrega de la vida es algo espontáneo. Es la disponibili­dad total que le constituye como Hijo.

Si Jesús promete la Vida al que escuche su voz, quiere decir que les está ofreciendo la misma Vida que él ha recibido del Padre. La vida que se trasmite del padre al hijo, es la misma vida del padre. Por eso se puede hablar de una identificación absoluta y total con el Padre.Recordemos las palabras de Juan en el discurso del pan de vida: «El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre, del mismo modo el que me come vivirá por mí«. Son realidades que nos desbordan si tratamos de comprenderlas con la inteligencia.

Meditación-contemplación

Jesús da Vida definitiva porque ha hecho suya la del Padre.
Son dos aspectos eminentemente pascuales.
No se trata de una Vida para el más allá.
Se trata de participar aquí y ahora de la misma Vida de Dios.
………………..

Desde la vida biológica, en la que me encuentro,
debo acceder a la Vida Divina, que también está en mí.
A esta VIDA no le afecta la muerte,
por eso, cuando la vida biológica termina, AQUELLA continúa.
…………………

Tener fe, consiste en confiar en estas palabras de Jesús.
Es pasar ya, desde ahora, a esa Vida Nueva.
Nacer de nuevo a una Vida que ya no terminará.
Ahí encontraré la verdadera salvación.
……………………

 

Fray Marcos

 

«»DOCTRINA, MORAL Y… MIEDOS»»Stefano Cartabia

STEFANO CARTABIA, Oblato,
stefanocartabiaomi@gmail.com

ECLESALIA, Quisiera compartir con ustedes unas pistas de reflexión que me parecen esenciales para nuestro caminar y nuestro crecimiento espiritual, por lo menos para mi lo han sido. Hablamos de la relación entre la doctrina, la moral y el miedo. En la Iglesia sigo notando cierta estrechez mental y espiritual: nos aferramos a doctrinas y moral y nos perdemos la Vida. Hay miedo y el miedo siempre paraliza.

Cada religión tiene armada una estructura doctrinal que mantiene en pie todo su edificio. Por un lado es normal que así sea ya que la humano necesita estructura y organización.  Por el otro es esencial distinguir la doctrina de la Vida, no por enfrentarlas sino por armonizarlas.

En el ámbito católico podemos subrayar los siguientes puntos:

  • La doctrina católica abarca dogmas, tradición, catecismo. ¿De donde viene todo eso? Sin duda de la Palabra de Dios y de la experiencia de fe de muchos cristianos. Todo esto puede ser verdadero pero no hay que dejarse cegar. Tenemos que ser conscientes de los limites.
  • La experiencia, por maravillosa y transformadora que sea, es siempre subjetiva. No puedo elevar a verdad eterna e inmutable lo que un ser humano limitado experimenta.

Además –con mayor fuerza aún- la expresión misma de la experiencia es limitada y condicionada: un ser humano expresa y codifica su experiencia con las herramientas de lenguaje, culturales y sociales que tiene. Herramientas obviamente limitadas. Los dogmas fueron formulados con las categorías de su tiempo por mentes también limitadas y condicionadas.

Dicho esto nos preguntamos honestamente: ¿cómo puede ser valido para siempre y para todos algo expresado en un tiempo concreto (por ende limitado) por mentes limitadas?

En general se contesta con el criterio de la inspiración: el Espíritu Santo iluminaba. Sin duda que sí, pero es un argumento que no convence y que se saca a relucir cuando no se tienen otras respuestas. El Espíritu actúa siempre en y a través de la dinámica de la encarnación, es decir en nuestra humanidad concreta.

¿No necesitamos entonces dogmas, doctrina y catecismo? Claro que sí, justamente porque somos seres concretos, históricos y limitados. ¿Cómo comprender entonces la doctrina? Podemos vislumbrar tres claves:

  • Simple pista, que indica un camino y señala rumbos.
  • A servicio de la Vida y no dueña y controladora de la misma.
  • Necesitada siempre de aggiornamento (actualización) y revisión.

En el fondo estamos tocando el tema de la Verdad. La clave es comprender que no somos nosotros los que poseemos la Verdad, sino que es la Verdad que nos posee a nosotros. Estamos inmersos en la Verdad y somos expresión limitada de la Verdad ilimitada.

Nuestra comprensión intelectual y nuestro “decir” la Verdad es siempre limitado y condicionado. Nosotros “tocamos” la Verdad desde un punto concreto y “la decimos” desde ahí. Pretender que nuestro “decir” sea total y agote la Verdad es una pretensión inútil, sin fundamento, generadora de conflictos y dolor.

Algo paralelo ocurre con la moral. El rol de la Iglesia a lo largo de la historia fue también el de maestra y guía en la vida moral de los fieles y de la humanidad. Rol muchas veces vivido bien y otras no tan bien.

La Iglesia es maestra en humanidad: me parece una definición muy bella y también acertada. El problema es –como siempre– la absolutización. Cuando la Iglesia se siente dueña de la moral y en consecuencia, de la conciencia de las personas, empieza a imponer normas de conducta.

La moral, como la doctrina, no es algo estático, algo que vale para siempre y para todos. Lo que puede ser moral en una cultura puede no serlo en otra. Lo que puede ser moral en un tiempo puede no serlo en otro. Son muchos los ejemplos: la esclavitud, el rol de la mujer, el valor de la vida humana, la poligamia, la sexualidad, etcétera.

A lo largo de la historia de la humanidad el valor y el significado moral de estas dimensiones ha cambiado. La conciencia de la humanidad se desarrolla. Es fundamental comprenderlo.

Otro factor clave subrayado hoy en día por muchos expertos es que una norma moral exterior observada simplemente porque es impuesta no construye a la persona sino que, en muchos casos, corta su desarrollo. La norma moral tiene que ser comprendida interiormente por el sujeto y vivida en libertad y alegría: esto construye a la persona y la hace cada vez más libre.

Esto no significa que -en determinadas etapas del crecimiento humano- no sea necesario orientar la conciencia y, a veces, exigir ciertas normas. Es de lo que trata la educación. Pero, en el fondo, hay que educar no imponiendo reglas, sino despertando la capacidad del sujeto de elegir libremente lo que lo construye como persona.

Esta visión produce en muchos un gran miedo. Es el miedo de la inseguridad, el miedo del relativismo. Por eso buscan doctrinas y moral claras y establecidas: más fácil observar que ponerse en juego, más fácil cumplir con reglas que dejarse cuestionar por la vida. El amor autentico es siempre más creativo y exigente.

En el fondo el problema del relativismo que tanto asusta es un falso problema. ¿Todo es relativo? ¡Sí!, porque somos relación y todo es relación. La relación es lo absoluto que en el fondo es como decir:  lo único Absoluto es el Amor

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

Bergoglio y su revolucionario sentido común

Marisa Forcina-Universidad de Solento. Lecce, Apulia. Sur de Italia

Iglesia Viva

Aunque parezca extraño, podríamos preguntarnos dónde se encuentran las prácticas más revolucionarias en los dos últimos pontificados. Parece un contrasentido hablar de revolución a propósito de la Iglesia, una institución que se diferencia de cualquier otra porque su constitución se atribuye al Eterno, al Absoluto. Cabría esperar por ello la la inmovilidad más total. Pero el valor cristiano de la encarnación hace que sea posible también la encarnación de dicha institución en el tiempo, no en el sentido de una mayor modernidad, sino en el sentido de una mayor autenticidad humana. Sea lo que sea, en estos últimos años estamos asistiendo en la Iglesia, a revoluciones tan inesperadas como significativas.

…VER NOTICIA….