La fe como confianza

Carlos F. Barberá
Atrio

En la primera carta a Timoteo se afirma que Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (2, 4). Por otra parte en la carta a los Hebreos se asegura que sin fe es imposible agradar a Dios (11, 6).

No es fácil conjugar esas dos aseveraciones. El Concilio de Florencia en 1441 se atuvo a la segunda y declaró que sólo se salvan los adheridos a la Iglesia católica. Fe significaba entonces la adhesión a las verdades predicadas por la institución eclesial. Leer más

Osoro, Omella y Blázquez lamentan la muerte del prelado del Opus Dei

El cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, ha mandado un telegrama a la Curia Prelaticia esta mañana para trasladar el dolor de la Iglesia de Madrid por el fallecimiento, así como su oración y su agradecimiento por el trabajo que realizó a través del Opus Dei. Por su parte, el arzobispo metropolitano de Barcelona, Monseñor Juan José Omella, ha expresado este mediodía sus condolencias al vicario auxiliar y general de la Prelatura del Opus Dei, Mons. Fernando Ocáriz, por la muerte del obispo y segundo sucesor de san Josemaría Escrivà, Mons. Javier Echevarría.

 

 

Castillo: «La gran preocupación de Jesús no era si la gente pecaba más o menos, sino si tenía hambre o estaba enferma»

Jesús Bastante
Religión Digital

  • El teólogo y colaborador de RD defiende «La Humanidad de Jesús» ante una repleta Aula de Cultura ABC
  • José María Castillo: «Tenemos un Papa que cree en el Evangelio»
  • Una persona que maltrata lo humano no puede creer en Dios. Quien hace sufrir a los otros, no cree en Dios, cree en una representación que ha hecho y a la que se aferra, llegando a matar si es preciso

Abendualdiko 4. igandea – 4º Domingo de Adviento, José A. Pagola

A (Mateo 1,18-24)

Evangelio del 18/Dic/2016
por Coordinador Grupos de Jesús

BARNE ESPERIENTZIA- EXPERIENCIA INTERIOR

Mateo ebanjelariak aparteko interesa du irakurleei esateko, Jesusi «Emanuel» izena ere eman behar zaiola. Ondotxo daki gauza bitxi eta harrigarri gerta daitekeela hori. Nori eman dakioke izen bat, «Jainkoa gurekin» esan nahi duena? Halaz guztiz, izen horrek biltzen du kristau-fedearen giharra eta izen horrek adierazten du Eguberriak ospatzearen erdigunea.

Alde guztietatik inguratzen gaituen hondo-hondoko misterio hori, fededunok «Jainkoa» deitzen dugun hori, ez da gugandik urrun eta aparte dagoen zerbait. Guztiokin eta gutako bakoitzarekin dago. Nola jakin hori? Sinets al daiteke modu arrazoizko batean Jainkoa nirekin dagoela, nik neuk ez badut izan inolako esperientziarik, txikiena delarik ere?

Eskuharki, kristauei ez digute irakatsi Jainkoaren misterioa geure barnean sumatzen. Horregatik, askok imajinatzen dute, Unibertsoko gune zehaztugabe eta abstraktu batean dagoela Jainkoa. Beste batzuek, Eukaristian presente dagoen Kristo adoratuz bilatzen dute. Beste zenbaitek Biblian entzun nahi diote hizketan. Beste batzuentzat, Jesus da biderik hobena.

Jainkoaren misterioak, dudarik gabe, bere bideak ditu bizitza bakoitzean presente bihurtzeko. Dena den, esan daiteke, gaur egungo kulturan, misterio hori nola edo hala geure barnean esperimentatzen ez badugu, nekez aurkituko dugula kanpoan. Aitzitik, haren presentzia geure barnean sumatzen badugu, errazago gertatuko zaigu geure ingurumenean Jainkoaren misterioaren aztarrenak ateratzea.

Daitekeena ote? Hau da sekretua batez ere horretarako: begiak itxirik eta isiltasun lasaian egoten jakitea, arnasten eta sostengatzen gaituen misteriozko presentzia hori bihotz xumez onartuz. Kontua ez da horretan pentsa eta pentsa bizitzea, baizik eta geure barne hondoenetik iristen zaigun bakea, bizia, maitasuna, barkazioa… «onartuz» egotea.

Ulertzekoa izango da, geure misterio propioan murgiltzean, geure beldur eta kezkekin topo egitea, geure zauri eta tristurekin, geure eskastasun eta bekatuarekin topo egitea. Ez dugu zertan larritu; jarrai dezagun isiltasunean. Geure barnearen hondoenean den presentzia adiskidetsu hori gure barnea baketuz, askatuz eta sendatuz ariko da.

Karl Rahner-ek, hogeigarren mendeko teologorik garrantzizkoenetako hark, esan zuen, ezen gure egun hauetako gizarte sekularrean, «bihotzeko esperientzia honekin bakarrik uler daitekeela Eguberritako fede-mezu hau: Jainkoa gizon egin da». Bizitzaren azken misterioa gure barnean dagoen onberatasun-, barkazio- eta salbamen-misterio bat da: guztien eta gutako bakoitzaren barnean dagoena. Baldin eta isiltasunean onartzen badugu, biziko dugu Eguberriaren alaitasuna.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

4 Adviento – A (Mateo 1,18-24)

Evangelio del 18/Dic/2016
por Coordinador Grupos de Jesús

EXPERIENCIA INTERIOR – BARNE ESPERIENTZIA

El evangelista Mateo tiene un interés especial en decir a sus lectores que Jesús ha de ser llamado también «Emmanuel». Sabe muy bien que puede resultar chocante y extraño. ¿A quién se le puede llamar con un nombre que significa «Dios con nosotros»? Sin embargo, este nombre encierra el núcleo de la fe cristiana y es el centro de la celebración de la Navidad.

Ese misterio último que nos rodea por todas partes y que los creyentes llamamos «Dios» no es algo lejano y distante. Está con todos y cada uno de nosotros. ¿Cómo lo puedo saber? ¿Es posible creer de manera razonable que Dios está conmigo si yo no tengo alguna experiencia personal, por pequeña que sea?

De ordinario, a los cristianos no se nos ha enseñado a percibir la presencia del misterio de Dios en nuestro interior. Por eso muchos lo imaginan en algún lugar indefinido y abstracto del universo. Otros lo buscan adorando a Cristo presente en la eucaristía. Bastantes tratan de escucharlo en la Biblia. Para otros, el mejor camino es Jesús.

El misterio de Dios tiene, sin duda, sus caminos para hacerse presente en cada vida. Pero se puede decir que, en la cultura actual, si no lo experimentamos de alguna manera vivo dentro de nosotros, difícilmente lo hallaremos fuera. Por el contrario, si percibimos su presencia en nosotros podremos rastrear su presencia en nuestro entorno.

¿Es posible? El secreto consiste sobre todo en saber estar con los ojos cerrados y en silencio apacible, acogiendo con un corazón sencillo esa presencia misteriosa que nos está alentando y sosteniendo. No se trata de pensar en eso, sino de estar «acogiendo» la paz, la vida, el amor, el perdón… que nos llega desde lo más íntimo de nuestro ser.

Es normal que, al adentrarnos en nuestro propio misterio, nos encontremos con nuestros miedos y preocupaciones, nuestras heridas y tristezas, nuestra mediocridad y nuestro pecado. No hemos de inquietarnos, sino permanecer en el silencio. La presencia amistosa que está en el fondo más íntimo de nosotros nos irá apaciguando, liberando y sanando.

Karl Rahner, uno de los teólogos más importantes del siglo XX, afirma que, en medio de la sociedad secular de nuestros días, «esta experiencia del corazón es la única con la que se puede comprender el mensaje de fe de la Navidad: Dios se ha hecho hombre». El misterio último de la vida es un misterio de bondad, de perdón y salvación, que está con nosotros: dentro de todos y cada uno de nosotros. Si lo acogemos en silencio conoceremos la alegría de la Navidad.

José Antonio Pagola

 

Domingo 18 de diciembre de 2016, 4º de Adviento, Koinonia

Mateo 1,18-24

Jesús nacerá de María, desposada con José, hijo de David

El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.» Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el Profeta: «Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa «Dios-con-nosotros».» Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer.

Vamos a hacer en primer lugar un comentario litúrgico-pastoral a estos textos bíblicos en una línea más bien tradicional. Luego haremos una nota crítica.

En el pasaje de Isaías que escuchamos hoy resuena ese anuncio esperanzador del nacimiento de alguien que estará permanentemente inserto en medio de su pueblo. Al parecer estas palabras del profeta al rey Acaz se dieron en un contexto en el que las esperanzas del mantenimiento de la seguridad del reino de Judá se centraban más en el poder político y militar, dejando a un lado la confianza en el Dios YHWH. Isaías ha visto los afanosos intentos del rey para aliarse con sus vecinos en orden a defenderse de las amenazas del reino del norte, quienes a su vez se han aliado con otros para defenderse del poderoso de turno.

Para despertar de nuevo la confianza en Dios, el profeta se vale de un hecho probablemente histórico, el embarazo de alguna de las doncellas del rey. Así como esa joven dará a luz un primogénito, del mismo modo enviará Dios un descendiente davídico que asuma los destinos del pueblo, en medio del cual estará siempre; por eso su nombre “Emmanuel”, Dios con nosotros. Con base en esta profecía, se fue fomentando la idea de que el Mesías nacería de una virgen. Desde entonces, toda primeriza en Israel albergaba la esperanza de ser la madre del Mesías; todo ello debido a la misma terminología empleada tanto en el hebreo como en el griego y luego en nuestra lengua. Cuando Mateo relata la concepción de Jesús, se hace eco de esta profecía de Isaías y la cita textualmente.

La segunda lectura está tomada de la carta de san Pablo a los romanos, concretamente se trata del encabezamiento de la carta. Allí relata Pablo a los cristianos de Roma su propia vocación al apostolado, para lo cual fue elegido por el mismo Dios. Para Pablo está claro que el evangelio que él predica es Jesucristo mismo, su persona, su obra, su muerte y resurrección. Es muy importante para el apóstol subrayar que este Jesús es descendiente de David en cuanto a lo humano, pero que Dios le otorgó su Espíritu constituyéndolo en Mesías todopoderoso, Señor Único, resucitándolo de entre los muertos. Otra cosa que recalca Pablo es que su actividad evangelizadora le ha sido otorgada por puro don, por vocación; de ahí que su preocupación haya sido durante toda su vida el dar a conocer a la noticia de Jesucristo especialmente a los gentiles.

En el evangelio, Mateo nos narra el origen de Jesucristo. María estaba desposada con José, pero aún no vivían juntos. Ello indica que estaban en un período que llamaban desposorio o compromiso matrimonial, período que podía durar de seis meses a un año, tiempo prudente para el esposo construir o acondicionar la casa en donde recibiría a su esposa. En el entretiempo la novia seguía viviendo con sus padres, dependiendo de su papá hasta que pasara formalmente a depender de su marido. La promesa de matrimonio o desposorio implicaba completa fidelidad al novio; todo acto de infidelidad era adulterio, y como tal podía ser castigado conforme a la ley mosaica.

En esas circunstancias, nos narra el evangelio que María resultó embarazada; pero aclara diciendo: “por obra del Espíritu Santo”. El hecho haría sentirse muy mal a José; sin embargo, agrega Mateo, que como “era un hombre justo, y para no exponerla a la infamia, decidió abandonarla en secreto”. José hubiera podido hacer valer sus derechos, exigir el castigo previsto por la ley…; con todo, quizá sin darse cuenta, va colaborando también él con los planes divinos.

En estos planes divinos no todo está garantizado, pues en ellos también están involucradas la libertad y la voluntad humanas. Es una constatación que podemos hacer en toda la historia de la salvación partiendo desde el mismo paraíso. Parece que los planes de Dios caminaran sobre el filo de la navaja (!). Un ejemplo de ello lo tenemos en el relato que hoy nos cuenta Mateo.

Pero en esos planes hay siempre una cosa muy importante que se llama diálogo. Precisamente en el diálogo con el ángel que le habla en sueños a José se nos muestra cómo Dios va incorporando a su proyecto a sus mismas criaturas. El silencio de aceptación de José es la respuesta que Dios nos pide también a nosotros. Le ponemos muchas trabas y condiciones a la obra de Dios. A veces intentamos “corregir” la manera como Dios actúa; ¡no es necesario! Basta que pongamos nuestra fuerza y voluntad al servicio del plan de Dios, lo demás Él sabe cómo lo hace.

Aunque en nuestro pasaje se resalta la figura de José en su duda, en su aceptación de ser padre de Jesús y de ponerle el nombre, la verdad es que María, que apenas es nombrada, está también allí recordándonos su actitud de fe y sumisión a los planes de Dios que son vida para el hombre y la mujer de todos los tiempos.

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 133 de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. López Vigil, titulado «Una noche de dudas». El audio, el guión del texto, y su comentario bíblico-teológico, puede ser tomado de aquí: https://radialistas.net/article/133-una-noche-de-dudas/

Como nota crítica podríamos decir algo que hace mucho tiempo que es ya un «lugar común» en el mundo bíblico: los profetas no fueron en su tiempo adivinos del futuro, ni muchas de las cosas que los primeros cristianos creyeron ser «cumplimiento de lo anunciado por las Escrituras» realmente lo fueron. Ese esquema apologético de que lo sucedido en Jesucristo estaría previsto y anunciado en el pasado, hace tiempo que ha sido abandonado en los estudios bíblicos. Más. Desde hace apenas unos años, menos de veinte, se está hablando de una nueva ola, un «revolcón» en el tema de la historicidad bíblica. Ya sabíamos que había muchas cosas y figuras (importantes) de la Biblia que no eran literalmente histórica. Los grandes especialistas bíblicos ya exhibían hace tiempo una visión bastante matizada de la base histórica de la Biblia. Los planteamientos concordistas de La Biblia tenía razón, aquel famoso libro (1955), hace mucho tiempo que no gozan de audiencia. Pero en los últimos años, como decimos, se ha dado una vuelta de tuerca. Hay toda una corriente arqueológica última, la más actual, que se pronuncia ya con claridad por una postura bastante más radical sobre la historicidad. No quieren ya utilizar la arqueología para ornamentar con curiosidades la ciencia bíblica, sino que creen que debemos ser honrados y someter los estudios bíblicos a lo que la arqueología descubre y cree poder probar. Es, de alguna manera, una nueva edición del conflicto entre la ciencia y la fe, pero a estas alturas, la solución del conflicto está ya muy precocinada, y no caben componendas. Ya no vamos a condenar a Galileo… ni a los arqueólogos.

No podemos entrar aquí en más profundidad. Remitimos a un libro clave, de Finkelstein, La Biblia desenterrada. Una nueva visión arqueológica del antiguo Israel y de los orígenes de sus textos sagrados, Siglo XXI Editores, Madrid y Buenos Aires, 2003. O vean cualquiera de estos cuatro videos: https://vimeo.com/user10361814/videos, que son de toda calidad científica.

Concretamente en torno a la Navidad, para grupos más críticos o formados, puede ser bueno estudiar a fondo el tema del significado de la encarnación, tanto del misterio en sí mismo, cuanto de los relatos evangélicos correspondientes. Hay propuestas teológicas muy interesantes que merecen atención, como «La metáfora de Dios encarnado» de John HICK (http://tiempoaxial.org), o «Jesús, hijo de mujer» de John Shelby SPONG (en la biblioteca de Koinonía, servicioskoinonia.org/biblioteca), o el estudio sobre «Las narraciones de la Natividad de Jesús» de Mariano CORBÍ, en la RELaT (http://servicioskoinonia.org/relat/371.htm), el nº 381. Otras muchas ideas y sugerencias pueden verse en http://servicioskoinonia.org/pastoral en tiempo previo a la Navidad

 

¿Espiritualidad femenina?

Antonio Gil de Zúñiga
Atrio

Pasó la fiesta de la Inmaculada que tal vez inspiró este artículo. Pero el sábado estaba siempre dedicado en la tradición católica a la Virgen, con un culto especial que se llamaba felicitación sabatina. ¡En esas prácticas nos educaron! AD.

Llama la atención, y clama al cielo, que la Iglesia, que tiene a una mujer, María, como uno de los focos centrales de su espiritualidad -ahí está la fiesta de la Inmaculada que celebramos en estos días- margine institucionalmente a la mujer; llama la atención, y clama al cielo, que, siendo la mujer protagonista primera de la resurrección de Cristo, no sea asimismo protagonista eclesial y eclesiásticamente; llama la atención,…… Leer más

«EL DESCONCIERTO DE JUAN BAUTISTA», José Luis Sicre

FE ADULTA

Las lecturas no tienen relación entre ellas, pero siguen en la misma onda de los domingos anteriores. La primera (de Isaías) vuelve a tratar uno de los grandes problemas antiguos y actuales: el de los deportados y desplazados. El evangelio se relaciona de forma muy estrecha con el del domingo precedente: la actividad de Jesús provoca el desconcierto de Juan Bautista. La carta de Santiago ofrece un nuevo consejo para vivir el Adviento.

1. Destierro y repatriación de hace siglos; refugiados y desplazados de ahora

Los dos primeros domingos de Adviento nos obligaron a recordar los graves problemas de la guerra y las injusticias, ofreciendo como contrapartida la esperanza de la paz y un nuevo paraíso. El texto de Isaías de este tercer domingo aborda otra de las grandes experiencias que tuvo el pueblo de Israel: la del destierro.

La primera deportación importante la sufrieron los israelitas del norte a finales del siglo VIII a.C. (año 720). Pero las más famosas fueron las que tuvieron como protagonistas a los judíos a comienzos del siglo VI a.C. (años 598 y 586). Fue grande la tragedia, angustia y odio que provocaron estas deportaciones. Pero más fuerte aún fue en muchos casos, no siempre, el deseo de volver a la patria. Numerosos textos proféticos en los libros de Jeremías, Ezequiel, Isaías, anuncian esta repatriación.

En esta línea se orienta la primera lectura del tercer domingo de Adviento. Para comprenderla debemos recordar que el camino de miles de kilómetros entre Babilonia y Jerusalén no era entonces (tampoco ahora) una maravillosa autopista transitada por cómodos autobuses con aire acondicionado. Cualquier caravana que hacía ese largo recorrido tenía la impresión de atravesar un terrible y árido desierto. Un grupo del que formaran parte ancianos, mujeres embarazadas, niños, podía desanimarse fácilmente ante la difícil empresa. El profeta los anima con palabras enormemente poéticas.

La lectura del tercer domingo nos obliga pensar en tantos millones de personas que se encuentran en la misma situación que los antiguos israelitas y necesitan como ellos una palabra y una acción que les lleve esperanza y consuelo.

2. Desconcierto (Mt 11,2-11)

El evangelio del domingo pasado nos habló de la esperanza de Juan Bautista: un Mesías enérgico, con el hacha en la mano dispuesto a talar todo árbol improductivo, y con el bieldo para quemar la paja en el fuego. Sin embargo, las noticias que le llegan a la cárcel de la actividad de Jesús son muy distintas.

El comienzo es muy significativo: «Juan se enteró… de las obras que hacía el Mesías». No dice Jesús, sino el Mesías. Y «las obras» se refiere a todo lo anterior: palabras, curaciones, misión. Pero precisamente lo que debía animar a Juan provoca en él la duda. Había esperado un Mesías enérgico, que solucionase definitivamente los problemas; dispuesto a cortar el árbol que no diese buen fruto (3,10), a distinguir entre el trigo y la paja, para quemar lo inútil en una hoguera inextinguible (3,12). Jesús le falla; al menos, lo desconcierta. Actúa de forma muy distinta a como actúa él: no va vestido con una piel de camello, no se alimenta de langostas y miel silvestre, no enseña a rezar a sus discípulos, no les obliga a ayunar, en vez de dar hachazos se dedica a curar enfermos y contar historias bonitas. Juan, después de estar convencido de que Jesús era el Mesías esperado, se pregunta ahora ?y le pregunta? si hay que seguir esperando a otro.

La respuesta de Jesús es desconcertante a primera vista: repite lo que Juan ya sabe. Los ciegos ven, y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios, y los sordos oyen; los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el Evangelio. Sin embargo, es distinto saber y comprender. Y las obras del Mesías se comprenden cuando son contempladas a la luz de la Escritura. No se trata de saber que Jesús ha curado a dos ciegos, a un mudo, o a un leproso. Lo importante es que en todo eso se está cumpliendo lo anunciado por los antiguos profe­tas. A partir de esas promesas elabora Jesús su respuesta, que pasa de la enfermedad física (ciegos, cojos, leprosos, sordos) a la muerte y a la evangelización de los pobres. A partir del libro de Isaías se podría haber construido una imagen muy distinta, más en la línea de Juan Bautista. Jesús elige la que sólo subraya lo positivo. Y esto puede provocar una reacción en contra. Por eso termina con un serio aviso: «¡Dichoso el que no se escandalice de mí!» Esto es lo que los discípulos de Juan deben comunicarle en la cárcel.

Este episodio es muy importante para examinarnos de nuestra imagen de Jesús. Generalmente partimos de que Jesús es el Hijo de Dios, segunda persona de la Santísima Trinidad. Por consiguiente, cualquier cosa que diga o haga debe ser perfecta. Esta actitud es muy peligrosa porque impide profundizar en la fe.

Las palabras y las obras de Jesús desconcertaron a Juan Bautista, escandalizaron a los escribas y fariseos, no fueron entendidas por los discípulos. Es absurdo pensar que nosotros no tendríamos ninguna dificultad en aceptarlas.

El episodio anterior puede dejar mal sabor de boca con respecto a la figura de Juan Bautista. Por eso, los evangelios de Mt y Lc añaden en este contexto unas palabras de Jesús sobre él.

Para comprender este pasaje hay que recordar un dato fundamental. Nosotros siempre hemos visto a Juan Bautista en relación con Jesús. Su única misión era anunciar la venida del Mesías. Esto significa una simplificación muy grande. En los ambientes judíos de comienzos del siglo I, Juan Bautista era más conocido que Jesús; y sus discípulos llegaron a Grecia antes incluso que los cristianos. Por otra parte, los episodios ante­riores demuestran que los discípulos de Juan Bautista no perdie­ron su identidad al aparecer Jesús, sino que siguieron vinculados a Juan, viviendo según sus enseñanzas (por ejemplo, con respecto al ayuno).

Se creó, entonces, entre los discípulos de Jesús y los de Juan cierta tensión sobre quién de los dos era más importante. Aquí se aborda el tema, exaltando a Juan y, al mismo tiempo, poniéndolo en su justo sitio.

Las afirmaciones son bastante distintas, y a veces enigmáticas. Ante todo, Jesús elogia las cualidades humanas de Juan: firmeza, austeridad. Pero es más que un asceta: es un profeta, e incluso más que eso: el mensajero que prepara el camino del Señor, «el Elías que tenía que venir» (Ex 23,20; Mal 3,1). Por eso, «no ha nacido de mujer nadie más grande que Juan Bautista».

Sin embargo, la dignidad de Juan radica precisamente en ser el precursor de Jesús, y se queda en el ámbito del Antiguo Testamento. Por eso, «el más pequeño en el Reino de Dios [en la comunidad cristiana] es más grande que él». Esta frase resulta muy dura, pero encaja en la idea bíblica de que los hombres no son lo importante sino Dios y lo que él hace. Encandilarse con la grandeza de las personas, incluso de los mayores santos, no es un buen método para valorar la acción de Dios. Y sería errónea la interpretación de Julius Wellhausen: «el cristiano más irrelevante… es, como cristiano, superior al más eminente judío». No se trata de oponer religiones sino de situar rectamente a Juan Bautista dentro del plan de Dios.

3. Paciencia

El tercer consejo procede de la carta de Santiago (Snt 5,7-10) y se centra en la paciencia y el aguante, poniendo como ejemplo a personas tan distintas como los campesinos y los profetas.

 

José Luis Sicre

 

 

Monseñor Buenanueva: «El fin del celibato no es la solución al problema» de los curas que dejan el ministerio

Monseñor Buenanueva afirmó que el debate por el celibato optativo «existe y se habla desde hace mucho tiempo. Hay muchos estudios, muchos ‘run run’ y posiciones enfrentadas», pero aseveró: «Hay que ayudar a los curas a ser buenos curas y a vivir el celibato, y si el día de mañana se abre la posibilidad de ordenar hombres casados que lo vivan también. Pero tampoco es la solución de la problemática. Sí están dadas las condiciones para un debate más llano». Estoy convencido del celibato, soy célibe y la mayoría de los sacerdotes lo vive. Pero estos casos de crisis nos obligan a plantear estas cosas.

 

Cáritas insta al Gobierno a «impulsar reformas concretas» para mejorar la vida de los españoles

Como parte de su trayectoria permanente de colaboración y diálogo con todos los Gobiernos, Cáritas Española va a impulsar en las próximas semanas su agenda de contactos institucionales con el Ejecutivo que preside Mariano Rajoy para abordar las políticas sociales que, desde la experiencia diaria de trabajo de la Confederación, son prioritarias. Urge «a buscar propuestas alternativas al actual modo de producir, de consumir y de vivir». Acceso de las personas empobrecidas a los derechos humanos, como son protección social, salud, vivienda, empleo, inmigración, desarrollo y cooperación internacional.

 

Carmena ve «extraordinario» al Papa y aplaude sus políticas humanísticas

Asiste a Roma a una cumbre de alcaldes. La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, ha tachado de «extraordinario» al Papa Francisco, afirmando que siente hacia él respeto, admiración y mucha satisfacción que haya un líder así en el marco europeo al coincidir con sus políticas humanísticas. «Para los no creyentes nos parece que tenemos esa coincidencia en las políticas humanísticas». Abordará con otros regidores la crisis de refugiados y medidas para el desarrollo sostenible.