Urteko 5. igandea – A – (Mateo 5,13-16), José A. Pagola

Evangelio del 05 / Feb / 2017
por Coordinador Grupos de Jesús

IRTEN PERIFERIARA

Bi irudi ausart eta harrigarriz eman du aditzera Jesusek zer iritzi duen bere jarraitzaileez eta zer espero duen haiengandik. Ez dute bizi behar, kaskoan beti beren onura, beren fama edo beren boterea dutela. Nahiz eta talde koxkor bat diren Erromaren Inperio tzarraren erdian, lurrak beharrezko duen «gatz» izan behar dute eta munduari falta zaion «argi».

«Lurraren gatz zarete zuek». Galileako jende xumeak berez atzeman du Jesusen hizkuntza. Mundu guztiak daki gatza, batez ere, janari gustua emateko dela eta janaria usteltzetik gordetzeko. Modu berean, Jesusen ikasleek jendeari bizitza ahogozatzera eragin behar diote, usteltzen utzi gabe.

«Munduaren argi zarete zuek». Eguzkiaren argirik gabe, mundua ilunpean gelditzen da, eta ezin izaten dugu norabidetu eta bizitzaz gozatu, ilunpean. Alabaina, Jesusen ikasleek eskain dezakete behar dugun argia, norabidetzeko, bizitzaren azken zentzuan sakontzeko eta esperantzaz bide egiteko.

Bi metafora horiek bat datoz garrantzizko puntu batean. Gatza, ontzi batean aparte baldin badago, ez da ezertarako on. Elikagaien artean jarri eta janariarekin nahasten denean bakarrik ematen ahal dio gustua jaten dugunari. Gauza bera gertatzen da argiarekin ere. Itxian eta ezkutuan badago, ezin argitzen ahal du inor. Ilunpean direnekin dagoenean bakarrik argitzen eta norabidetzen ahal du. Mundutik aparte legokeen Eliza bat ezin izaten ahal litzateke, ez gatz, ez argi.

Frantzisko aita santuak ikusten du gaur egungo Eliza bere baitan itxirik dagoela, beldurrak sorgorturik, eta urrunegi arazo eta sufrimenduetatik, bizitza modernoari gustua eman ahal izateko eta Ebanjelioaren zinezko argia eskaini ahal izateko. Bat-batekoa izan du bere erreakzioa Aita Santuak: «Periferiara irten beharrean gara».

Behin eta berriz dio: «Nahiago dut kalera irteteagatik elbarria, zauritua eta zikindua den Eliza bat, itxia eta bere segurtasunari atxikitzearen aitzakiaz eta eroso bizi nahi izateagatik gaixo den Eliza bat baino. Ez dut gogoko erdigune izateaz arduratzen den eta, ondorioz, obsesio- eta prozedura-sare batean harrapatua gertatzen den Eliza bat».

Kristau guztiei doakie Frantziskoren deia. «Ezin geldi gintezke lasai geure elizen barnean, itxarote zurrunean». «Bestearen aurpegiarekin topo egitearen arriskua bizitzera gonbidatzen gaitu Ebanjelioak beti». Berak «topo egitearen kultura» deitzen duen hori sarrarazi nahi du Elizan Aita Santuak. Konbentziturik dago «Elizak gaur egun gaitasun hau behar duela: zauriak sendatzeko eta bihotzei berotasuna emateko gaitasuna».

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

5º Domingo Tiempo ordinario – A (Mateo 5,13-16)

Evangelio del 05 / Feb / 2017
por Coordinador Grupos de Jesús

SALIR A LAS PERIFERIAS

Jesús da a conocer, con dos imágenes audaces y sorprendentes, lo que piensa y espera de sus seguidores. No han de vivir pensando siempre en sus propios intereses, su prestigio o su poder. Aunque son un grupo pequeño en medio del vasto Imperio de Roma, han de ser la «sal» que necesita la tierra y la «luz» que le hace falta al mundo.

«Vosotros sois la sal de la tierra». Las gentes sencillas de Galilea captan espontáneamente el lenguaje de Jesús. Todo el mundo sabe que la sal sirve, sobre todo, para dar sabor a la comida y para preservar los alimentos de la corrupción. Del mismo modo, los discípulos de Jesús han de contribuir a que las gentes saboreen la vida sin caer en la corrupción.

«Vosotros sois la luz del mundo». Sin la luz del sol, el mundo se queda en tinieblas: ya no podemos orientarnos ni disfrutar de la vida en medio de la oscuridad. Los discípulos de Jesús pueden aportar la luz que necesitamos para orientarnos, ahondar en el sentido último de la existencia y caminar con esperanza.

Las dos metáforas coinciden en algo muy importante. Si permanece aislada en un recipiente, la sal no sirve para nada. Solo cuando entra en contacto con los alimentos y se disuelve en la comida puede dar sabor a lo que comemos. Lo mismo sucede con la luz. Si permanece encerrada y oculta, no puede alumbrar a nadie. Solo cuando está en medio de las tinieblas puede iluminar y orientar. Una Iglesia aislada del mundo no puede ser ni sal ni luz.

El papa Francisco ha visto que la Iglesia vive encerrada en sí misma, paralizada por los miedos y demasiado alejada de los problemas y sufrimientos como para dar sabor a la vida moderna y para ofrecer la luz genuina del Evangelio. Su reacción ha sido inmediata: «Hemos de salir hacia las periferias existenciales».

El papa insiste una y otra vez: «Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades. No quiero una Iglesia preocupada por ser el centro y que termina clausurada en una maraña de obsesiones y procedimientos».

La llamada de Francisco está dirigida a todos los cristianos: «No podemos quedarnos tranquilos en espera pasiva en nuestros templos». «El Evangelio nos invita siempre a correr el riesgo del encuentro con el rostro del otro». El papa quiere introducir en la Iglesia lo que él llama la «cultura del encuentro». Está convencido de que «lo que necesita hoy la Iglesia es capacidad de curar heridas y dar calor a los corazones».

José Antonio Pagola

 

Domingo 5º del T.O. – Ciclo A, Koinonia

Mateo 5,13-16

Vosotros sois la luz del mundo

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.»

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL DOMINGO:

El evangelio de hoy, de Mateo, expresa cuál es la misión de los creyentes de todos los tiempos: ser sal y luz para el mundo. Tanto la sal como la luz son elementos necesarios en la vida cotidiana de las familias. La sal da sabor a las comidas, conserva los alimentos, purifica; en la antigua Palestina servía para encender y mantener el fuego de los hornos de tierra. Por su parte, como es sabido, la luz disipa las tinieblas, ilumina y orienta a las personas; es la metáfora perfecta que emplea el AT para hacer referencia a Dios; y es la tarea de los profetas y en especial la del Mesías: ser luz de las naciones (Is 42,6). Sal y luz, entonces, hablan de la tarea del seguidor fiel de Jesús: Expresar la fe, su integración con el proyecto de Dios a través del testimonio de vida, a través de las buenas obras, de los buenos frutos; tiene la misión de mantener el sabor y la luminosidad de la Palabra de Dios en todo tiempo y lugar del mundo –empresa que únicamente se logra por medio de una conciencia plena de la necesidad de fomentar en la comunidad mundial la justicia y la solidaridad entre los hermanos.

¿Y cuando la Iglesia no es «luz del mundo», sino que también aporta oscuridad, el pecado de sus fieles y hasta de sus sacerdotes, y la falta de renovación para ser sal de la tierra? También hay que preguntarse eso. Porque la frase del evangelio no es una declaración dogmática que nos haga inmunes al mal… El mal y el pecado también se adentran en nuestras vidas, y en la del colectivo eclesial, y hace falta coraje para verlo, para reconocerlo, y para combatirlo. Combatir el mal, también cuando lo vemos dentro de nuestra propia Iglesia, es un deber. No es mayor amor el de que prefiere callar… Ciertamente que la denuncia del mal de la Iglesia tiene que ser por amor, pero un amor probablemente conflictivo, que encontrará resistencias. Pero el amor no es capaz de callar de forma cómplice, cuando se siente en la obligación de combatir el mal, precisamente por amor.

 

 

 

Las CEBs de Brasil afrontan el reto de evangelizar el mundo urbano

En una sociedad donde la influencia eclesial es cada vez más marginal es necesario encontrar caminos que hagan posible que la Buena Noticia del evangelio esté más presente en la vida de la gente. Evangelizar el mundo urbano es un desafío que las Comunidades Eclesiales de Base(CEBs) de Brasil han asumido como propósito a seguir, proceso que debe desembocar en el 14º Intereclesial de las CEBs, que tendrá lugar en Londrina, Paraná, del 23 al 28 de enero de 2018. Buscan llevar la Iglesia más allá de la sacristía y hasta el espacio público. Una «Iglesia en salida» solo es posible, si la apoyan los obispos, afirman.    Leer mas….

 

COMIENZO DE LA ERA MALTHUSIANA

Marco A. Velázquez
Fe Adulta
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Con la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos, pareciera iniciarse una nueva era de la humanidad. De hecho, su asunción al mando de la nación más poderosa del mundo, más que expectativas, despierta temores y miedos.

El estilo Trump quedó en evidencia durante la campaña presidencial, no sólo por una retórica hostil, sino también por un conjunto de contenidos programáticos inéditos y desconcertantes. Leer más

«DICHOSO EL QUE ES HUMANO Y NO DESHUMANIZA A LOS DEMÁS», Fray Marcos Mt 5, 1-12

Para entender las bienaventuranzas, debemos recordar lo que dijimos el domingo pasado. Para todo el que no haya tenido esa experiencia interior, las bienaventuranzas son un sarcasmo. Es completamente absurdo decirle al pobre, al que pasa hambre, al que llora, al perseguido, ¡Enhorabuena! Intentar explicarlas racionalmente es una quimera, pues están más allá de la lógica. Es el mensaje más provocativo del evangelio.

Sobre las bienaventuranzas se ha dicho de todo. Para Gandhi eran la quintaesencia del cristianismo. Para Nietsche son una maldición, ya que atentan contra la dignidad del hombre. ¿A qué se debe esta abismal diferencia? Muy sencillo. Uno habla desde la mística (no cristiana). El otro pretende comprenderlas desde la racionalidad: y desde la razón, aunque sea la más preclara de los últimos siglos, es imposible entenderlas.

Sería un verdadero milagro hablar de las bienaventuranzas y no caer, en demagogia barata para arremeter contra los ricos, o en un espiritualismo que las deja completamente descafeinadas. Se trata del texto que mejor expresa la radicalidad del evangelio. La formulación, un tanto arcaica, nos impide descubrir su importancia. En realidad lo que quiere decir Jesús es que seríamos todos mucho más felices si tratáramos de desarrollar lo humano en vez de obsesionarnos con las necesidades materiales.

Mt las coloca en el primer discurso programático de Jesús. No es verosímil que Jesús haya comenzado su predicación con un discurso tan solemne y radical. El escenario del sermón nos indica hasta qué punto lo considera importante. El “monte” está haciendo clara referencia al Sinaí. Jesús, el nuevo Moisés, que promulga la “nueva Ley”. Pero hay una gran diferencia. Las bienaventuranzas no son mandamientos o preceptos. Son simples proclamaciones que invitan a seguir un camino inusitado hacia la plenitud humana.

No tiene importancia que Lc proponga cuatro y Mt nueve. Se podrían proponer cientos, pero bastaría con una, para romper los esquemas de cualquier ser humano. Se trata del ser humano que sufre limitaciones materiales o espirituales por caprichos de la naturaleza o por causa de otro, y que unas veces se manifiestan por el hambre y otras por las lágrimas. La circunstancia concreta de cada uno no es lo esencial. Por eso no tiene mayor importancia explicar cada una de ellas por separado. Todas dicen exactamente lo mismo.

La inmensa mayoría de los exegetas están de acuerdo en que las tres primeras bienaventuranzas de Lc, recogidas también en Mt, son las originales e incluso se puede afirmar con cierta probabilidad que se remontan al mismo Jesús. Parece que Mt las espiritualiza, no sólo porque dice pobre de espíritu, y hambre y sed de justicia, sino porque añade: bienaventurados los pacíficos, los limpios de corazón etc.

La diferencia entre Mt y Lc desaparece si descubrimos qué significaba en la Biblia, “pobres” (anawim). Sin este trasfondo bíblico, no podemos entenderlos. Con su despiadada crítica a la sociedad injusta, los profetas Amos, Isaías, Miqueas, denuncian una situación que clama al cielo. Los poderosos se enriquecen a costa de los pobres. No es una crítica social, sino religiosa. Pertenecen todos al mismo pueblo cuyo único Señor es Dios; pero los ricos, al esclavizar a los demás, no reconocen su soberanía.

Después del destierro se habla del resto de Israel, un resto pobre y humilde. Los pobres bíblicos son aquellas personas que, por no tener nada ni nadie en quien confiar, su única escapatoria es confiar en Dios, pero confían. El “resto” bíblico es siempre el oprimido, el marginado, el excluido de la sociedad. Incluía a los que llamaríamos socialmente pobres: a pobres, enfermos, poseídos, impuros, marginados, etc.

La diferencia entre pobre sociológico y pobre teológico no tiene sentido, cuando nos referimos a los evangelios. En tiempo de Jesús no había separación posible entre lo religioso y lo social. Las bienaventuranzas no están hablando de la pobreza voluntaria aceptada por los religiosos a través de un voto. Está hablando de la pobreza impuesta por la injusticia de los poderosos. Los que quisieran salir de su pobreza y no pueden. Serán bienaventurados si descubren que nada les puede impedir ser plenamente humanos.

Otra trampa que debemos evitar al tratar este tema es la de proyectar la felicidad prometida para el más allá. Así se ha interpretado muchas veces en el pasado y aún hoy lo he visto en algunas homilías. No, Jesús está proponiendo una felicidad para el más acá. Aquí, puede todo ser humano encontrar la paz y la armonía interior que es el paso a una verdadera felicidad, que no puede consistir en el tener y consumir más que los demás.

Esta reflexión nos abre una perspectiva nueva. Ni el pobre ni el rico se puede considerar aisladamente. La riqueza y la pobreza son dos términos correlativos, no existiría una sin la otra. Es más, la pobreza es mayor cuanto mayor es la riqueza, y viceversa. Si desaparece la pobreza, desaparecerá la riqueza. Tal vez la irracionalidad de los ricos es que queremos que desaparezca la pobrezamanteniendo nosotros nuestra riqueza. Es imposible. La predicación de hoy está abocada al fracaso.

Las bienaventuranzas quieren decir: es preferible ser pobre, que ser rico opresor; es preferible llorar a hacer llorar al otro. Es preferible pasar hambre a ser la causa de que otros pasen hambre. Dichosos no por ser pobres, sino por no empobrecer a otro. Dichosos, no por ser oprimidos, sino por no ser opresores. El valor supremo no está en lo externo sino dentro. Hay que elegir entre la confianza en el placer o la confianza en Dios.

Ahora bien, si el ser pobre es motivo de dicha, por qué ese empeño en sacar al pobre de la pobreza. Y si la pobreza es una desgracia, por qué la disfrazamos de bienaventuranza. Ahí tenemos la contradicción más radical al intentar explicar racionalmente las bienaventuranzas. Pero por paradójico que pueda parecer, la exaltación de la pobreza que hace Jesús, tiene como objetivo el que deje de haber pobres. El enemigo del Reino de Dios es la ambición, el afán de poder. Recordad: “no podéis servir a Dios y al dinero”.

Las bienaventuranzas nos están diciendo que otro mundo es posible. Un mundo que no esté basado en el egoísmo sino en el amor. ¿Puede ser justo que yo esté pensando en vivir cada vez mejor (entiéndase consumir más), mientras millones de personas están muriendo, por no tener un puñado de arroz que llevarse a la boca? Si no quieres ser cómplice de la injusticia, escoge la pobreza, entendida como gastar lo imprescindible. Piensa cada día lo que puedes hacer por los que te necesitan aunque te cueste algo.

 

Meditación

Dichosos los que se conforman con poco, porque en ellos reina Dios.
Si en vez de acaparar, reparto, entro en el ámbito de lo divino.
Si pongo mi felicidad en el consumir, olvido mi verdadero ser.
Acaparar lo que otros necesitan para vivir, es negarles la vida.
Pero es también impedir la verdadera Vida.
Compartir lo que tengo con el que lo necesita, me hace más humano.
Pero es también dar al otro la posibilidad de hacerse más humano.
Solo hay un camino hacia la plenitud: el servicio.

 

Fray Marcos

 

 

 

 

Una comunidad para el 99% de la humanidad

Redacción de Atrio
Una vez más estuvo esta organización líder en Davos. Y llevó un INFORME DE 60 PAGINAS sobre la desigualdad en el mundo: Una economía para el 99 %. la misma organizó destiló el documento en 14 páginas y ese documento es el que presentaremos a continuación. Pero, como aún pude parecer a muchos demasiado largo, se puede acudir al segundo destilado que hizo de él nuestro Oscar Varela. Recomiendo empezar por él: Comentario de Oscar Varela en la entrada Renovarse o morir. AD.

Es hora de construir una economía más humana y justa al servicio de las personas
Han pasado cuatro años desde que el Foro Económico Mundial alertase de la grave amenaza que supone el incremento de la desigualdad económica para la estabilidad social y desde que el Banco Mundial decidiese combinar su objetivo de acabar con la pobreza extrema con la necesidad de promover una prosperidad compartida.  Leer mas….

 

Entrevista de El País al papa Francisco

EL PAÍS

Atrio

“El peligro en tiempos de crisis es buscar un salvador que nos devuelva la identidad y nos defienda con muros”.
«El Pontífice dice sobre Trump: “No me gusta anticiparme a los acontecimientos. Veremos qué hace”.

Antonio Caño y Pablo Ordaz. El País

El viernes, a la misma hora que Donald Trump juraba su cargo en Washington, el papa Francisco concedía en el Vaticano una larga entrevista a EL PAÍS en la que pedía prudencia ante las alarmas desatadas por el nuevo presidente de Estados Unidos —“hay que ver qué hace, no podemos ser profetas de calamidades”—, aunque advertía de que, “en momentos de crisis, no funciona el discernimiento” y los pueblos buscan “salvadores” que les devuelvan la identidad “con muros y alambres”.  Leer mas…. Leer más

Unidad de los cristianos: ¿qué unidad?

Jose Arregi

Como cada año desde 1966, las diferentes iglesias cristianas del mundo celebramos estos días –del 18 al 25 de enero– la semana de oración por la unidad de los cristianos. Este año bajo el lema: “El amor de Cristo nos apremia”. El amor de Cristo, es decir: el amor de Jesús de Nazaret, de su profecía libre, de su sueño de un mundo justo y fraterno, el amor de la Vida bondadosa y feliz, más allá de toda confesión y religión. Leer más

Urteko 4. igandea – 4º Domingo T.O., José A. Pagola

A (Mateo 5,1-12)

Evangelio del 29 / Ene / 2017
por Coordinador Grupos de Jesús

ELIZA EBANJELIKOAGO BAT – UNA IGLESIA MÁS EVANGÉLICA

Zoriontasunak idaztean, Mateok, Lukasek ez bezala, Jesusen jarraitzaileak izan behar dituen ezaugarriak adieraztea du gogoan. Horra zergatik duten zoriontasun horiek hartarainoko garrantzia guretzat, gizarte sekularizatu batean Elizak bere izaeraren bila jardun behar duen garai honetan.

Ezin proposatu da nolanahi Jesusen Berri Ona. Ebanjelioa beronen araberako jarreratik bakarrik zabal daiteke. Aitarengana erromes doan bitartean Elizak izan behar duen jarreraren espiritua agertzen digute zoriontasunek. Norberaren eta elkartearen konbertsio-jarreraz entzun behar ditugu. Horrela bakarrik ibil gintezke etorkizunerako bidean.

Zorionekoa «gogoz pobre» eta bihotz-xume den Eliza, jauntxokeriarik eta harrokeriarik gabe, aberastasunik eta distirarik gabe diharduena, sostengu guztia Jesusen aginpide apala duena. Halakoarena da Jainkoaren erreinua.

Zorionekoa negar dagitenekin «negar dagien» Eliza, pribilegioak eta boterea kentzen dizkiotenean sufritzen duena, hobeto partekatu ahal izango baitu galtzaileen zoria eta Jesusena berarena. Egun batean Jainkoak kontsolatuko du.

Zorionekoa bere burua indarrez, bortxaz eta jendea mendean hartuz ezartzeari uko egin dion Eliza, beti bere Maisu eta Jaunaren otzantasuna biziz. Egun batean agindutako lurra heredatuko du.

Zorionekoa bere baitan eta mundu osoan «zuzenaren gose eta egarri den Eliza; bilatuko du bere konbertsio propioa eta lan egingo du bizitza duinago eta zuzenago baten alde gizon-emakume guztientzat, azkenak direnei lehentasuna emanez. Halakoaren antsia aseko du Jainkoak.

Zorionekoa Eliza gupidatsua, zorroztasunari uko egin eta errukia nahiago duena sakrifizioak baino; halakoak harrera eskainiko die bekatariei eta ez die ezkutatuko Jesusen Berri Ona. Berak Jainkoaren errukia eskuratuko du.

Zorionekoa «bihotz garbiko» eta jokabide gardeneko Eliza, bere bekatuak ezkutatzen ez dituena, ezkutukeria eta anbiguotasuna sustatzen ez dituena; izan ere, Jesusen egiaren bidea egingo du. Egun batean ikusiko du Jainkoa.

Zorionekoa Eliza, «bakearen alde lan egiten duena» eta gerlaren aurka borroka egiten, bihotzak bateratzen eta kidetasuna ereiten duena; izan ere, munduak ezin eman duen Jesusen bakea kutsatuko du. Jainkoaren alaba izango da.

Zorionekoa Eliza, zuzentasuna dela-eta etsaitasuna eta pertsekuzioa jasaten dituena, martiritzari uko egin gabe; jakingo baitu biktimekin negar egiten eta ezagutuko baitu Jesusen gurutzea. Halakoarena da Jainkoaren erreinua.

Gaur egungo gizartea ezagutu beharrean da zoriontasunen espiritu honek ukitutako kristau-elkarteak. Eliza ebanjelikoak bakarrik du aginpiderik eta sinesgarritasunik Jesusen aurpegia gaur egungo gizon-emakumeei azaltzeko.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Tiempo ordinario – A (Mateo 5,1-12)

Evangelio del 29 / Ene / 2017
por Coordinador Grupos de Jesús

UNA IGLESIA MÁS EVANGÉLICA

Al formular las bienaventuranzas, Mateo, a diferencia de Lucas, se preocupa de trazar los rasgos que han de caracterizar a los seguidores de Jesús. De ahí la importancia que tienen para nosotros en estos tiempos en que la Iglesia ha de ir encontrando su propio estilo de vida en medio de una sociedad secularizada.

No es posible proponer la Buena Noticia de Jesús de cualquier forma. El Evangelio solo se difunde desde actitudes evangélicas. Las bienaventuranzas nos indican el espíritu que ha de inspirar la actuación de la Iglesia mientras peregrina hacia el Padre. Las hemos de escuchar en actitud de conversión personal y comunitaria. Solo así hemos de caminar hacia el futuro.

Dichosa la Iglesia «pobre de espíritu» y de corazón sencillo, que actúa sin prepotencia ni arrogancia, sin riquezas ni esplendor, sostenida por la autoridad humilde de Jesús. De ella es el reino de Dios.

Dichosa la Iglesia que «llora» con los que lloran y sufre al ser despojada de privilegios y poder, pues podrá compartir mejor la suerte de los perdedores y también el destino de Jesús. Un día será consolada por Dios.

Dichosa la Iglesia que renuncia a imponerse por la fuerza, la coacción o el sometimiento, practicando siempre la mansedumbre de su Maestro y Señor. Heredará un día la tierra prometida.

Dichosa la Iglesia que tiene «hambre y sed de justicia» dentro de sí misma y para el mundo entero, pues buscará su propia conversión y trabajará por una vida más justa y digna para todos, empezando por los últimos. Su anhelo será saciado por Dios.

Dichosa la Iglesia compasiva que renuncia al rigorismo y prefiere la misericordia antes que los sacrificios, pues acogerá a los pecadores y no les ocultará la Buena Noticia de Jesús. Ella alcanzará de Dios misericordia.

Dichosa la Iglesia de «corazón limpio» y conducta transparente, que no encubre sus pecados ni promueve el secretismo o la ambigüedad, pues caminará en la verdad de Jesús. Un día verá a Dios.

Dichosa la Iglesia que «trabaja por la paz» y lucha contra las guerras, que aúna los corazones y siembra concordia, pues contagiará la paz de Jesús que el mundo no puede dar. Ella será hija de Dios.

Dichosa la Iglesia que sufre hostilidad y persecución a causa de la justicia sin rehuir el martirio, pues sabrá llorar con las víctimas y conocerá la cruz de Jesús. De ella es el reino de Dios.

La sociedad actual necesita conocer comunidades cristianas marcadas por este espíritu de las bienaventuranzas. Solo una Iglesia evangélica tiene autoridad y credibilidad para mostrar el rostro de Jesús a los hombres y mujeres de hoy.

José Antonio Pagola