Domingo 2º de Cuaresma, Koinonia

Gén 12,1-4a: Abrahán, padre del pueblo de Dios
Salmo 32:
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros
2Ti 1,8b-10:
Dios nos llama y nos ilumina
Mateo 17,1-9:
Su rostro resplandecía como el sol

Mateo 17,1-9

Su rostro resplandecía como el sol

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bien se está aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.» Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía: «Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo.» Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: «Levantaos, no temáis.»

Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.»

COMENTARIO A LOS TEXTOS LITÚRGICOS:

Según la Biblia, Abraham y Sara pertenecían a un clan de pastores seminómadas, de los muchos que buscaban pastos para sus rebaños lejos de las ciudades-estado que, por los años 1800 a.C. se estaban organizando en Mesopotamia y a lo largo de las costas del Mediterráneo. Abraham tal vez fue uno de los muchos grupos que emigraban, lo mismo que hoy, «buscando la vida». En ese andar luchando por la vida descubrieron el llamado de Dios a dejarlo todo y fiarse de su promesa de vida. Dios promete a Abraham que será padre de un pueblo numeroso y que tendrá una tierra, la “tierra prometida”. Es lo que anhelan sus corazones, lo que necesitan para vivir una vida humana y digna. Hoy son muchas las “minorías abrahámicas” que siguen escuchando el llamado de Dios, que les invita a buscar nuevas formas de “vida prometida” para todos los hijos de Dios. Hoy también hay muchísimos desplazados por el sistema neoliberal globalizado, que crea marginación y expulsa a los más débiles de sus tierras. Y millones de desplazados por efecto de las guerras y los problemas políticos. Son los nuevos Abrahán y Sara, que se ven forzados a dejarlo todo en busca de la vida digna que la realidad les niega en su lugar de origen.

La Biblia pone el origen de Israel en esta mitológica «migración» desde Oriente Próximo, «justificándolo» en la voluntad de Dios de elegirse un pueblo… Así, en unos textos que son «Palabra de Dios» y que hablan de Dios… en realidad es el pueblo judío el que habla de sí mismo, y se da una identidad a sí mismo, que se presenta como la voluntad del Dios altísimo, que decidió crearse un pueblo eligiendo a la persona de cuyas entrañas lo haría nacer. Además de padre «biológico» de Israel, a Abraham la Biblia le atribuye el ser «padre en la fe» de Israel, y por tanto de las tres religiones en que derivó la fe de Israel: el judaísmo, el cristianismo y el islam.

Como el problema de la historicidad de los «mitos» bíblicos de la creación, de la primera pareja humana, y del pecado original que abordábamos en el domingo pasado, también los Patriarcas y los orígenes de Israel hoy están sometidos a un nuevo abordaje. Es algo muy nuevo. Hoy en Biblia se habla de un «nuevo paradigma arqueológico», una generación de arqueólogos desprendida de las adherencias y condicionamientos teológicos clásicos, que cree hallar en el subsuelo israelita un nuevo libro que nos habla fehacientemente de los demás libros que componen la Biblia. Israel Finkelstein es el nombre abanderado de este nuevo paradigma bíblico. «La Biblia desenterrada» (editorial Siglo XXI, Madrid 2003, original: The Bible Unearthed. Archeology’s New Vision of Ancient and the Origin of its Sacred Texts). Han aparecido también investigaciones importantes sobre el papel que la creación de la Biblia tuvo respecto a la construcción de la identidad de Israel; así por ejemplo, el libro de Shlomon SAND, Comment le peuple juïf fut inventé (Fayard, Paris 2008, original en hebreo). La visión que actualmente se está imponiendo desde un plano científico respecto al mundo de los patriarcas bíblicos significa una verdadera revolución, un conjunto de descubrimientos muy importantes que transforman el contexto en el que deben ser interpretados. No se trata de una intuición vaga o una primer anticipo, sino de una corriente fundamentada que merece más respecto incluso que las simples «hipótesis» sobre las que hasta ahora estaba basada la ciencia bíblica. Es urgente para los biblistas, los predicadores y todos los agentes de pastoral asomarse cuanto antes a este nuevo panorama, para no ser sorprendidos cualquier día proponiendo interpretaciones que hoy, a estas alturas del desarrollo de las ciencias, no tienen razón de ser.

La segunda carta de Timoteo nos asegura que la Palabra de Dios no está encadenada. Ella hace su propio camino en medio de los muchos caminos del pueblo. Aunque hagamos muchas lecturas interesadas de ella, el Espíritu siempre encontrará las formas de echarla a volar, sobre todo en manos de los que buscan mejores situaciones de vida en dignidad y justicia, como Abrahán y Sara, o como los desplazados de hoy. Todos ellos, minorías abrahámicas o mayorías desplazadas, están pronunciando con su vida el rechazo a este sistema excluyente que ha perdido la brújula, y que podría encontrarla con la Buena Noticia de Jesucristo.

La escena de la transfiguración que nos relatan los evangelios es, obviamente, otro símbolo. No tiene sentido hablar de ella con un «realismo ingenuo», como si la entendiéramos literalmente y pensáramos que nos describe un hecho ocurrido tl cual. Escribieron ese relato, mucho tiempo después de la muerte de Jesús, y con mucha libertad. Esa transfiguración de Jesús que Mateo redacta es un símbolo de esas otras muchas «experiencias de transfiguración» que todos experimentamos. La vida diaria tiende a hacerse gris, monótona, cansada, y a dejarnos desanimados, sin fuerzas para caminar. Pero he aquí que hay momentos especiales, con frecuencia inesperados, en que una luz prende en nuestro corazón, y los ojos mismos del corazón nos permiten ver mucho más lejos y mucho más hondo de lo que estábamos mirando hasta ese momento. La realidad es la misma, pero nos aparece transfigurada, con otra figura, mostrando su dimensión interior, esa en la que habíamos creído, pero que con el cansancio del caminar habíamos olvidado. Esas experiencias, verdaderamente místicas, nos permiten renovar nuestras energías, e incluso entusiasmarnos para continuar marchando luego, ya sin visiones, pero «como si viéramos al Invisible».

Todos necesitamos esas experiencias, como los discípulos de Jesús la necesitaron. Nosotros no podemos encontrarnos con Jesús en el Tabor de Galilea. Necesitamos buscar nuestro Tabor particular, los lugares externos o los rincones de nuestra casa donde nos es más fácil hacer orción, las fuentes que más fuerzas nos dan, las formas con las que nos arreglamos para lograr renovar nuestro compromiso primero, siendo la oración, sin duda, el más importante.

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 68 de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. LÓPEZ VIGIL, titulado «En la cumbre del Tabor». El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí:http://radialistas.net/article/68-en-la-cumbre-del-tabor/ Puede ser escuchado aquí:http://radioteca.net/media/uploads/audios/%Y_%m/068.mp3

Los libros citados más arriba sobre arqueología son fácilmente encontrables en la red. Hay algunos videos públicamente disponibles sobre la historicidad de Abraham, en la línea de estas investigaciones científicas arqueológicas que hemos citado: véase https://vimeo.com/user10361814 Los cuatro son de excelente calidad y fiabilidad; para el tema de este domingo puede bastar el de los patriarcas.

Para la revisión de vida

El motor de la vida es la esperanza, la utopía, el futuro que añoramos… Y todo depende de nuestra visión, de lo que vemos, de si nuestra mirada sólo capta lo inmediato y rastrero que nos rodea, o si es capaz de penetrar en ello y descubrir lo profundo y lo elevado… «Todo es según el color del cristal con que se mira»… ¿Cómo es mi mirada? ¿Más allá de lo inmediato que me rodea soy capaz de ver la trastienda de eternidad, de profundidad de sentido, de presencia de Dios… que hay detrás de cada circunstancia? ¿Soy capaz de transfigurar la mirada? ¿Qué debo hacer para conseguirlo?

Para la reunión de grupo

– Abraham es la figura que mejor expresa, para el Primer (o Antiguo) Testamento, la fe. Dejarlo todo, romper con todo, e irse a «la tierra que Yo te mostraré», sin seguridades, sin saber, sólo confiando en la Palabra de Dios. ¿Qué relación podemos establecer a esta lectura con la transfiguración? ¿Por qué?

– El pasaje de la transfiguración puede causar un malentendido, si nos lleva a imaginar que Jesús «por dentro», o sea, en su conciencia psicológica, sabía y veía y sentía todo como Dios, sólo que lo estaría disimulando o reprimiendo continuamente… Tema difícil, pero importante, éste de la «conciencia psicológica» de Jesús. Tal vez puede ser oportuno tener una charla, un intercambio con una persona entendida en cristología…

– Más allá de lo que históricamente pudo ser el “hecho” de la transfiguración, en el evangelio nos es trasmitido como una narración simbólica que contiene una afirmación teológica sobre Jesús, para alimento de nuestra fe:

– ¿cuál es la afirmación teológica, lo que Mateo está queriendo aludir sobre el mesianismo de Jesús (las figuras-símbolo que aparecen acompañándole, y sobre todo las palabras que se escuchan, muy elocuentes)?, y

– ¿qué interpretación o reinterpretación (una o varias) se puede dar al “símbolo” de la “transfiguración” para hacerlo significante en nuestra vida hoy día?

– Para estudiar los planteamientos actuales de la nueva arqueología bíblica, véase El nuevo paradigma arqueológico bíblico, en RELaT 442.

Para la oración de los fieles

– Para que las tres religiones «abrahámicas», que se remiten a Abraham como «padre de los creyentes», muestren fehacientemente que son hermanas y que dialogan y colaboran y se aman, roguemos…

– Para que seamos capaces de salir de nuestra tierra, de nosotros mismos, de nuestras seguridades, de nuestro egoísmo, de los estrechos límites de nuestro pequeño mundo… para ir la tierra que Dios nos muestra cada día en las necesidades de los hermanos, roguemos…

– Para que no tengamos miedo a abandonar nuestras seguridades por seguir la llamada de Dios, única roca sobre la que podemos construir sólidamente nuestra vida y nuestra sociedad, roguemos…

– Para que el Señor nos dé capacidad de mirar la vida con penetración, para ver lo que hay en el fondo de ella, más allá de las apariencias, roguemos…

– Para que no nos quedemos en las apariencias que figuran externamente, y descubramos lo que configura la realidad profunda de las situaciones y las personas, roguemos…

– Para que el Señor nos dé fe, fuerza en la mirada, potencia en el corazón, ojos nuevos y luz mayor… para ver la realidad transfigurada, roguemos…

Oración comunitaria

– Dios Padre, Madre, Sabiduría eterna, Visión infinita, Intuición total: danos profundidad en la mirada, potencia en el corazón, luz en los ojos del alma, para que seamos capaces de transfigurar la realidad y contemplar tu gloria ya ahora, en nuestra peregrinación terrestre, por Jesús, hijo tuyo y hermano nuestro. Amén.

 

«Garizumako 2. igandea – 2º Domingo Cuaresma», José A. Pagola

– A (Mateo 17,1-9)

JESUSI ENTZUN – ESCUCHAR A JESÚS

Eskuarki «Jesusen antzaldaketa» deitu ohi dugun kontakizun korapilatsu honen erdigunea Ahots batek hartzen du; «hodei distiratsu» berezi batetik datorren Ahotsa da. Biblian sinbolotzat hartzen da hodeia, agertzen eta, aldi berean, ezkutatzen zaigun Jainkoaren misteriozko presentziaz hitz egiteko.

Ahotsak hitz hauek jaulki ditu: «Nire Semea da hau, nire maitea, nire kuttuna. Entzun berari». Ikasleek ez dute nahastu behar Jesus beste inorekin, ez Moisesekin eta Eliasekin ere, Itun Zaharraren ordezkari eta lekuko diren horiekin, alegia. Jesus bakarrik da Jainkoaren Seme maitea, bere aurpegia «eguzkia bezala distiratsu» duena.

Alabaina, Ahots horrek badio beste zerbait ere: «Entzun berari». Antzina, Jainkoak bere borondatea Legeko «hamar aginduen» bidez agertu zuen. Orain, Jainkoaren borondatea agindu bakar honek laburtzen eta zehazten du: Jesusi entzun. Entzuteak eratzen du jarraitzaileen eta Jesusen arteko egiazko harremana.

Hau entzutean, ikasleak lurrera erori dira «izuturik». Txunditurik daude Jainkoarekin izan duten hurbil-hurbileko esperientzia hartaz; aldi berean, ordea, izuturik daude entzun dutenaz: bizi ahalko ote dira Jesusi bakarrik entzunez, Jainkoaren misteriozko presentzia harengan bakarrik aitortuz?

Orduan, Jesusek «hurbildu eta, ukituz, esaten die: Jaiki zaitezte. Ez beldur izan». Badaki Jesusek beraren giza hurbiltasuna sentitu beharra dutela ikasleek: beharrezkoa dutela beraren eskua ukitzea, eta ez bakarrik beraren aurpegiaren jainkozko distira ikustea. Geure barnearen hondoko isiltasunean Jesusi entzuten diogun bakoitzean, hau digute esaten haren lehen hitzek: Jaiki zaitez, ez beldur izan.

Jende askok entzutez bakarrik ezagutzen du Jesus. Haren izena ezagun-ezaguna dute agian; baina hartaz dakitena, haurtzaroko oroitzapen eta irudipen batzuetara mugatzen da. Are gehiago, kristau direla esan arren, beren bihotzean Jesusi entzun gabe bizi dira. Eta, esperientzia hori gabe, ezin ezagutu ahal da Jesusen besterik ez bezalako bakea, ezta gure bizitza arnasteko eta sostengatzeko duen indarra ere.

Fededun batek, Jesusi entzutera ematen dionean, bere bihotzaren barnean honelako zerbait entzuten du beti:

«Ez beldur izan. Utzi zeure burua, xume-xume, Jainkoaren misterioan. Aski duzu zeure fede arin hori. Ez kezkatu. Entzuten badidazu, konturatuko zara Jainkoaren maitasuna beti zuri barkatzen bizitzea dela. Eta, hau sinesten baduzu, aldatuko da zure bizitza. Nabarituko duzu bakea zeure bihotzean».

Apokalipsi liburuan hauxe irakur daiteke: «Hara, atean nauzu, deika; norbaitek nire ahotsa entzun eta irekitzen badit, sartuko naiz haren etxera». Kristauen eta ez-kristauen atean jotzen du Jesusek. Ireki diezaiokegu atea edota uko egin diezaiokegu. Alabaina, ez da gauza bera Jesusekin ala hura gabe bizitzea.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

2º domingo de Cuaresma – A (Mateo 17,1-9)
Evangelio del 12 / Mar / 2017

por Coordinador Grupos de Jesús

ESCUCHAR A JESÚS

El centro de ese relato complejo, llamado tradicionalmente la «transfiguración de Jesús», lo ocupa una voz que viene de una extraña «nube luminosa», símbolo que se emplea en la Biblia para hablar de la presencia siempre misteriosa de Dios, que se nos manifiesta y, al mismo tiempo, se nos oculta.

La voz dice estas palabras: «Este es mi Hijo, en quien me complazco. Escuchadlo». Los discípulos no han de confundir a Jesús con nadie, ni siquiera con Moisés o Elías, representantes y testigos del Antiguo Testamento. Solo Jesús es el Hijo querido de Dios, el que tiene su rostro «resplandeciente como el sol».

Pero la voz añade algo más: «Escuchadlo». En otros tiempos, Dios había revelado su voluntad por medio de los «diez mandamientos» de la Ley. Ahora la voluntad de Dios se resume y concreta en un solo mandato: «Escuchad a Jesús». La escucha establece la verdadera relación entre los seguidores y Jesús.

Al oír esto, los discípulos caen por los suelos «aterrados de miedo». Están sobrecogidos por aquella experiencia tan cercana de Dios, pero también asustados por lo que han oído: ¿podrán vivir escuchando solo a Jesús, reconociendo solo en él la presencia misteriosa de Dios?

Entonces Jesús «se acerca, los toca y les dice: “Levantaos. No tengáis miedo”». Sabe que necesitan experimentar su cercanía humana: el contacto de su mano, no solo el resplandor divino de su rostro. Siempre que escuchamos a Jesús en el silencio de nuestro ser, sus primeras palabras nos dicen: «Levántate, no tengas miedo».

Muchas personas solo conocen a Jesús de oídas. Su nombre les resulta tal vez familiar, pero lo que saben de él no va más allá de algunos recuerdos e impresiones de la infancia. Incluso, aunque se llamen cristianos, viven sin escuchar en su interior a Jesús. Y sin esa experiencia no es posible conocer su paz inconfundible ni su fuerza para alentar y sostener nuestra vida.

Cuando un creyente se detiene a escuchar en silencio a Jesús, en el interior de su conciencia escucha siempre algo como esto:

«No tengas miedo. Abandónate con toda sencillez en el misterio de Dios.
Tu poca fe basta. No te inquietes. Si me escuchas, descubrirás que el amor
de Dios consiste en estar siempre perdonándote. Y, si crees esto,
tu vida cambiará. Conocerás la paz del corazón».

En el libro del Apocalipsis se puede leer así: «Mira, estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa». Jesús llama a la puerta de cristianos y no cristianos. Podemos abrirle la puerta o rechazarlo. Pero no es lo mismo vivir con Jesús que sin él.

José Antonio Pagola

 

 

EL BOSTON COLLEGE ACOGE A LOS DOS «INSPIRADORES TEÓRICOS» DE LAS REFORMAS DE BERGOGLIO: GUSTAVO GUTIÉRREZ Y JUAN CARLOS SCANNONE

Juan Carlos Scannone (Buenos Aires, 1931) y Gustavo Gutiérrez (Lima, 1928) son los dos grandes patriarcas de los más de 50 teólogos reunidos en el I Encuentro Iberoamericano, que se está celebrando en el Boston College. El primero, es el líder de la Teología del Pueblo, la que dicen que sigue el Papa Francisco. El segundo, es el reconocido ‘padre’ de la Teología de la Liberación. Los dos son los inspiradores teóricos de las reformas de Bergoglio. Leer más

Los últimos miembros del Opus ejercen de lobby en las estructuras capitales del Estado

POR: DANILO ALBIN · FUENTE: PÚBLICO ·
Redes Cristianas

La orden religiosa cuenta con oficinas de información en diferentes ciudades españolas. Su objetivo: tratar de controlar la imagen que se ofrece sobre ellos. Ex integrantes aseguran que la orden fundada por Escrivá de Balaguer intenta impedir que se conozcan sus verdaderos objetivos. Sus miembros gobiernan tribunales y grandes empresas. Cierre los ojos. Ahora piense en mujeres y hombres poderosos. Sobre todo hombres. Vuelva a abrirlos. Probablemente, entre los rostros que han desfilado por su cabeza haya al menos uno del Opus Dei. La mayoría no lo dice públicamente…. Leer mas….

El autobús ultracatólico

José Arregi
Enviado a la página web de Redes Cristianas

Como todo el mundo sabe ya por aquí, una asociación ultracatólica puso hace unos días en circulación un autobús color naranja sin ventana alguna. Su interior debe de ser muy triste, pues no tiene por dónde le entre el aire fresco de las mañanas ni la luz limpia de los atardeceres ni el verdor de los campos ni la risa de los niños. ¡Qué asfixia! Sus rótulos pregonan verdades y mentiras, grandes mentiras con medias verdades: “Los niños tienen pene, las niñas tienen vulva. Que no te engañen”. “Si naces hombre, eres hombre. Si eres mujer, seguirás siéndolo”. Leer más

«LA TENTACIÓN ES SIEMPRE UNA OFERTA ENGAÑOSA», Fray Marcos

FE ADULTA

Mt 4, 1-11

Se nos ha insistido hasta la saciedad que la cuaresma era un tiempo de examen de conciencia para descubrir nuestros fallos, para concienciarnos de que habíamos ofendido a Dios, para sentirnos pecadores. Una vez que descubrimos que estábamos enfangados en la mierda, pedir a Dios que nos sacara de ella y si Dios era reacio a perdonarnos, ahí estaba la muerte de Jesús que nos daba derecho a ese perdón. Pasada la alegría de sentirnos perdonados, llegaba la angustia de volver a fallar. Así año tras año.

La cuaresma es un tiempo privilegiado para analizar la trayectoria humana de nuestra vida y descubrir que, con demasiada frecuencia, nos equivocamos, dando pasos que nos alejan de la meta. No tiene mucho sentido que nos paremos a analizar la piedra en la que tropezamos, ni si nos hemos alejado un paso o un kilómetro. Se trata de tomar conciencia de dónde nos encontramos y desde ahí, enderezar nuestros pasos hacia la meta.

De lo dicho se desprende, que más importante que mirar hacia tras mortificándonos por los pasos mal dados, es descubrir donde está la meta y comenzar a andar en esa dirección. Lo importante es tomar conciencia clara de donde está la meta. Pero resulta que no puedo saber donde está porque nunca estuve allí. Aquí puede venir en nuestro auxilio la experiencia de otros seres humanos que sí se aproximaron a ella. Para nosotros los cristianos, el hombre que más cerca estuvo de ella es Jesús, por eso es nuestro guía.

Las tentaciones de Jesús y las nuestras, nos advierten de la necesidad de esfuerzo para llegar a la meta. Los animales disponen de un piloto automático que les conduce en todo momento a su propia meta. Al ser humano se le han entregado los mandos de la nave y no tiene más remedio que dirigirla él. No podemos conducir un vehículo manteniendo fijo el volante. Tampoco nadie puede conducirlo por nosotros, ni siquiera Dios.

Las dos primeras tentaciones pretenden convertir a Jesús en oprimido u opresor, a cambio de pan, poder o gloria. Tanto oprimir a otro como dejarse oprimir son ofertas satánicas. La opresión es el único pecado, porque es lo único que nos impide ser humanos. Vamos a analizar las tentaciones de Jesús en lo que tienen de común con las trampas que el placer, con apariencia de bien, tiende a todos los hombres.

A nadie se le ocurrirá hoy tomar el relato del Génesis como un hecho histórico. El pecado de Adán es un mito ancestral. Esto no quiere decir que sea simplemente mentira. El mito, en sentido estricto, es un intento de explicar conflictos vitales del ser humano, que no se puede entender de una manera racional. El relato de Adán y Eva intenta explicar el problema del mal, y lo hace partiendo de las categorías de aquel tiempo.

Tampoco el relato de las tentaciones es una crónica de sucesos. Jesús se retiró muchísimas veces al “desierto”. Se trata de resumir todas las pruebas que tuvo que superar a lo largo de su vida. En Jesús la tentación tiene una connotación especial, porque se plantea conforme a su situación personal. La talla de su humanidad tiene que darla en relación con la tarea que se le ha encomendado: cómo desarrollar su mesianismo.

Los posibles tropiezos al recorrer su camino mesiánico, se relatan condensados en un episodio al comienzo de su vida pública, pero resumen la lucha que tuvo que mantener durante toda su vida. A Jesús no le tentó ningún demonio. La tentación es algo inherente a todo ser humano. Por eso es el mejor argumento a favor de su humanidad. Quien no se haya enterado de que la vida es lucha, tiene asegurado el más estrepitoso fracaso.

No se trata de una elección entre el bien y el mal. El ser humano no es el lugar de lucha de dos fuerzas contrarias: el Espíritu y el diablo, el Bien y el Mal. Esa alternativa no es real porque el mal no puede mover la voluntad. Se trata de discernir lo bueno y lo malo, más allá de las apariencias. La lucha se plantea entre el bien auténtico y el aparente. El plantear una lucha contra el mal no tiene ni pies ni cabeza. Una vez que descubro que algo es malo para mí, no tengo que hacer ningún esfuerzo para vencerlo.

Las tres tentaciones de Jesús no son zancadillas puntuales que el diablo le pone. Se trata de contrarrestar una inercia que, como todo ser humano, tiene que superarla. Ni el placer sensible, ni la vanagloria, ni el poder, pueden ser el objetivo último de un ser humano. El poder y las seguridades, como fundamento de una relación con Dios quedan excluidos. El poder podía haber dado eficacia a su mesianismo, pero no llevaría la libertad al hombre. La salvación tiene que llegar al hombre desde dentro de sí mismo.

No necesitamos ningún enemigo que nos tiente. Somos lo bastante complicados para meternos solitos en esos berenjenales. La tentación es inherente al ser humano, porque en cuanto surge la inteligencia y tiene capacidad de conocer dos metas a la vez, no tiene más remedio que elegir. Como el conocimiento es limitado, puede equivocarse y, adhiriéndose a lo que creía bueno, se encuentra con lo que es malo. Si esto no lo tenemos claro, pondremos el fallo en la voluntad que elige el mal, lo cual es imposible.

Si el problema no está en la voluntad, no se podrá resolver con voluntarismo. Aquí está una de las causas de nuestro fracaso en la lucha contra el pecado. Si el problema es de entendimiento, solo se podrá resolver por el conocimiento. Mi tarea será descubrir lo que es bueno o es malo para mí. Ese “para mí”, se refiere a mi verdadero ser, no al yo egoísta e individualista. Ni siquiera podemos esperar de Dios que me saque del dilema.

En nuestra sociedad tendemos a considerar como bueno lo que la mayoría acepta como tal. El esfuerzo por alcanzar una verdadera humanidad es todavía una actitud de minorías. A través de la historia humana, han sido muy pocos los que han manifestado con su vida una plenitud humana. La mejor prueba es que los consideramos seres extraordinarios. La mayoría de los mortales nos contentamos con vivir cómodamente sin valorar el esfuerzo por llegar a ser algo más. Aquí el valor de la democracia queda muy relativizado.

El “está escrito”,repetido por tres veces, tiene un profundo significado. Adán y Eva pretendieron ser ellos los dueños del bien y del mal, es decir, que sea bueno lo que yo determine como tal y que sea malo lo que yo quiero que lo sea. Es la constante tentación de todo ser humano. Cuando Jesús repite por tres veces: “está escrito”, reconoce que no depende de él lo que está bien o lo que está mal, está determinado, no por una voluntad externa de Dios, sino por la misma naturaleza del ser.

 

Meditación-contemplación

Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu.
La verdadera conquista de lo humano, se consigue en el interior.
Solo lejos del bullicio, del ruido y de la vorágine de los sentidos
te puedes encontrar contigo mismo y dilucidar tu futuro.

No te dejes engañar por los cantos de sirena.
Son cada vez más y con más poder de seducción.
Pero la fuerza del Espíritu, siempre será mayor,
Y, si te dejas guiar, te conducirá a la plenitud.

Fray Marcos

 

 

El Papa, sobre los refugiados: «Recibir, acoger, consolar e integrar. Lo que falta es la integración»

«Recibir, acoger, consolar e integrar inmediatamente». Una vez más, el Papa Francisco ha mostrado el camino a seguir en cuanto al tratamiento debido a los inmigrantes. En una entrevista con la revista de Cáritas de Milán, el Pontífice ha insistido en que todos «somos culpables» por la crisis en la que se encuentran: «porque explotamos sus tierras, pero no hacemos ningún tipo de inversión para que ellos puedan beneficiarse».  Leer mas….

 

PRIMER ENCUENTRO IBEROAMERICANO DE TEOLOGÍA. DECLARACIÓN DE BOSTON

por Cristianisme i Justícia ·

VV.AA.

Durante varios días, teólogas y teólogos católicos de Iberoamérica nos reunimos en Boston, Estados Unidos de América, con espíritu ecuménico, interreligioso, intercultural, integrador y solidario. La vocación eclesial nos lleva a pensar, investigar, aprender, enseñar y comunicar la riqueza de la fe cristiana en la Iglesia y la sociedad. Compartimos la vida, la oración, la Eucaristía, la reflexión y el diálogo para hacer un discernimiento en común de los nuevos signos de los tiempos de nuestra época. Ahora queremos compartir algunos frutos de nuestro trabajo con la comunidad eclesial y el público en general. Leer más

COMENTARIOS LITÚRGICOS: 1º de Cuaresma, 5/03/2017, Koinonia

Gén 2,7-9; 3,1-7: Caída de Adán y Eva
Salmo 50:
Misericordia, Señor: hemos pecado
Rom 5,12-19:
Si creció el pecado, más abundante fue la gracia
Mt 4,1-11:
Jesús ayuna cuarenta días y es tentado

Mateo 4,1-11

Jesús ayuna cuarenta días y es tentado

En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre. El tentador se le acercó y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes.» Pero él le contestó, diciendo: «Está escrito: «No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.»»

Entonces el diablo lo lleva a la ciudad santa, lo pone en el alero del templo y le dice: «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: «Encargará a los ángeles que cuiden de ti, y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras.»» Jesús le dijo: «También está escrito: «No tentarás al Señor, tu Dios.»»

Después el diablo lo lleva a una montaña altísima y, mostrándole los reinos del mundo y su gloria, le dijo: «Todo esto te daré, si te postras y me adoras.» Entonces le dijo Jesús: «Vete, Satanás, porque está escrito: «Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto.»»

Entonces lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles y le servían.

COMENTARIOS LITÚRGICOS:

Los comentarios bíblico-litúrgicos para ayudar a la elaboración de las homilías dominicales de este típico “domingo de las tentaciones”, el primero de cuaresma, suelen presentar en esta ocasión un sencillo paralelismo antagónico: la primera tentación fue la que se le presentó a Eva, que acabó en el pecado; pero ha habido otra tentación, la que sufrió Jesús en el desierto, que acabó en victoria, de la que podemos tomar ejemplo. En esta línea es muy fácil encontrar comentarios en la red. Por eso mismo quisiéramos nosotros hacer esta vez una aportación diferente, en sentido crítico. Obviamente, este aspecto no será apropiado en cualquier caso para convertirlo sin más en una homilía… pero creemos que tampoco sería bueno que una homilía olvide este aspecto crítico. En todo caso, cada agente de pastoral sabrá lo que su comunidad necesita, y sabrá encontrarlo en otros puntos de servicio bíblico-litúrgico de la red.

En la primera lectura de este domingo se implican dos importantes temas bíblicos: el de la creación del ser humano y el del pecado original. Son verdaderamente significativos, muy importantes, y hoy en día, también muy problemáticos.

Es importante hacer recordar a los oyentes que estos textos concretos, y todos los que forman el grupo de los once primeros capítulos del Génesis, que se refieren a los inicios de la «historia de la Salvación», han sido entendidos desde siempre de un modo literal. Todas las generaciones que nos precedieron en la fe los entendieron así. Seguramente que nuestros padres -y ciertamente nuestros abuelos- nunca pensaron otra cosa, y muchos cristianos mayores todavía lo piensan hoy día. Desde tiempo inmemorial, estos textos han fungido para muchísimas generaciones, como una fuente capital de su comprensión del mundo y de la historia. Las “coordenadas generales” que estos mitos trazan (Dios arriba, naturaleza abajo, un acto divino de creación que pone en marcha el cosmos, una creación del ser humano distinta a la creación de todos los demás seres, Dios que prohíbe comer el fruto del árbol, la desobediencia del ser humano que se convierte en el «pecado original» que transformará la suerte de toda la humanidad posterior –¡y del cosmos!–, el protagonismo principal de la mujer en este pecado, el enfado de Dios, su consecuente ruptura de relaciones con la Humanidad por haber comido ésta el fruto prohibido…), han sido para toda esa humanidad judeocristiana de los tres mil últimos años, el “paradigma” desde el que han entendido tanto el mundo, como a Dios, como a sí mismos y sus deberes frente a Dios… es decir, partir de ahí es como han entendido toda la realidad. Estamos ante unos mitos religiosos ante los que hay que descubrirse y descalzarse, como quien se adentra en tierra sagrada; se trata sin duda probablemente de los textos antiguos que han marcado una porción más grande de humanidad –el Occidente llamado cristiano, y a través suyo, todos los pueblos y culturas que Occidente ha invadido y colonizado.

Hace apenas cien años, en 1906, la Pontificia Comisión Bíblica –respaldada obviamente por la Inquisición romana, la actual Congregación para la Doctrina de la Fe–, reafirmaba solemnemente, y bajo pena de excomunión a los cristianos que no lo aceptaran, que el contenido de los once primeros capítulos del Génesis es histórico, no mitológico.

Es importante recordar a los oyentes que hoy no creemos que estos relatos haya que entenderlos así, literalmente. Es decir: que hoy sabemos que la Biblia no puede decirnos cómo fue el origen del cosmos, ni el origen del ser humano. Que de los textos bíblicos no podemos deducir informaciones sobre geología, física, química, biología evolutiva… que nos informen sobre todos esos campos. La Biblia no es un libro de ciencia, ni los que la escribieron tenían conocimiento científicos. Los mensajes que podamos captar en la Biblia están en otro ámbito, el ámbito religioso. Y que por tanto los cristianos aceptamos hoy lo que la ciencia dice, incluidas las informaciones contrarias a tantas afirmaciones y supuestos acríticos incluidos en esos relatos bíblicos.

Es importante hacer caer en la cuenta de que esta nueva manera de entender los textos bíblicos no fue fruto de un descubrimiento fácil e ingenuo, sino una intuición laboriosamente trabajada por los biblistas y teólogos, que durante varios siglos han tenido que enfrentarse a la oposición y a la condena de las autoridades de sus respectivas Iglesias. Todavía hace muy pocos años, en tiempo de Benedicto XVI, el biblista argentino Ariel Álvarez Valdés, doctor en teología bíblica por la universidad de Salamanca, fue públicamente adversado y perseguido por la Secretaría de Estado del Vaticano por no sostener de la historicidad de Adán y Eva y su pretendido pecado original (véase su propio testimonio en Youtube [http://www.youtube.com/watch?v=2Ys3kcwjbSY&list=PL84001F9AB27C6E32]. Con estupor fuimos testigos de que el Secretario de Estado arremetía contra un biblista que decía simplemente lo que ya estaba aceptado por la Iglesia, lo que todos los biblistas estaban diciendo. Afortunadamente en agosto de 2016, queriendo hacer el menor ruido posible, el Vaticano dio a entender públicamente que Ariel estaba en lo correcto y que le retiraba la sanción impuesta.

Todo cristiano medianamente culto puede tener su opinión sobre el origen del mundo, igual que puede tener sus opiniones en medicina, en astronomía o en psicología, libremente, sin coacción, y sin que haya ninguna opinión «oficial» de la Iglesia en esos campos que pudiera ser «obligatoria». Los relatos bíblicos están en otro plano, un plano religioso-simbólico, que no afecta al campo autónomo de la ciencia.

Esto es al menos lo que solemos decir hoy día, después del Vaticano II, pero sería más correcto reconocer que aquellos relatos no fueron concebidos, como decimos, meramente en un plano simbólico; para nuestros ancestros religiosos-y-culturales, esos relatos eran históricos, y con esa historia inventada, sin ningún fundamento científico, trataron de encontrar respuestas a problemas profundos (el mal, la felicidad, la vida, nuestro origen, nuestro futuro…). Es ahora, sólo ahora, cuando nosotros, al ver que sus creencias expresadas en esos mitos estaban profundamente equivocadas –como hoy sabemos por la ciencia– sostenemos que esos mitos sólo podemos interpretarlos de un modo puramente simbólico. Nuestros antepasados –hasta nosotros mismos hace 50 años entre los católicos– los hemos considerado obligadamente históricos, literales, contados directamente por la misma boca reveladora de Dios. Aunque nos dé pena decirlo, la Biblia ha mantenido a una inmensa parte de la humanidad en una visión histórica equivocada de los orígenes de la humanidad.

Hay que dar claramente al público cristiano la buena noticia de que hoy no sostenemos que el símbolo judeo-cristiano del llamado pecado original tenga fundamento histórico. No hay por qué sostenerlo. Más bien resulta prácticamente imposible que lo tenga, por cuanto lo más probable es que no hubo un solo filum biológico evolutivo de surgimiento de nuestra especie, y el poligenismo es hoy la opinión más común de la ciencia. La proclamación que la Iglesia católica hizo del monogenismo en el siglo pasado se debió al espejismo (que todavía sufría) de pensar que el significado del símbolo del pecado original dependía efectivamente de un pecado histórico real que habría cometido una primera pareja de la que descenderíamos absolutamente todos los hombres y mujeres.

Resulta especialmente importante aclarar que hoy día resulta del todo inverosímil -teológicamente hablando- todo el conjunto simbólico de la tentación y el pecado original: pensar que toda la humanidad esté en una situación de postración espiritual (que sea una massa damnata, toda una «muchedumbre condenada», como repetía san Agustín) a raíz de un supuesto primer pecado de una inexistente primera pareja, y pensar que debido a ello Dios habría roto sus relaciones con la Humanidad, y que esa ruptura no podría ser superada sino nada menos que con la sangre de la muerte en cruz del Hijo de Dios, tal y como ha sido presentado por una tradición del cristianismo, resulta hoy absolutamente inaceptable. Deben por tanto sentirse aliviados todas las personas que se sienten incómodas ante las acostumbradas explicaciones homiléticas al respecto, tan parecidas a las catequesis infantiles que recibimos cuando fuimos niños, y como nosotros, todas las generaciones cristianas durante más de milenio y medio.

Otras comentarios críticos también muy importantes se podrían hacer entre los temas implicados en esos dos grandes relatos bíblicos que han sido juntados en la primera lectura de este domingo (por ejemplo sobre la «transcendencia» de Dios, que ahí se presenta como obvia, sobre la imagen misma de “theos”, la visión negativa de la realidad que conlleva la creencia en un primer «pecado primordial», la terrible inferiorización y culpabilización de la mujer causada por ese texto, y la injusticia que seguimos cometiendo contra la mujer cuando seguimos leyendo esos textos dándolos por ciertos, sin el menor atisbo de crítica o de aclaración de su falta absoluta de fundamento histórico). Ya hemos dicho que no pretendemos que esta lista de advertencias críticas sea el contenido de una homilía, sino simplemente el trasfondo crítico a tener en cuenta a la hora de hablar de las “tentaciones” y del “pecado”, para lo que sin duda se encontrará mucho material en los numerosos portales de servicio bíblico de la red.

Es importante que digamos claramente y que insistamos en que se puede ser cristiano y ser «persona de hoy» en las propias opiniones científicas. Y que hay otras formas serias de hablar del la realidad del mal y del pecado, que la de tomar como referencia principal unos mitos religiosos elaborados hace dos milenios y medio que contradicen las evidencias actuales de la ciencia.

Ya que, históricamente, tantas veces hemos insistido en el pecado original y en sus horribles consecuencias para toda la humanidad, sería bueno compensar esa actitud refiriéndonos a lo que hoy intuye la teología de frontera: que, más bien, lo original no fue un pecado, sino una bendición… Puede ayudar el libro de FOX, Mathew, “Original Blessing”, Bear & Company 1983; traducido como: La bendición original. Una nueva espiritualidad para el hombre del siglo XXI, Obelisco, Barcelona 2002, 410 pp, fácilmente localizable en la red.

Con el relato de las tentaciones de Jesús ocurre algo parecido: no es la crónica o el reportaje periodístico de algo que le pasó a Jesús, sino una composición simbólica que quiere darnos un mensaje teológico. Es claro que no conocemos ningún fundamento histórico para ese relato; muy probablemente, nadie lo tuvo, ni siquiera quienes lo redactaron. El texto es, obviamente, una composición literaria con intenciones teológicas. Las tres tentaciones que se dice que sufre Jesús corresponden a tres grandes dimensiones de la respuesta de fe del pueblo de Israel (de ahí el paralelismo que establece con el Primer [o Antiguo] Testamento) y de todo ser humano (de ahí que pueda ser un modelo para nuestra vida). ¿Cuáles son esas grandes dimensiones? ¿Estamos de acuerdo con esa teología? Veinte siglos más tarde, ¿lo expresaríamos nosotros igualmente o con alguna variante añadida? En todo caso, se puede hablar de que como ser humano Jesús no pudo dejar de experimentar dificultades para encaminar su vida, como todos nosotros, y que creemos que su comportamiento fue modélico para nosotros. Nuestras tentaciones hoy son otras, y a nosotros sí que Satanás no nos lleva de aquí para allá para probarnos, pero también tenemos necesidad de chequear cuáles son nuestros puntos débiles.

El evangelio de hoy (la escena de las tentaciones de Jesús) es dramatizado en el capítulo 9 de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. LÓPEZ VIGIL, titulado «Bajo el sol del desierto». El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí: http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1100009 Puede ser escuchado aquí: http://www.untaljesus.net/audios/cap09b.mp3

Para la revisión de vida

Comienza uno de los llamados «tiempos fuertes» del año litúrgico, la cuaresma. No precisamente un tiempo «light», ni siquiera un tiempo ordinario. ¿Qué voy a hacer para que esta Cuaresma no se me pase sin darme cuenta, sino viviéndola a fondo? La Cuaresma es una «cuenta regresiva» de 40 días hasta la Pascua… El objetivo al que apuntamos desde el principio de la Cuaresma es la Pascua misma…o

Para la reunión de grupo

– El objetivo del relato del pecado de Adán y Eva no es contar un pecado concreto, por muy importante que pudiera ser; el texto es un «mito» bíblico que apunta a algo más profundo: «explicar» la presencia del mal en el mundo. ¿Por qué hay mal? ¿Por qué el dolor? ¿Por qué la muerte?… De eso es de lo que el relato bíblico está hablando, a su manera «mítica». ¿Podemos expresar nosotros su mensaje de una forma más “racional” o “teológica”? O sea: ¿cuál es el mensaje teológico del mito del pecado original?

– Hay que recordar que la teología de la redención, del rescate, de la visión de que Jesús habría tenido que venir al mundo para morir en expiación por aquel pecado original, para reabrir las puertas del cielo a la «humanidad caída» es una teología del siglo XI sistematizada principalmente por san Anselmo de Canterbury, no es lo que podríamos llamar un «relato bíblico»… El obispo Spong sostiene (en su libro Por qué el cristianismo tiene que cambiar o morir) que se trta de una visión falsa que hay que erradicar. Véasey y debátase su posición en el artículo 380 de la RELaT (http://servicioskoinonia.org/relat/380.htm).

– El teólogo Mathew Fox insiste en que el verdadero principio de nuestra historia no es un pecado original, sino una «bendición original»… Comentar.

– Para estudiar el tema de los «errores» a que la Biblia nos puede inducir en materia de cosmología, véase y debátase el artículo Errores sobre el mundo que redundan en errores sobre Dios, en la RELaT 440.

Para la oración de los fieles

– Para que la Iglesia confíe siempre y por encima de todo en la Palabra de Dios y en su fuerza liberadora. Roguemos al Señor…

– Para que hagamos caso a las voces que nos llaman a buscar una sociedad más justa y un ser humano más fraterno. Roguemos…

– Para que nos reafirmemos cada día en nuestra fe en un Dios de vida y de vivos. Roguemos…

– Para que, frente al individualismo y el egoísmo, nosotros pongamos el valor de la solidaridad entre las personas. Roguemos…

– Para que seamos conscientes de que Dios está siempre a nuestro lado, aunque a veces no lo parezca, en la tentación y en las dificultades. Roguemos…