«SOLO EN LA COMUNIDAD SE PUEDE DESCUBRIR A JESÚS VIVO», Fray Marcos

Jn 20,19-31
Fe Adulta

Es esclarecedor que en los relatos pascuales Jesús solo se aparece a los miembros de la comunidad. O como es el caso de la lectura de hoy, a la comunidad reunida. No hace falta mucha perspicacia para comprender que están elaborados cuando las comunidades estaban ya constituidas. No tiene mucho sentido pensar, como sugieren los textos, que el domingo a primera hora de la mañana o por la tarde ya había una comunidad perfectamente establecida. Los exegetas han descubierto algo muy distinto.

“Todos lo abandonaron y huyeron”. Eso fue lo más lógico, desde el punto de vista histórico y teológico. La muerte de Jesús en la cruz perseguía precisamente ese efecto demoledor para sus seguidores. Seguramente lo dieron todo por perdido y escaparon para no correr la misma suerte. La mayoría de ellos eran galileos, y se fueron a su tierra a toda prisa. Seguro que el domingo por la mañana, aún no habían dejado de correr.

Hoy tenemos claro que en el origen del cristianismo, existieron dos comunidades, una en Judea (Jerusalén) y otra en Galilea. La de Jerusalén, parece ser que sustentada por sus familiares más cercanos y la de Galilea por sus discípulos que se volvieron a su tierra, decepcionados por la muerte de su maestro. Las dos siguieron trayectorias distintas y tenían muy diversas maneras de interpretar a Jesús. Más tarde surgieron otras, las de Pablo, que no procedían de ninguna de las dos y que se desarrollaron en la diáspora.

Cómo se fueron estructurando esas primeras comunidades, es una incógnita. Ese proceso de maduración de los seguidores de Jesús no ha quedado reflejado en ninguna tradición. Los relatos pascuales nos hablan ya de la convicción absoluta de que Jesús está vivo. Es una falta de perspectiva exegética el creer que la fe de los discípulos se basó en las apariciones. Los evangelios nos dicen más bien, que para “ver” a Jesús después de su muerte, hay que tener fe. El sepulcro vacío, sin fe, solo lleva a la conclusión de que alguien se lo ha llevado y las apariciones, a pensar en un fantasma.

Esa experiencia de que seguía vivo, y además les estaba comunicando a ellos mismos Vida, no era fácil de comunicar. Antes de hablar de resurrección, en las comunidades primitivas, se habló de exaltación y glorificación, del juez escatoló­gico, del Jesús taumaturgo, de Jesús como Sabiduría. Estas maneras de entender a Jesús después de su muerte, fueron condensándose en la cristología pascual, que encontró en la idea de resurrección el marco más adecuado par explicar la vivencia de los seguidores de Jesús. En ninguna parte de los escritos canónicos del NT se narra el hecho de la resurrección. La resurrección no puede ser un fenómeno constata­ble empíricamente.

La experiencia pascual sí fue un hecho histórico. Cómo llegaron los primeros cristianos a esa experiencia no lo sabemos. En los relatos se manifiesta el intento de comunicar a los demás esa vivencia, que está fuera del tiempo y el espacio. Fueron elaborando unos relatos que intentan provocar en los demás de lo que ellos estaban viviendo. Para ello no tuvieron más remedio que encuadrarlos en el tiempo y el espacio que por sí no tenía.

Reunidos el primer día de la semana. Jesús comienza la nueva creación el primer día de una nueva semana. Esta práctica se hizo común muy pronto entre los cristianos. Los que seguían a Jesús, todos judíos, empezaron a reunirse después de terminar la celebración del Sábado. Al reunirse en la noche, era ya para ellos el domingo. El texto se ve que en las comunidades, estaba ya consolidado el ritmo de las reuniones litúrgicas.

Se hizo presente en medio sin recorrer ningún espacio. Jesús había dicho: “Donde dos o más estén reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. Él es para la comunicad fuente de vida, referencia y factor de unidad. La comunidad cristiana está centrada en Jesús y solamente en él. Jesús se manifiesta, se pone en medio y les saluda. No son ellos los que buscan la experiencia sino que se les impone.

Los signos de su amor (las manos y el costado) evidencian que es el mismo que murió en la cruz. No hay lugar para el miedo a la muerte. La verdadera vida nadie puedo quitársela a Jesús ni se la quitará a ellos. La permanencia de las señales, indica la permanencia de su amor. La comunidad tiene la experiencia de que Jesús comunica vida.

“Sopló» es el verbo usado por los LXX en Gn 2,7. Con aquel soplo se convirtió el hombre barro en ser viviente. Ahora Jesús les comunica el Espíritu que da verdadera Vida. Termina así la creación del hombre. «Del Espíritu nace espíritu» 3,6. Esto significa nacer de Dios. Se ha hecho realidad la capacidad para ser hijos de Dios. La condición de hombre-carne queda transformada en hombre-espíritu.

La aclaración de que Tomás no estaba con ellos, prepara una lección para todos los cristianos. Separado de la comunidad no tiene la experiencia de Jesús vivo; está en peligro de perderse. Solo cuando se está unido a la comunidad se puede ver a Jesús.

Cuando los otros le decían que habían visto al Señor, le están comunicando la experiencia de la presencia de Jesús, que les ha trasformado. Les sigue comunicando la Vida, de la que tantas veces les ha hablado. Les ha comunicado el Espíritu y les ha colmado del amor que ahora brilla en la comunidad. Jesús no es un recuerdo del pasado, sino que está vivo y activo entre los suyos. Pero los testimonios no pueden suplir la experiencia personal.

A los ocho días, -es decir, en la siguiente ocasión en que la comunidad se vuelve a reunir- Jesús se hace presente en cada celebración comunitaria. El día octavo es el día primero de la creación definitiva. La creación que Jesús ha realizado durante su vida, el día sexto, y que tiene su máxima expresión en la cruz, llega a su plenitud en la Pascua. Tomás se ha reintegrado a la comunidad, allí puede experimentar la presencia de Jesús y el Amor.

¡Señor mío y Dios mío! La respuesta de Tomás es tan extrema como su incredulidad. Se negó a creer si no tocaba sus manos traspasadas. Ahora renuncia a la certeza física y va mucho más allá de lo que ve. Al llamarle “Señor y Dios” reconoce la grandeza, y al decir “mío”, reconoce el amor de Jesús y lo acepta dándole su adhesión.

Dichosos los que crean sin haber visto. Todos tienen que creer sin haber visto. El Jesús le reprocha la negativa a creer el testimonio de la comunidad. Tomás quería tener un contacto con Jesús como el que tenía antes de su muerte. Eso ya no es posible. Solo el marco de la comunidad hace posible la experiencia de Jesús vivo.

Meditación

Sin experiencia pascual, no hay cristiano posible.
si no vivimos lo que vivió Jesús no le conocemos.
Es necesario un proceso de interiorización de lo aprendido sobre Jesús
…………………….

El difícil paso que dieron los discípulos de Jesús,
del conocimiento externo y sensorial a la experiencia viva,
es el paso que tengo que dar yo, del conocimiento teórico de Jesús,
a la vivencia interna de que me está comunicando su misma VIDA.

 

Fray Marcos

 

 

CINCO CLAVES PARA LOGRAR UNA IGLESIA A PIE DE CALLE

Vicente Jiménez Zamora
Religión Digital-Redacción

El arzobispo de Zaragoza, don Vicente Jiménez Zamora, ha impartido la catequesis inaugural de la IV Peregrinación Universitaria al Pilar. Bajo el lema «Un padre cariñoso con sus hijos» (salmo 103), monseñor Jiménez Zamora ha mostrado la necesidad de ser «una Iglesia a pie de calle que practica la justicia y la misericordia». Para conseguirlo, ha facilitado a los jóvenes cinco ideas clave: Leer más

Francisco: “Que el mundo detenga a los señores de la guerra”

Papa Francisco en entrevista con el periódico italiano «Repubblica»: «hoy el pecado se manifiesta con toda su fuerza de destrucción en las guerras, en las diferentes formas de violencia y maltrato. Los que pagan la factura son siempre los inermes». «Creo que hoy el pecado se manifiesta con toda su fuerza de destrucción en las guerras, en las diferentes formas de violencia y maltrato, en el abandono de los más frágiles. Y los que pagan la factura siempre son los últimos, los inermes». Lo dijo Papa Francisco al responder a las preguntas del vaticanista del periódico italiano «Repubblica» Paolo Rodari. La entrevista fue publicada este día del Jueves Santo; hoy por la tarde, el Pontífice entrará a la Casa de Reclusión de Paliano (en Frosinone) para celebrar la Misa «in Coena Domini» con el rito del lavatorio de los pies con algunos detenidos.   Leer mas….

 

Miles de presos palestinos encarcelados por Israel inician una huelga de hambre

En una protesta de magnitud sin precedentes en tiempos recientes, centenares de prisioneros palestinos han iniciado este lunes una huelga de hambre indefinida en protesta contra las condiciones de detención en cárceles bajo control de las autoridades de Israel. La reivindicación de los presos ha sido convocada por Maruan Barguti, dirigente del partido nacionalista Fatah que encabezó la Segunda Intifada (2000-2005) y que desde hace 15 años cumple condena a perpetuidad en el penal de Hadarim, en el centro de Israel. Portavoces oficiales y de ONG de Palestina elevaron hasta 1.500 el número de reclusos que habían secundado el ayuno voluntario, en tanto que el servicio de instituciones penitenciarias israelí limitó a 700 la cifra de internos que se habían adherido a la huelga.  Leer mas….

 

Pero ¿qué ocurrió realmente?

El obispo John Selby Spong se pregunta por lo sucedido realmente en la Resurrección

I. PRESENTACIÓN: Antonio CARRASCOSA MENDIETA
Redes Cristianas
El texto que ofrecemos de John S. Spong es un texto peculiar por tres razones[1]. Lo es por lo que tiene de novedoso dentro del discurso religioso habitual; lo es –y mucho más– por ser de un obispo de una iglesia cristiana; y también por ser de un tono distinto dentro del conjunto al que pertenece. Estas tres razones creemos que justifican sobradamente una presentación. El objetivo de este trabajo es, en primer lugar, situar el texto de Spong en el conjunto del libro al que pertenece y subrayar, además, la intención del mismo, que es ayudar al creyente que busca, dentro de la fe, entender y saber decirse a sí mismo y a los demás dicha fe en el lenguaje y las categorías de su tiempo.   Leer mas….


 

La Pascua del desarme

José Arregui, teólogo

Enviado a la página web de Redes Cristianas

Amiga, amigo, hoy es Pascua, que significa paso. Celebramos que todo pasa pero nada se pierde, que todo se mueve y se renueva como la luna y la primavera, que ninguna muerte es definitiva y ninguna vida está condenada, que la bondad y la vida triunfan a pesar, mejor, a través de todos los daños y muertes. Mira el laurel en flor. Escucha el canto del zorzal. Siente el pulso de los pueblos pobres. Leer más

Cómo anunciar hoy la Cruz de nuestro Señor Jesucristo

Leonardo Boff

Redes Cristianas


Cambian los clavos, otros son los verdugos; la víctima sigue siendo la misma: Cristo que es crucificado y agoniza en los pobres, oprimidos y pequeños. ¿Cómo denunciar hoy los verdugos? ¿Cómo alertar a la «turbamulta» que es, en su inconsciencia, seducida y manipulada por la destreza de las raposas de este mundo? ¿Cómo traducir, en la predicación, la primacía paulina de la sabiduría de la cruz? Leer más

Pazkoaldiko 2. igandea – 2 Domingo de Pascua , José A. Pagola

A (Joan 20,19-31)
Evangelio del 23 / Abr / 2017

por Coordinador – Mario González Jurado

JESUSEK DU ELIZA SALBATUKO – JESÚS SALVARÁ A SU IGLESIA

Jesus indarrez hil izanaz izuturik, etxe ezagun batean babestu dira ikasleak. Berriro elkarrekin dira, baina Jesus ez dute berekin. Inork bete ezin duen hutsune bat da elkarte horretan. Jesus falta zaie. Nori jarraitu orain? Zer egin hura gabe? «Iluntzen ari du» Jerusalemen; baita ikasleen bihotzean ere.

Etxe barruan dira, «ateak itxirik». Jada ez misiorik ez jomugarik ez duen elkartea da, bere baitan itxia, ez da gai harrerarik egiteko. Inork ez du buruan bideetara irteteko asmorik, Jainkoaren erreinua hots egin eta bizitza sendatzeko. Ateak itxirik, ezin hurbil zintezke jendearen sufrimenera.

Ikasleak «juduekiko beldurrak» jota dira. Beldurrak zurrundu duen elkartea da, jarrera defentsiboan. Etsaitasuna eta ukapena ikusten dute soilik alde guztietan. Beldur zarelarik, ez maita dezakezu mundua Jesusek maite zuen bezala, ezta arnasarik eta esperantzarik eman ere.

Bat-batean, Jesus berpiztuak hartu du iniziatiba. Bere jarraitzaileak beren onera ekartzera dator. «Etxean sartu eta haien erdian jarri da». Gure elkarte koxkor hori eraldatzen hasi da. Beldur izatetik, Jesusek ematen dien bake-jarrerara igaro dira. Gau ilunetik, Jesus bizi-bizirik ikusteko pozera igaro dira. Ateak itxirik izatetik, laster igaroko dira bihotza misiorantz irekitzera.

Bere konfiantza osoa jende gizajo harengan ezarriz hitz egin die Jesusek: «Aitak ni bidali nauen bezala, hala bidaltzen zaituztet nik zuek». Ez die esaten norengana hurbildu behar duten, ez zer hots egin behar duten, ez nola jokatu behar duten. Ikasia dute hori guztia beragandik Galileako bideetan barna. Jesus zer izan den, horixe izango dira beraiek munduan.

Ondotxo ezagutzen du Jesusek ikasleen ahulezia. Askotan aurpegiratu izan die beren fede eskas eta gorabeheratsua. Beraren Espirituaren beharra dute beren misioa bete ahal izateko. Horregatik egin die keinu berezi bat. Ez dizkie ezarri bere eskuak, ez ditu bedeinkatu gaixoekin egin izan duen bezala. Bere hatsa arnastu eta esan die: «Hartzazue Espiritu Santua».

Soilik, Jesusek salbatuko du Eliza. Soilik, Jesusek askatuko gaitu zurruntzen gaituzten beldurretatik, hautsiko ditu Jesus hesitu nahiz erabiltzen ditugun eskema aspergarriak, irekiko ditu mendeen joan-etorrian itxi izan ditugun hainbat eta hainbat ate, zuzenduko ditu desbideratu izan gaituzten hainbat eta hainbat bide.

Hau da eskatzen zaiguna: biziberritu dezagula askoz gehiago Eliza osoan Jesus berpiztuarekiko konfiantza, ekin diezaiogula beldurrik gabe gure parrokietan eta elkarteetan Jesus erdi-erdian ipintzeari, eta bildu ditzagula geure indarrak gaur egun haren jarraitzaileoi haren Espiritua esaten ari zaiguna entzuteko.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

2 Pascua – A (Juan 20,19-31)

Evangelio del 23 / Abr / 2017
por Coordinador – Mario González Jurado

JESÚS SALVARÁ A SU IGLESIA

Aterrados por la ejecución de Jesús, los discípulos se refugian en una casa conocida. De nuevo están reunidos, pero ya no está con ellos Jesús. En la comunidad hay un vacío que nadie puede llenar. Les falta Jesús. ¿A quién seguirán ahora? ¿Qué podrán hacer sin él? «Está anocheciendo» en Jerusalén y también en el corazón de los discípulos.

Dentro de la casa están «con las puertas bien cerradas». Es una comunidad sin misión y sin horizonte, encerrada en sí misma, sin capacidad de acogida. Nadie piensa ya en salir por los caminos a anunciar el reino de Dios y curar la vida. Con las puertas cerradas no es posible acercarse al sufrimiento de las gentes.

Los discípulos están llenos de «miedo a los judíos». Es una comunidad paralizada por el miedo, en actitud defensiva. Solo ven hostilidad y rechazo por todas partes. Con miedo no es posible amar al mundo como lo amaba Jesús ni infundir en nadie aliento y esperanza.

De pronto, Jesús resucitado toma la iniciativa. Viene a rescatar a sus seguidores. «Entra en la casa y se pone en medio de ellos». La pequeña comunidad comienza a transformarse. Del miedo pasan a la paz que les infunde Jesús. De la oscuridad de la noche pasan a la alegría de volver a verlo lleno de vida. De las puertas cerradas van a pasar pronto a anunciar por todas partes la Buena Noticia de Jesús.

Jesús les habla poniendo en aquellos pobres hombres toda su confianza: «Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo a vosotros». No les dice a quién se han de acercar, qué han de anunciar ni cómo han de actuar. Ya lo han podido aprender de él por los caminos de Galilea. Serán en el mundo lo que ha sido él.

Jesús conoce la fragilidad de sus discípulos. Muchas veces les ha criticado su fe pequeña y vacilante. Necesitan la fuerza de su Espíritu para cumplir su misión. Por eso hace con ellos un gesto especial. No les impone las manos ni los bendice, como a los enfermos. Exhala su aliento sobre ellos y les dice: «Recibid el Espíritu Santo».

Solo Jesús salvará a su Iglesia. Solo él nos liberará de los miedos que nos paralizan, romperá los esquemas aburridos en los que pretendemos encerrarlo, abrirá tantas puertas que hemos ido cerrando a lo largo de los siglos, enderezará tantos caminos que nos han desviado de él.

Lo que se nos pide es reavivar mucho más en toda Iglesia la confianza en Jesús resucitado, movilizarnos para ponerlo sin miedo en el centro de nuestras parroquias y comunidades, y concentrar todas nuestras fuerzas en escuchar bien lo que su Espíritu nos está diciendo hoy a sus seguidores.

José Antonio Pagola

 

 

Domingo 23 de abril de 2017, 2º Domingo de Pascua, Koinonia

Juan 20,19-31

A los ocho días, llegó Jesús

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros.» Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.» Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.» Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.»

A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomas con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros.» Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.» Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!» Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.»

Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Éstos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

COMENTARIO AL EVANGELIO:

Si la resurrección de Jesús no tuviera efecto alguno en la vida del discípulo, es decir, si la Resurrección no tuviera como sentido final la re-creación del ser humano y por tanto la re-creación de un nuevo orden, entonces eso de la Resurrección de Jesús no habría pasado de ser un asunto particular entre el Padre y su Hijo. Pero, como la resurrección de Jesús es la base y fundamento de una comunidad y el horizonte hacia el cual tiende toda la creación, por eso, tanto el evangelio de hoy como la primera lectura de Hechos, tratan de iluminarnos sobre cuál es ese horizonte y cuáles, por tanto, son los efectos inmediatos, reales y concretos de la Resurrección.

Las fallas, los tropiezos y las caídas en el proceso de construcción de una comunidad igualitaria y justa no hay que verlos como la demostración de que no se puede lograr esa construcción; esos aspectos negativos se pueden percibir como el signo de que ciertamente no es fácil, pero en todo caso no es imposible, máxime si hay plena conciencia de que ése es el proyecto de Dios y que por ese proyecto Jesús hasta derramó su sangre y entregó su vida. Pero, también por ese proyecto, el Padre lo resucitó, para que quienes confesamos ser seguidores suyos veamos si nos comprometemos o no con ese “su” proyecto que él quiere compartir con nosotros y que ciertamente él respalda y acompaña en todo momento. Ese es el principal sentido de la Resurrección y eso es lo que los discípulos no entienden de manera inmediata.

Justamente el evangelio de hoy nos da la pista para entender que el descubrimiento de los efectos y alcances de la resurrección de Jesús no se comprenden rápidamente, de un momento a otro. Aunque los dos discípulos han comprobado que Jesús “no está” en la tumba y una vez que María Magdalena les anuncia que Jesús está vivo y que ha hablado con él (cf. Jn 20, 1-18), los discípulos siguen encerrados. Dos veces en el pasaje de hoy escuchamos estas dos expresiones, “los discípulos estaban con las puertas bien cerradas” (v.19) y “ocho días después los discípulos continuaban reunidos en su casa” (v. 26), lo cual es signo de que esto es un proceso de maduración de la fe. No nos dice el evangelista que los discípulos “no creyeran” en el Resucitado; con excepción de Tomás, todos lo habían visto y creían en él; pero una cosa es creer y otra abrirse a las implicaciones que tiene la fe, y ese es el proceso que le toma a la comunidad de discípulos un buen tiempo, tiempo por demás en el que Jesús, con toda paciencia y comprensión, está ahí cercano, acompañando, animando y ayudando a madurar la fe de cada discípulo.

Tal vez a nosotros, como creyentes de este tiempo, nos hace falta madurar aún mucho más el aspecto de la fe; tal vez nuestros conceptos tradicionales aprendidos sobre Jesús y su evangelio no nos permiten ver con claridad cuál es el horizonte de esa fe cristiana que confesamos tan folclóricamente y que, por tanto, no impacta a nadie. Valdría la pena hacer el ejercicio de desaprender; vaciar completamente nuestro ser, nuestro corazón, hacer lo de Tomás, viendo el caso de Tomás desde la óptica más positiva, claro está; es decir, si no lo juzgamos de entrada como “el incrédulo”, sino como el que quiere creer y poner en práctica su fe, pero que desde su vacío interior necesita ser llenado por la presencia de su Señor. Éste es el camino que estamos llamados nosotros hoy a recorrer.

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 128 de la serie «Un tal Jesús» (https://radialistas.net/article/128-lo-que-hemos-visto-y-oido) de los hnos. LÓPEZ VIGIL, titulado «Lo que hemos visto y oído».

 

 

 

Pazko Igandea – Pascua de Resurrección, José A. Pagola

A (Mateo 28,1-10)

Evangelio del 16 / Abr / 2017
por Coordinador – Mario González Jurado

GALILEARA ITZULI – VOLVER A GALILEA

Ebanjelioek hiru emakume miresgarriren oroitzapena gorde digute: Jesus hobiratua izan den hilobira hurbildu dira hirurak larunbat egunsentian. Ezin ahaztu dira Jesusez. Beste inor baino gehiago maite dute. Gizonezkoek, aldiz, ihes egin dute, eta ezkutatu egin dira, agian.

Hilobira iristean emakumeek entzun duten mezuak aparteko garrantzia du. Ebanjeliorik zaharrenak dio: «Nazareteko Jesusen bila zabiltzate, gurutziltzatua izan denaren bila? Ez da hemen. Piztu da». Oker handia izango litzateke Jesusen bila herioaren munduan ibiltzea. Bizi da betiko. Ezin aurkituko dugu Jesus, bizia hila den leku batean.

Ez dugu ahaztu behar. Kristo berpiztua aurkitu nahi badugu, biziaz eta indar kreatzaileaz betea den hura alegia, ez dugu bilatu behar hila den erlijio batean, ezta aginduak eta ohikeriazko errituak agerian betetzeari emandako erlijio batean, ezta itzalia den fede batean, sostengutzat topikoak eta formula xahutuak dituen eta Jesusekiko maitasun bizirik ez duen fede batean ere.

Beraz, nor aurki genezake? Mandatu hau jaso dute emakumeek: «Orain, zoazte esatera ikasleei eta Pedrori: Zuen aurretik doa Hura Galileara. Han ikusiko duzue». Zergatik itzuli behar dugu Galileara Berpiztua ikusteko? Zer esanahi sakon du bere baitan gonbit honek? Zer esan nahi digu gaur eguneko kristauei?

Galilean entzun zituzten, lehen aldiz eta beren garbitasun osoan, Jainkoaren Berri Ona eta Jainkoaren gizatasun-egitasmoa. Gaur egun bihotz xumez eta irekiz entzuten ez baditugu, irakaspen beneragarriz janarituko gara, baina ez dugu ezagutuko Jesusen Ebanjelioaren poza, gure fedea «berpizteko» gai den hura.

Galileako lakuaren ertzean hasi zen Jesus bere lehen jarraitzaileei dei egiten, bere biziera bera nola bizi haiei erakusteko, eta bere lankide nola izan, bizitza gizatasun handiagoko egiteko berak hartua zuen zereginean. Dei egiten jarraitzen digu Jesusek gaur egun ere. Haren deia entzuten ez badugu eta hura «gure aurretik ez badoa», noranzko bidea hartuko du kristautasunak?

Galileako bideetan hasi zen sortzen Jesusen lehen elkartea. Haren ondoan esperientzia berezi-berezia biziko dute haren jarraitzaileek. Haren presentziak betetzen du dena. Jesus dute erdigunea. Haren ondoan ikasi dute harrera egiten, barkatzen, bizitza sendatzen eta Jainkoaren maitasun hondorik gabean konfiantza ernetzen.Gure elkarteen erdi-erdian, ahalik lasterren, Jesus jartzen ez badugu, ez dugu esperimentatuko sekula haren presentzia geure artean.

Galileara itzultzen bagara, Jesus berpiztuaren «presentzia ikusezina» giza ezaugarriz janzten hasiko da ebanjelioko kontakizunak irakurtzean, eta haren «presentzia isilak» ahots zehatza berreskuratuko du haren arnasa-hitzak entzutean.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Pascua de Resurrección – A (Mateo 28,1-10)

Evangelio del 16 / Abr / 2017
por Coordinador – Mario González Jurado

VOLVER A GALILEA

Los evangelios han recogido el recuerdo de unas mujeres admirables que, al amanecer del sábado, se han acercado al sepulcro donde ha sido enterrado Jesús. No lo pueden olvidar. Le siguen amando más que a nadie. Mientras tanto, los varones han huido y permanecen tal vez  escondidos.

El mensaje que escuchan al llegar es de una importancia excepcional. El evangelio de Mateo dice así: «Sé que buscáis a Jesús, el crucificado. No está aquí. Ha resucitado, como dijo. Venid a ver el sitio donde yacía». Es un error buscar a Jesús en el mundo de la muerte. Está vivo para siempre. Nunca lo podremos encontrar donde la vida está muerta.

No lo hemos de olvidar. Si queremos encontrar a Cristo resucitado, lleno de vida y fuerza creadora, no hemos de buscarlo en una religión muerta, reducida al cumplimiento externo de preceptos y ritos rutinarios, en una fe apagada que se sostiene en tópicos y fórmulas gastadas, vacías de amor vivo a Jesús.

Entonces, ¿dónde lo podemos encontrar? Las mujeres reciben este encargo: «Id enseguida a decir a los discípulos: “Ha resucitado de entre los muertos y va delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis”». ¿Por qué hay que volver a Galilea para ver al Resucitado? ¿Qué sentido profundo se encierra en esta invitación? ¿Qué se nos está diciendo a los cristianos de hoy?

En Galilea se escuchó, por vez primera y en toda su pureza, la Buena Noticia de Dios y el proyecto humanizador del Padre. Si no volvemos a escucharlos hoy con corazón sencillo y abierto, nos alimentaremos de doctrinas venerables, pero no conoceremos la alegría del Evangelio de Jesús, capaz de «resucitar» nuestra fe.

Además, a orillas del lago de Galilea se fue gestando la primera comunidad de Jesús. Sus seguidores viven junto a él una experiencia única. Su presencia lo llena todo. Él es el centro. Con él aprenden a vivir acogiendo, perdonando, curando la vida y despertando la confianza en el amor insondable de Dios. Si no ponemos cuanto antes a Jesús en el centro de nuestras comunidades, nunca experimentaremos su presencia en medio de nosotros.

Si volvemos a Galilea, la «presencia invisible» de Jesús resucitado adquirirá rasgos humanos al leer los relatos evangélicos, y su «presencia silenciosa» recobrará voz concreta al escuchar sus palabras de aliento.

José Antonio Pagola