«La clase obrera no puede perder los derechos que han sido conquistados con tanto esfuerzo»

(L. M. Modino/Agencias).- El obispo de Barra do Piraí-Volta Redonda, Francesco Biasin, ha pedido a los fieles de su diócesis que se sumen a la huelga general proclamada por los sindicatos para este viernes 28 de abril. Llamado del que ha hecho eco el arzobispo de Olinda y Recife, Fernando Antonio Saburido, O.S.B., quien ha subrayado que las reformas del Gobierno Temer ponen en entredicho los derechos de los trabajadores.   Leer mas….

 

ENCUESTA REVELADORA

Gabriel Otalora
Fe Adulta

Leo en Religión Digital los datos de una reciente encuesta del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) sobre cómo se definen los ciudadanos en materia religiosa. Mientras que el 69,9% se dice católico, el 59,6% no pisa «casi nunca» la iglesia y si lo hace es en ceremonias sociales de allegados como bodas, comuniones, etc. El 13,9% lo hace «varias veces al año»; el 10,1% «alguna vez al mes»; el 13,3% «casi todos los domingos y festivos» y el 2,4% «varias veces a la semana». Solo el 3,1% se declara creyente de otra religión. Leer más

La fe entra por los sentidos

José Mª Castillo
Atrio

El relato de la incredulidad del apóstol Tomás, que se recuerda a los cristianos en el segundo domingo de Pascua (Jn 20, 19-31), nos viene a decir que la fe entra por los sentidos. Mucho antes que el IV evangelio, el apóstol Pablo había dicho que “la fe entra por el oído” (por lo que se escucha, “akoê”: Rom 10, 17). Pero el Evangelio añade que, no sólo por lo que se escucha, sino también por lo que se ve y se palpa. Leer más

Una sociedad a la deriva

Kepa Larraia,

Pedro (Kepa) Larraia Legarra ya ha participado en ATRIO otras veces. Hoy nos envía este artículo qjue ha publicado simultáneamente en Redes Cristianas. Esperamos que aquí encuentre más respuestas, pues pone el dedo en la llaga: los necesarios límites al derecho de propiedad. AD.

Un sector muy considerable de la sociedad española vota, elección tras elección, al Partido Popular, un partido estructuralmente corrupto. No son unas pocas manzanas podridas, es el ideario del partido, el neoliberalismo, el que alimenta una ambición sin restricciones que conduce derechamente a la corrupción. Leer más

«Pazkoaldiko 3. igandea – 3º Domingo de Pascua», José A. Pagola

Pazkoaldiko 3. igandea – 3º Domingo de Pascua

A (Lukas 24,13-35)

Evangelio del 30 / Abr / 2017
por Coordinador – Mario González Jurado

HARRERA EGIN EBANJELIOAREN INDARRARI – ACOGER LA FUERZA DEL EVANGELIO

Jesusen ikasleetarik bi Jerusalemdik kanpora doaz. Triste eta lur jota. Bihotzean itzali egin zaie Jesusengan jarria zuten esperantza, gurutzean hiltzen ikusi baitute. Halaz guztiz, hartaz gogoeta egiten jarraitzen dute. Ezin ahaztu hartaz. Amets hutsa izan ote da guztia?

Bizi izan duten guztiaz hizketan eta eztabaidan ari direla, Jesus hurbildu zaie eta bidelagun dute. Alabaina, ikasleek ez diote antzeman. Halako konfiantza eskaini zioten eta hain sutsuki maite zuten Jesus hura, bidaiari arrotz bat dela uste dute.

Jesusek bat egin du haiekin solasean. Hasieran, harriturik entzun diote ikasleek; pixkana, ordea, zerbait ari zaie sortzen bihotzean. Ez dakite zehatz zer den. Geroago esango dute: «Ez ote genuen bihotza sutan, bidean mintzo zitzaigunean?».

Eta Jesusen hitzen erakarmena sentitu dute bidaiariek. Halako batean, haren lagunartea beharrezko sentitu dute. Ez diote utzi nahi alde egiten: «Geldi zaitez gurekin». Afarikoan, begiak irekiko zaizkie eta antzemango diote. Segidako hau da kontakizun honen lehen mezua: Jesus bidelagun onartzen dugunean, haren hitzek iratzar dezakete gugan galdua genuen esperantza.

Urte hauetan, jende askok du galdu Jesusekiko konfiantza. Apurka-apurka, pertsonaia arrotz eta antzeman ezineko bihurtu zaio Jesus. Hartaz dakiten guztia, predikariei eta katekistei entzun izan dieten hartatik, erdizka eta puskaka, berreraiki dezaketen apurra da.

Dudarik gabe, iganderoko homiliak zeregin ordezkaezina betetzen du; baina ez da aski, bistan da, gaur egungo jendea Ebanjelioarekin zuzeneko harreman biziak izatera iristeko. Homilia mutu egon behar izaten duen herriaren aurrean egiten da, bere kezkak, galderak eta problemak adierazko modurik ez duela; horrela, nekez iritsiko du koloka den fedea biziberritzea, batzuetan ezjakinean, Jesusen bila dabilen hainbat eta hainbat jenderengan.

Ez ote da iritsia momentua, Jesusen Ebanjelioa elkarrekin entzuteko, eremu berri eta desberdin bat sortzeko, igandeko liturgiaren testuingurutik aparte? Zergatik ez elkartu laiko eta apaiz, emakume eta gizonezko, kristau konbentzitu eta fedeaz kezka duen jende, Jesusen Ebanjelioa entzutera, partekatzera, hartaz elkarrekin hitz egin eta hari harrera egitera?

Ebanjelioari aukera eman beharrean gara, bere indar eraldatzaile guztiaz zuzeneko eta ondoz ondo harremanak izan ahal ditzan gaur egungo jendearen problema, krisi, beldur eta esperantzekin. Laster beranduegi izango da Ebanjelioaren jatorrizko freskotasuna berreskuratzeko.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

3 Pascua – A (Lucas 24,13-35)

Evangelio del 30 / Abr / 2017
por Coordinador – Mario González Jurado

ACOGER LA FUERZA DEL EVANGELIO

Dos discípulos de Jesús se van alejando de Jerusalén. Caminan tristes y desolados. Cuando lo han visto morir en la cruz, en su corazón se ha apagado la esperanza que habían puesto en él. Sin embargo continúan pensando en él. No lo pueden olvidar. ¿Habrá sido todo una ilusión?

Mientras conversan y discuten de todo lo vivido, Jesús se acerca y se pone a caminar con ellos. Sin embargo, los discípulos no lo reconocen. Aquel Jesús en el que tanto habían confiado y al que habían amado con pasión les parece ahora un caminante extraño.

Jesús se une a su conversación. Los caminantes lo escuchan primero sorprendidos, pero poco a poco algo se va despertando en su corazón. No saben exactamente qué les está sucediendo. Más tarde dirán: «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?».

Los caminantes se sienten atraídos por las palabras de Jesús. Llega un momento en que necesitan su compañía. No quieren dejarle marchar: «Quédate con nosotros». Durante la cena se les abrirán los ojos y lo reconocerán. Este es el gran mensaje de este relato: cuando acogemos a Jesús como compañero de camino, sus palabras pueden despertar en nosotros la esperanza perdida.

Durante estos años, muchas personas han perdido su confianza en Jesús. Poco a poco se les ha ido convirtiendo en un personaje extraño e irreconocible. Todo lo que saben de él es lo que pueden reconstruir, de manera parcial y fragmentaria, a partir de lo que han escuchado a predicadores y catequistas.

Sin duda, la homilía de los domingos cumple una tarea insustituible, pero resulta claramente insuficiente para que las personas de hoy puedan entrar en contacto directo y vivo con el Evangelio. Tal como se lleva a cabo, ante un pueblo que ha de permanecer mudo, sin exponer sus inquietudes, interrogantes y problemas, es difícil que logre regenerar la fe vacilante de tantas personas que buscan, a veces sin saberlo, encontrarse con Jesús.

¿No ha llegado el momento de instaurar, fuera del contexto de la liturgia dominical, un espacio nuevo y diferente para escuchar juntos el Evangelio de Jesús? ¿Por qué no reunirnos laicos y presbíteros, mujeres y hombres, cristianos convencidos y personas que se interesan por la fe, a escuchar, compartir, dialogar y acoger el Evangelio de Jesús?

Hemos de dar al Evangelio la oportunidad de entrar con toda su fuerza transformadora en contacto directo e inmediato con los problemas, crisis, miedos y esperanzas de la gente de hoy. Pronto será demasiado tarde para recuperar entre nosotros la frescura original del Evangelio. Hoy es posible. Esto es lo que se pretende con la propuesta de los Grupos de Jesús.

José Antonio Pagola

 

 

Domingo 30 de abril de 2017, Domingo 3º de Pascua, Koinonia

Hch 2,14.22-33: Discurso de Pedro en Jerusalén tras la resurrección de Jesús
Salmo 15: Señor, me enseñas el sendero de la vida
1Pe 1,17-21: Han sido redimidos con la sangre de Cristo
Lc 24,13-35: Los discípulos de Emaús

Lucas 24,13-35

Lo reconocieron al partir el pan

Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día, el primero de la semana, a una aldea llamada Emaús, distante unas dos leguas de Jerusalén; iban comentando todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo. Él les dijo: «¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?» Ellos se detuvieron preocupados. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le replico: «¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que no sabes lo que ha pasado allí estos días?» Él les pregunto: «¿Qué?» Ellos le contestaron: «Lo de Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él fuera el futuro liberador de Israel. Y ya ves: hace dos días que sucedió esto. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado: pues fueron muy de mañana al sepulcro, no encontraron su cuerpo, e incluso vinieron diciendo que habían visto una aparición de ángeles, que les habían dicho que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron.»

Entonces Jesús les dijo: «¡Qué necios y torpes sois para creer lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?» Y, comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó lo que se refería a él en toda la Escritura.

Ya cerca de la aldea donde iban, él hizo ademán de seguir adelante; pero ellos le apremiaron, diciendo: «Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída.» Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció. Ellos comentaron: «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?» Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo: «Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón.» Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

En la primera lectura, de los Hechos de los Apóstoles, encontramos a Pedro pronunciando su primera predicación pospascual, dirigida tanto a los judíos presentes como a todos los habitantes de Jerusalén. El sermón es de tipo «kerigmático» (referentea la predicación del núcleo fuerte del kerigma, del anuncio esencial), con la presentación de tres aspectos de la vida de Jesús, que componen el credo de fe más antiguo del cristianismo: un Jesús histórico, acreditado por Dios con milagros, prodigios y señales; su muerte a mano de las autoridades judías, y finalmente, su resurrección obrada por Dios para salvación de toda la humanidad.

Pedro termina su discurso con un sello de autenticidad: de todo esto, «nosotros somos testigos» (Hch 2,32). Creer en Jesús resucitado era reconocerlo como Mesías, lo que según las Escrituras, abría las puertas para su segunda venida y el fin del mundo. Esto explica las actitudes de recogimiento y miedo que llevan a los discípulos a encerrarse bajo llave. Sin embargo, Pentecostés cambia para siempre las cosas, pues antes que miedo por el fin del mundo, el Espíritu les indica que el mundo apenas comienza, y que la iglesia que acaba de nacer tiene el compromiso de contribuir en la reconstrucción de este mundo con la clave del amor. Así comenzó la Iglesia su misión, cambiando los miedos del fin del mundo, por la alegría, el optimismo y el compromiso de hacer que cada mañana el mundo nazca con más amor, justicia y paz.

La referencia a la primitiva comunidad cristiana nos hace descubrir la importancia que la praxis del amor y de la solidaridad tuvo en el surgimiento del cristianismo. No fue sin más una teoría, sino un cambio de vida, una praxis, una transformación social, lo que estaba en juego. Importante tenerlo presente, cuando tantos piensan que el cristianismo es cuestión de aceptar intelectualmente un paquete de verdades, teorías o dogmas.

En la segunda lectura, el apóstol Pedro hace un llamado a mantener la fidelidad a Dios aún en situaciones de destierro, desplazamiento, marginación o exclusión, porque Dios, en un nuevo Éxodo, nos libera de una sociedad sometida a leyes injustas e inhumanas, que protegen sólo al que paga con oro o plata. Esta liberación fue asumida por Jesús con el sello de su propia sangre, como una opción de amor, consciente y voluntaria, por los hombres y mujeres del mundo entero. El precio que debemos pagar a Jesús por tanta generosidad, no es con oro ni plata, sino, dando vida a los hermanos que siguen muriendo, víctimas de la injusticia y la deshumanización. Eso será realmente «devolver con la misma moneda».

En el evangelio, dos discípulos, que no eran del grupo de los once (v. 33) se dirigen a Emaús. Probablemente se trata de un hombre y una mujer, casados, (también había mujeres discípulas), que regresaban a su pueblo natal frustrados por los últimos acontecimientos de la capital. Mientras conversaban, Jesús se acerca y comienza a caminar con ellos, al fin y al cabo es el Emmanuel. Pero ellos no pueden reconocerlo, sus ojos están cerrados. ¿Por qué? Porque en el fondo todavía tenían la idea de un mesías profeta-nacionalista, que conquistaría el mundo entero para ser dominado por las autoridades de Israel, un mesías necesariamente triunfador… Por eso, estaban viendo en la cruz y en la muerte del maestro, el fracaso de un proyecto en el cual habían puesto sus esperanzas.

Serán las Escrituras las primeras gotas que Jesús echa en los ojos del corazón de estos discípulos, para que puedan ver y entender que no es con el triunfalismo mesiánico, sino con el sufrimiento del siervo de Yavé, como se conquista el Reino de Dios; un sufrimiento que no es masoquismo, sino un cargar conscientemente con las consecuencias de la opción de amar a la humanidad, actitud difícil de entender en una sociedad dominada por un poder de dominio que mata a quien se interpone en su camino. Por la vida, hasta dar la misma vida, es el testimonio de Jesús ante sus dos compañeros.

El relato de los discípulos de Emaús es una pieza bellísima, evidentemente teológica, literaria. No es, en absoluto, una narración ingenua directa de un hecho tal como sucedió. Es una composición elaborada, simbólica, que quiere dar un mensaje. Y como todo símbolo, que no lleva adjunto un manual de explicación, permanece «abierto», es decir, es susceptible de múltiples interpretaciones. Y desde cada nuevo contexto social, en cada nueva hora de la historia, los creyentes se confrontarán con ese símbolo y extraerán nuevas lecciones…

En una página adjunta (http://servicioskoinonia.org/biblico/textos/emaus.htm) presentamos una glosa a este texto de Lucas, leído desde la situación psicológica de los «militantes latinoamericanos en los 90». La situación, actualmente, por fortuna, ha cambiado, pero las situaciones de depresión, de derrota y de desánimo, lamentablemente forman parte esencial de nuestra vida, por lo que puede ser interesante leer la interpretación que allí se ofrece del tema de Emaús desde América Latina. En todo caso, sugerimos su lectura más como una memoria de nuestro pasado, que algo correspondiente a la coyuntura de hoy.

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 127 de la serie «Un tal Jesús», de los hermanos LÓPEZ VIGIL, titulado «Por el camino de Emaús». El guión, el audio y el comentario pueden ser tomados de aquí: https://radialistas.net/article/127-por-el-camino-de-emaus

 

 

 

¿QUIÉN RESUCITA HOY?

Mª Teresa Sánchez Camona
Fe Adulta

¿Quién no ha sentido, en algún momento de su vida, la experiencia de morir? ¿Quién no ha sufrido el dolor físico, casi somático, de una separación indeseada, de una palabra mal dicha, de un proyecto que se trunca, de un no sentirse comprendido o aceptado?

Cada uno de nosotros lleva grabadas infinitas pequeñas muertes en su geografía íntima. A veces tan pequeñas que no dejan cicatriz visible, pero aun así muy grandes. Lo suficiente como para que nos permitan reconocer esas mismas señales de dolor en otros cuerpos y rostros: Leer más

Una ética para la Madre Tierra

Leonardo Boff
Redacción de Atrio

Hoy es un hecho científicamente reconocido que los cambios climáticas, cuya expresión mayor es el calentamiento global son de naturaleza antropogénica, con un grado de seguridad del 95%. Es decir, tienen su génesis en un tipo de comportamiento humano violento con la naturaleza. Leer más

Encuesta reveladora

Leo en Religión Digital los datos de una reciente encuesta del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) sobre cómo se definen los ciudadanos en materia religiosa. Mientras que casi el 69,9% se dice católico, el 59,6% no pisa “casi nunca” la iglesia y si lo hace es en ceremonias sociales como bodas, comuniones, etc. de allegados. A la pregunta de con qué frecuencia asisten a oficios religiosos sin contar esas ceremonias por uso social, un 59,6% responde “casi nunca”; el 13,9% lo hace “varias veces al año”; el 10,1% “alguna vez al mes”; el 13,3% “casi todos los domingos y festivos” y el 2,4% “varias veces a la semana”. Solo el 3,1% se declara creyente de otra religión.  Leer mas….

 

A falta de curas católicos, las mujeres suben al altar en las iglesias de Portugal

En ciertas aldeas del sudeste de Portugal, la escasez de curas católicos ha llevado a varias mujeres, simples creyentes, a celebrar ellas mismas el encuentro dominical para animar la vida religiosa de estas comunidades envejecidas pero abiertas al cambio. En la minúscula iglesia de Carrapatelo, aldea de medio centenar de casas posadas sobre una colina que da a los viñedos de la región de Reguengos de Monsaraz, Claudia Rocha, vestida de negro y con zapatillas, se dirige a una docena de fieles, mujeres mayores en su mayoría.   Leer mas….