No se está entendiendo por qué ganó Trump

Público
VICENÇ NAVARRO: Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra y Director del JHU/UPF Public Policy Center

En la cobertura mediática del tsunami político que ocurre en EEUU se hace excesivo hincapié sobre la figura de Trump y su idiosincrasia y comportamiento atípico como presidente del país, sin analizar el contexto político que determinó tal elección, lo que hace que no se esté entendiendo por qué ocurrió tal tsunami. Atribuir este hecho –su elección como presidente- predominante a su figura es un error de primera magnitud, pues hay algo mucho más importante que Trump para comprender lo que está pasando en EEUU, y es entender por qué más de sesenta millones de personas votaron por él (casi el 50% de las personas que fueron a votar lo hicieron por él). Leer más

Kristoren Gorputz Odolen jaia – A, José A. Pagola

(Joan 6,51-58)

Evangelio del 18 / Jun / 2017
por Coordinador – Mario González Jurado

PLANTO EGINIK – ESTANCADOS

Frantzisko aita santua errepikatu eta errepikatu ari da, beldurra, duda-muda, ausardia-falta… eragozpen gerta daitezkeela gaurko egungo Elizak beharrezkoa duen berrikuntza eragiteko. «Ebanjelioaren poza» delako bere Erreguan hau esatera iritsi da: beldurrak jota geratzen bagara, «Elizak agor eta antzu nola planto egiten duen begira» gelditzeko arriskua bizi dukegula.

Hitz horiek zer pentsa ematen dute. Zer hauteman dezakegu geure artean? Mugitzen al gara geure kristau-elkarteetan fedea biziberritu dadin ala Frantziskok aipatzen duen «agor eta antzu planto egite» horri begira gelditurik jarraitzen dugu? Non aurki genezake indarrik erreakzionatzeko?

Kontzilioaren ekarpen handietako bat izan zen mezaren inguruan aldaketa hau eragitea: «meza» agindu sakratu bat betetzeko agindu indibidualtzat hartzeari utzi, eta elkarte osoaren ospakizun pozgarri bezala bizitzearen «eukaristiatzat» hartzea, fedea elikatzeko, anai-arreba artekotasunean haziz joan eta Kristoganako esperantza biziberritzeko.

Dudarik gabe, azken urte hauetan, urrats oso garrantzizkoak egin ditugu. Oso urrun gelditu dira latinez ospatutako meza haiek, zeinetan apaizak «esan» egiten baitzuen meza eta kristau-herriak «entzun» egiten baitzuen meza edota «egon» egiten baitzen ospakizunean. Baina ez ote dugu jarraitzen geure eukaristia ohikeriaz eta era aspergarrian ospatzen?

Hor dago ukaezineko gertaera bat. Jendea urrunduz doa, modu geldiezinean, igandekoa bizitzetik; hain juxtu, gure ospakizunetan aurkitzen ez duelako ez girorik, ez hitz argirik, ez erritu adierazlerik, ez onarpen kitzikatzailerik, bere fede ahul eta duda-mudazkoa elikatzeko behar duena.

Inondik ere, guztiok, artzain eta fededun, behar dugu galdera egin: zer ari gara egiten, eukaristia izan dadin, Kontzilioak nahi duen bezala, «kristau-elkartearen bizitza osoaren erdigune eta gailur?» Alabaina, aski ote da parrokien borondate ona edota bakar batzuen sormen bakana, eraberritzeko beste irizpiderik gabe?

Jaunaren Afaria gauza inportantegia da, «galtzen» jarrai dezan uzteko, nolatan «agor eta antzu planto egiten duen» begira geldituz. Ez ote da eukaristia kristau-bizitzaren erdigunea? Nolatan gelditu da hierarkia hain isil, hain mugigaitz? Nolatan ez dugu agertzen fededunok geure kezka eta geure mina indar handiagoz?

Larria da arazoa. «Planto eginik» jarraitu behar ote dugu eukaristia modu honetan ospatuz, gaur egungo gizon-emakumeak hain eskas erakartzen dituen modu honetan? Mendez mende errepikatzen ari garen liturgia-modu hau ote da hobekien laguntzen ahal diguna, Jesusen afari gogoangarri hura eguneratzeko, zeinetan biltzen baita era miresgarrian gure fedearen muina?

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Cuerpo y Sangre de Cristo – A (Juan 6,51-58)

Evangelio del 18 / Jun / 2017

por Coordinador – Mario González Jurado

ESTANCADOS

El papa Francisco está repitiendo que los miedos, las dudas, la falta de audacia… pueden impedir de raíz impulsar la renovación que necesita hoy la Iglesia. En su Exhortación La alegría del Evangelio llega a decir que, si quedamos paralizados por el miedo, una vez más podemos quedarnos simplemente en «espectadores de un estancamiento infecundo de la Iglesia».

Sus palabras hacen pensar. ¿Qué podemos percibir entre nosotros? ¿Nos estamos movilizando para reavivar la fe de nuestras comunidades cristianas o seguimos instalados en ese «estancamiento infecundo» del que habla Francisco? ¿Dónde podemos encontrar fuerzas para reaccionar?

Una de las grandes aportaciones del Concilio Vaticano II fue impulsar el paso desde la «misa», entendida como una obligación individual para cumplir un precepto sagrado, a la «eucaristía» vivida como celebración gozosa de toda la comunidad para alimentar su fe, crecer en fraternidad y reavivar su esperanza en Jesucristo resucitado.

Sin duda, a lo largo de estos años hemos dado pasos muy importantes. Quedan muy lejos aquellas misas celebradas en latín en las que el sacerdote «decía» la misa y el pueblo cristiano venía a «oír» la misa o a «asistir» a la celebración. Pero, ¿no estamos celebrando la eucaristía de manera rutinaria y aburrida?

Hay un hecho innegable. La gente se está alejando de manera imparable de la práctica dominical, porque no encuentra en nuestras celebraciones el clima, la palabra clara, el rito expresivo, la acogida estimulante que necesita para alimentar su fe débil y vacilante.

Sin duda, todos, presbíteros y laicos, nos hemos de preguntar qué estamos haciendo para que la eucaristía sea, como quiere el Concilio, «centro y cumbre de toda la vida cristiana». ¿Cómo permanece tan callada e inmóvil la jerarquía? ¿Por qué los creyentes no manifestamos nuestra preocupación y nuestro dolor con más fuerza?

El problema es grave. ¿Hemos de seguir «estancados» en un modo de celebración eucarística tan poco atractivo para los hombres y mujeres de hoy? ¿Es esta liturgia que venimos repitiendo desde hace siglos la que mejor puede ayudarnos a actualizar aquella cena memorable de Jesús donde se concentra de modo admirable el núcleo de nuestra fe?

José Antonio Pagola

 

 

Domingo 18 de junio de 2017, Cuerpo y Sangre de Cristo, Koinonía

Juan 6,51-58

Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.» Disputaban los judíos entre sí: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?» Entonces Jesús les dijo: «Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo; no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre.»

Por distintas razones históricas y culturales nuestra iglesia ha cultivado durante mucho tiempo una perspectiva negativa del cuerpo humano. A excepción de la solemnidad que hoy conmemoramos, casi nunca ha considerado la celebración de la corporalidad del varón o la mujer, de la cual hay testimonio en el libro del Cantar de los Cantares. Una perspectiva renovada de la antropología cristiana y la corporalidad humana se impone paulatinamente en la espiritualidad y la práctica pastoral de nuestra comunidad eclesial desde la renovación impulsada por del Concilio Vaticano II, celebrado hace más de 50 años. Sin embargo llama la atención que muchas propuestas eclesiales reafirmen aún hoy una reflexión y una praxis bastante conservadora. El influjo de cierto dualismo filosófico griego todavía se hace sentir en la espiritualidad cristiana y en la teología práctica de la iglesia. Desde este enfoque, el cuerpo y todas las realidades “materiales” están sujetos al pecado y a la corrupción; por tanto son pensados como obstáculos para los deseos del “espíritu” y las búsquedas del “alma” humana que, por contraposición, son vistas como algo más sublime.

Por lo general los católicos concebimos la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo como la fiesta de Jesús-Pan-de-Vida; y las lecturas que nos propone la liturgia del día nos llevan en esa dirección. Pero la celebración del Corpus Christi implica una realidad que incluye y a la vez trasciende la sola dimensión eucarística de la corporalidad de Jesús. Tenemos la firme convicción que el Cuerpo y la Sangre de Jesús que compartimos en la comunión son la presencia real de Cristo portadora de vida y salvación; pero nos cuesta comprender el sentido de esta afirmación y, particularmente, percibir la continuidad en la discontinuidad del mismo y único Jesucristo. El recorte litúrgico del evangelio del día acentúa esta perspectiva clásica.

En esta celebración se hace necesario incluir la memoria del Jesús histórico que pone a disposición de la salvación del mundo la totalidad de su persona. El Cristo que ofrece su cuerpo progresivamente andando por los polvorientos caminos de Galilea. Ya desde entonces su existencia está puesta a disposición del proyecto salvador del Padre. Jesús se deja conducir por el Espíritu hasta las últimas consecuencias. Y si en el camino a Jerusalén abraza la perspectiva de la cruz es porque antes había puesto a disposición su cuerpo, al abrazar la carne doliente de tantos hermanos y hermanas. Los acontecimientos de la pasión, muerte y resurrección en Jerusalén tanto como la reflexión posterior de la comunidad cristiana no se entienden sin aquella solidaridad primera de Jesús que ofrece su cuerpo para que lo encuentren quienes lo buscan en sus necesidades.

En cuanto a los textos litúrgicos, el texto del Deuteronomio pone en boca de Moisés tres grandes y solemnes discursos ante el pueblo, antes de entrar en la tierra prometida. Algunos han catalogado el Deuteronomio como el «testamento de Moisés», refiriéndose a sus últimas palabras, llenas de unción y de una honda espiritualidad. Moisés hace memoria del pasado, para dar sentido al hoy de cada generación.

La primera palabra de nuestro texto es «recuerda». Recordar, hacer memoria, conectar con el pasado glorioso, es parte de la historia de fe, o de la salvación. Dios no sólo ha irrumpido en un momento dado en la historia de este pueblo, sino que ha estado presente en todos los momentos alegres y tristes. Nunca le ha abandonado. Más aún las pruebas sufridas en el desierto, fueron necesarias para madurar, para confiar, para vivir exclusivamente de Yahvé, sin apoyos humanos. El desierto es símbolo de la fe pura. El hambre, necesidad básica y urgente se convirtió en prueba para medir la fe-confianza en el Dios que sacia plenamente. Más tarde en una sociedad próspera y consumista el pueblo se olvidó de Yahveh. Fue entonces cuando estos discursos de Moisés adquirieron plena actualidad. Se les recuerda que: «no sólo de pan vive el ser humano sino de cuanto sale de la boca de Dios«. Desde esta perspectiva el ayuno adquiere su sentido profundo. Recuérdese que Mateo retomará este verso para enfrentar las tentaciones de Jesús. En la fiesta de hoy proclamamos a Jesús, Pan de vida, ante las hambres de nuestros desiertos. El es el verdadero maná que Dios da a la humanidad. Todos los demás panes (el dinero, el sexo, el consumismo, la fama, el poder…) no logran saciar plenamente las ansias de hambre del corazón humano, más aún dejan un hambre mayor… Viene entonces Jesús con su palabra y sus gestos, con su propuesta de Reino y Alianza y hace posible un mundo lleno de posibilidades en donde todo se comparte y nadie pasa necesidad.

Pablo orienta a una comunidad de los peligros de división. Aprovecha el contexto comunitario de la Eucaristía para hacer algunas aplicaciones prácticas a este respecto. La palabra clave es: el Cáliz, el Pan… ¿no nos «une» a todos, en la sangre, en el cuerpo de Cristo?. El tema es: La unión de todos en el cuerpo y la sangre de Cristo. De este modo revela el grave compromiso de unidad (común – unión) entre todos. Beber el Cáliz, comer el Pan…expresan el hondo sentido de una fe comprometida por la unidad, la fraternidad, el amor, la solidaridad, la entrega, a los hermanos en Cristo. Si esto no está claro, nuestras Eucaristías están vacías de sentido, o son un mero rito religioso intimista, muy lejos de lo que lo que Pablo quiso inculcar a su comunidad. Acto seguido el Apóstol de los gentiles remacha el tema con la comparación «el Pan es uno… nosotros somos muchos»… para concluir que al comulgar «formamos un solo cuerpo». La unidad en la universalidad, es un tema de gran actualidad. Pero también «el cuerpo» expresa la dimensión sacramental de la Iglesia que en la diversidad de razas y culturas visibiliza al Cristo total.

«Mi Cuerpo es Comida»

Mis manos, esas manos y Tus manos
hacemos este Gesto, compartida
la mesa y el destino, como hermanos.
Las vidas en Tu muerte y en Tu vida.

Unidos en el pan los muchos granos,
iremos aprendiendo a ser la unida
Ciudad de Dios, Ciudad de los humanos.
Comiéndote sabremos ser comida,

El vino de sus venas nos provoca.
El pan que ellos no tienen nos convoca

Llamados por la luz de Tu memoria,
marchamos hacia el Reino haciendo Historia,
fraterna y subversiva Eucaristía.

(Pedro CASALDÁLIGA)

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 058 de la serie «Un tal Jesús» (http://radialistas.net/category/un-tal-jesus/), de los hermanos LÓPEZ VIGIL, titulado «El gemido del viento».

La serie «Otro Dios es posible» contiene la entrevista 64, titulada «¿El Cuerpo y la sangre de Cristo?», que puede ser útil para un debate en grupo. [http://radialistas.net/article/63-santisima-trinidad/]

 

 

 

Boff: «Gobernar no es administrar la economía, controlada por el mercado, sino cuidar del pueblo»

Leonardo Boff
Koinonía

«Quien alimenta esperanza se dispone a luchar por un horizonte nuevo»

.- Esta reflexión está motivada por el discurso del expresidente Lula al cerrar la apertura del 6º Encuentro Nacional del Partido de los Trabajadores el día 1º de junio de 2017 en Brasilia. Lo hago como observador interesado en el proyecto social que el PT realizó en parte en sus años de gobierno.

No estoy afiliado al partido, pues estimo que partido es siempre parte y la tarea del pensador intelectual es intentar pensar el Todo y ocuparse menos de las partes que siempre son muchas y no raramente contradictorias. Leer más

Fallece en Quito el teólogo de la liberación belga Francois Houtart

(C. Doody/Agencias).- Teólogo de la liberación, sociólogo y padre intelectual de la «Revolución Ciudadana» de Ecuador. El intelectual belga Francois Houtart ha muerto este martes a los 92 años en Quito, ciudad en la que han lamentado la pérdida de este pensador que dedicó su «a la lucha por los derechos humanos» y que siempre será recordado como un «valiente propulsor del bienestar de toda la humanidad».  Leer mas….

 

El Gobierno rectifica y elaborará un censo de las propiedades inmatriculadas por la Iglesia

(Jesús Bastante).- El Gobierno rectifica y ha anunciado la elaboración de un censo para contabilizar las propiedades inmatriculadas por la Iglesia en virtud de la «ley Aznar», de 1998, que permitió -hasta 2015- registrar los bienes que consideraba de su propiedad pero que no habían sido oficialmente inscritas. Tras negarse durante años a esta pretensión, el Ejecutivo acepta las peticiones que permitirán saber cuántas propiedades, y cuáles, han pasado a manos de la Iglesia en estos años. Según las estimaciones, dichas propiedades -que van desde casas parroquiales o parcelas hasta monumentos como la Mezquita de Córdoba- podrían ascender a las 4.500.  Leer mas….

 

 

LA TRINIDAD (A), FRAY MARCOS

TRINIDAD  (A)

Fray Marcos

(Ex 34,4-9)Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia.

(2 Cor 13,11-13) tened un mismo sentir y el Dios de la paz estará con vosotros.

(Jn 3,16-18) Mandó su Hijo al mundo no para condenarlo sino para salvarlo.

Ni nosotros estamos fuera de Dios ni Dios está fuera de nosotros. No tiene mucho sentido seguir hablando de lo que pasa en un ser sublime pero lejano.

Tampoco hoy celebramos una fiesta dedicada a Dios, celebramos que Dios es una fiesta todos los días, que es algo muy distinto. La fiesta es siempre alegría, relación, vida, amor. El creyente es aquel que se ha sentido invitado a esa fiesta y forma parte inextricable de la misma fiesta. La Trinidad, tiene que liberarnos del Dios Ser poderoso y empaparnos del Dios Ágape que nos identifica con Él. El Dios todopoderoso es lo contrario del Dios trino. Dios es amor y solo amor. Solo en la medida que amemos, podremos conocer a Dios.

Se nos dice que es el dogma más importante de nuestra fe católica, y sin embargo, la inmensa mayoría de los cristianos no pueden comprender lo que  quiere decir. La gran enseñanza de la Trinidad es que solo vivimos, si convivimos. Nuestra vida debía ser un espejo que en todo momento reflejara el misterio de la Trinidad.      Pero para llegar al Dios de Jesús, tenemos que superar el ídolo al que nos aferramos. Sí, el falso dios en quien todos hemos creído y en gran medida, seguimos creyendo los cristianos:

El dios interesado por su gloria, incluso cuando hace algo para sacarnos de la miseria.

El dios todopoderoso que si no elimina el mal es porque no le da la gana.

El dios que salva a uno si alguien reza por él, pero no hace caso si nadie se lo pide.

El dios ofendido que exige la muerte de su hijo para poder perdonar el ser humano.

El dios que premia a los que hacen lo que Él quiere y condena a los que no le obedecen

El dios celoso de la moral sexual, pero que no le preocupa mucho la injusticia.

El dios que nos exige amar al enemigo pero que a los suyos los manda al infierno.

Debemos estar muy alerta, porque tanto en el AT como en el nuevo podemos encontrar trazos de este falso dios. Jesús experimentó al verdadero Dios, pero fracasó a la hora de hacer ver a sus discípulos su vivencia. En los evangelios encontramos chispazos de esa luz, pero los seguidores de Jesús no pudieron aguantar el profundo cambio que suponía sobre el Dios del AT. Muy pronto se olvidaron esos chispazos y el cristianismo se encontró más a gusto con el Dios del AT que le daba las seguridades que anhelaba.

La Trinidad no es una verdad para creer sino la base de nuestra vivencia cristiana. Una profunda experiencia del mensaje cristiano será siempre una aproximación al misterio  Trinitario. Solo después de haber abandonado siglos de vivencia, se hizo necesaria la reflexión teológica sobre el misterio. Los dogmas llegaron como medio de evitar lo que algunos consideraron errores en las formulaciones racionales, pero lo verdaderamente importante fue siempre vivir esa presencia de Dios en el interior de cada cristiano.

Lo más urgente en este momento para el cristianismo, no es explicar mejor el dogma de la Trinidad, y menos aún, una nueva doctrina sobre Dios Trino. Tal vez nunca ha estado el mundo cristiano mejor preparado para intentar una nueva manera de entender el Dios de Jesús o mejor, una nueva espiritualidad que ponga en el centro al Espíritu-Dios, que impregna el cosmos, irrumpe como Vida, aflora decididamente en la conciencia de cada persona y se vive en comunidad. Sería, en definitiva, la búsqueda de un encuentro vivo con Dios. No se trata de explicar la esencia de la luz, sino de abrir los ojos para ver.

No debemos pensar en tres entidades haciendo y deshaciendo, separada cada una de las otras dos. Nadie se podrá encontrar con el Hijo o con el Padre o con el Espíritu Santo. Nuestra relación será siempre con el UNO que nos une. Es urgente tomar conciencia de que cuando hablamos de cualquiera de las tres personas relacionándose con nosotros, estamos hablando de Dios. En teología, se llama “apropiación” (¿indebida?) esta manera impropia de asignar acciones distintas a las tres personas. Ni el Padre solo crea ni el Hijo solo salva ni el Espíritu Santo santifica por su cuenta; Todo es “obra” del Dios.

Nada de lo que pensamos o decimos sobre Dios es adecuado. Cualquier definición o cualquier calificativo que atribuyamos a Dios son incorrectos. Lo que creemos saber racionalmente de Dios, es un estorbo para vivir su presencia vivificadora en nosotros. Con frecuencia, los ateos están más cerca del verdadero Dios que los creyentes. Ellos por lo menos rechazan la creencia en los ídolos que nosotros nos empeñamos en defender.

Los creyentes no solemos ir más allá de unas ideas (ídolos) que  hemos fabricado a nuestra medida. Callar sobre Dios, es siempre más exacto que hablar. Dicen los orientales: “Si tu palabra no es mejor que el silencio, cállate”. Las primeras líneas del “Tao” rezan: El Tao que puede ser expresado no es el verdadero Tao; el nombre que se le puede dar, no es su verdadero nombre. ¡Ahora hablemos de Dios!

De la misma manera, siempre que aplicamos a Dios contenidos verbales, aunque sean los de “ama”, “perdonó”, “salvará”, nos equivocamos, porque en Dios los verbos no se conjugan; no tiene tiempos ni modos. Dios no tiene “acciones”. Dios todo lo que hace los es. Si ama, es amor. Pero al decir que es amor, nos equivocamos también, porque le aplicamos el concepto de amor humano y en Dios el AMOR, es algo muy distinto.

Es un amor que no podemos comprender, aunque sí experimentar. Este experimentar que Dios es amor, sería lo esencial de nuestro acercamiento a Él. Los primeros cristianos emplearon siete palabras diferentes para hablar del amor. Al amor que es Dios lo llamaron ágape. No se trata de una relación entre sujeto y objeto  sino en identificación de ambos. En Dios el amor es su esencia, es decir, no puede no tenerlo, porque dejaría de ser.

Vivir la experiencia de Dios Trino, sería convivir. Sería experimentarlo: 1) Como Dios, ser absoluto. 2) Como Dios a nuestro lado presente en el otro. 3) Como Dios en el interior de nosotros mismos, fundamento de mi ser. En cada uno de nosotros se tiene que estar reflejando siempre la Trinidad. Empezar por descubrir a Dios en nosotros, identificado con  nuestro propio ser. Descubrimos a Dios con nosotros en los demás. Descubrimos también a Dios que nos trasciende y en esa trascendencia completamos la imagen de Dios.

Hoy no tiene ningún sentido la disyuntiva entre creer en Dios o no creer. Todos tenemos nuestro Dios o dioses. Hoy la disyuntiva es creer en el Dios de Jesús o creer en un ídolo. La mayoría de los cristianos no vamos más allá del ídolo que nos hemos fabricado a través de los siglos. Lo que rechazan los ateos, es nuestra idea de Dios que no supera un teísmo interesado y miope. Después de darle muchas vueltas a tema, he llegado a la conclusión de que es más perjudicial para el ser humano el teísmo que el ateismo.

El Dios revelado por Jesús, es amor. La mejor noticia que podía recibir un ser humano es que Dios no puede apartarle de su amor. Esta es la verdadera salvación que tenemos que apropiarnos. Es también el fundamento de nuestra confianza en Dios. Confianza absoluta y total porque, aunque quisiera, no puede fallarnos. En esa confianza consiste la fe.

Meditación

Dios es amor, pero ese amor no responde a nuestra idea del amor.

Dios es: El que ama, el amado y el amor. Los tres a la vez.

La creación no es más que la manifestación de ese Dios.

En toda criatura queda reflejada su manera de ser.

En todo ser creado está el amante, el amado y el amor.

El hombre tiene la capacidad de entrar intuitivamente en esa dinámica.

No puede haber meta más alta, que dejarse arrastrar por ese torbellino.

 

Nuestra Etica para nuestros Tiempos

Redacción de Atrio
Artículo de José Aldunate hace un cuarto de siglo

Tarea de todos y también de la Iglesia
Nuestro artículo tiene tres partes. La primera, expone la necesidad absoluta que tiene la humanidad de una ética que responda a nuestros tiempos. Esa necesidad la compulsaremos en tres ámbitos: en el mundial, en el latinoamericano y en el más reducido de nuestro Chile.

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Buscando tierra firme

ATRIO
Gonzalo Haya

En este cambio de época, hacia una nueva era axial, parece que el suelo se nos mueve bajo los pies y buscamos tierra firme donde asentarnos. Sabemos que las limitaciones de nuestra contingencia no nos permiten alcanzar plena seguridad, pero muestro ser racional puede y debe elaborar unas razonables bases de comprensión y estabilidad. Lo requiere un Estado de derecho, y lo requieren la convivencia y el progreso científico y humanista. Estas son unas reflexiones previas dentro de mi limitado horizonte:
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Hirutasun Santua – Santísima Trinidad, José A. Pagola

A (Joan 3,16-18)

Evangelio del 11 / Jun / 2017
por Coordinador – Mario González Jurado

JAINKOAREN BARNETASUNA

Ezinezko batez, egunen batean, Elizak Jainkoa ez dela Hirutasun esango balu, aldatuko al litzateke zerbaitetan fededun askoren bizitza? Segur aski, ez. Horregatik, txunditurik gelditzen da bat P. Varillon-en aitorpen honekin: «Uste dut, Jainkoa Hirutasun ez balitz, ni segur aski ateo izango nintzatekeela […] Nolanahi den, Jainkoa Hirutasun ez bada, nik ez dut jada ezer ulertzen».

Kristaurik gehienek ez dakite ezen Jainkoa Hirutasun bezala adoratzen dugunean, Jainkoa, bere barnetasun sakonenean, maitasun dela, harrera eta samurtasun dela. Hau da, agian, kristaurik gehienek behar duten konbertsioa: Jainkoa Botere bezala hartzetik Jainkoa Maitasun bezala adoratzera igarotzea, poz-pozik eta pixkana-pixkana.

Jainkoa ez da izate «ahalguztidun eta betiereko» edozein bat. Izate boteretsu bat despota izan daiteke, tirano txikitzaile, diktadore arbitrario izan daiteke: mehatxu bat, alegia, gure askatasun koxkor eta ahularentzat. Izan ahal genezake konfiantzarik ahalguztiduna bakarrik dela ezagut genezakeen Jainko batengan? Oso zaila da mugagabeki ahalguztiduna den norbaitengan konfiantza ipintzea. Ematen du, errazagoa dela fidakaitz izatea, zuhur izatea eta geure independentzia segurtatzen saiatzea.

Alabaina, Jainkoa Hirutasun da, Maitasun-misterio da. Eta haren guztiahaltasuna soil-soilik maitasun-guztiahaltasuna da, atzeman ezineko samurtasun mugagabe den guztiahaltasuna da. Ahalguztiduna, Jainkoaren maitasuna bakarrik da. Jainkoak ezin du egin den-dena. Jainkoak ezin du maitasun mugagabeak egin dezakeena baizik. Eta hori ahaztu eta maitasunaren ildotik irteten garen bakoitzean, sasi-jainko bat eraikitzen dugu, existitzen ez den idolo arraro baten antzeko bat.

Jainkoa soilik Maitasun dela aurkitzen ez dugun bitartean, erraz jo genezake harekiko harremanak norberaren probetxuaren edo beldurraren arabera gauzatzera. Probetxua, Jainkoaren guztiahaltasunaz geure onerako baliatzera eragiten diguna. Edota beldurra, baliabide-mota guztien bila jartzen gaituena Jainkoaren botere mehatxagarriari ihes egiteko. Baina probetxuaz eta beldurraz ehotako erlijio hau hurbilago legoke magiatik egiazko kristau-fedetik baino.

Fedetik Jainkoa soilik Maitasun dela sumatzen eta geure bizitzaren hondoenean presente eta pil-pil dagoen Maitasun baizik ezin izan dela aurkitzen dugunean, orduan hasten da hazten, guztiz aske, gure bihotzean Jainko Hirutasunaganako konfiantza; horretaz badakigu, Jesusen bidez, gu maitatu besterik ezin duela egin.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Santísima Trinidad – A (Juan 3,16-18)

Evangelio del 11 / Jun / 2017
por Coordinador – Mario González Jurado

LA INTIMIDAD DE DIOS

Si por un imposible la Iglesia dijera un día que Dios no es Trinidad, ¿cambiaría en algo la existencia de muchos creyentes? Probablemente no. Por eso queda uno sorprendido ante esta confesión del P. Varillon: «Pienso que, si Dios no fuera Trinidad, yo sería probablemente ateo […] En cualquier caso, si Dios no es Trinidad, yo no comprendo ya absolutamente nada».

La inmensa mayoría de los cristianos no sabe que al adorar a Dios como Trinidad estamos confesando que Dios, en su intimidad más profunda, es solo amor, acogida, ternura. Esta es quizá la conversión que más necesitan no pocos cristianos: el paso progresivo de un Dios considerado como Poder a un Dios adorado gozosamente como Amor.

Dios no es un ser «omnipotente y sempiterno» cualquiera. Un ser poderoso puede ser un déspota, un tirano destructor, un dictador arbitrario: una amenaza para nuestra pequeña y débil libertad. ¿Podríamos confiar en un Dios del que solo supiéramos que es omnipotente? Es muy difícil abandonarse a alguien infinitamente poderoso. Parece más fácil desconfiar, ser cautos y salvaguardar nuestra independencia.

Pero Dios es Trinidad, es un misterio de Amor. Y su omnipotencia es la omnipotencia de quien solo es amor, ternura insondable e infinita. Es el amor de Dios el que es omnipotente. Dios no lo puede todo. Dios no puede sino lo que puede el amor infinito. Y siempre que lo olvidamos y nos salimos de la esfera del amor nos fabricamos un Dios falso, una especie de ídolo extraño que no existe.

Cuando no hemos descubierto todavía que Dios es solo Amor, fácilmente nos relacionamos con él desde el interés o el miedo. Un interés que nos mueve a utilizar su omnipotencia para nuestro provecho. O un miedo que nos lleva a buscar toda clase de medios para defendernos de su poder amenazador. Pero esta religión hecha de interés y de miedos está más cerca de la magia que de la verdadera fe cristiana.

Solo cuando uno intuye desde la fe que Dios es solo Amor y descubre fascinado que no puede ser otra cosa sino Amor presente y palpitante en lo más hondo de nuestra vida, comienza a crecer libre en nuestro corazón la confianza en un Dios Trinidad del que lo único que sabemos por Jesús es que no puede sino amarnos.

José Antonio Pagola