Miles de personas apoyan en Pamplona a los detenidos por la agresión de Alsasua

Pamplona 14 JUL 2017 – Multitudinaria manifestación este viernes en Pamplona en apoyo a los detenidos por la agresión en Alsasua. VILLAR LÓPEZ EFE
Miles de personas se han manifestado este viernes en Pamplona, en el último día de los Sanfermines, en apoyo de los jóvenes detenidos el 15 de octubre de 2016 por la agresión a dos guardias civiles y sus parejas en Alsasua, para los que la Fiscalía pide 375 años de cárcel por un presunto delito de terrorismo. La Fiscalía de la Audiencia Nacional ha solicitado penas de entre 62 años y seis meses y 12 años y seis meses de cárcel para ocho procesados en esta causa.Leer más….

 

Francisco invita a «no quedarnos con los brazos cruzados» ante la destrucción del medio ambiente

(Jesús Bastante).- «No podemos quedarnos con los brazos cruzados, cuando advertimos una grave disminución de la calidad del aire o el aumento de la producción de residuos que no son adecuadamente tratados». El Papa Francisco ha escrito un mensaje al cardenal Sistach, con motivo del Congreso Internacional «Laudato si’ y Grandes Ciudades», que se está celebrando en Río de Janeiro.  Leer más….

 

Deus sive natura. ¿Dios, es decir, la Conciencia?

Gonzalo Haya
Atrio

Es conocida la expresión del gran místico alemán Eckhart “Dios, es decir, la naturaleza” (Deus sive natura); pues bien, me pregunto si podríamos decir “Dios, es decir, la Conciencia”. Veamos cómo.

Reconocemos que Dios es “indecible”, pero la Humanidad le ha atribuido muchos nombres, y la misma Biblia ha empleado varios. Algunos, invocando a Wittgenstein, dicen que entonces sería mejor no decir nada sobre él; pero no hablar de una persona lleva al olvido y a prescindir de ella. Además, el joven enamorado escribe el nombre de la amada en todos los árboles del barrio, y el poeta, que no acaba de acertar con la palabra, no renuncia a reelaborar el poema. Leer más

China-África, amores y desamores

Honorio Cadarso
ATRIO

Podría sonar a romance de amor este entre China y África que empezó con Mao Tse Tung en 1970 y está a punto de llegar a sus bodas de oro. Partiendo, en aquella ocasión, de  un crédito “sin intereses” de 400 millones de dólares.

Romance que se tuerce a veces con reproches o desplantes, y con historias de celos por parte de las viejas potencias coloniales europeas o norteamericanas que llevaban muchos más años instaladas cómodamente y manejando a su albedrío los negocios de “sus” colonias. Leer más

Urteko 16. igandea – Domingo 16º T.O., José A. Pagola

Evangelio del 23 / Jul / 2017
por Coordinador – Mario González Jurado

A (Mateo 13,24-43)

GAUZA TXIKIEN GARRANTZIA – IMPORTANCIA DE LO PEQUEÑO

Kristautasunari kalte handia egin izan dio mendetan barna triunfalismoak, botere-egarriak eta etsaien aurrean oilar izan nahiak. Bada oraindik Eliza baten botere-mina bizi duenik, elizak beteko lituzkeen, kaleak bere egingo lituzkeen, bere erlijioa mundu guztiari ezarriko liokeen Eliza baten mina.

Irakur ditzagun bi parabola labur. Haietan Jesusek argi uzten du, bere jarraitzaileen eginbeharra ez dela erlijio boteretsu bat eraikitzea, baizik eta Aitaren egitasmo gizatartzailearen (Jainkoaren erreinuaren) zerbitzura jartzea dela, Ebanjelioaren «hazi» txiki batzuk ereinez eta gizartean murgilduz giza bizitzaren «legamia» apur bat bezala.

Lehenengo parabola mostaza-ale batez mintzo da; baratzean ereiten da. Zer du berezirik hazi honek? Guztien artean txikiena dela; hazten denean, barazkiak baino zuhaixka handiagoa bihurtzen dela. Aitaren egitasmoak hasiera oso apala du, baina haren indar eraldatzailea ezin dugu orain imajinatu ere.

Jesusen jarduera Galilean, onberatasun- eta zuzentasun-keinuak ereinez, ez da izan batere handiosa, ezta ikusgarria ere: ez Erroman, ez Jerusalemgo Tenpluan ohartzen dira gertatzen ari denaz. Gaur egun Jesusen jarraitzaileok egiten ari garen lana ezdeusa da esateko: botere-guneek ezikusiarena egiten diote.

Are gehiago, kristauek berek pentsa genezake, alferrikako lana dela mundu hobe bat egin nahi izatea: gizakiak behin eta berriz betiko lazkeriak egiten ditu. Ez gara gai sumatzeko, Jainkoaren erreinua haziz doala mantso-mantso.

Bigarren parabola emakume batez mintzo da: irin-ore handi bati legamia-apur bat nahastu dio. Nola inork ez dakiela, legamia bere lana egiten ari da orean, hau erabat hartzitu arte.

Gauza bera gertatzen da Jainkoaren egitasmo gizatartzailearekin. Behin munduan sartu delarik, gisa historia eraldatzen dihardu isil-isilik. Jainkoak ez du jokatzen kanpotik ezer indarrez ezarriz. Mundua gizatartu nahi du, bere seme-alaben kontzientziari tira eginez, biziera duinago, zuzenago eta anai-arreba artekoagorantz.

Konfiantza izan behar dugu Jesusengan. Jainkoaren erreinua gauza apala eta koxkorra da hasieran; alabaina, Jainkoak lanean segitzen du gure artean, eragiten duelarik bai solidaritatea, bai egiaren eta zuzentasunaren nahia, bai mundu zoriontsuago baten irrika. Haren lankide izatea dagokigu, Jesusi jarraiki.

Eliza botere txikiagokoa, pribilegioz gabetuagoa, pobreago eta pobreekiko hurbilagoa: beti izango da Eliza libreagoa, Ebanjelioaren hazia ereiteko; beti izango da apalagoa, jende artean bizitzeko bizitza duinago eta anai-arreba artekoago baten legamia bezala.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

16 Tiempo ordinario – A (Mateo 13,24-43)

Evangelio del 23 / Jul / 2017

por Coordinador – Mario González Jurado

IMPORTANCIA DE LO PEQUEÑO

Al cristianismo le ha hecho mucho daño a lo largo de los siglos el triunfalismo, la sed de poder y el afán de imponerse a sus adversarios. Todavía hay cristianos que añoran una Iglesia poderosa que llene los templos, conquiste las calles e imponga su religión a la sociedad entera.

Hemos de volver a leer dos pequeñas parábolas en las que Jesús deja claro que la tarea de sus seguidores no es construir una religión poderosa, sino ponerse al servicio del proyecto humanizador del Padre –el reino de Dios– sembrando pequeñas «semillas» de Evangelio e introduciéndolo en la sociedad como pequeño «fermento» de una vida humana.

La primera parábola habla de un grano de mostaza que se siembra en la huerta. ¿Qué tiene de especial esta semilla? Que es la más pequeña de todas, pero, cuando crece, se convierte en un arbusto mayor que las hortalizas. El proyecto del Padre tiene unos comienzos muy humildes, pero su fuerza transformadora no la podemos ahora ni imaginar.

La actividad de Jesús en Galilea sembrando gestos de bondad y de justicia no es nada grandioso ni espectacular: ni en Roma ni en el Templo de Jerusalén son conscientes de lo que está sucediendo. El trabajo que realizamos hoy sus seguidores parece insignificante: los centros de poder lo ignoran.

Incluso los mismos cristianos podemos pensar que es inútil trabajar por un mundo mejor: el ser humano vuelve una y otra vez a cometer los mismos horrores de siempre. No somos capaces de captar el lento crecimiento del reino de Dios.

La segunda parábola habla de una mujer que introduce un poco de levadura en una masa grande de harina. Sin que nadie sepa cómo, la levadura va trabajando silenciosamente la masa hasta fermentarla por completo.

Así sucede con el proyecto humanizador de Dios. Una vez que es introducido en el mundo va transformando calladamente la historia humana. Dios no actúa imponiéndose desde fuera. Humaniza el mundo atrayendo las conciencias de sus hijos hacia una vida más digna, justa y fraterna.

Hemos de confiar en Jesús. El reino de Dios siempre es algo humilde y pequeño en sus comienzos, pero Dios está ya trabajando entre nosotros promoviendo la solidaridad, el deseo de verdad y de justicia, el anhelo de un mundo más dichoso. Hemos de colaborar con él siguiendo a Jesús.

Una Iglesia menos poderosa, más desprovista de privilegios, más pobre y más cercana a los pobres siempre será una Iglesia más libre para sembrar semillas de Evangelio y más humilde para vivir en medio de la gente como fermento de una vida más digna y fraterna.

José Antonio Pagola

 

 

Domingo 23 de julio de 2017, 16º Ordinario, Koinonía

Sab 12,13.16-19: En el pecado, das lugar al arrepentimiento
Salmo 85:
Señor, eres bueno y clemente
Rom 8,26-27:
El Espíritu intercede por nosotros
Mt 13,24-43:
Déjenlos crecer juntos hasta la siega

Mateo 13,24-43

Dejadlos crecer juntos hasta la siega

En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente: «El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras la gente dormía, su enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo: «Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?» Él les dijo: «Un enemigo lo ha hecho.» Los criados le preguntaron: «¿Quieres que vayamos a arrancarla?» Pero él les respondió: «No, que, al arrancar la cizaña, podríais arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y, cuando llegue la siega, diré a los segadores: ‘Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero.'»»

[Les propuso esta otra parábola: «El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un arbusto más alto que las hortalizas, y vienen los pájaros a anidar en sus ramas.»

Les dijo otra parábola: «El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, y basta para que todo fermente.»

Jesús expuso todo esto a la gente en parábolas y sin parábolas no les exponía nada. Así se cumplió el oráculo del profeta: «Abriré mi boca diciendo parábolas, anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo.» Luego dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle: «Acláranos la parábola de la cizaña en el campo.» Él les contestó: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el fin del tiempo, y los segadores los ángeles. Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será al fin del tiempo: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su reino a todos los corruptores y malvados y los arrojarán al horno encendido; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga.»]

COMENTARIO A LOS TEXTOS:

Solemos dividir y “organizar” la sociedad con criterios que consideramos muchas veces correctos: buenos y malos deben estar separados y colocados en los extremos opuestos. Esta práctica de dividir entre buenos y malos, era aceptada por muchos grupos en el tiempo de Jesús por diversos grupos religiosos (fariseos y esenios), así como por los grupos económicos y políticos (herodianos, saduceos y zelotes), pues todos ellos veían como opositores a quienes no pensaban, creían u opinaban como ellos.

Jesús llama a la apertura de mente y de corazón para acoger con esperanza (no pasivamente, con indiferencia) a quienes nos parecen como diferentes (que solemos catalogar como “malos”). Necesitamos apertura para acoger con un actitud de pluralismo asimilado la diferencia, que siempre va a estar presente en nuestra humanidad.

La parábola de la cizaña no ignora la presencia del mal en la historia; la reconoce Jesús en el enemigo que siembra la cizaña en el campo. Quiere llamarnos la atención de que no hay que confundir la semilla buena con la semilla mala. Muchas veces dividir la humanidad entre buenos muy buenos, y malos muy malos, ofreciendo el premio de la salvación para los primeros y la condenación para los segundos, puede ocasionarnos equivocaciones irreparables. Sólo a Dios le corresponde juzgar, con su inmensa justicia y misericordia, a cada ser humano, como sólo Él lo sabe hacer.

Muchas veces, por creernos con el poder y la autoridad, nos atribuimos en nuestra conciencia actitudes que excluyen y separan a unos de otros; nuestra autosuficiencia egoísta separa en la práctica cotidiana a personas que por su situación socio-económica o ideológica, son marginados y excluidos por una sociedad dividida en el poder, olvidando que somos hermanos que compartimos una misma humanidad.

La Utopía del Reino exige para el seguidor de Jesús una acción transformadora de la vida cotidiana, que llegue hasta lo más profundo del actuar de cada ser humano, y el llamado permanente a la búsqueda y construcción de un mundo más humano, no sólo para unos pocos, sino para todos. Las estructuras basadas en la injusticia no crean el bien necesario para que el mundo avance, sino que generan más muerte y división en la humanidad, atacando con su fuerza destructora cualquier propuesta alternativa de construcción de una nueva humanidad.

No podemos olvidar que la buena noticia que Jesús vino a anunciar, su Utopía (el Reino), es una Buena Noticia para los pobres, en la que de ahora en adelante Jesús y sus discípulos lucharán por una sociedad igualitaria. Comprender el valor de lo pequeño, de lo pobre, como opción fundamental de Jesús y de quienes proseguimos su causa, debe ser una denuncia permanente contra tantas formas de opresión y marginación de estructuras injustas que deshumanizan a tantas personas y comunidades, en donde vive ocultamente el valor de la grandeza del Reino cuando se construye organización y se promueven los valores del Reino.

Dicho esto, abordemos un segundo nivel, más crítico, en este comentario.

Esta parábola puede resultar alienante si se toma como una invitación a la inactividad, o a la suspensión de nuestra responsabilidad para dejarla en las manos de Dios: él sería quien a fin de cuentas, al final de la historia, incluso más allá de la historia, deberá poner las cosas y las personas en su lugar… Esta idea de un Dios «premiador de buenos y castigador de malos», que contabiliza nuestras acciones y por cada una de ellas nos dará un premio o un castigo, ha sido una idea central de la cosmovisión cristiana clásica. El miedo a la condenación eterna, pieza central de la bóveda de la cosmovisión cristiana clásica medieval y barroca, está en la misma línea. ¿Qué decir de todo ello hoy?

Es obvio que conforme pasa el tiempo estas convicciones fundamentales del pensamiento cristiano van pasando a segundo plano, dejan de estar presentes, como que se esfuman, ya no se comentan, incluso se evitan positivamente… Diríamos que ésa es una manifestación más del famoso «eclipse de lo sagrado» que se da en nuestra sociedad moderna. Si nuestros abuelos y sus generaciones anteriores vivieron en una sociedad que transparentaba la presencia de lo sagrado, la «eternidad», la vida del más allá, con sus premios y castigos, hoy vivimos, por el contrario, en una sociedad –y con una epistemología- en la que nos es difícil imaginar y pensar el más allá de la muerte como un lugar de los premios y castigos de Dios, como una separación post mortem del trigo y de la cizaña.

No vamos a pretender aquí resolver el asunto, ni abordar el tema en profundidad; sólo queremos llamar críticamente la atención sobre él haciendo algunas afirmaciones-propuestas.

Sea la primera la de reconocer que ya no se puede seguir hablando de más allá de la muerte con la ingenuidad y la rotundidad con la que durante siglos se ha hablado: el tema merece una revisión profunda, radical incluso, y en todo caso no permite ya aquellas afirmaciones clásicas que los ho mayores escuchamos cuando éramos niños, con su escandalosa simplicidad.

Buena parte de las descripciones de «los premios y castigos eternos» hoy aparecen como «antropomorfismos» insostenibles, respecto a los que no sólo merece la pena no dar más pábulo, sino que es importante también reconocerlos explícitamente como tales, liberando de ese modo a la fe de la gente de la obligación de compartir semejantes creencias mitológicas.

Es necesario tomar conciencia de la urgencia de una revisión a fondo de la posición de la fe cristiana respecto al más allá. Habitualmente hemos dado por bueno y por supuesto el dato de la vida más allá de la muerte, como si fuera un artículo de fe obvio, indiscutible, y además central. Y en efecto, normalmente ha quedado enteramente fuera de las crisis renovadoras de la fe en las décadas pasadas. El Concilio Vaticano II y su renovación simplemente trasladó a la trastera el conjunto de imágenes medievales y barrocas que aún estaban en circulación, y propició una relectura de la escatología en la línea del personalismo y del existencialismo, que realmente supusieron una brisa de aire fresco. La teología de la liberación, por su parte, simplemente añadió una lectura histórico-escatológica de la realidad («caminamos hacia el Reino, que no es otro mundo, sino este mismo pero totalmente otro») y la perspectiva de la opción por los pobres (redescubiertos como los «jueces escatológicos universales», Mt 25,31ss), pero dejó intactas las afirmaciones centrales, sin llegar siquiera a plantearse su cuestionamiento (el libro exponente máximo de la escatología de la teología de la liberación es «Hablemos de la otra vida», de Leonardo BOFF, Sal Terrae, Santander, 1978, muchas veces reimpreso, y libremente disponible en la red).

Hoy, un nuevo paradigma de «revisión del sentido y la identidad misma de la religión», nos exige dejar de vivir de rentas, dejar de repetir incuestionadamente lo de siempre, y plantearnos de nuevo las preguntas más radicales: ¿existe realmente la vida más allá de la muerte? ¿Nos ha sido realmente «revelada»? ¿Cuándo, dónde, cómo? ¿Forma parte del contenido mismo de la fe cristiana? ¿Se puede ser cristiano aceptando la inseguridad y la oscuridad que la ciencia actual confiesa respecto a este tema?

Ciertamente, no son preguntas para el hombre y la mujer de la calle que prefieran seguir viviendo en una edición reeditada de la «fe del carbonero». No son tampoco preguntas a difundir imprudentemente, ni trofeos para exhibirse como abanderado de la crítica y el esnobismo. Pero son preguntas que los responsables han de plantearse alguna vez en la intimidad de su fe, para que sondeando la dificultad del misterio, tomen la determinación de ser muy respetuosos en su lenguaje y no seguir viviendo de las rentas de afirmaciones que hoy son de hecho tan incuestionadas como increíbles, tan insostenibles como irresponsables.

El tema sólo lo hemos iniciado. Invitamos al lector a tirar del hijo y seguir profundizando, tanto desde el estudio de la teología como en su oración y su fe.

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 43 de la serie «Un tal Jesús», de los hermanos LÓPEZ VIGIL, titulado «El trigo y la mala hierba». El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí:http://radialistas.net/article/43-el-trigo-y-la-mala-hierba/ Puede ser escuchado aquí:

http://radioteca.net/media//uploads/audios/%25Y_%25m/043.mp3

En la serie «Otro Dios es posible» la entrevista 44, «¿Hay infierno?» [http://www.emisoraslatinas.net/entrevista.php?id=140044] y la 47, «¿Existe el purgatorio?» [http://emisoraslatinas.net/entrevista.php?id=140047], pueden dar materia para un debate sobre el tema.

 

 

La vista de Francisco a Colombia II

La visita del Papa iniciará el próximo 6 de septiembre para permanecer cuatro días, visitando Bogotá, Villavicencio, Medellín y Cartagena. Seguro que será un éxito de muchedumbres y de gestos políticos e favor de la paz.  Pero a muchos colombianos les preocupa no estimule el resurgir de la pastoral social profética y comprometida, en la búsqueda de transformaciones reales y estructurales. Es preocupante que continúe la pastoral de las “obras de misericordia”, bajo el neoliberalismo salvaje, que la iglesia del país sigue desde que se interrumpió el espíritu de Madellin. Francisco-Papa predicará sus convicciones teológicas y socio-pastorales en la perspectiva de la “Iglesia de los Pobres”. ¿Habrá algún cambio?

Dos estilos de pastoral en Colombia   Leer más….

 

Schönborn carga contra Müller y los cardenales díscolos por su «comportamiento absolutamente inconveniente»

(Cameron Doody).- «Un comportamiento absolutamente inconveniente». De esta forma ha calificado el cardenal Christoph Schönborn la presión que los cardenales «díscolos» están metiendo al Papa Francisco sobre Amoris laetitia. El arzobispo de Viena ha respondido así a las críticas del cardenal Gerhard Müller -aliado de los cardenales díscolos-, quien afirmó que las lecturas aperturistas de la exhortación apostólica, como las de Schönborn o el cardenal Walter Kasper, «no son convincentes».  Leer más….

 

Martínez Gordo: «Que los laicos participaran en la elección de obispos marcaría la renovación de la Iglesia»

(Jesús Martínez Gordo).- Un buen amigo me comunica lo que considera la noticia más importante del último encuentro del Papa con el grupo de nueve cardenales que, celebrada a mediados del pasado mes de junio, le viene asesorando en el proyecto de reforma con el que está comprometido. Según la nota facilitada por Greg Burke, portavoz de la Santa Sede, Francisco quiere hacer una «consulta más amplia» a los laicos, religiosos y religiosassobre los candidatos propuestos para ser nombrados obispos.  Leer más….

 

La religión en la sociedad secular

Carlos F. Barberá
ATRIO

Ya es un tópico decir que vivimos en una sociedad secularizada y que la secularización no es un accidente histórico a superar sino una situación personal y social ya establecida y que no tiene vuelta atrás. Llegar a este punto no ha resultado cómodo a la religión, que de repente ha visto cómo la razón, ahora secular, la relegaba al terreno privado y le negaba cualquier manifestación en el ámbito de lo público. La sociedad se había ya sacudido la tutela de lo religioso y en su propia reflexión y con sus propios medios encontraba lo que quería conseguir en este mundo. Leer más