Pasión de Barcelona, pasión del mundo

Blog de José Ignacio González Faus
Atrio

Me permito plagiar un conocido título de Leonardo Boff: “Pasión de Cristo, pasión del mundo”. Al día siguiente del atentado barcelonés, de mañanita, me llega un whatsapp desde México con una foto titulada: “Todos somos Barcelona”. Reconozco que me emocioné, aunque no soy de Barcelona. Más tarde me surgió la pregunta: ¿qué hacer para que esa bella frase no resulte estéril, meramente retórica como aquel famoso: “Ich bin ein Berliner” de J. Kennedy? ¿Qué hacer para poder decir con verdad: todos somos Barcelona, todos somos Manchester, todos somos Lesbos, todos somos inmigrantes, todos viajamos en pateras, todos somos precarios y vivimos con un sueldo inferior incluso al vergonzoso salario mínimo de España; todos somos mujeres maltratadas por aquellos que decían amarlas?… Todos. Leer más

Imanes en España: ¿quién los elige, cómo se forman, quién les paga?

(Jesús Bastante).- En España hay casi dos millones de musulmanes, según los últimos datos del Estudio Demográfico de la Población Musulmana, elaborado por la Unión de Comunidades Islámicas de España (UCIDE) y el Observatorio Andalusí. El 40% de ellos son españoles, más de la mitad nacidos y educados en España.   Leer más….

El Gobierno incluirá un censo de imanes y sacerdotes en el Registro de Entidades Religiosas

El Gobierno de España está trabajando en la reforma del registro de entidades religiosas, que en la actualidad únicamente recoge los nombres y representantes legales de estas organizaciones. El objetivo es «ampliar, mejorar y hacer más completo y útil» un listado que, con el beneplácito de las asociaciones islámicas, serviría para tener constancia de los imanes que operan en el país.  Leer más….

 

 

Reflexión teológica tras los sucesos de Barcelona

Juan José Tamayo

Apreciadas amigas, apreciados amigos: Como secretario de la Asociación Juan XXIII les envío una declaración de actualidad, que espero sea de su interés

DECLARACIÓN DE LA JUNTA DIRECTIVA DE LA ASOCIACIÓN DE TEÓLOGAS Y TEÓLOGOS JUAN XXIII CON MOTIVO DE LOS ATENTADOS TERRORISTAS DE BARCELONA Y CAMBRILS Leer más

ESPIRITUALIDAD Y NO-DUALIDAD (I)

Enrique Martínez Lozano

Al leer lo que escriben los críticos de la no-dualidad, tanto si provienen del ámbito filosófico, como del psicológico o del religioso (teológico), una y otra vez, vuelvo a la misma constatación: es imposible, desde el razonamiento, captar la no-dualidad, por el motivo simple de que la mente es dual. Cuando esta quiere acercarse a la no-dualidad, inevitablemente la deforma y, caricaturizándola, la despacha alegremente sin haberla siquiera comprendido en toda su hondura y sutileza. Leer más

«Conocer a Jesús es vivir lo que él vivió». 21 T.O., Fray Marcos

(Is 22,19-23) Lo que él abra nadie lo cerrará, lo que el cierre nadie lo abrirá.

(Rom 11,33-36) Qué abismo de generosidad, sabiduría, conocimiento el de Dios!

(Mt 16,13-20) Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?

Conocer a Jesús es vivir lo que él vivió. La respuesta racional de nada sirve. Solo vale una vida plenamente humana como la suya.

Otra vez Jesús se retira con sus discípulos; ahora a la región de Cesarea de Filipo. Se van a tratar temas que desbordan la problemática estrictamente judía, y por eso Mt coloca la escena en territorio gentil, fuera de una concepción del Mesías demasiado nacionalista, para dar a entender que estamos en una apertura a los gentiles. Ni lo que dice sobre Jesús, ni lo que dice sobre la Iglesia podía ser aceptado por un judío normal

Dos temas nos proponen hoy las lecturas: Quién es Jesús y el poder de las llaves.  Lo primero que hay que tener en cuenta es que los evangelios están escritos mucho después de la muerte de Jesús, y por lo tanto reflejan, no lo que entendieron mientras vivieron con él sino lo que las primeras comunidades pensaban de él. También es lógico que se preocuparan por la estructura de la nueva comunidad: El texto expresa vivencias pascuales de la primera comunidad. Esto no le quita importancia sino que se la da.

Se quiere diferenciar la opinión de la gente de la de los discípulos. Mejor sería decir que la diferencia sería entre lo que la gente y los discípulos pensaron de Jesús mientras vivía y lo que pensaron de él después de la Pascua. Mientras vivieron con él le mostraron una gran estima, pero no se dieron cuenta de la novedad que aporta. A los discípulos les costó Dios y ayuda dar el paso de una interpretación nacionalista del Mesías, a la del verdadero mesianismo que representaba Jesús. Solo después de Pascua consiguieron dar el paso.

Antes de esa experiencia, Pedro nunca pudo decir a Jesús que era el Hijo de Dios. Los judíos ni siquiera tenían un concepto de Hijo de Dios en sentido estricto. En el AT se llamaba hijo de Dios al rey, a los ángeles, al pueblo judío, pero en sentido simbólico. Para un judío lo más que se podía decir de un ser humano es que era el Ungido (Mesías). Los griegos sí tenían un concepto de Hijo de Dios. Gracias al contacto con la cultura griega, los cristianos pudieron expresar la experiencia pascual con el término Hijo de Dios.

A Jesús nunca le pasó por la cabeza el fundar una Iglesia. Él era judío por los cuatro costados y no podía pensar en una religión distinta. Lo que quiso hacer con su mensaje, fue purificar la religión judía de todas las adheren­cias que la hacían incompatible con el verdadero Dios. Tampoco los primeros seguidores de Jesús pensaron en apartarse del judaísmo. Fue el rechazo frontal de las autoridades judías, sobre todo de los fariseos después de la destrucción del templo, lo que les obligó a emprender su propio camino.

¿Quién es Jesús? La respuesta teórica es imposible. La pregunta está mal formulada. Jesús fue un ser humano concreto, ese es el punto de partida para su comprensión. Si partimos de la alternativa de que pudo ser hombre o pudo ser Dios, imposibilitamos una respuesta coherente. Si Jesús fue Dios es porque es hombre, y si es hombre cabal es porque es Dios. No hay incompatibilidad entre ambas realidades. Todo lo contrario, Dios está en lo humano y el hombre solo puede llegar a su plenitud en lo divino, que ya es.

La respuesta que pone Mt en boca de Pedro parece, a primera vista, certera, aunque no supone ninguna novedad, porque todos lo evangelistas lo dan por supuesto desde las primeras líneas. Está claro que el objetivo del relato es afianzar una profesión de fe pascual. Si Pedro hubiera pronunciado esa frase antes de la experiencia pascual, lo hubiera hecho pensando en un “hijo de Dios” en el sentido en que lo entendían los judíos; como persona muy cercana a Dios o que tiene un encargo especial de su parte.

No podemos definir con dogmas a Jesús, pero tampoco podemos dejar de hacernos la pregunta. Lo que es Jesús, nunca lo descubriremos del todo. ¿Quién es este hombre? Todo intento de responder con fórmulas cerradas no solucionará el problema. La respuesta tiene que ser práctica, no teórica. Mi vida es la que tiene que decir quién es Jesús para mí. Del esfuerzo de los primeros siglos por comprender a Jesús, debemos hacer nuestras, no las respuestas que dieron sino las preguntas que se hicieron.

Dar por definitivas las respuestas de los primeros concilios nos ha sumido en la rutina. Lo que nos debe importar es descubrir la calidad human de Jesús y descubrir la manera de llegar nosotros a esa misma plenitud. Se trata de responder con la propia vida a la pregunta de quién es Jesús. Y tú, ¿quién dices que soy yo? ¿Qué dice tu vida de mí? Si creemos que lo importante es la respuesta, como ya estaba dada, todos en paz y eso es lo grave. Hoy sabemos que lo importante es que sigamos haciéndonos la pregunta.

Desde el punto de vista doctrinal la historia se encarga de demostrarnos que nunca nos aclararemos del todo. O exageramos su divinidad convirtiéndole en un extraterrestre o afianzamos su humanidad y entonces se nos hace muy difícil aceptar que sea plenamente hombre y a la vez divino. Una vez más tenemos que decir que la solución nunca la encontraremos a nivel teórico. Solo desde la vivencia interior podremos descubrir lo que significa Jesús como manifestación de Dios. Solo si nos identificamos con Jesús, haciendo nuestra su vivencia de Dios comprenderemos lo que fue Jesús.

Respecto a la segunda cuestión, tenemos que aclarar algunos puntos. En primer lugar, los textos paralelos de Mc y de Lc no dicen nada de la promesa de Jesús a Pedro. Es éste un dato muy interesante, que tiene que hacernos pensar. Mc es anterior a Mateo. Lc es posterior. Tanto la confesión de Hijo de Dios como la promesa de Jesús a Pedro, es un texto exclusivo de Mt. Si tenemos en cuenta que Mt y Lc copian de Mc, descubriremos el verdadero alcance del relato de Mt. Lo añadido está colocado ahí con una intención determinada: Revestir a Pedro de una autoridad especial frente a los demás apóstoles.

Es la primera vez que encontramos el término “Iglesia” para determinar la nueva comunidad cristiana. Utiliza la palabra que en la traducción de los setenta se emplea para designar la asamblea (ekklesian). El texto intenta afianzar a Pedro en la presidencia de esa organización, pero es exagerado deducir de él lo que después significó el papado. Hay que tener en cuenta que existe otro texto paralelo, también de Mt, que leeremos dentro de dos domingos, que va dirigido a la comunidad: “Porque lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo; y lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo”.

Es curioso que en dos lugares tan próximos del mismo evangelio dé el poder de atar y desatar a Pedro y a la comunidad. Los textos no se contradicen, se complementan. La última palabra la tiene siempre la comunidad, pero esta tiene que tener un portavoz. Pedro o su sucesor, cuando hablan expresando el común sentir de la comunidad, tienen la garantía de acertar en los asuntos importantes para la comunidad. No es la comunidad la que tiene que doblegarse ante lo que diga una persona, sino que es el representante de la comunidad el que tiene que saber expresar el común sentir de ésta.

Meditación

Y tú, ¿quién dices que soy yo?

Ser cristiano significa responder a esta interpelación de Jesús.

No de manera teórica y aprendida,

sino con las actitudes vitales que él me exige hoy.

En el momento que deje de hacerme la pregunta,

He dejado de ser cristiano.

Si tengo ya la respuesta definitiva,

me he colocado fuera del camino.

 

José Ignacio Calleja: «Hay un uso estratégico de la religión por la política del terror»

(José Ignacio Calleja).- Lees mil cosas, piensas otras tantas, muchas te llegan hondo, otras las notas más improvisadas, pero todas te rumian internamente sobre su parte en la verdad; en la verdad de Barcelona, Londres y París… y de Bagdad, El Cairo e Islamabad… ¿son lo mismo? Sí, terror puro y duro. Y ¿por lo mismo? Sí, reforzar los mismos objetivos por dos vías paralelas. Pero, ¿qué objetivos en cada lugar y por qué estrategias coordinadas? Me pierdo.   Leer más….

 

Religión y violencia

José M. Castillo, teólogo

Enviado a la página web de Redes Cristianas

Nos preocupa más el hecho de la violencia y sus aterradoras consecuencias, que las causas que originan y justifican la mentalidad y las ideas que llevan a los terroristas a matar con la conciencia del deber cumplido. Y es evidente que, si no atajamos las causas y la mentalidad que la justifica, por más policías que tengamos, la violencia terrorista seguirá campando a sus anchas. Quienes pierden el miedo a que los maten, matarán a otros.

Como es lógico, un fenómeno humano de es Leer más

Urteko 21. igandea – 21 TIEMPO ORDINARIO, José A. Pagola

– A (Mateo 16,13-20)

Evangelio del 27 / Ago / 2017
por Coordinador – Mario González Jurado

ETA GUK ZER DIOGU – QUÉ DECIMOS NOSOTROS

Behin batean ikasleei egin zien galdera bera digu egiten Jesusek gaur guri: «Eta zuek, ni nor naizela diozue?». Ez digu galdetzen, haren nortasun misteriotsuaz zer erantzungo bakarrik, baizik eta berarekiko gure harremanei berrikusi bat ematera eragin nahi digu. Zer erantzuten al diogu geure elkarteetatik?

Egunetik egunera hobeto ezagutzen al dugu Jesus, ala betiko «geure eskema zahar aspergarrietan hesiturik» daukagu bera? Elkarte bizi al gara, arduratzen al gara Jesus geure bizitzaren eta jardunbideen erdi-erdian jartzeaz, ala lokarturik bizi gara ohikerian eta erdipurdi eginik?

Sutsuki maite al dugu Jesus, ala pertsonaia ajeatua bihurtu da, dei egiten dioguna, baina gure bihotzean axolarik eza eta hartaz ahaztea haziz doazelarik? Gure elkarteetan hurbiltzen direnek senti ote dezakete, guretzat benetako indarra eta tiramena dituela Jesusek?

Jesusen ikasle sentitzen al gara? Ari al gara ikasten, haren biziera dela medio, gaur egungo geure gizarte honetan bizitzen, ala geure probetxurako gustagarriago den edozein gauza erakargarriren ondoren joaten gara? Bost axola al zaigu nolanahi bizitzea, ala, Jesus bezala bizitzen ikasteko, eskola bihurtu dugu geure elkartea?

Ikasten ari al gara, Jesusek begiratzen zion bezala, geure bizitza nola begiratuko? Premian eta baztertuak direnei errukiz eta erantzukizunez begiratzen al diegu geure elkarteetatik, ala geure ospakizunetan hesitzen gara, elbarrienak eta ahaztuenak, Jesusek beti hobesten zituen haiek, direnen sufrimenduari ezikusiarena eginez?

Aitaren egitasmoan, Jesusen lankide izaten jarraitzen al dugu mundua gizatarrago bihurtzeko, ala pentsatzen jarraitzen dugu ezen kristautasunak duen gauzarik inportanteena nor bere salbazioaz arduratzea dela soil-soilik? Konbentziturik al gaude ezen Jesusi jarraitzeko era, eguna joan eguna etorri, gizon-emakume guztien bizitza gizakoiago eta zoriontsuago egiten saiatzea dela?

Kristauen igandea bizi, Jesusen piztuera ospatuz bizitzen al dugu, ala asteburua inolako kristau-zentzurik gabe antolatzen jarraitzen dugu? Ikasi al dugu Jesus bihotzaren isiltasunean aurkitzen, ala sentitzen hasiak gara gure fedea itzaliz doala, geure baitan ditugun zarata eta hutsunea direla medio?

Sinesten al dugu, biziaz bete-beterik, gurekin ibili dabilen Jesus berpiztuagan? Bere jarraitzaileoi ondare utzi zigun bakeari harrera ona egiten jarraitzen al dugu geure elkarteetan? Sinesten al dugu, sekula amaituko ez den maitasunez maite gaituela Jesusek? Sinesten al dugu indar eraberritzailea duela horrek? Ba al dakigu, geure baitan daramagun esperantzaren misterioaren lekuko izaten?

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

21 Tiempo ordinario – A (Mateo 16,13-20)

Evangelio del 27 / Ago / 2017
por Coordinador – Mario González Jurado

QUÉ DECIMOS NOSOTROS

También hoy nos dirige Jesús a los cristianos la misma pregunta que hizo un día a sus discípulos: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». No nos pregunta solo para que nos pronunciemos sobre su identidad misteriosa, sino también para que revisemos nuestra relación con él. ¿Qué le podemos responder desde nuestras comunidades?

¿Nos esforzamos por conocer cada vez mejor a Jesús o lo tenemos «encerrado en nuestros viejos esquemas aburridos» de siempre? ¿Somos comunidades vivas, interesadas en poner a Jesús en el centro de nuestra vida y de nuestras actividades o vivimos estancados en la rutina y la mediocridad?

¿Amamos a Jesús con pasión o se ha convertido para nosotros en un personaje gastado al que seguimos invocando mientras en nuestro corazón va creciendo la indiferencia y el olvido? Quienes se acercan a nuestras comunidades, ¿pueden sentir la fuerza y el atractivo que tiene para nosotros?

¿Nos sentimos discípulos de Jesús? ¿Estamos aprendiendo a vivir con su estilo de vida en medio de la sociedad actual o nos dejamos arrastrar por cualquier reclamo más apetecible para nuestros intereses? ¿Nos da igual vivir de cualquier manera o hemos hecho de nuestra comunidad una escuela para aprender a vivir como Jesús?

¿Estamos aprendiendo a mirar la vida como la miraba él? ¿Miramos desde nuestras comunidades a los necesitados y excluidos con compasión y responsabilidad o nos encerramos en nuestras celebraciones, indiferentes al sufrimiento de los más desvalidos y olvidados: los que fueron siempre los predilectos de Jesús?

¿Seguimos a Jesús colaborando con él en el proyecto humanizador del Padre o seguimos pensando que lo más importante del cristianismo es preocuparnos de nuestra salvación? ¿Estamos convencidos de que el modo mejor de seguir a Jesús es vivir cada día haciendo la vida más humana y más dichosa para todos?

¿Vivimos el domingo cristiano celebrando la resurrección de Cristo? ¿Creemos en Jesús resucitado, que camina con nosotros lleno de vida? ¿Vivimos acogiendo en nuestras comunidades la paz que nos dejó en herencia a sus seguidores? ¿Creemos que Jesús nos ama con un amor que nunca acabará? ¿Creemos en su fuerza resucitadora? ¿Sabemos ser testigos del misterio de esperanza que llevamos dentro de nosotros?

José Antonio Pagola