¿POR QUÉ NOS INTERESA TAN POCO EL BIEN ESPIRITUAL DE LOS DEMÁS?, Fray Marcos

Fe Adulta

Mt 18, 15-20

Del capítulo 16 hemos pasado al 18. Mt comienza una serie de discursos sobre la comunidad. Es la primera vez que se emplea el término “hermano” para designar a los miembros de la comunidad. Hay que notar que este texto está a continuación de la parábola de la oveja perdida, que termina con la frase: “Así vuestro Padre no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños”. El tema de hoy no es el perdón. Los textos lo dan por supuesto y van mucho más allá al tratar de ganar al hermano que ha fallado.

Lo que nos relata el evangelio de hoy es seguramente reflejo de una costumbre de la comunidad de Mt. Se trata de prácticas que ya se llevaban a cabo en la sinagoga. En este evangelio es muy relevante la preocupación por la vida interna de la comunidad (Iglesia). El evangelio nos advierte que no se parte de una comunidad de perfectos, sino de una comunidad de hermanos, que reconocen sus limitaciones y necesitan el apoyo de los demás para superar sus fallos. Los conflictos pueden surgir en cualquier momento, pero lo importante es estar preparados para superarlos.

En la primera frase tenemos un problema en el mismo texto, porque han llegado a nosotros distintas versiones: ‘si tu hermano peca’, ‘si tu hermano peca contra ti’, ‘si tu hermano te ofende’. Lo que está claro es que ninguna de estas versiones se puede remontar a Jesús. Los evangelios ponen en boca de Jesús lo que era práctica de la comunidad para darle valor definitivo. Al pecar contra ti, debía corresponder el perdón. El próximo domingo, Jesús dirá a Pedro que tiene que perdonar ‘setenta veces siete’.

“Si tu hermano peca”, no debemos entenderlo con el concepto que tenemos hoy de pecado, sencillamente porque no existía. La práctica penitencial de los primeros siglos se fue desarrollando en torno a los pecados contra la comunidad. No se tenía en cuenta, ni se juzgaba la actitud personal con relación a Dios, sino el daño que se hacía a la comunidad. La respuesta de la comunidad no juzgaría la situación personal del que ha fallado, sino su relación con la comunidad, que tiene que velar por el bien de todos sus miembros.

“Atar y desatar”. Es una imagen del AT muy utilizada ya por los rabinos de la época; aquí se refiere a la capacidad de aceptar a uno en la comunidad o de excluirlo de ella. Así lo entendieron también las primeras comunidades, cuyos miembros eran todos judíos. El concepto de pecado, como ofensa a Dios que necesita también el perdón de Dios, tal como lo entendemos hoy, no fue objeto de reflexión en la primera comunidad. No se trata de un poder conferido por Dios para perdonar las ofensas contra Él.

“Todo lo que atéis en la tierra…” Hace dos domingos, el mismo Mt decía exactamente lo mismo, referido a Pedro. ¿Cuál de los dos textos estará en la verdad? Solo hay una solución: Pedro actúa como cabeza de la comunidad. En el evangelio de Mt no se encuentra un sólo dato que haga pensar en una autoridad que toma decisiones. Teniendo en cuenta el contexto, podemos concluir, que son las personas individuales las que tienen que acatar el parecer de la comunidad y no al revés, como se nos quiere hacer ver.

“Donde dos estén reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. Dios está identificado con cada una de sus criaturas, pero solo se manifiesta (está en medio) cuando hay por lo menos dos (comunidad). La relación de amor es el único marco idóneo para que Dios se haga patente. Hoy sabemos que también las relaciones con los animales e incluso con la naturaleza tienen que ser verdaderamente humanas. Se trata de estar identificados con la actitud de Jesús, es decir, buscando únicamente el bien del hombre, de todos los seres humanos, también de los que no pertenecen al grupo.

Es imposible cumplir hoy ese encargo de la corrección fraterna porque está pensado para una comunidad, donde se han desarrollado lazos de fraternidad y todos se conocen y se preocupan los unos de los otros. Lo que hoy falta es precisamente esa comunidad. No obstante, lo importante no es la norma concreta, que responde a una práctica de la comunidad de Mt, sino el espíritu que la ha inspirado y debe inspirarnos a nosotros la manera de superar los enfrentamientos a la hora de hacer comunidad.

La comunidad es la última instancia de nuestras relaciones con Dios y con los demás. Insiste en que hay que agotar todos los cauces para hacer salir al otro de su error, pero una vez agotados todos los cauces, la solución no es la eliminación del otro, sino la de apartarlo, con el fin de que no siga haciendo daño a la comunidad. La solución final manifiesta la incapacidad de la comunidad para convencer al otro de su error. Si la comunidad tiene que apartarlo es que no tiene capacidad de integrarlo.

El sentido de la comunidad es la ayuda mutua en la consecución de la plenitud del hombre. La Iglesia debe ser sacramento (signo) de salvación para todos. Hoy día no tenemos conciencia de esa responsabilidad. Pasamos olímpicamente de los demás. Seguimos enfrascados en nuestro egoísmo incluso dentro del ámbito de lo religioso. El fallo más letal de nuestro tiempo es la indiferencia. Martín Descalzo la llamó “la perfección del egoísmo”. Otra definición que me ha gustado es esta: “es un homicidio virtual”. Seguramente es hoy el pecado más extendido en nuestras comunidades.

Cualquier persona que vaya, sin saberlo, por un camino equivocado, agradecería que alguien le indicara su error y le mostrara el verdadero camino. Si una persona que camina por la carretera hacia Andalucía, te dice que se dirige a Santander, le harías ver que está equivocado. Si al hacer hoy la corrección fraterna, damos por supuesto que el otro tiene mala voluntad, (concepto moderno de pecado) será imposible que te acepte la rectificación. Desde esa perspectiva estás dando por supuesto que tú eres bueno y el otro malo.

La corrección fraterna no es tarea fácil, porque el ser humano tiende a manifestar su superioridad. En este caso puede suceder por partida doble. El que corrige puede humillar al corregido queriendo hacer ver su superioridad moral. Aquí tenemos que recordar las palabras de Jesús: ¿Cómo pretendes sacar la mota del ojo del tu hermano, teniendo una viga en el tuyo? El corregido puede rechazar la corrección por falta de humildad. Por ambas partes se necesita un grado de madurez humana no fácil de alcanzar.

Partiendo de que todo pecado es un error, lo que falla en realidad es la capacidad de los cristianos para convencer al otro de su equivocación, y que siguiendo por ese camino se está apartando de la meta que él mismo pretende conseguir. Una buena corrección tiene que dejar claro que buscamos el bien del corregido. No solo se aleja él de la plenitud humana, sino que impide o dificulta a los demás caminar hacia esa meta. Apartado de los demás, ningún hombre conseguiría el más mínimo grado de humanidad.

 

Meditación

La máxima manifestación de desamor es la indiferencia.
Camuflarla, bajo el manto de respeto o tolerancia, es cobardía.
Si no me comprometo con el bien espiritual del otro,
es que su presente y su futuro me importan un comino.
Debo ir al encuentro del otro para ayudarle a ser él mismo,
sin juzgarle, sin tener en cuenta su bondad o maldad.
Si no busco sinceramente el bien del hermano.

 

Fray Marcos

 

 

ESPIRITUALIDAD Y NO-DUALIDAD (III)

“Hay una sola Realidad. Pero no la vivimos directamente, sino a través de la mente, y la mente la fracciona: cuando la ve dentro, la llama «yo»; cuando la ve fuera, la llama «mundo»; cuando la ve arriba, la llama «Dios»”.

Con estas palabras, Antonio Blay sintetizaba una de las claves fundamentales de la llamada filosofía perenne, en la que se reconocen tradiciones sapienciales y místicos de todos los tiempos: lo Real es Uno. (Incluso la mente, separadora por su propia naturaleza, no puede dejar de reconocer que “todo lo que es” –por mucho que sea– tiene que participar de lo que “es”). Leer más

Elizalde justifica las sanciones al feligrés homosexual por la publicación de un escrito anónimo

(Jesús Bastante).- El obispo de Vitoria, Juan Carlos Elizalde, decidió «retirar las responsabilidades parroquiales» a Alfonso Ruiz de Arcaute después de que éste publicara en su muro de Facebook una reflexión anónima de un sacerdote sumamente crítica con el prelado. Así lo ha reconocido la diócesis en un comunicado, en el que define al escrito como «anónimo difamatorio e injurioso contra el Obispo y otros miembros de la comunidad diocesana».  Leer más….

 

Pasos papales por la paz de Colombia

Tres visitas en tres momentos de la historia reciente de Colombia muy diferentes 1968, 1986, 2017 de tres Papas también muy diferentes: Paulo VI, Juan Pablo II y Francisco, el primer Papa Latinoamericano, reiteran el llamado ineludible de justicia y de paz a un país, especialmente a sus élites, que mucho le ha costado abrirse, escuchar y aceptar las necesarias transformaciones estructurales que tales exigencias le plantean. Sin embargo, desde la perspectiva del pueblo creyente que ama al Papa, cada visita suscita esperanzas, llenan el corazón de aliento y le anima a volcarse en multitudes a la escucha discipular de sus enseñanzas.  Leer más….

 

Guatemala: cuando indígenas y campesinos se asumen defensor@s de derechos y comunicador@s comunitarios

Los días 30 y 31 de agosto, del presente año, defensores y comunicadores indígenas y campesinos, provenientes de 14 pueblos mayas, Xinca y Mestizo, asentados en 122 comunidades, distribuidos en 17 departamentos del país, se autoconvocaron en el Encuentro Nacional de Defensor@s y Comunicador@s Comunitarios, realizado en el Cantón San Miguelito, Municipio Santo Domingo, Departamento de Suchitepéquez. Rodeados de los monocultivos de la caña de azúcar, bajo la sombra de los árboles de cacao y de bananos del lugar, sin cámaras de televisión, ni reporteros, reflexionaron sobre la escandalosa situación del país, y compartieron sus logros y desafíos en la defensa de derechos en sus territorios, y profundizaron sus propuestas de cambios estructurales. Leer más….

 

COMPRENDER Y HABLAR DE DIOS DESDE EL BUDISMO I

Leandro Sequeiros
Tendencias21 de las Religiones

El budismo no es propiamente una religión sino una filosofía de vida. Pero tal vez pueda ayudar a los cristianos a comprender mejor quién es Dios. En Tendencias21 de las religiones hemos aludido en otros artículos al teólogo católico Paul F. Knitter. Su reflexión teológica se ha centrado la solidaridad con las víctimas y la reconciliación con la naturaleza. Desde esta perspectiva, espiritualidad, lucha por la justicia y defensa global del planeta Tierra son tres dimensiones de un mismo proceso: el ecohumanismo. Pero un último ensayo (“Sin Buda no podría ser cristiano”, Fragmenta, 2016) reflexiona sobre una hipótesis sugerente: la filosofía del budismo puede ayudar a los cristianos a reformular racionalmente muchas de las formulaciones de la fe. Buda acude en auxilio de los teólogos. Por Leandro Sequeiros. Leer más

Que no nos roben la esperanza

Frei Betto en Religión Digital: Así grita hoy un viejo luchador por la liberación de Nuestramérica

“Sé que no participaré de la cosecha, pero me empeño en morir semilla”
“Si ya no alberga sueños de un futuro mejor ni se inyecta utopía en vena, le robaron la esperanza”
“Sé que el futuro será lo que hagamos en el presente. No espero milagros”
“Me gusta el verbo esperanzar: desenrollar el hilo de Ariadna que nos conduce a todos hacia afuera del laberinto. Es un esfuerzo colectivo, una acción comunitaria” Leer más

Urteko 23. igandea – 23 Tiempo ordinario, José A. Pagola

– A (Mateo 18,15-20)

Evangelio del 10 / Sept / 2017
por Coordinador – Mario González Jurado

GURE ARTEAN DAGO – ESTÁ ENTRE NOSOTROS

Jesusen hitzak, Mateok dakartzanak, joan-etorri handikoak dira kristau-elkarteen bizitzarako; halaz guztiz, arreta txikia eskaintzen diete askotan iruzkingileek eta predikariek. Hona Jesusen promesa: «Nire izenean bi edo hiru lagun elkartuko diren lekuan, han nagoke ni haien artean».

Jesusek ez ditu buruan ospakizun jende-jendetsuak, Erromako San Pedro plazakoak bezalakoak. Bi edo hiru bakarrik badira ere, han dagoke bera haien artean. Ez da beharrezkoa han hierarkia egotea; ez da beharrezkoa jende asko egotea elkarturik.

«Elkarturik egotea» da garrantzizkoa, eta ez barreiaturik, eta ez mokoka bata bestearen aurka: ez daitezela bizi batak besteari izena nola kenduko. «Jesusen izenean» bilduak izatea da funtsezko gauza: haren deia entzutea, Jainkoaren Erreinuaz duen hark duen egitasmoarekin bat egitea. Talde txikiaren erdigunea Jesus bera izatea.

Jesusen presentzia bizi eta egiazko honek animatu, gidatu eta sostengatu behar du haren jarraitzaileen elkarte txikia. Jesusek arnastu behar ditu taldetxoaren otoitza, ospakizuna, egitasmoak eta jarduerak. Presentzia hau da kristau-elkarte bizi baten giltzarria.

Kristauok ezin bildu gara nolanahi, gaur egun, geure talde eta elkarteetan: ohituraz, hala egiten delako, eginbehar erlijioso bat betetzeko. Asko edo, agian, gutxi izango gara. Garrantzizkoa Jesusen izenean elkartzea da, hark tira egiten digulako eta mundua gizakoiago egiteko haren egitasmoari aurrera eragiteko.

Biziberritu beharra dugu Jesusen elkartea garelako ustea. Haren Ebanjelioa entzuteko elkartzen gara, haren oroitzapenari bizi-bizi eusteko, haren Espirituak guztiok kutsatu gaitzan, haren pozari eta bakeari geure artean harrera ona eskaintzeko, haren Berri Ona hots egiteko.

Kristau-fedearen etorkizuna, hein handi batean, kristauon baitan dago, geure elkarte jakinetan, ondorengo hamarraldietan, egingo dugunaren baitan. Ez da aski Frantzisko aita santuak Vatikano inguruan egin lezakeena. Ezin jarri dugu geure esperantza ondorengo urteotan ordenatuko den apaiz-taldetxoan ere. Jesu Kristo da gure esperantza bakarra.

Geure kristau-elkarteen erdigunetzat behar dugu hartu Jesus;  hark bakarrik ematen ahal dio indarra gure fede ahitu eta errutinazkoari; hark bakarrik erakar ditzake gaur egungo gizon-emakumeak; hark bakarrik sor dezake fede berri bat federik eza nabari zaion gaurko mundu honetan. Elizaren erdi-erdiko guneak eraberritze premia gorrikoa da. Erreformarako dekretuak beharrezkoak dira. Baina ezer ez, Jesu Kristoren errotikotasunera itzultzea baino beharrezkoagorik.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

23 Tiempo ordinario

– A (Mateo 18,15-20)

Evangelio del 10 / Sept / 2017
por Coordinador – Mario González Jurado

ESTÁ ENTRE NOSOTROS

Aunque las palabras de Jesús, recogidas por Mateo, son de gran importancia para la vida de las comunidades cristianas, pocas veces atraen la atención de comentaristas y predicadores. Esta es la promesa de Jesús: «Donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».

Jesús no está pensando en celebraciones masivas, como las de la plaza de San Pedro en Roma. Aunque solo sean dos o tres, allí está él en medio de ellos. No es necesario que esté presente la jerarquía; no hace falta que sean muchos los reunidos.

Lo importante es que «estén reunidos», no dispersos ni enfrentados: que no vivan descalificándose unos a otros. Lo decisivo es que se reúnan «en su nombre»; que escuchen su llamada, que vivan identificados con su proyecto del reino de Dios. Que Jesús sea el centro de su pequeño grupo.

Esta presencia viva y real de Jesús es la que ha de animar, guiar y sostener a las pequeñas comunidades de sus seguidores. Es Jesús quien ha de alentar su oración, sus celebraciones, proyectos y actividades. Esta presencia es el «secreto» de toda comunidad cristiana viva.

Los cristianos no podemos reunirnos hoy en nuestros grupos y comunidades de cualquier manera: por costumbre, por inercia o para cumplir unas obligaciones religiosas. Seremos muchos o, tal vez, pocos. Pero lo importante es que nos reunamos en su nombre, atraídos por su persona y por su proyecto de hacer un mundo más humano.

Hemos de reavivar la conciencia de que somos comunidades de Jesús. Nos reunimos para escuchar su Evangelio, para mantener vivo su recuerdo, para contagiarnos de su Espíritu, para acoger en nosotros su alegría y su paz, para anunciar su Buena Noticia.

El futuro de la fe cristiana entre nosotros dependerá en buena parte de lo que hagamos los cristianos en nuestras comunidades concretas las próximas décadas. No basta lo que pueda hacer el papa Francisco en el Vaticano. Tampoco podemos poner nuestra esperanza en el puñado de sacerdotes que puedan ordenarse los próximos años. Nuestra única esperanza es Jesucristo.

Somos nosotros los que hemos de centrar nuestras comunidades cristianas en la persona de Jesús como la única fuerza capaz de regenerar nuestra fe gastada y rutinaria. El único capaz de atraer a los hombres y mujeres de hoy. El único capaz de engendrar una fe nueva en estos tiempos de incredulidad. La renovación de las instancias centrales de la Iglesia es urgente. Los decretos de reformas, necesarios. Pero nada tan decisivo como volver con radicalidad a Jesucristo.

José Antonio Pagola

 

 

Domingo 10 de septiembre de 2017, Domingo 23º Ordinario, Koinonía

Ez 33,7-9: Si no hablas al malvado, te pediré cuentas
Salmo 94:
Ojalá escuchen hoy la voz del Señor
Rom 13,8-10:
Amar es cumplir la plenitud de la ley
Mt 18,15-20:
Si te hace caso, has salvado a tu hermano

Mateo 18,15-20

Si te hace caso, has salvado a tu hermano

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un publicano. Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo.

Os aseguro, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.»

COMENTARIO A LOS TEXTOS LITÚRGICOS:

La liturgia de este domingo nos invita a reflexionar sobre nuestra corresponsabilidad comunitaria. La fe, o más ampliamente dicho, nuestra vida espiritual, es un asunto personal, una responsabilidad absolutamente intransferible, pero como humanos que somos –seres simbióticos al fin y al cabo– la vivimos en el seno de una comunidad. Por eso, también, todos somos de alguna manera responsables de la vida de cada hermano.

Ezequiel es profeta del tiempo del exilio. Se presenta como el vigilante de su pueblo. Otros profetas han utilizado también esta imagen para caracterizar su misión. La actitud vigilante es un rasgo de los profetas. Estar atento a lo que pasa, para alertar y prevenir al pueblo. Y estar siempre atento también a escuchar la Palabra de Dios. Leer los acontecimientos de la historia y interpretarlos a la luz de la Palabra de Dios. El vigilante, celador, velador, centinela o como se le llame en nuestro medio, está pendiente de los peligros que acechan al pueblo. Por eso, el profeta es responsable directo de lo que le pueda pasar. El profeta tiene la misión de abrir los ojos del pueblo. Pero también el pueblo puede aceptar o rechazar esa interpelación profética. Lo que no está bien es pasar por alto y no darse cuenta del peligro.

Pablo en la carta a los romanos invita a los creyentes que edifiquen su vida sobre la base del amor para que puedan responder a los desafíos del momento histórico que a cada creyente y a cada comunidad le toca vivir. El amor es resumen, síntesis vital, compendio de todo tipo de precepto de orden religioso. Así, Pablo entra en perfecta sintonía con la propuesta evangélica. Ciertamente, no es un rechazo rotundo de la ley. Pero el amor supera la fuerza de la ley. Quien ama auténticamente no quiere hacer daño a nadie; por el contrario, siempre buscará la forma de ayudarle a crecer como persona y como creyente. La conversión, la metanoia, es cambio rotundo de mente y corazón. Quién se convierte asume el amor como única “norma” de vida. El amor se traduce en actitudes y compromisos muy concretos: servicio, respeto, perdón, reconciliación, tolerancia, comprensión, verdad, paz, justicia y solidaridad fraterna.

El evangelio de Mateo nos presenta el pasaje que se ha denominado comúnmente la corrección fraterna. El texto revela los conflictos internos que vivía la comunidad mateana. Nos encontramos, entonces, ante una página de carácter catequético que pretende enfrentar y resolver el problema de los conflictos comunitarios. El pecado no es solamente de orden individual o moral. Aquí se trata de faltas graves en contra de la comunidad. El evangelista pretende señalar dos cosas importantes: no se trata de caer en un laxismo total que conduzca al caos comunitario. Pero tampoco se trata de un rigorismo tal que nadie pueda fallar o equivocarse. El evangelista coloca el término medio. Se trata de resolver los asuntos complicados en las relaciones interpersonales siguiendo la pedagogía de Jesús. No es un proceso jurídico lo que aquí se señala. El evangelista quiere dejar en claro que se trata ante todo de salvar al trasgresor, de no condenarlo ni expulsarlo de entrada. Es un proceso pedagógico que intenta por todos medios salvar a la persona. Ahora bien, si la persona se resiste, no acepta la invitación, no da signos de arrepentimiento… entonces sí la comunidad se ve obligada a expulsarse de su seno. Al no aceptar la oferta de perdón la persona misma se excluye de la comunión.

Nuestro compromiso como creyentes es luchar por la verdad. Nuestras familias y comunidades cristianas deben ser, ante todo, lugares de reconciliación y de verdad. Exigir respeto por las personas que se equivocan pero que quieren rectificar su error es imperativo evangélico. Tampoco se trata de caer en actitudes laxistas o que respalden la impunidad. Pero ante todo, el compromiso con la justicia, la verdad y la reconciliación es una actitud profética.

¿Cómo vivimos los valores de la verdad, la justicia, la reparación y la reconciliación al interior de nuestras comunidades? ¿Qué actitud asumimos frente a los medios de comunicación que manipulan y tergiversan la verdad? ¿Nos sentimos corresponsables de la suerte de nuestros hermanos?

El evangelio de hoy habla también de la comunidad como sujeto de perdón: «Todo lo que aten ustedes en la tierra será atado en el cielo…». Puede ser una oportunidad interesante para hablar tanto de la grave crisis que atraviesa este sacramento en la práctica más extendida en la Iglesia, como de la posibilidad y legitimidad de la reconciliación comunitaria. Véase al respecto el libro de Domiciano Fernández que comentamos más abajo.

El evangelio de hoy no está dramatizado en la serie «Un tal Jesús», de los hermanos LÓPEZ VIGIL. Puede irse a la página de la serie (www.untaljesus.net) y escoger algún capítulo oportuno.

La serie «Otro Dios es posible», de los mismos autores, tiene un capítulo (cinco minutos de «entrevista a Jesús en su segunda venida a la Tierra») sobre «¿Sacramento de la confesión?» [http://emisoraslatinas.net/entrevista.php?id=130040], sobre uno de cuyos fundamentos habla el evangelio de hoy.

 

 

Un grupo de curas exige a Blázquez que “supriman los programas de 13TV que tanto daño hacen a la convivencia”

(Jesús Bastante).- Es una de las muchas cartas que, en los últimos meses, han llegado a los despachos de la Conferencia Episcopal española. Sacerdotes de Madrid, Cataluña, Canarias, Aragón, Galicia o Asturias han hecho llegar, a través de sus obispos o a la propia sede de Añastro, cartas de protesta contra algunos programas de 13TV que «ensucian la imagen de la Iglesia católica«.  Leer más….