NUESTRO SISTEMA EXHIBE: UNA MENTIRA ESTRUCTURADA, UNA DEMOCRACIA ENFERMA Y UN CRISTIANISMO CORROMPIDO

feadulta.com
No nos gobernarán Feijóo, Sánchez, Díaz o Abascal sino otros nombres… Quien nos gobernará tras el 23J son otros nombres como estos: A. Ortega, del Pino, J. Roig, Escotet, D. Maté, Abelló, Fluxá, Alicia Koplowitz… El próximo presidente del gobierno será en realidad “un mandao” que hará lo que le dejen esos señoresCuidado pues hermanos porque vuestra responsabilidad es muy grande: podréis llamaros católicos pero no cristianos, por ese total desconocimiento de Jesús. Y una religiosidad desvinculada de Jesús tiene el gran peligro de convertirse en fariseísmo

Votar es un deber y no votar es una cómoda estupidez que favorece siempre a los malos. Pero ir a votar implica elegir quién nos va a gobernar y aquí es donde podemos equivocarnos pensando si nos gobernará Feijóo o Sánchez, o Díaz, o Abascal, o… Pues no tanto.Quien nos gobernará tras el 23J son otros nombres como estos: A. Ortega, del Pino, J. Roig, Escotet, D. Maté, Abelló, Fluxá, Alicia Koplowitz… El próximo presidente del gobierno será en realidad “un mandao” que hará lo que le dejen esos señores. Lula da Silva ya lo dijo una vez: “Yo tengo el gobierno, pero no tengo el poder”. Y quien de veras gobierna es aquel que tiene el poder. Aunque disimule… Leer más ( José Ignacio González Faus)

Jesús M. Gordo: «Que en el aula sinodal haya voces que propicien una revisión del actual modelo de ejercicio y redistribución del poder»

Religión Digital
«Iniciar un proceso, que lleve a la disolución del absolutismo -monárquico y medieval- que asola a la Iglesia católica, sobre todo, en la Europa occidental»
«Dos concepciones del papado y del gobierno eclesial: la que sostiene que el poder de Cristo alcanza a toda la Iglesia vía Pedro y la que defiende que el poder de Cristo pasa a Pedro y de Pedro a Roma»
«La consistencia y la vida de la Iglesia descansan -al estar construida sobre Pedro- en el Papa, cabeza de la comunidad cristiana y, por esto, sede de la plena potestad». Leer más ( Jesús Martínez Gordo, teólogo)

Optimismo y esperanza

Cristianisme i Justicia
Vivimos tiempos convulsos porque no somos capaces de pensar el presente ni de imaginar el futuro. Nos conformamos con realizar previsiones y proyecciones, de donde salen perspectivas diversas, a gusto del consumidor. Cuanto más pronósticos hacemos, más faltos estamos de visión. El debate sobre el futuro se ha reducido a un debate entre optimistas y pesimistas, cada uno de ellos armado con su batería de datos, que enarbolan como un aviso inexorable de lo que ocurrirá. Hemos vuelto a la vieja confrontación entre apocalípticos e integrados ante lo que sucede y lo que se anuncia, sea cual sea el tema: la inteligencia artificial, el cambio climático o el futuro de la democracia. Pero unos y otros tienen un rasgo en común: hablan como quien hace el pronóstico del tiempo, puesto que hoy los meteorólogos se han convertido en el patrón para hablar del futuro. Se trata, simplemente, de tener los mejores datos, los mejores procesadores, los mejores modelos, y pronosticar lo que acontecerá inexorablemente. Con un rasgo común: sea lo que sea, nosotros no podremos hacer nada; sólo adaptarnos, dado que es un fenómeno que escapa a nuestra intervención. Apocalípticos e integrados, optimistas y pesimistas son variantes de un único personaje: el meteorólogo del futuro… Leer más ( Josep M. Lozano)

«El documento dice cosas que hace quince años eran impensables en la Iglesia»

Religión Digital
Carolina Bacher: «El paso que hay que dar tiene que dar lugar a lo distinto, en la medida que sin cambio no se ve el proceso, y enojados habrá siempre»
Rafael Luciani: «Venimos de una Iglesia que no ha sido la más humana en los últimos años y este sínodo da esta cara positiva, de una Iglesia que escucha y quiere aprender»
Catalina Cerda-Planas: «El documento es un buen reflejo del proceso hasta ahora realizado, pero se debería ir avanzando… Leer más ( José Lorenzo)

Un debate de verdad

ATRIO
Anoche pudimos asistir los españoles a un debate serio en la televisión pública. ¿Porque, incomprensiblemente, no asistió el embarralotodo? Tal vez. Yo, que lo seguí con gran atención, coincido fundamentalmente con este comentario de Daniel Besteiro. No creo que este periodista gallego provenga de El Pueblo ni de El País, aunque su ideología parece estar en sintonía con su apellido. Lo que importa es lo que dice y cómo lo dice. ¿Qué os parece a vosotros, sobre todo quienes visteis el debate? AD.
Y, al final, sin que hubiera excesivas expectativas, un debate. No sólo un debate electoral sino un debate público, en la radiotelevisión pública, la de todos los ciudadanos llamados a las urnas el 23 de julio.
Reconozco que no me lo esperaba, tan acostumbrados como estamos a la política viscosa, pero ahí estuvo, con dos modelos antagónicos de país expresados con respeto en las formas. ¿Qué daño podría hacer un debate a cuatro entre las dos coaliciones de gobierno posibles para este país? ¿Quién podría negarse a participar en un debate así y con qué justificación que no sonara a burda excusa?
La respuesta es evidente: Alberto Núñez Feijóo. Leer más ( Daniel Basteiro)

Informe Torreciudad: estas son las claves de la ‘guerra’ entre el Opus y la diócesis de Barbastro

Religión Digital
¿Qué hay detrás de la guerra entre el Opus Dei y el Obispado de Barbastro-Monzón en Torreciudad? Cuestiones de legitimidad, control, aspectos económicos y compraventa de terrenos y, sobre todo, la sensación, para unos, de estar siendo “engañados” y, para otros, la necesidad de “conservar la esencia” del santuario soñado por el fundador de la Obra, Escrivá de Balaguer, íntimamente ligada a la infancia del santo súbito oscense
La diócesis se sintió engañada al conocer los planes de expansión del santuario, que incluían la compra de terrenos aledaños, y exigió cambios en la gestión, así como el cobro de una cantidad por peregrino -las fuentes lo sitúan entre 5 y 25 euros, lo que daría una cifra entre el medio millón y los cinco millones de euros al año frente a la cantidad simbólica actual
El Opus, inmerso en una crisis interna, se negó y no contestó a la petición de terna, y Pérez Pueyo, con el aval del Vaticano, tomó cartas en el asunto
Pese a la mediación de la CEE y de personalidades eclesiásticas, y una última reunión, en Madrid, entre Pérez Pueyo y Fernando Ocáriz, no se alcanzó acuerdo alguno, el obispo nombró rector y la Obra denuncia la ilegitimidad de la medida, amenazando con tomar medidas legales Leer más ( Jesús Bastante )

Absolutismo papal y episcopal

ATRIO
Este no es un artículo más sobre teología de la Iglesia y del Sínodo. Va directo al nudo: la estructura romana de la Iglesia católica. Y ahí pone con claridad el dedo. No el suyo, sino el del teólogo y cardenal Congar, que, antes del Vaticano II, distinguió las dos interpretaciones patrísticas del Mateo 16,19 que luce la basílica vaticana: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”. ¿Y si un sucesor de Pedro acepta a fondo la lectura sinodal y no monáquica de gran parte de la Iglesia? Alguien le consideraría hereje. A otros nos parecería fiel intérprete de Jesús.  AD.
¿Qué puede estar en juego en el Sínodo mundial de obispos que se va a celebrar el próximo octubre en Roma, con una muy modesta presencia de laicos, varones y mujeres? Si no me equivoco, creo que superar o, al menos, iniciar un proceso, que lleve a la disolución del absolutismo -monárquico y medieval- que asola a la Iglesia católica, sobre todo, en la Europa occidental.
Se trata de empezar a liquidar una manera de entender y ejercer el poder que detenta, sobre todo, el Papa y, en no menor medida, los obispos y los curas en sus respectivos ámbitos. Y, con ellos, también los laicos a los que se confían responsabilidades en el seno de la institución. Leer más ( Jesús Martínez Gordo)

DOMINGO   15º T.O.  (A) Fray Marcos

DOMINGO   15º T.O.  (A) Fray Marcos

(Is 55,10-11) Mi palabra no volverá a mí vacía, sino cumplirá mi encargo.

(Rom 8,18-23) La creación aguarda la plena manifestación de los hijos.

(Mt 13,1-23) Salió el sembrador a sembrar…

En cada uno de nosotros hay zarzas, piedras y tierra dura. Creerme mejor que los demás me deshumaniza más que el mayor crimen.

Mateo agrupa siete parábolas en un solo capítulo. No es probable que Jesús haya dicho estas parábolas juntas. Marcos y Lucas las colocan en distintos sitios. La parábola es un género literario muy apropiado para hablar de la trascendencia. A partir de conceptos simples, tomados de la vida cotidiana y que todo el mundo conoce, nos proyecta hacia una realidad que va más allá de lo material. La parábola, por estar pegada a la vida, mantiene el frescor de lo genuino y auténtico a través del tiempo.

El relato en sí no es significativo; poco importa cómo nace y da fruto la semilla. Pero ese relato, en sí anodino, da que pensar, cuestiona mi manera de ser, me dice que otro mundo es posible y espera de mí una respuesta vital. Esta propuesta solo se puede hacer con metáforas. En toda parábola existe un punto de inflexión que rompe la lógica del relato. En esa quiebra se encuentra el verdadero mensaje. En esta parábola, la ruptura se produce al final. En la Palestina de entonces el diez por uno era una excelente cosecha. Tu tierra puede llegar a producir el ciento por uno.

El objetivo de las parábolas es sustituir una manera de ver el mundo miope, por otra abierta a una nueva realidad llena de sentido. Obliga a mirar a lo más profundo de sí mismo y descubrir posibilidades insospechadas. La parábola es un método de enseñanza que permite no decir nada al que no está dispuesto a cambiar, y decir más de lo que se puede decir con palabras al que está dispuesto a escuchar. Quien la oye debe hacer realidad la utopía del relato y vivir de acuerdo con lo sugerido.

La explicación, que los tres evangelistas ponen a continuación, no aporta nada al relato. Las parábolas ni necesitan ni admiten explicación. Jesús no pudo caer en la trampa de intentar explicarlas. La alegorización de la parábola es fruto de la primera comunidad, que intenta extraer consecuencias morales. Para descubrir el sentido hay que dejarse empapar por las imágenes. La parábola exige una respuesta personal, no retórica sino vital; obliga a tomar postura ante la alternativa de vida que propone. Si no se toma la decisión de cambiar, ya se ha definido la postura.

Los exégetas apuntan a que, en un principio, los protagonistas de la parábola fueron el sembrador y la semilla. El sembrador como ejemplo de generosidad y la semilla como ejemplo de potencial ilimitado. El objetivo habría sido animar a predicar sin calcular la respuesta de antemano. Hay que sembrar a voleo, sin preocuparse de donde cae. La semilla debe llegar a todos. Pretende que se descubra la fuerza de la semilla en sí, aunque necesite unas mínimas condiciones para desarrollarse.

No debemos dar importancia a la cantidad de respuestas. La intensidad de una sola respuesta puede dar sentido a toda la siembra. La sinuosa y larga trayectoria de la existencia humana queda justificada con la aparición de un solo Francisco de Asís o de una Teresa de Calcuta. Por eso Jesús pudo decir: El Reino ya está aquí, yo lo hago presente. Descubramos que el Reino puede estar creciendo, aunque el número de los cristianos está disminuyendo. Su plena manifestación depende de uno solo.

Más tarde se dio más importancia a las condiciones de la tierra (actitud de los oyentes). Esta alegorización no sería original de Jesús sino un intento de acomodarla a la nueva situación de los cristianos, cambiando el sentido original y haciéndola más moralizante. Aún en un sentido alegórico, no debemos pensar en unas personas como tierra buena y otras, mala. Más bien debemos descubrir en cada uno de nosotros la tierra dura, las zarzas, las piedras que impiden a la semilla fructificar.

No debemos identificar la “semilla” con la Escritura. Lo que llamamos “Palabra de Dios” es ya un fruto maduro, porque es la manifestación de una presencia que ha fructificado en experiencia personal. La verdadera “semilla” es lo que hay de Dios en nosotros. Lo importante no es la palabra, sino lo que la palabra expresa. Esa semilla lleva miles de años dando fruto, y seguirá cumpliendo su encargo. El Reino de Dios está ya aquí, pero su manera de actuar es lenta y paciente.

Juan dice: En el principio ya existía La Palabra; y la palabra era Dios. En la Palabra había Vida. La semilla es el mismo Dios-Vida germinando en cada uno. Dios está en sus criaturas y se manifiesta en todas ellas, constituyendo la semilla de todo lo que es. Los cristianos no somos privilegiados por recibir la semilla. Dios se derrama en todos y por todos de la misma manera (a voleo). Dios no se nos da como producto elaborado, sino como semilla que cada uno tiene que dejar fructificar.

Caemos en la trampa de creer que dar fruto es hacer obras grandes. La tarea fundamental del ser humano no es hacer cosas, sino hacerse. “Dar fruto” sería dar sentido a mi existencia de modo que al final de ella, la creación entera estuviera un poco más cerca de la meta. La meta de la creación es la UNIDAD. Yo no tengo que dar sentido a la creación sino impedir que por mi culpa pierda el sentido que ya tiene. Mi tarea sería no entorpecer la marcha de la creación entera hacia su objetivo.

Porque se trata de alcanzar la unidad en el Espíritu, esa plenitud de ser no la puedo encontrar encerrándome en mí mismo sino descubriendo al otro y potenciando esa relación con el otro como persona. Y digo como persona, porque generalmente nos relacionamos con los demás como cosas, de las que nos podemos aprovechar. Cuando hago esto me deshumanizo. Descubriendo al otro y volcándome en él, despliego mis posibilidades de ser. Hemos llegado a la esencia de lo humano.

“El que tenga oídos que oiga”. Esa advertencia vale para nosotros hoy. En aquel tiempo, era la doctrina oficial la que impedía comprender el mensaje de Jesús. Hoy siguen siendo los prejuicios religiosos los que nos mantienen atados a las falsas seguridades que nos sigue ofreciendo una religión muy alejada de los orígenes. Aferrarnos a esas seguridades sigue impidiendo una respuesta al mensaje. El evangelio es fácil de oír, más difícil de escuchar y cada vez más complicado de vivir.

Descubrir cuál sería el fruto al que se refiere la parábola sería la clave de su comprensión. El fruto no es el éxito externo, sino el cambio de mentalidad del que escucha. Debemos situarnos en la vida con un sentido nuevo de pertenencia, una vez superada la tentación del individualismo. El fruto sería una nueva manera de relacionarse con Dios, consigo, con los demás y con la naturaleza. No se puede crecer en humanidad sin relaciones. Toda meditación tiene como fin la unidad.

María Luisa Berzosa: «Espero que el Sínodo tenga en cuenta las peticiones de personas y grupos que claman por ser acogidas e integradas en la Iglesia»

Religión Digital
Días antes de que la Secretaría General del Sínodo hiciese público el Instrumentum laboris de la próxima cita sinodal, en octubre de 2023, en donde se abordará, entre otros temas de calado, la cuestión de la acogida al colectivo LGTB+, Crismhom, asociación pionera en España en agrupar a las personas cristianas pertenecientes a esa comunidad, fallaba su XVII Premio Arco Iris, cuyas galardonadas tenían mucho que ver, precisamente, con el esfuerzo por hacer llevar a esa asamblea (ya no solo de obispos) la acogida a la diversidad sexual
Este 23 de junio, María Luisa Berzosa, FI, Cristina Inogés y Marisol Ortiz, como Equipo Sinodal, recibirán en Madrid este galardón que pone en valor el trabajo de las personas que se implican en ensanchar la tienda de la Iglesia y tender puentes con quienes ahora se sienten fuera y maltratados también por algunos de sus pastores, que, como señala Berzosa en conversación con Religión Digital, siguen mostrando «reticencias»Leer más (José Lorenzo)

José María Vigil: «Los problemas en la Iglesia no se resuelven, porque no se puede plantearlos con radicalidad»

Religión Digital
«¿Servirá el atajo de los signos de los tiempos? Los abordados por la Gaudium et Spes son de hace 60 años… La meteorología, aun la soteriológica, es mucho más fugaz»
«Vuestra comunicación es una metáfora viva de lo que nos ocurre en la Iglesia: todos percibimos que esto no va»
«¿Qué mensaje tenéis para los que piensan que la Iglesia no tiene capacidad (no digo libertad) para actualizarse? Cada vez son menos los que tienen esperanza en la Iglesia, pero no deberíamos acostumbrarnos»Leer más (José María Vigil)