¿Qué impide que yo sea bautizade?
Premio Redes Cristianas «Atrévete a soñar», 14 de marzo de 2026
Soy trans. Desde bien joven aprendí (me enseñaron) que la espiritualidad y lo LGTBIQ+ son incompatibles: primero en la Iglesia, y después en el Orgullo. Y sin embargo, cada vez me cuesta más ignorar esta llamada.
La siento en mi interior.
La siento en mi conexión con cada ser humano, con cada animal y planta, con cada valle y montaña, con cada río en su camino hacia el mar.
Escucho esta llamada e intento responder, pero no sé hacia dónde mirar y no encuentro las palabras.Soy el eunuco etíope (Hch 8:26-39): buscando sin encontrar, leyendo sin entender.
¿Cómo podré si alguno no me enseñare?
Sigo buscando y sigo leyendo, porque en mi hay esperanza. Porque me atrevo a soñar. Soñar que encuentro a quienes, como hizo Felipe, están dispuestos a dejar de lado sus prejuicios y sentarse conmigo a conversar. Porque Felipe vio a una persona que era miembro de una minoría sexual, extranjero y de otra raza, pero nada de eso le importó. Felipe vio a un hermano bendecido por la gloriosa diversidad de la Creación, se sentó a su lado y compartió con él la Buena Nueva. Y con ese acto Felipe declaró al mundo: la Buena Noticia de Jesucristo es para todes.
Las disciplinas, ángulos y niveles desde los que se puede analizar el presente y el futuro potencial de la Iglesia, tanto en su vertiente institucional como en su sentido comunitario, no solo son innumerables sino que están interrelacionados.
Un análisis que se circunscriba exclusivamente a un sólo ámbito, por exhaustivo que sea, nos aportará una visión necesariamente limitada y, aunque necesaria, nunca suficiente. Dicho esto, creo que ante la situación de crisis actual, no sólo en la Iglesia sino en el mundo en general, urge un análisis muy concreto:
el de la dialéctica diversidad/uniformidad… Leer más (Ene Galván)

La Opinión – El Correo de Zamora
REFLEXIÓN y liberación