FE ADULTA
Rafael Fernando Navarro
Blog de Rafael Fernando Navarro
La Iglesia debería ser el ámbito de la palabra. En ella se funda, se consolida y se abre a la epifanía lúcida del mensaje de Jesús. Es palabra el vértigo de la fe, entrega amorosa la palabra, esperanza la palabra creadora. Todo se compendia en la palabra hecha humanidad, compañera y prójima, amor y preocupación, gozo y dolor al lado de cada ser en el tiempo, del hombre empujado y angustiado, libre y sorprendido, eternamente sorprendido, ante la grandeza del propio misterio y la ontológica pobreza de sí mismo.
Durante gran parte del siglo XX, la Iglesia se sintió perseguida, prohibida la voz, la presencia y la gestualidad en los llamados países situados tras el telón de acero, la antigua URSS. Entonces se sentía víctima de una ordenación injusta, aplastada por un régimen totalitario, por un comunismo opresor erigido como baluarte del ateísmo activo. Era la llamada Iglesia del silencio.
La historia siguió su camino, cayó el muro de Berlín, se desmoronó el bloque de los pases soviéticos y cada cual retomó su quehacer. La Iglesia católica volvió a tener sus nuncios-embajadores. Polonia aportó un Papa genéticamente parido en la prohibición y la ortodoxia más exigente y la Iglesia sufrió un retroceso histórico cegando la apertura aportada por el Concilio Vaticano II.