Iosu Moracho En nombre del Comité cristiano de Solidaridad con América Latina de Navarra
Ha muerto Don Samuel Ruiz García, obispo emérito de San Cristóbal de las Casas (México). “Tatic” Samuel, padre obispo, hermano del indio.
Hombre comprometido con el Dios de los pobres, con el Evangelio de la liberación. ¿Acaso hay otro? Luchador por los derechos humanos; mediador del proceso de paz cuando el levantamiento zapatista; artífice de los acuerdos de San Andrés; impulsor de la solidaridad con los refugiados guatemaltecos en Chiapas; profeta de la teología de la liberación; hombre bueno…
El mundo pierde una de sus palabras más proféticas y comprometidas. La iglesia pierde a un hermano del Jesús de los empobrecidos. Figura de orden moral, luchador por la justicia, creador de una escuela de responsabilidad y compromiso ético en México y en toda América Latina.
Hemos perdido a uno de los grandes, un hombre que supo estar al lado del débil toda su vida, aun a costa de los vilipendios y los rechazos a su gestión por parte de la iglesia más reaccionaria. Samuel Ruiz fue evangelizado por los indígenas chiapanecos y luego él mismo supo evangelizar a todo el que trabajó con él. Incluso al bueno y también grande, Raúl Vera, que fue a quien el Vaticano colocó al lado de “Tatic” para tutelar su trabajo. Pero don Samuel tocó el corazón de Raúl y lo ganó para la causa del Dios de la Vida. Por Pamplona pasaron los dos y nos contaron. Samuel en Agosto de 1993. Entonces nos advirtió: “Estén atentos a Chiapas” y el 1 de enero de 1994 los zapatistas se levantaban en estado más pobre de todo México. Luego vendría Raúl, con él cenamos en la Servicial, al lado de la Plaza de la Cruz. Contaba y hasta las personas que había en otras mesas hacían silencio para oír su historia de conversión y compromiso. ¡Qué grandes!
Hemos perdido a “Tatic”, el caminante. Se ha ido en silencio, callandito, como él era, un 24 de enero, 7 Imix, 14 Muan en el calendario maya, el día del mono entonado azul…
Su lema episcopal, ese que un obispo se impone a sí mismo como bandera de su trabajo apostólico fue “Edificar y Plantar” el reino de justicia, de amor y de paz. La milpa está verdita por los caminos de Chiapas, los hijos del maíz hacen sonar pum y queman las panochas de los elotes en la iglesia de San Cristóbal de las Casas. “Tatic” vuelve a la tierra a la que siempre sirvió…