PERLAS SIN CULTIVAR 1

Iniciamos una nueva sección. Junto a las noticias y reflexiones hondamente humanas, sociales y religiosas, que conforman esta página de Herrieliza, queremos colocar unas palabras breves, casi siempre prestadas. Serán como chispazos, intuiciones, preguntas al aire o al corazón de quienes nos asomamos a esta Web.Las hemos bautizado como perlas sin cultivar. 

 Intentaremos que sean PERLAS,  porque su contenido apunte hacia lo profundo de nuestras vidas. Perlas porque también cuidaremos que literariamente sean bellas, que su forma y estructura añadan ese plus de belleza y profundidad a este mundo nuestro tan pedestre, tan fútil, tan mentiroso… porque, tantas veces, lo que vemos, oímos, leemos está programado para sacarnos de la realidad que importa; y lo que busca es descolocarnos, aturdirnos, alienarnos. Es decir que nos preocupe lo intranscendente, a base de machacarnos con noticias y datos pretendidamente fundamentales y que no son sino sucedáneos para distraernos.

Y las llamamos perlas sin cultivar porque lo que buscan es sugerir más que informar, abrirnos a lo desconocido más que dictar unas lecciones, asomarnos a lo inefable más que desentrañar y solucionar problemas. En una palabra: creemos que en la vida, dentro de ella, existe el misterio y que encontrarlo, saborearlo… merece la pena. Y este objetivo es primordialmente personal. Cada uno debe acoger, proseguir y replantearse lo que, en lo más profundo de su corazón, se vive o se intuye como decisivo.

Desde fuera podremos sugerir, pero ahí termina nuestra tarea. Ojalá lo consigamos. Y a todos nos enriquezcan estas que llamamos Perlas Sin Cultivar.

He aquí las primeras perlas que proponemos hoy:           

Para que pueda ser he de ser otro,
salir de mí, buscarme entre los otros,
los otros que no son si yo no existo,
los otros que me dan plena existencia.  
 (O. Paz).                

Cada mujer y hombre en el pequeño rincón de la tierra donde han sido llamados a echar humildemente su semilla, deben saber que no están solos. Hemos de repetirnos frecuentemente a nosotros mismos que no estamos solos, hasta que esa convicción llegue a ser carne de nuestra carne.  Todo es gracia, pero no hay nada milagroso. 
(Y. Congar).
                

 Todos, tanto pobres como ricos, nos hemos puesto de acuerdo para separarnos de los que llamamos delincuentes, considerarlos peligrosos  cargados de vicios y fuentes de peligros.Y todo el mundo hace su diagnóstico: Para los sociólogos son “inadaptados sociales”. Para los psicólogos  “de conducta desviada”. Para los moralistas  simpáticos y graciosos  “de moral distraída”. Para los hombres del derecho “peligrosos sociales”. Para la policía “delincuentes”. Para los funcionarios de prisiones  “condenados”. Para los hombres de Iglesia “pecadores”.               

 Para muchos de nosotros los emigrantes son unos “intrusos que nos van a echar de casa, que van a hundir la sanidad y las pensiones”. Y lo más tragicómico es el transformismo que, en base a las horas del día, califica moralmente las cosas: los vicios ocurren por las noches, la virtud se hace a la luz, durante el día. ¿Cuándo nos vamos a considerar todos huérfanos, sin más atributos? 
(A. Esteve)
                

Me extraña que los hombres, tan concienzudamente dedicados a buscar la felicidad y evitar la infelicidad, no hayan llegado a esta sumaria definición de orden pragmático: real es todo aquello que nos hace realmente felices o infelices”.
(J. M. Cabodevilla).
                

(Permítanme en este estreno de las Perlas sin Cultivar que llame su atención sobre este poema de nuestro paisano Jesús Mauleón. Pocas veces encontraremos todas la cualidades que hemos señalado en el propósito que busca este espacio: La hondura de la propuesta y la calidad y originalidad literaria. Que ustedes lo degusten). 

Si subo a las montañas o si ojeo los libros
si bajo a mi memoria o me interno en el bosque
si me baño en el mar o si abro las ventanas
allí estás Tú. 

Si monto los siete días de la semana:
si se me paran de tedio los lunes,
si se me caen de fatiga los martes,
si me trotan animosos los miércoles,
si se me quedan sin aliento los jueves,
si se me arrasan de lágrimas los viernes,
si se me desbocan de deseos los sábados,
si tal vez me relinchan de gozo los domingos,
allí estás Tú. 

En enero, en febrero, en la luz del verano,
en las cuatro estaciones, en los mil calendarios,
en los faros marinos, en los mapas sin límites,
tras la última lente de los mil telescopios,
allí estás Tú. 

Cuando quiera que ame, que recuerde, que gima,
como quiera que grite, me levante o alumbre,
donde quiera que vuele, me desmaye o pregunte,
allí,
allí estás Tú.     
(Jesús Mauleón)