“¿Qué habrá sido de él? ¿Le habrán contado algo? ¿Habrá podido ir a rezar el cementerio de su madre?”. le llamaron Jesús, lo mismo que al Hijo de María, para entregarlo (ella decía venderlo) a una familia que pagó no sé cuanto por ello. Niños robados, arrancados de los brazos de su madre, oficialmente muertos o vendidos por ser "fruto del pecado". También dentro de la Iglesia, algunos de cuyos miembros traficaron con recién nacidos.