* ORAR CON EL EVANGELIO: (Jn.2,13-22)

  • DOMINGO 32º. T.O. –A– Noviembre 9 – 2014.
  • DEDICACIÓN DE LA BASÍLICA DE LETRÁN
  • Durante los tres primeros siglos del cristianismo, los cristianos no tenían templos ni Iglesias. Se reunían en las casas. Pero cuando Pablo nos escribe (2ª lectura) nos recuerda la misión de construir lo más importante, que es la propia persona y la comunidad. Lo hacemos en la medida en que vivimos como continuadores de Jesús de Nazaret en nuestro tiempo.
    La palabra ekklesia, tiene un significado de asamblea, comunidad. Por eso, en cristiano el  templo no es tanto la casa de Dios cuanto la “casa donde el pueblo de Dios se encuentra”., donde la comunidad cristiana se reúne “en nombre de Dios” para celebrar su fe y alimentarla.
  • Nos choca el relato del evangelio con la actuación de Jesús y sus Palabras:
    “No convirtáis la casa de mi Padre en un mercado”.

  • El templo, la religión e incluso el mundo dejan de ser lugar de encuentro con el Padre cuando vivimos en ellos con intereses egoístas. Pero construimos iglesia, comunidad, pueblo de Dios, en la medida en que vivimos como continuadores de Jesús en nuestro tiempo movidos por el mismo Espíritu de Jesús y anunciando con la vida y la palabra la liberación de cualquiera esclavitud.

  • Jesús nos habla “del templo de su cuerpo”. Cuando Resucitó Jesús de entre los muertos, los discípulos se acordaron de lo que les había dicho: El verdadero templo, es Jesús mismo y cada uno de los bautizados:
    No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros”.
    Si la comunidad se encuentra y hace del templo ese lugar querido, como signo de unidad y pertenencia a la familia de Dios (cristiano) el lugar que llamamos Iglesia habrá alcanzado su sentido. Pero si el templo, la iglesia se queda en vistosidad, en ritos sin sentimientos internos (porque hay que ir…) necesitaremos de purificación, conversión que es el ejemplo que nos da Jesús hoy en el Evangelio.
    “No convirtáis en un mercado la casa de mi Padre”

  • Bienvenida esta fiesta de  la Basílica de Letrán si ello nos lleva a descubrir el verdadero valor del templo, de la Iglesia y si esto nos ayuda  a seguir construyendo comunión, familia universal, etc.

  • ORACIÓN
  • Ante ti, Jesús de Nazaret, presentamos al Padre nuestra oración confiada.
    Pidamos  en este día en nuestra oración, para que nuestros templos, iglesias sean espacios de celebración, de encuentro de familia cristiana, de reconocimiento del valor supremos de la persona humana;
    Ayúdanos Jesús de Nazaret, a que acudamos a ti verdadero templo para oír el evangelio y hacernos cada uno de nosotros evangelio para el mundo como agua de vida  y canales fecundos de encuentro.
    Que nuestras iglesias sean lugares donde se escucha la Buena noticia del evangelio y donde celebramos nuestros compromisos y manifestamos la justicia, la verdad y la fraternidad.
    que no seamos una Iglesia que vive para sí misma, sino que nos desvivamos buscando cómo servir más y mejor construyendo así tu Reino, aquí y ahora. AMÉN.  ZURIÑE