* ORAR CON EL EVANGELIO. (Mt. 16.21-27)

  • DOMINGO XXII. TO –A– AGOSTO 31 de 2014

  • Para escuchar el Evangelio de hoy, hace falta corazones fueres…
    El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo tome su cruz y me siga”…

No es fácil compaginar la vida centrada en el negarse a sí mismo  y otra, en la felicidad…

Seguir a Jesús en la vida ordinaria significa tomar en las manos lo que la vida trae necesariamente a veces de dureza; por ejemplo el trabajo con sus exigencias, problemas familiares, enfermedades, soledad, falta de trabajo, sequedad en la oración, relaciones interpersonales o comunitarias, difíciles… y se puede seguir.

Todo esto se puede vivir “arrastrándolo”, o por el contrario aprender a vivirlas día a día como camino de maduración humana, aceptando el camino de Jesús de Nazaret, que da fuerza y guía nuestros pasos, aunque nos resulte difícil comprenderlo.

Los cristianos formamos parte de esta sociedad, de su mentalidad y cultura. Por eso, debemos aportar a nuestra sociedad lo que aprendemos de Jesús. No es que a Jesús le guste el sufrimiento por el sufrimiento. Lo que no soporta es el egoísmo, la violencia, la deshumanización, el que las personas sean tratadas como esclavas, explotadas…

Lo que nos dice Jesús de Nazaret, son propuestas y reflexiones sobre la vida humana para que las pensemos. Son consejos para vivir esta vida con sentido.

Nos podemos hacer algunas preguntas: ¿Qué es lo que nos importa realmente en nuestra vida?.. ¿Qué es realmente lo que se  valora en nuestra sociedad? Podemos hacer un pequeño ejercicio personal y comunitario sobre las cosas a las que damos importancia:
* ¿Por qué cosas seríamos capaces de dar hasta la vida…?  En el desconcierto de valores que vivimos en la sociedad actual, hay personas que anteponen el dinero, su imagen, su coche… al amor, a la amistad, a la solidaridad, a la familia, a la ayuda al enfermo… Y Jesús, orienta su vida y su respuesta apostando por el reinado de Dios, en el aquí y ahora, lo demás “son circunstancias”. Para el cristiano, seguidor de Jesús de Nazaret, una persona, cualquier persona, y su vida valen más que todas las “cosas de este mundo”. No hagamos como Pedro, querer arreglar el mundo mágicamente, y Jesús le reprocha duramente.  Jesús acepta la Voluntad del Padre convencido (aunque le cueste) de que pase lo que pase el Padre nunca le abandonará. Luego Jesús de Nazaret al proponernos llevar la Cruz de cada día, nos dará siempre su fuerza y no nos abandonará.

  • ORACIÓN
  • Jesús de Nazaret, te contemplamos hoy en el evangelio,  explicando a los discípulos tus caminos para “dar sentido a la vida”, para realizarnos humanamente y de verdad.
  • Nos cuesta comprender como a Pedro, tus caminos.
    Ayúdanos  a comprender lo que es y lo que vale negarse a uno mismo. El vivir con sencillez y humildad evitando lo que nos aleja de los más pobres.
  • Ayúdanos a saber  llevar  la cruz de cada día y ayudar a otros a llevarla.
    Danos constancia y voluntad para seguirte y saber vencer el egoísmo, para saber abrirnos a los demás, con escucha, ayuda, servicio.
  • Danos suficiente alegría para ser amables. Fuerza y valor para ser humanos. Esperanza para ser felices, amigos para saber echar una mano a quien lo necesite. Suficiente fe para crecer en esperanza y amor. AMÉN. ZURIÑE