La Santa Sede exigió hoy a los líderes religiosos, y especialmente a los musulmanes «una postura clara y valiente» y que se condenen los crímenes que se cometen contra los cristianos y otras comunidades religiosas en Irak por parte de extremistas islámicos. «El apoyo, la financiación y el armar a los terroristas es un acto moralmente reprobable». «Que se restaure la ley en el país y se garantice el regreso de los desplazados».