DOMINGO 15º T.O. –A– JULIO 13 DE 2014
*SALIO EL SEMBRADOR A SEMBRAR.
El Evangelio de Mateo hoy, comienza con la narración de las parábolas. Hoy la del sembrador.
Jesús sale de casa como el sembrador sale a sembrar, sube a una barca, se sienta para enseñar a mucha gente que le escucha a la orilla. Muy posiblemente la parábola de Jesús, tiene como centro el Reino. Un Reino que a pesar de todas las dificultades que se le oponen, dará frutos en abundancia. Jesús quiere infundir Esperanza.
- Esta parábola, puede tener muchas interpretaciones, nos detenemos en una con realismo.
La Palabra de Dios cae en tierras diferentes y con diferentes resultados. Mucho del proyecto se pierde, queda improductivo… Jesús, que sabe de sufrimiento y cruz, tan necesario para alumbrar lo nuevo, no deja de transmitirnos su esperanza. Muchos esfuerzos se perderán entre zarzas, piedras… incomprensiones, pero: “Habrá cosecha”.
Nos podríamos preguntar. ¿Cómo preparar la tierra para que el Señor cultive su Palabra en nosotros?
Quizá la respuesta sea, fomentando la esperanza, cultivando los valores del Evangelio: La fraternidad, la misericordia, la paz, la solidaridad, la justicia.
Cultivando la tierra que somos cada uno: La capacidad de escucha, la mirada para descubrir los signos de los tiempos, la cercanía para estar cerca del dolor del otro. Esto y otros valores que cada uno tiene, serán el abono capaz de acoger la Palabra, que es vida y hacerla germinar.
- La semilla cae en terrenos distintos:
- “Al borde del camino”. Suelo endurecido, cerrazón del corazón. La simiente no penetra, se la comen los pájaros.
- “En terreno pedregoso” A penas hay tierra, no tiene raíces y se seca. Pueden ser los que la escuchan y la aceptan, pero no profundizan en ella, es superficial, y no perseveran…
- “Sembrado entre zarzas”. Crece, pero las zarzas, los afanes de la vida, las riquezas, el tener, lo ahogan y le impiden llegar a la madurez y dar fruto.
- La tierra buena”. Porosa, húmeda y cálida, sin piedras, ni zarzas, (si las hay las quitan) da fruto más o menos según la lluvia, el cuidado que se les da. Son los que escuchan la Palabra
La profundizan, interiorizan, la viven y va dando frutos. Van cultivando la alegría y el agradecimiento., la misericordia. Profundizan la Palabra, la oran la “rumian”. La viven.
Nos podemos preguntar: Mi vida ¿Qué terreno es? Jesús de Nazaret, echa la semilla sobre mí… sobre el mundo… Y necesita quien cultive la tierra… Y la tierra, dará su fruto.
La semilla de la Palabra de Dios, alimenta y fortalece nuestra fe. Y luego: la vida eterna llena de gozo.
ORACIÓN
(Oramos con la canción de “SOIS LA SEMILLA QUE HA DE CRECER”)
Sois la semilla que ha de crecer, sois estrella que ha de brillar.
Sois levadura, sois grano de sal, antorcha que debe alumbrar.
Sois la mañana que vuelve a nacer, sois la espiga que vuelve a granar, sois aguijón y caricia a la vez, testigos que voy a enviar.
Id, amigos por el mundo, anunciando el amor, mensajeros de la vida, de la Paz y el perdón.
Sed, amigos, los testigos de mi resurrección,
Id llevando mi presencia, con vosotros estoy.
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SEGUIMOS ORANDO
Jesús de Nazaret, te damos gracias porque nos das tu Palabra, sembrada en nuestro corazón y en nuestro mundo para hacer crecer en nosotros tu Reino.
Que con la poca o mucha tierra buena que hay en nosotros, tengamos el deseo de dejarnos empapar por tu Espíritu como la lluvia y la nieve empapan la tierra y así acoger tu Palabra para hacer crecer tu Reino de fraternidad y paz. AMÉN
ZURIÑE