FESTIVIDAD DE PENTECOSTÉS. Junio 8 de 2014
* PENTECOSTÉS Cincuenta (es decir cincuenta días después de la Pascua) era, en Israel, la fiesta de la recolección (Éxodo 23,16; 34,22). De agraria se convierte en fiesta histórica: en ella se recordaba la promulgación de la ley en el Sinaí.
* Los cristianos conmemoramos en Pentecostés el envío del Espíritu. En Hechos 2, 1-21 se nos relata cómo los discípulos de Jesús, estando reunidos temerosos y sin saber qué hacer, después de la muerte de Jesús, el día de Pentecostés reciben el Don del Espíritu que hará que proclamen la Buena Noticia a todos aquellos que se encontraban en la ciudad. Es el día de la constitución formal de la Iglesia, el nacimiento de un nuevo pueblo.
* El mejor Don que nos ha hecho Jesús es su Espíritu. El Espíritu de la Verdad y de la Vida, de la Alegría y de la Esperanza. Él transformó a aquella comunidad primera de Jerusalén. Antes eran personas miedosas, calladas, encerradas. Aquel día el Espíritu Santo tomó posesión de aquella comunidad y los llenó de vida y coraje.
* Creer en el Espíritu supone un estado de revisión y de renovación constante, una disponibilidad sincera de encuentro y diálogo. Todos necesitamos una especie de sacudida interior que nos despierte y nos quite el miedo a perder nuestras falsas seguridades, el miedo al cambio, a lo nuevo, al futuro. El miedo a la rutina. La paz, la alegría y el perdón son las notas del encuentro con Jesús Resucitado.
* Necesitamos un nuevo Pentecostés, una nueva experiencia de reencuentro con Jesús, con su Espíritu, que nos devuelva la vida, la alegría y la esperanza.
En esta hora de entrecortada respiración es necesario llenar de aire los pulmones para respirar con libertad y serenidad y quitar todos los temores. Está con nosotros el Espíritu de Jesús, el enviado para transformar, consolar y dar fortaleza.
“Yo estaré con vosotros, nos dice, hasta el fin del mundo”
*ORACIÓN
CANTAMOS. ENVÍA SEÑOR TU ESPÍRITU QUE RENUEVE NUESTROS CORAZONES
Envíanos tu Espíritu, Señor, para que descubramos nuestras ataduras, nuestros miedos, nuestras cobardías.
Envíanos tu Espíritu, Señor, para que caminemos todos hacia una libertad más verdadera y creadora de una vida mejor, de un grupo mejor, de una Iglesia mejor.
Envíanos tu Espíritu, Señor, para ver las señales de tu presencia en el mundo, en la historia de las personas, en nuestra propia comunidad.
Envíanos tu Espíritu, Señor, para que todos cuidemos tu creación.
Envíanos tu Espíritu, Señor, para que todos luchemos y nos esforcemos en la vida, en nuestro crecimiento cristiano, en nuestra vocación.
CANTAMOS. ENVÍA SEÑOR TU ESPÍRITU QUE RENUEVE NUESTROS CORAZONES.
Envíanos tu Espíritu, Señor, para que sepamos descubrirte en el débil y en el que sufre.
Envíanos tu Espíritu, Señor, para que seamos constructores de paz, de amistad, de comunidad, de relaciones sinceras.
Envíanos tu Espíritu, Señor, para que seamos más solidarios, compartiendo nuestro tiempo, nuestra palabra, nuestra escucha, nuestras cosas.
Envíanos tu Espíritu, Señor, para que llevemos un poco de luz allí donde hay oscuridad, donde hay dificultades.
Envíanos tu Espíritu, Señor, para que pongamos al servicio de los demás los dones que cada uno hemos recibido.
AMÉN
SEGUIMOS ORANDO
VEN ESPÍRITU SANTO
Ven, Espíritu de Dios, viento de compasión, protege bajo tu manto a los pobres de toda la tierra.
Ven, Espíritu de Dios, fuego siempre encendido, haz que todos los pueblos conozcan el sabor del pan, lo coman en paz y lo compartan en justicia.
Ven, Espíritu de Dios, árbol plantado junto al río, haz que todas las religiones del mundo revelen el rostro de Dios en toda su diversidad de matices y colores.
Ven, Espíritu de Dios, mirada de Cristo Resucitado, haz que todas las Iglesias, en un nuevo Pentecostés, continúen proclamando la Palabra que sana y libera.
Ven, Espíritu de Dios, pies de todo caminante y peregrino, haz que nadie se sienta extranjero, que todo hombre y mujer puedan caminar libres, como buscadores del Absoluto, Misterio de Amor.
Ven, Espíritu de Dios, soplo de consuelo y esperanza, vela por nuestros ancianos para que nunca se queden solos, por nuestros jóvenes para que no se rompan sus sueños, por nuestra comunidad parroquial para que ofrezca un espacio de contemplación y compasión a todos los que buscan el rostro de Dios y el rostro de las personas.
AMÉN
* ZURIÑE