El papa Francisco abre la puerta a que los curas se puedan casar

“Al no ser un dogma de fe, siempre está la puerta abierta…”. No hay reglas ni zonas rojas. Los periodistas preguntan lo que consideran oportuno y el papa Francisco responde. Ya lo hizo a su regreso de Río de Janeiro –“¿quién soy yo para juzgar a los gais?”—y lo vuelve a hacer ahora en el avión de El Al, la compañía aérea israelí, en el trayecto entre Tel Aviv y Roma. Una de las cuestiones planteadas es el del celibato obligatorio de los sacerdotes, un viejo asunto que vuelve a estar de actualidad.