* ORAR CON EL EVANGELIO: (Jn. 14.15-21)

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  • DOMINGO 6º PASCUA –A- MAYO 25 

La presencia de Dios en la comunidad cristiana y en cada persona, tal como nos lo dice Jesús en este Evangelio, cambia el concepto antiguo de Dios y la relación humana con El.

El Padre, no es ya un Dios lejano, sino el que se acerca a las personas y vive con ellas, formando comunidad humana por su Amor.

He aquí una preciosa aventura para cada uno, para cada comunidad, para toda la Iglesia. Ser cristiano, ser discípul@, estar en comunidad de Jesús, no es agarrarse a normas, o costumbres ya hechas. Ser cristian@ es dejarse guiar por el Espíritu de Jesús, que nos ayuda a descubrir cada día la novedad de Dios, la novedad de la Buena Noticia, de la vida nueva, la novedad de amar a tope.

Hoy como siempre, el peligro está en no creer en el Espíritu, en no aceptar su presencia. En pensar que ya tenemos toda la verdad, en creer que ya conocemos a Dios del todo. De ahí la tendencia a poner normas, cargas, muros, prohibiciones.

Hoy, estamos llamados a dejarnos conducir por el Espíritu hacia nuevas maneras de ENCARNACIÓN en un mundo cambiante; hacia nuevos caminos de vivir la fe, sin renunciar a ser persona.
Cuando no se cree en el Espíritu prometido por Jesús se vive con miedo a la libertad. Cuando se vive con miedo a la libertad cerramos las puertas a Dios y a nuestra propia realización. Y cuando cerramos las puertas a Dios, la vida carece de aventura, sorpresa y novedad y se convierte en un gris ir tirando, y a veces como una carga en un sin sentido.
Sin fe en el Espíritu los cristianos vivimos empobrecidos y toda persona vive empobrecida. Para vivir de una manera más humana necesitamos esa energía interior capaz de animar y dinamizar toda nuestra existencia. No estaría mal empezar por escuchar, hoy, con gozo las palabras de Jesús:

El que me ama guardará mi Palabra y mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos morada en él”.
¿Qué más queremos?…

ORACION

  • “El Espíri  tu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho”,
  • Jesús de Nazaret. El evangelio nos hace reflexionar hoy sobre tu nueva presencia:
  • Tu presencia Resucitada
  • Tú presencia a través del Espíritu.
  • Tú presencia a través del Padre.

Esta presencia divina mueve el mundo, la vida, es la fuerza para vivir y trabajar por la justicia, la verdad, el bien para todos…

Creer en ti, Cristo Camino, Verdad y Vida, es zambullirse en la corriente de la historia; luchar porque los bienes lleguen a todos. No tolerar el hambre.
La oración no soluciona todos los problemas aunque nos es necesaria para saber escuchar en el silencio al Espíritu. Esta nos impulsa a ir respondiendo a las necesidades de la vida de cada uno personalmente, desde sus circunstancias y desde la comunidad.

Tu Espíritu, Jesús de Nazaret, nos hace ver y juzgar toda realidad:

La Iglesia y la sociedad, el mundo del trabajo y la amistad, la familia y los vecinos, la delincuencia y los deportes. Nos hace responsables de nuestra vida.

Todo esto lo decimos fácil, Jesús de Nazaret, pero nos cuesta llevarlo a la vida. Danos la fuerza de tu Espíritu para que nos haga testigos de tu Amor servicial. AMÉN.

ZURIÑE