DOMINGO XXXI. T.O-C- 3 NOVIEMBRE
* El relato de Zaqueo es una página ejemplar del modo de actuar evangélico. Es la denuncia de todo tipo de sectarismo por un lado, y modelo de discernimiento por otro.
Es aleccionadora la actuación de Zaqueo, un hombre con una posición social en Jericó, rico propietario, jefe de recaudadores, pero “bajo de estatura” en todo su vivir. Zaqueo sabe reaccionar y dar un giro nuevo a su vida. Busca algo diferente. Siente la necesidad de encontrarse con Jesús, acoge su mensaje y toma la única decisión que le puede salvar..
* Jesús hace lo que cree que debe hacer, por encima de críticas y murmuraciones. Y Zaqueo es “pescado” con sensibilidad exquisita. El que “quería ver” fue visto. La curiosidad y admiración le llevan a un cambio radical. Zaqueo, al sentirse apreciado por Jesús, y tratado con normalidad, descubre que puede “elevar su estatura” y se reencuentra con la alegría de vivir.
* Cuando Zaqueo subió a la higuera para ver a Jesús, probablemente no pensaba en las consecuencias de su acto de curiosidad. Zaqueo se convierte y es signo esperanzado de una nueva sociedad.
* “Levantó Jesús la visa y le dijo:: ¡Zaqueo!… Baja enseguida: Hoy tengo que alojarme en tu casa. Él, bajó enseguida y lo recibió muy contento.
Zaqueo se puso en pie y le dijo a Jesús; “Mira la mitad de mis bienes se la doy a los pobres y si a alguien le he sacado dinero se lo devolveré cuatro veces”.
• Jesús le contestó” Hoy ha llegado la salvación a esta casa”.
• Vale la pena tener el deseo que tenía Zaqueo de conocer a Jesús. Y es necesario que sepamos buscarle donde el propio Jesús nos indica: en “nuestra casa”, es decir, en nuestra interioridad personal, donde la Palabra de Dios puede resonar con toda su fuerza.
ORACIÓN
Jesús de Nazaret. También nosotr@s nos identificamos con Zaqueo, porque somos
“Bajos de estatura”
y necesitamos salir de nuestra “pequeñez”, es decir de la falta de generosidad hacia l@s demás.
Quieres “alojarte en nuestra casa” es decir, en nuestro interior.Deseas nuestra conversión y cambio, para que nuestras vidas sean transformadas y poder afirmar de nuevo:
“Hoy ha sido la salvación de esta casa”.
Reconocemos que sin tu ayuda, no podemos superar nuestra fragilidad y pequeñez. Pero, Tú a tod@s perdonas porque eres amigo de la vida.
Esta es nuestra esperanza, Jesús de Nazaret, y nuestro propósito de conversión. AMÉN
SEGUIMOS ORANDO
Señor, Tu me estas llamando. Y yo tengo miedo de decirte que sí. Tu me buscas y yo trato de esquivarte.
y así no acabo de entender que es lo que deseas de mi.
Tú esperas una entrega completa. Es cierto, y yo a veces estoy dispuesto a realizarla en la medida de mis fuerzas.
Tu gracia me empuja por dentro y en esos momentos todo me parece fácil.
Pero bien pronto me planto, vacilo. Dame fuerzas, Ilumíname en la elección de lo que Tú deseas. Estoy dispuesto, Señor. AMÉN
*ZURIÑE