*ORAR CON EL EVANGELIO.(lc.10,25-37)

• DOMINGO XV –T.O.-C- JULIO 14
• EL BUEN SAMARITANO

* Lucas nos pone la parábola del buen samaritano a continuación del evangelio sobre la misión para que como seguidores de Jesús, no nos vayamos por las ramas. El Reino consiste en la revelación del Amor de Dios. La misión, por lo tanto, consiste en Amar. Y para mayor claridad, Jesús pone como modelo a un samaritano, a uno fuera de la ley, a un enemigo…
* ¿Se trata de cualquier amor del que nos habla Jesús? No. Porque el amor del samaritano es desinteresado… Es el samaritano el que se encuentra fuera de su tierra (bajaba de Jerusalén a Jericó) y sabe por tanto, que aquel al que está atendiendo es un judío. Sin embargo, él si que ha sabido vivir el amor al prójimo.
* Jesús nos enseña la apertura hacia todos, y sobre todo no poner límites al amor, a la entrega, a la generosidad cuando se trata de compadecerse del mal ajeno, de ser misericordiosos con tod@s, de salir al encuentro del que nos necesita, de amar al prójimo incluso cuando se trata de una persona que no nos resulta grata.
* El relato concluye con el imperativo por parte de Jesús:”Anda, haz tú lo mismo”.
El ser humano, y el ser indefenso y desvalido está por encima de cualquier otro valor. En nuestra sociedad abundan mucho maleantes y los que causan dolor y sufrimiento a otr@s, pero, por fortuna, abundan mucho más la gente solidaria que se conmueve ante el sufrimiento ajeno y que “se mancha las manos y las ropas al auxiliarlos”. Ojalá que nos podamos contar entre ell@s. Ojalá que la Iglesia, nuestra Iglesia se sitúe siempre entre ell@s. Recordemos el refrán: “Haz el bien sin mirar a quién”.
* La compasión juega un papel importante en la Biblia: Cuando el padre vio al hijo pródigo se conmovió; Jesús se conmovió al ver las turbas, y el buen samaritano se conmovió…
* El primer mandamiento es abrir los propios ojos para ver. Ojos que ven, manos que ayudan.
* Lo peor que le puede pasar a una parábola, (en el evangelio tenemos muchas) es que la demos ya por sabida. ¡La hemos oído tantas veces!… Que no nos ocurra esto con la del Samaritano. En cada momento, tiempo, situación, Dios nos habla al corazón y en nosotr@s está el darle respuesta.
¿Qué nos dirá y pedirá hoy con la del Buen Samaritano tan conocida y leída?…

* ORACIÓN
Jesús, buen samaritano, que viviste aliviando el sufrimiento de quienes encontrabas en el camino, como expresión de la misericordia del Padre.
Nuestro mundo arde en deseos de eternidad, pero el camino de la vida es largo y tortuoso:
Hay violencia, desgracia, paro y desesperanza.
Nuestro mundo sufre.
Ayúdanos a bajar a lo profundo del corazón donde habitan las carencias y se descubren las necesidades.
Donde se escucha el grito del dolor, la voz del que sufre y necesita.
Danos entrañas de misericordia, para que no demos rodeos ante l@s que sufren y sepamos caminar con los ojos abiertos para ayudar a quienes nos necesitan.
Haznos, Jesús de Nazaret, buen@s samaritan@s para que el mundo descubra en nuestra vida tu rostro y el rostro misericordioso del Padre. AMÉN
ZURIÑE
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* DECÁLOGO PARA EL VERANO.
1 Un cristiano, en el verano, no esconde ni guarda su fe como quien deja en el armario el abrigo de invierno. Somos cristianos siempre y, por lo tanto, nuestra comunión con Cristo ha de ser consciente y constante.
2. La vida cristiana no se sostiene solamente en el “ser buenos”. Bondadoso, al cien por cien, sólo Dios. Por ello mismo este tiempo es propicio para no olvidar a Dios y ser rostros vivos de su presencia. Descubrir las necesidades de otr@s y ayudar. Las prisas son enemigas de la caridad sin ruido.
3. Sin oración, un cristiano, es un molino paralizado. Muchos de nuestros fracasos y deserciones se deben a que hemos roto la “línea” telefónica con el Señor. La oración nos hace fuertes, nos clarifica, nos hace reflexionar y llevar a cabo la voluntad del Padre.
4. La Eucaristía (además de obligación moral) es una necesidad física y espiritual. Si ya con ella nos resulta llevar una vida relativamente cristiana, sin ella nos convertimos en marionetas del mundo. Quedamos a merced del único alimento material que el mundo ofrece o que el escaparate efímero nos presenta.
5. En el verano vamos buscando el sol. El culto al cuerpo no puede estar por encima de la adoración a Dios. Él sí que es el único Sol de justicia. Es quien broncea de verdad aquellas entrañas que, sin verlas, sabemos que son importantes para ser solidarios con los demás y amantes de Dios: el corazón y el alma.
6. “Dime lo qué lees y te diré cómo piensas”. ¿Acaso un cristiano no ha de nutrirse con palabras de esperanza? Un buen libro, con criterios cristianos, será garantía de un pensamiento recto, de una conciencia lúcida.
7. La Creación la ha puesto Dios para nuestro deleite. Nuestra tierra está sometida a una constante alteración y degradación fruto de las ansias de disfrute del hombre. Respetemos el entorno donde descansamos y gocemos de tantas cosas buenas que el Señor pone a nuestro alcance. Cuesta siglos repoblar la tierra, horas el incendiarla.
8. La belleza, el arte, la música clásica…nos puede llevar al encuentro y al disfrute personal de Dios. Un santuario es una puerta abierta a la fe. María Virgen es una mano que nos empuja hacia el Señor. La grandiosidad de un templo es un aperitivo de la gloria que nos aguarda en el cielo. ¡Disfruta de la huella que el hombre ha dejado a través del arte y como fruto de su fe!
9. El silencio y la contemplación junto al mar. La escalada de montañas como signo de nuestro esfuerzo por llegar al cielo. Nuestro descanso como antesala de lo que un día desea Dios para cada uno de nosotros…pueden ser reflexiones que nos ayuden a vivir este tiempo estival con sentido cristiano
10. En el valle o en el mar, en la montaña o en una aldea, adentrados en el bosque o perdidos en un desierto. Frente a una catedral o por las calles de una gran ciudad: no olvidemos que somos cristianos. No olvidemos que, Dios, va con nosotros . Somos de la familia de Dios. Cuidemos mucho en este tiempo de verano la vida de familia: Entrega, alegría, paz, unión. AMÉN