Enviado por editor el Dom, 02/10/2011 –
HUMUS
El dia 1 de octubre de 2011 se reunió el Consejo Pastoral de la diócesis para dar a conocer y aprobar el plan pastoral quinquenal elaborado y presentado por el Sr. Obispo. humus, consciente de la trascendencia de un proyecto de este alcance, se ha puesto en contacto con diferentes miembros de este Consejo Pastoral para recabar información sobre el contenido, aceptación y evolución de dicho encuentro.
La mayor parte de los consultados calificó el encuentro como tenso y triste. No comprenden cómo un proyecto pastoral diocesano haya sido elaborado por una sola persona, el Sr. Obispo, sin contar con la anuencia de los miembros de la comisión permanente, elegidos para este cometido. Porque, según estas personas, se les encomendó la elaboración de diferentes tareas encaminadas a la consecución del citado plan pastoral y tras presentarlas no han sido debatidas, compartidas ni integradas en dicho plan.
El Sr. Obispo reiteró en diferentes ocasiones que es función suya y solamente suya la elaboración de planes pastorales y, por lo tanto, presentaba un proyecto cerrado, ya, en el que incluía las aportaciones que consideraba pertinentes, desechando todas las demás.
Se levantaron varias voces en la sala reclamando libertad y democracia. Una persona, de las allí reunidas, respondió a los que demandaban democracia, que la Iglesia no funciona según parámetros civiles y, por lo tanto, no se debe recurrir a sistemas de gobierno imperfectos por humanos. El Sr. Obispo corroboró esta opinión, remarcando que la democracia es un modelo de gobierno propio de los partidos políticos y sindicatos. La Iglesia es jerárquica. El Consejo Pastoral es un órgano consultivo sin otro cometido que añadir.
Algunas personas hicieron referencia al diferente talante mostrado por obispos precedentes. Todos los consultados nos comunicaron el poco acierto mostrado por el Sr. Obispo y por el Sr. González (vicario general) quienes utilizando un lenguaje irónico y de mal gusto afirmaron que en tiempos de D. José Mª Setién era éste el modo de proceder.
Una persona, miembro del consejo pastoral, leyó un escrito elaborado por el grupo “Eutsi berrituz” en el que se aludía a la falta de transparencia en la elaboración del plan pastoral. Se habían aparentado modos democráticos y participativos, pidiendo opinión y colaboración de los miembros de la comisión permanente, y, por otra parte, se presentaba un proyecto elaborado por el Sr. Obispo sin contrastarlo con las personas que habían aportado su trabajo e ideas en aras de dicho plan.
El Sr. González, de forma poco respetuosa, otra vez, se refirió a las personas que componen Eutsi berrituz con tal desprecio que obligó a una persona presente en la sala a pedirle respeto hacia miembros que forman parte de su comunidad.
Y, así, concluyó el des-encuentro, calificado por las personas consultadas, como triste, lamentable, doloroso, amargo, desesperanzador y preocupante por la sima, cada vez más pronunciada, abierta entre un grupo importante de cristianos y la jerarquía que dice representarlos.
Habida cuenta de lo sucedido y reflexionando sobre lo acontecido opinamos desde humus:
Leemos y oímos hablar, permanentemente, del abandono masivo de personas de la Iglesia. Inmediatamente aparecen el materialismo y hedonismo de la sociedad actual como causa primera que explica este abandono. ¿Se ha planteado la jerarquía, alguna vez, que las personas quieren ser libres, autónomas, maduras y no pueden vivir bajo regímenes feudales, estructuras medievales que sofocan el crecimiento humano?.¿No encuentran algún parecido entre su actitud religiosa y lo que el Templo fue en tiempo de Jesús?
Jesús luchó denodadamente por el crecimiento del hombre y de la mujer . Ayudar a ser libres a los demás le llevó a la cruz. Les comprendemos que tengan miedo a la libertad. Miedo a que las personas puedan reflexionar y ser libres en su pensamiento.
Les rogamos que sean más respetuosos con todos, y en todos entran los miembros de diferentes comunidades que no están de acuerdo con ustedes. La ironía no es la forma de referirse a los que antes de ustedes han trabajado por la llegada del Reino.
No existe una forma única de trabajar por el Reino.
La falta de respeto del Obispo Munilla, un lastre para nuestra Diócesis
Enviado por jme el Jue, 06/10/2011Finalizaba la crónica de Humus sobre lo acontecido en el Consejo Pastoral Diocesano del pasado 1 de octubre, afirmando que no existe una forma única de trabajar por el Reino. Es cierto y además legítima la pluralidad de maneras de trabajar a favor de dicho fin. Pero lo que sí es imprescindible en todo trabajo es el respeto mutuo a la hora de trabajar a favor de una Iglesia más evangélica y una Gipuzkoa más humana y más justa. El respeto es un signo de madurez humana y cristiana.
El Obispo Munilla debería ser el primero en conocer y reconocer que si no respeta a quienes han de hacer realidad el programa diocesano, dicho plan no tendrá buen recorrido. Su falta de respeto a muchos miembros del Consejo de Pastoral Diocesano, tanto a su dignidad de personas como a la de representantes de las parroquias y organismos de la Iglesia de Gipuzkoa, es un factor sumamente grave, desconocido en más de tres décadas: genera división y desconfianza y aumenta el conflicto en la Diócesis.
La actitud de José Ignacio Munilla en el CPD del sábado pasado demuestra que no es sincero cuando dice admitir que existe desunión desde su mismo nombramiento y que la comunión es tarea prioritaria, valorando en alto grado el encuentro y escucha mutua. Ha tenido la oportunidad de escuchar la voz de su Diócesis en el Consejo Pastoral y la ha perdido haciendo gala de un flagrante menosprecio a los consejos y criterios formulados por numerosos representantes en este órgano diocesano. Tampoco es sincero el Obispo Munilla cuando habla de la necesidad de comunión. Ésta debe ir más allá de la democracia de mayorías y minorías, abierta a la escucha de lo que el Espíritu dice a las iglesias. Para ello hay que dejar que se exprese la voz y también el voto de las comunidades, cuando es necesario. Pero este Obispo se cree dueño de la Diócesis y de la verdad al tiempo que desprecia la palabra de muchos de sus diocesanos. De modo que miente y manipula cuando clama “comunión, comunión”, mientras crea desunión y crispación a pesar de que él debiera ser el primero en promover, desde el Evangelio, la unión en la comunidad cristiana a la que ha sido designado.
Con todo ello, la falta de respeto del Obispo Munilla pervierte el diálogo y frustra el entendimiento; introduce una cuña que rompe la paz dentro de la Iglesia e impide ofrecérsela a la sociedad gipuzkoana; frena la reconciliación en el interior de la comunidad cristiana, debilita su testimonio y pone en duda su capacidad de ayuda a nuestro pueblo. En fin, este Obispo siembra indignación en la comunidad cristiana de Gipuzkoa y descentra a nuestra Diócesis de aquello que le da razón de ser: ser una Iglesia al servicio del Evangelio en el seguimiento a Jesús.
El respeto es una actitud sine qua non para ir construyendo entre todos y para todos el Pueblo de Dios. Sin respeto, nada se sostiene a la larga y los problemas se enquistan. Muchos de las cristianas y cristianos de Gipuzkoa son conscientes de ello y actúan en consecuencia. El Obispo debería aprender de ellos e imitarlos. De lo contrario, el ministerio episcopal de José Ignacio Munilla, que está ya en entredicho y está siendo un lastre para la Diócesis de Donostia, acabará desautorizado en el seno de la propia Iglesia y ante la sociedad de Gipuzkoa.