¿Qué será de mi yo individual después de mi muerte?

Umbrales de luz

Traslado aquí un texto escrito en respuesta a una pregunta formulada por Denis Guénoun, a raíz de mi reciente encuentro en París con la comunidad de Foyer de l’Âme, parroquia reformada de los Protestantes Liberales Unidos de Francia. Denis Guénoun nació en Orán (Argelia) en 1946, en el seno d una familia judía agnóstica; es profesor emérito de la universidad París-Sorbona, doctor en filosofía y recientemente en teología, escritor prolífico, actor y director de teatro (https://denisguenoun.org). Su pregunta versa sobre “el estatuto de la singularidad individual, cuestión que se hace sentir en particular ante la muerte. Has sugerido que tú no quieres dejarte encerrar en los límites de tu ‘personita’. Vale. Pero eso no basta para que se disipe en mí el tormento del ‘yo’ ”.

Es una más de las cuestiones esenciales a las que no tengo respuesta, ni un sí rotundo ni un no claro.

Llegó una época en mi vida en la que todas las respuestas que creía tener –siempre acompañadas, eso sí, de nuevas preguntas, de toda clase de dudas y de no pocos temores– dejaron de ser sostenibles en su tenor literal inmediato. Eran palabras e imágenes humanas, concebidas a la medida de la maravillosa y radicalmente limitada capacidad cerebral de este mamífero singular que es el Homo Sapiens, de acuerdo a unas necesidades humanas profundas (siempre tan ambiguas), en una lengua y cultura dadas, en un tiempo y unas circunstancias sociales concretas. Lo mismo vale para la idea griega de la inmortalidad del alma, que para la categoría en primer lugar zoroastriana y luego judía de la resurrección de los muertos al final de los tiempos, o para los “novísimos” cristianos (cielo, infierno, purgatorio) inspirados en Persia, Israel y Grecia, o para la antiquísima categoría hindú de la reencarnación… Leer más (José Arregi)