25N, también dentro: la violencia que la Iglesia debe nombrar

Cristianisme i Justícia

En 1999 la ONU declaró el 25 de noviembre como el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. En memoria de las Hermanas Mirabal, se reivindica en todo el mundo la lucha para visibilizar, denunciar y erradicar todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas.

La violencia contra las mujeres no es un problema privado ni un asunto marginal, sino una herida estructural que atraviesa todas las culturas e instituciones y reclama un cambio profundo en la forma en que nos relacionamos y organizamos socialmente. Nombrarla es el primer paso para transformarla.

La Iglesia no está exenta de esta herida; también es interpelada y llamada a reconocer sus propias violencias, porque la violencia contra las mujeres también habita nuestras comunidades, nuestros conventos, nuestras parroquias. También en su interior, las mujeres somos objeto de maltrato y abusos —de poder, de conciencia, espirituales y sexuales, económicos y laborales— que vulneran nuestra dignidad y contradicen el Evangelio. Duele el silencio que rodea los abusos, duele la obediencia convertida en sumisión, duele la manipulación de conciencias en nombre de Dios, duele la desigualdad estructural que aún permea la vida eclesial. Estas son las heridas del cuerpo eclesial que el Evangelio obliga a nombrar para poder sanar. No podemos separar el grito contra la violencia machista del grito contra la violencia eclesial… Leer más (Carmen Montejo Martínez)