Israel afirma que hay una “zona segura” y ayuda humanitaria en el sur, pero lo único que nos espera allí es más humillación y destrucción. Al igual que en el norte, el objetivo es nuestra completa aniquilación
Ha pasado un mes desde que el gabinete de seguridad de Israel aprobó el plan del primer ministro, Benjamin Netanyahu, para tomar el control de Ciudad de Gaza, una campaña que el ministro de Defensa, Israel Katz, bautizó posteriormente como “Carros de Gedeón II”.
Aquellos de nosotros que aún vivimos en zonas de la ciudad que Israel todavía no ha arrasado por completo, al principio esperábamos que el anuncio fuera solo otro ejemplo de guerra psicológica diseñado para aterrorizarnos y obligarnos a marcharnos. Quizás, pensamos, Israel no invadiría de nuevo Ciudad de Gaza, habiendo ya reducido gran parte de ella a escombros. Quizás el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intervendría, ya que los informes sugerían que Hamás había hecho importantes concesiones para alcanzar un alto el fuego y un acuerdo sobre los rehenes.
Esa esperanza se disipó cuando las fuerzas israelíes comenzaron a lanzar avisos de evacuación que ordenaban a la gente que huyera a las llamadas “zonas seguras” del sur de la Franja. La invasión terrestre se produjo casi inmediatamente, primero en mi barrio, Al-Sabra, donde nací y crecí, y luego en la cercana Zeitoun, donde viven muchos de mis familiares y amigos. Esta mañana [9 de septiembre], el ejército israelí intensificó sus amenazas a la población civil de la ciudad, exigiendo a todos los que quedamos que huyéramos… Leer más (Ahmed Ahmed, seudónimo de un periodista de Ciudad de Gaza que pidió permanecer en el anonimato por temor a represalias)
