REFLEXIÓN y liberación
En el centro de poder del Vaticano están las hipótesis sobre el futuro posible del Papa Francisco, es decir, sobre su capacidad real de continuar su trabajo una vez superada la dificultad clínica.
Con el Papa Francisco hospitalizado desde el 14 de febrero en el Políclinico Gemelli, las hipótesis sobre el futuro inmediato del Pontífice toman protagonismo. Y no se trata de especular sobre la vida o la muerte del obispo de Roma, sino más bien sobre su capacidad real para continuar su trabajo una vez superada la dificultad clínica que atraviesa en este período y de la que aún no ha salido. Porque si bien es cierto que los boletines de la Santa Sede hablan de pequeñas mejorías, los mismos médicos siguen hablando de condiciones estacionarias, que para un hombre de 88 años afectado de neumonía bilateral evidentemente no pueden ser óptimas. ¿Por qué entonces se habla de posibles dimisiones? En el Vaticano el tema no es tabú, pero hasta ahora nadie había hablado de ello públicamente con plena libertad. El cardenal Gianfranco Ravasi inauguró, oficialmente, el delicado tema.
Las palabras del cardenal son inequívocas. Consultado sobre la probabilidad de una dimisión del Papa Francisco, Ravasi respondió muy claramente : “Creo que puede hacerlo, porque es una persona que, desde este punto de vista, es bastante concluyente en sus decisiones”. Para justificar su opinión, el purpurado repasó los últimos años del Pontífice: “Hasta ahora decidió continuar su actividad, incluso cuando se produjo la dificultad de la rodilla, que cambió el estilo normal de relación del personaje público con toda la comunidad eclesiástica mundial. En aquella ocasión –subrayó Ravasi– tuvo aquel famoso chiste según el cual se gobierna con el cerebro y no con la rodilla . “Por lo tanto, siempre ha tenido una tendencia a luchar y a reaccionar – explicó – y también es una elección legítima , porque ha sido capaz de afrontar incluso viajes en condiciones absolutamente difíciles y exigentes, como el del Lejano Oriente”. Sin embargo, “no hay duda”, continuó el cardenal, “de que si se encontrara en una situación en la que su capacidad de tener un contacto directo, como le gusta hacer, de poder comunicarse de manera inmediata, incisiva y decisiva, estuviera comprometida, entonces creo que podría decidir dimitir”… Leer más (Editor)