La noticia es de ayer y ya parece vieja. En Religión Digital se han publicado ya muchos comentarios (Arregi, Masiá…). Pero personalmente recomiendo a quien haya tenido previa relación con textos doctrinales del Vaticano a leer reposadamente toda la declaración Fiducia supplicans, para ver como el nuevo prefecto surfea para dejar constancia de que lo que se aprueba como acto de Iglesia no es un sacramento y ni siquiera un acto litúrgico regulado. E Atrio abrimos el tema con este artículo de nuestro teólogo Jesús. AD.
El Papa Francisco ha autorizado la bendición de “parejas en situaciones irregulares” y “parejas del mismo sexo” con el fin de dar gracias a Dios por “todo lo que hay de verdadero, bueno y humanamente válido en sus vidas y relaciones”. Como era de prever, esta decisión -que algunos han tipificado como “histórica” y otros como “extremadamente corta”- ha hecho correr ríos de tintas e infinidad de comentarios de todo tipo. Quizá, por eso, es posible que no esté de más exponer el contexto eclesial en el que se ha venido gestando.
En su origen se encuentra una histórica rueda de prensa concedida por el Papa Bergoglio en el avión que le trasladaba de Río de Janeiro al Vaticano (julio de 2013): “Si una persona es homosexual y busca al Señor y tiene buena voluntad”, les dijo a los periodistas, “¿quién soy yo para juzgarla?”. La sorpresa fue mayúscula. Francisco era muy consciente de que la desafección eclesial de muchos católicos no solo obedecía al secularismo, sino tambien a la obsesiva e inmisericorde exigencia de una moral familiar y sexual, sin los pies en la tierra…Leer más (Jesús Martínez Gordo)
