¿Tiene porvenir esta Iglesia?

ECLESALIA,

–  Hay una diferencia abismal entre el conocimiento de la cosmología del tiempo de Jesús y la actual. Entonces se creía que sólo existían la Tierra, el Sol y la Luna. El resto de las luces del firmamento eran sólo luminarias de la bóveda celeste.

La Creación, según el Génesis sólo tuvo lugar en la Tierra y más concretamente en la parte del mundo conocido en la antigüedad: el «Creciente Fértil» (Mesopotamia), Egipto, Líbano, Palestina y ya en tiempo del Imperio Romano los países que rodean el mar Mediterráneo y algunas noticias de lugares europeos a cuyos habitantes los romanos llamaban bárbaros. Los únicos humanos eran los habitantes de la Tierra.

Hoy, gracias a los grandes telescopios, sabemos que el universo es inmensamente grande, quizá infinito, y que nuestras más cercanas galaxias están a miles de años luz de la Tierra. Es lógico pensar que en planetas lejanos podrían vivir seres parecidos a nosotros (o diferentes) y que el fin del mundo en nuestro planeta no supondría el final de la vida en el Universo.

En el resto de los conocimientos humanos ha habido un crecimiento parecido, tanto en las ciencias como en los inventos, que de una forma acelerada está cambiando radicalmente tanto la vida, como la estructura del pensamiento humano. Nuestro acerbo cultural ha cambiado tan radicalmente que las enseñanzas de la Iglesia no son comprendidas por nuestros contemporáneos. Es inútil que la Iglesia predique las enseñanzas bíblicas, cargadas de relatos míticos, metáforas, parábolas y escritos proféticos de hace miles de años, que las generaciones actuales consideran algo así como cuentos infantiles…Leer más…