Juan Antonio Reig Pla, acompañado de María Rosa de la Cierva y Pedro Besari, convocó una rueda de prensa, para presentar la Misa de la Familia del día 2 de enero en Madrid. Y el obispo de Alcalá, presidente también de la subcomisión de Familia y Vida de la Conferencia episcopal, acostumbrado a no morderse la lengua, dijo, entre otras cosas que "los matrimonios católicos son menos dados a la violencia de género que las parejas de hecho". Y hoy, como era de esperar, sale en todos los medios de comunicación. Con titulares muy parecidos a su frase textual. Y con reacciones indignadas de colectivos feministas y del propio partido socialista, que le piden que rectifique de inmediato su tajante afirmación.
Algunos de esos titulares rezan así: "La Iglesia sostiene que hay menos maltrato en el matrimonio católico" (El Periódico de Catalunya). "Los obispos sostienen que hay menos violencia en los matrimonios por la Iglesia" (La Nueva España). "La Iglesia vincula el maltrato a las parejas de hecho" (Publico). "Los obispos dicen que hay más maltrato fuera de la familia clásica" (El País). "La CEE vincula la violencia de género a la perdida de la familia tradicional" (ABC). "¿Maltratan más las parejas de hecho que las familias tradicionales?" (Diario de Alcalá). Por citar sólo algunos medios de comunicación.
Algo nada fácil y que pocos obispos consiguen. Romper el techo de cristal del silencio de los medios (especialmente de los escritos) es una asignatura pendiente del episcopado. Cuando algún obispo la aprueba, como es el caso, los periodistas de los medios católicos nos alegramos.
Lo que me pregunto es si monseñor Reig lo hizo a sabiendas, con premetidación y después de haber pensado y sopesado los titulares. O si, como suele ser habitual en muchos prelados, improvisó sobre la marcha. ¿Se le calentó la boca al obispo o traía la frase (y por consiguiente el titular) pensado? ¿Consultó éste y otros titulares con algún experto de su diócesis o de la archidiócesis de Madrid?
Me temó que al bueno del obispo Reig, con ganas de balón desde que aterrizó en la pequeña diócesis de Alcalá procedente de otra de mayor rango, como Murcia, se le fue la mano y no calculó las consecuencias de su afirmación. Porque, en caso contrario, la hubiese probado.
Un obispo no puede hacer afirmaciones de este calado sin aportar, acto seguido, todo tipo de pruebas y datos. De fuentes de toda solvencia, como es lógico. No se pueden hacer afirmaciones de esta contundencia en el aire. Porque, en una sociedad metiática como la nuestra, ese tipo de afirmaciones se vuelve como un bumerang contra el que las pronuncia.
Y, de paso, como es el caso, afecta a todo el colectivo de la jerarquía episcopal y, lo que es peor, a la institución. Y ya está precisamente la imagen de la Iglesia por los suelos (la penúltima em credibilidad y confianza social, junto a los políticos), como para embarrarla un poco más.
Y si, en la rueda de prensa, se le olvidó dar los datos para sustentar su afirmación, monseñor Reig tiene que salir de inmediato (con un comunicado o con una nueva rueda de prensa) a hacerlos públicos.
Y si no los tiene (los que se están publicando apuntan, precisamente, en dirección contraria a lo que sostuvo el prelado), monseñor Reig tendría que publicar un comunicado o convocar una rueda de prensa para pedir perdón por su falta de rigor y seriedad. Y rectificar de inmediato. Con todas las consecuencias: sociales y religiosas.
Pero, conociendo el percal episcopal (tanto de Reig como de sus compañeros mártires), estoy seguro de que no hará nada de eso. Y, una vez más, el descrédito se acumulará sobre la institución, aumentando la idea ya muy sedimentada en la sociedad española de que la Iglesia católica (o mejor dicho, su jerarquía) ha perdido el tren de la modernidad y quiere seguir haciendo comulgar con ruedas de molino a una opinión pública y publicada cada vez mejor informada.
Aunque, también es cierto, que si en algún obispo se puede esperar un gesto de este tipo, ése sería monseñor Reig. Un prelado bragado, con experiencia y que ya no tiene nada que perder (porque ya lo perdió a manos de José Luis Mendoza, el patrono de la UCAM de Murcia, que le ganó el pulso que le echó el obispo y consiguió defenestrarlo a Alcalá de Henares).
Muy conservador, pero franco, sencillo, cordial e inteligente, monseñor Reig es de los pocos obispos españoles capaz de salir a la palestra y pedir perdón, si tiene que hacerlo. O datos o perdón, monseñor. Y hoy mismo. El tiempo corre en su contra. Y, como sabe, la informción hoy ya no se cuenta en días, sino en horas. Un paso al frente para aportar los datos o para rectificar le honraría. A usted y, sobre todo, a la Iglesia católica. ¡Hágalo por ella!
José Manuel Vidal
Las estadísticas de Reig
Julián Moreno Mestre
Religión Digital
Su inteligencia se reduce a decir y creer en lo que le conviene, lo cual no es que sea un obispo tonto, es que va de tonto por la vida. Cuanto más callado esté mejor para él y para la Iglesia.
Sorprende que ahora nos salga sociólogo y nos anuncie que los matrimonios católicos son menos propensos a los malos tratos que las parejas de hecho, muchas de las cuales ni son posibles estimar o contar.
Lo cierto es que en un país donde la mayoría de sus habitantes son católicos y se casan por la Iglesia, bastante raro sería que haya pocos matrimonios católicos en el que los cónyuges no acaben en las manos. Querer negar esto, es hacer el indio..
La violencia doméstica afecta a todos, resignémonos. No vayamos a insinuar que a los míos les afecta menos que a los ajenos sin estadísticas serias y oficiales, pues una desagradable sorpresa podemos llevarnos.
Pues el obispo Reig, capaz de recomendar fornicar sin condón a matrimonios con un miembro con VIH, capaz de insinuar que los malos tratos los creó la revolución sexual, y capaz de ver la enseñanza de la homosexualidad en todos los colegios de España, hoy es capaz de insinuar que basándose en su opinión o en una opinión sesgada de un sociólogo de alguna universidad católica, donde por cierto está prohibido publicar lo que no le conviene a la Iglesia.
Nada en él es ya de extrañar, ni su imaginación pensando que esto de las técnicas de reproducción asistida den como resultados los bioadulterios, como si las famosas adopciones de niños no puedan dar tal cosa. Todo en él es defender el catecismo, el catolicismo, la vida, el matrimonio y lo que haga falta con la primera gilipollez que se le ocurra.
¿Un obispo moderado? Jose Manuel Vidal en eso se equivocó un día. Reig es de todo menos moderado, de momento está a la sombra de Rouco, pero cuando Rouco sea finiquitado, emergerá el Reig bocazas que todo el mundo conoció en la diócesis de Segorbe-Castellón. Por cierto, todavía está por ver la sucesión de Rouco y Reig no se va a quedar atrás, hará todo lo que esté en su mano para que una vez en declive al cumplir los 75 años el cardenal Rouco, perfilarse como sucesor. Y que mejor forma que ponerse a chillar y decir sandeces como hizo en su momento Cañizares, aunque a este último le salió el tiro por la culata asciendo a donde no quería.