«Los católicos alemanes han añadido a esta cuestión del poder en la Iglesia, otras tres urgencias: la moral sexual, el papel de la mujer y el sacerdocio»
«A la curia vaticana no le gusta esta manera “vinculante” de desarrollar la sinodalidad. Y no le gusta -critican los implicados en el Camino Sinodal- porque entienden que la estructura jerárquica de la Iglesia es incuestionable y, por tanto, intocable»
«Una parte notable de la historia de la Iglesia y de Europa es consecuencia del conflicto que deriva de estas dos concepciones del papado y del gobierno eclesial»
El Papa entiende la sinodalidad, es decir, el caminar juntos en la Iglesia, “como una amplia recogida de pareceres” para que luego, los obispos los discutan y formulen propuestas que, al final, presentan a “un hombre en la cima que toma la decisión. No creo que ese sea el tipo de sinodalidad que es sostenible en el siglo XXI”. Quien así se ha expresado es Georg Bätzing, presidente de la Conferencia episcopal alemana. A diferencia de Francisco, ha proseguido, nosotros, los obispos y laicos alemanes, estamos buscando un camino de “verdadera deliberación conjunta y toma de decisiones”. Y Thomas Söding, vicepresidente del Comité Central de Católicos alemanes, ha preguntado con cierta ironía si es “un derecho divino” que en la Iglesia solo gobiernen los obispos y los ministros ordenados.
Como es sabido, la iglesia alemana se encuentra inmersa -desde que conoció el Informe de las universidades de Mannheim, Heidelberg y Giessen sobre la pederastia eclesial (2018)- en una revisión a fondo del clericalismo que, según se puede leer en dicho Informe, ha sido activado y facilitado por un “sistema jerárquico-autoritario” que, al situar en una posición de superioridad a los consagrados sobre los no consagrados, los ha llevado a desarrollar una actitud sistémica de dominio. El abuso sexual no es sino una consecuencia extrema de ello…Leer más…(Jesús Martínez Gordo)
