Atrio
Artículo publicado en el.diario.esel 8 de marzo,
Primero como reportera de guerra en Afganistán, Irak y Palestina, y después como analista confundadora de elDiario.es, siempre nos ha parecido la de Olga Rodríguez una palabra a tener en cuenta. También hoy hay que leer este artículo suyo, actualizado esta misma mañana, porque nos pone en guardia contra un belicismo mediático incluso a quienes condenamos la invasión de Putin a Ucrania. Olga repite mucho de lo dicho por Chomsky sobre cómo primó después del 1991 el cerco de OTAN a Rusia en vez de las políticas de distensión, desarme y diálogo con Occidente. E insiste en que el jalear la guerra puede aumentar la rusofobia, el número de víctimas y la duración de esta nueba terrible guerra en territorio europeo. AD.
- Cuanto más dura un conflicto bélico, más muertes, más división, más dolor. Ucrania tiene derecho a defenderse. Pero jalear la guerra sin mencionar los riesgos de la misma sería ocultar parte de la realidad. El peligro de que se perpetúe es enorme
Detrás de las justificaciones altruistas que se exponen habitualmente en torno a las relaciones internacionales se esconden intereses económicos, políticos y geoestratégicos de potencias regionales e internacionales. La geopolítica está impregnada de hipocresía y las explicaciones oficiales que se nos ofrecen suelen esconder algunas de las causas clave por las que se adoptan posiciones en el tablero global.
Ningún país invade otro o arma a un grupo determinado solo porque cree en los unicornios azules, en la justicia y en la paz mundial. En un mundo idílico las relaciones internacionales podrían guiarse por esos principios. Pero no estamos en un mundo idílico. Rusia ha invadido Ucrania porque quiere mantener y extender su órbita de influencia más allá de sus fronteras actuales, porque el sistema autoritario de Putin se rige aún por un imperialismo que añora la extensión territorial de la federación de repúblicas durante la URSS, porque quiere marcar límites a la expansión de la OTAN y mostrar contundencia ante su propio pueblo…Leer más…(Olga Rodríguez)