Colegio diocesano San Miguel de Aralar (1968-1998)

DIARIO DE NOTICIAS DE NAVARRA

 Cartas al Director: Domingo, 17 de Octubre de 2010 

EL sábado 2 de octubre se publicó la noticia El Seminario abrirá un colegio diocesano para niños de 0 a 3 años el próximo curso. Esta noticia nos causó gran sorpresa y extrañeza. Los abajo firmantes, recogiendo el sentir general de quienes tuvimos la suerte de trabajar y de estar implicados en el proyecto educativo desarrollado en el anterior colegio diocesano San Miguel de Aralar, queremos recordar y reivindicar su historia y valores.

El colegio San Miguel de Aralar comenzó su andadura como tal en el año 1968, después de que los organismos de la Iglesia diocesana fueran consultados, estudiasen el proyecto y dieran su aprobación, ratificada finalmente por el señor arzobispo. Como no podía ser de otra manera, el colegio diocesano San Miguel de Aralar siempre tuvo un marcado perfil religioso, cristiano y católico, según el espíritu y orientaciones del Concilio Vaticano II. Un colegio de profundas convicciones cristianas, abierto a la sociedad y sus inquietudes, dialogante con sus alumnos y con los padres de los mismos.

Fue un colegio diocesano que escenificaba la proyección educativa de la Iglesia universal en la Diócesis sin otra adscripción alguna. Quienes trabajábamos en él nos sentíamos miembros de la Iglesia diocesana, y en él hicieron sus estudios algunos sacerdotes diocesanos actuales. Gracias a su internado, económicamente asequible, numerosos muchachos de diferentes pueblos de Navarra pudieron realizar estudios que les capacitaron para el ulterior desarrollo de sus vidas.

Fue un colegio concertado que no exigió prestaciones económicas, salvo las inherentes al internado y al servicio de comedor, en parte porque muchas obras materiales de acondicionamiento fueron ejecutadas de forma desinteresada y gratuita por el profesorado, la dirección y familiares de alumnos; y en parte porque algunos profesores renunciaron voluntariamente a cobrar íntegramente lo que les correspondía como profesores titulados que eran.

A pesar de todo esto, y cuando el colegio San Miguel de Aralar era, por el volumen de alumnos y por la capacidad y calidad de sus instalaciones en el Seminario, uno de los más notables de Pamplona, se decidió su desmantelamiento gradual y progresivo a finales del año 1995, seis meses después de que hubiera sido revalidado por la Diócesis, hasta su desaparición total en el año 1998. El cierre no se produjo por el descenso de la natalidad, sino por motivos o razones que nunca llegaron a explicarse públicamente con claridad.

Creemos que la sociedad navarra ha cambiado en muchos aspectos y circunstancias. La situación ahora no es la misma que la del año en el que se decidió el cierre del colegio San Miguel de Aralar. No obstante, y a pesar de todo, nos resulta sorprendente que lo que entonces no fue reconocido como válido, ahora sea importante y necesario. Pensamos que no estamos ni en el momento de cubrir una necesidad de escolarización, ni tampoco de volver los ojos hacia atrás con añoranzas preconciliares. La educación en la fe exige un esfuerzo por adecuar los instrumentos de su transmisión a la cultural actual, y ésta requiere diálogo (no imposición), pluralismo (no pensamiento único), apertura de mente y creatividad.

Estamos ciertamente convencidos de que el colegio San Miguel de Aralar fue un hermoso proyecto educativo de la Diócesis, llevado a cabo con gran ilusión y gran dedicación por todos nosotros, que nos sentimos orgullosos de lo realizado, sin dejar de reconocer los posibles fallos inherentes a toda actuación humana.

Pedro Miguel Ansó Esarte, Antonio S. Rosino, Tomás Armendáriz, Agustín Eskarai e Isabel Goldarazena