El Papa administra su propia medicina a los rigoristas: «No le tengo miedo al cisma»

Pensaban que con ese espantajo iban a atemorizar al Papa (y, de paso, a la mayoría de los católicos que le sigue y le quiere), para que diese marcha atrás en sus reformas.  Desactivado el espantajo del cisma, también se diluye el otro, que vienen utilizando asimismo desde hace años: el del Papa hereje. No se anda con chiquitas, ni se esconde, ni disimula, ni habla con circunloquios ni con el acostumbrado lenguaje alambicado clericaloide. En el Papa Francisco no cabe la hipocresía. Dice siempre lo que piensa, con naturalidad y sencillez. Habla desde el corazón. Por eso molesta tanto a los rigoristas que, esta vez, vuelven a estar que trinan porque Bergoglio les ha dado de su propia medicina…  Leer más (José Manuel Vidal)