CARTA AL NUNCIO: LA DESIGNACIÓN DEL OBISPO DE BILBAO

              FE ADULTA      

 Un grupo de seiscientas cincuenta personas (laicos/as, religiosos/as, sacerdotes), preocupados por la falta de participación de esta Iglesia Local de Bilbao en la designación de su Obispo, hemos remitido una carta al Sr. Nuncio, manifestándole la necesidad, ya perentoria, de ser tenidos en cuenta a través de las mesas de corresponsabilidad (Consejos diocesanos) que les representan, y en los términos en los que se recoge en dicha carta. 

Monseñor Renzo Fratini
Nuncio en España

Madrid

Hermano nuestro en la fe:

El actual CDC reclama explícitamente como válida la participación de la Iglesia Local en la designación de su Obispo: C377 P1 El Sumo Pontífice nombra libremente a los Obispos o confirma a los que han sido legítimamente elegidos.

De hecho, de uno u otro modo, esa es la práctica en no pocas Iglesias europeas; sin necesidad de recurrir a la práctica consolidada de todo el primer milenio; práctica interrumpida por circunstancias hoy del todo superadas

La Iglesia Diocesana de Bilbao ha intentado de modos diversos hacer uso del derecho que se le reconoce, tal como se expresa en el canon citado. En las primeras ocasiones lo intentó desde grupos, aunque particulares, importantes; últimamente, desde órganos colectivos y representativos, órganos de comunión y responsabilidad; órganos oficiales, a los que el propio Obispo Diocesana reconocía el derecho a esta participación, tal como constaba en documentos oficiales.

Pero los Nuncios anteriores a Ud. o rechazaron dichas intervenciones o, aun aceptadas, no las tuvieron de hecho en consideración.

Reclamamos de Ud. facilite a nuestra Iglesia Diocesana de Bilbao el ejercicio del derecho a participar en la designación de su Pastor. Esta esposa no quiere un esposo impuesto. Ni secretismos. Ni juego de intereses que no sean los exclusivamente evangélicos.

Es preciso, y por eso lo reclamamos, un discernimiento desde la vida que el Espíritu alienta en esta Comunidad, lo que no es posible realizar sin tener a la propia Iglesia Local como interlocutora en ese discernimiento. Y ello, mediante dos procedimientos: a) escuchando a las personas realmente insertas y comprometidas en los trabajos de evangelización; b) y, sobre todo, consultando directamente a los órganos de comunión y responsabilidad oficiales de la propia Iglesia Diocesana.

Dada la urgencia en que nos encontramos, esperamos una respuesta pronta.

Fraternalmente.

José Mari Reviriego
El Diario Vasco  

 La carta suscrita por 677 religiosos y seglares vizcaínos en favor de un proceso participativo en la designación del nuevo obispo de Bilbao está respaldada por destacados pesos pesados de la diócesis de Vizcaya. En la misiva advierten al embajador del Vaticano en España de que no quieren un prelado «impuesto» ante la sucesión pendiente de Ricardo Blázquez. 

Entre otros firmantes, que constituyen una muestra plural de las sensibilidades de la Iglesia vizcaína, figuran el ex vicario y director del servicio vicarial del clero, Joseba Andoni Gerrikaetxebarria; el delegado episcopal de Cáritas Diocesana, Kerman López; y el director del Instituto Diocesano de Pastoral, Javier Oñate.  

El texto cuenta además con el apoyo de miembros de significadas comunidades cristianas de todas las vicarías, desde laicos a religiosos y sacerdotes. Hay agrupaciones vinculadas al movimiento obrero, parroquias, corrientes espirituales y jóvenes pertenecientes a los 'eskaut' y a grupos de estudiantes. 

 La misiva, enviada al nuncio, Renzo Fratini, proclama la legitimidad de la Iglesia local para influir en la elección de su obispo, en línea con una de sus reivindicaciones históricas. 

Esta «tradición» se remonta a los tiempos de Antonio Añoveros, obispo de Bilbao de 1971 a 1978, y con anterioridad, de Cádiz. Antes de su nombramiento, una delegación de la diócesis de Vizcaya se reunió con Añoveros para debatir sobre la elección. Tras su salida de la Iglesia de esta provincia, otra representación eclesial se citó con el nuncio para aportar su candidato. Luis María Larrea fue el nominado entonces. Retirado en 1995, fue sustituido por Ricardo Blázquez, quien finalmente se hizo con el favor de la comunidad al saberse rodear por representantes de la línea oficial de la Iglesia vizcaína. 

En otro comunicado que ha comenzado a difundirse por las parroquias, el Instituto Diocesano de Teología y Pastoral plantea la presentación de una terna de candidatos, en una elección en la que Roma decidiría al final. 

Diversas fuentes consultadas por El Diario Vasco apuntan al actual administrador apostólico, Mario Iceta, como relevo «ya decidido» en Roma, en comunión con la Conferencia Episcopal que preside Antonio María Rouco Varela. «Por los pasillos de la Santa Sede ya corre el nombre de quien va a ser el sustituto», confiesan en círculos vaticanistas. 

Aunque no hay alusiones a Iceta, estas reivindicaciones revelan los recelos que despierta su figura en sectores eclesiales de este territorio. Según estos medios, su posible elección formaría parte de una «maniobra» de la Conferencia Episcopal para extender la «corriente conservadora» a los obispados vascos. Primero en San Sebastián con José Ignacio Munilla y, ahora, en Bilbao con Iceta. «Es un golpe en la mesa para demostrar quién manda», resume un miembro de la Iglesia con una amplia trayectoria. 

La eventual designación de Iceta es considerada por estos medios como «una desautorización» a la línea oficial de la diócesis vizcaína, caracterizada por «dar protagonismo al laicado, ser abierta y progresista y estar en diálogo con la sociedad», resume un experto. También por su vinculación al nacionalismo, más visible en el clero. «Pero reducir su perfil a la política sería un error», apunta un especialista. El último exponente de esta definición fue Juan María Uriarte, «y de eso han pasado ya más de treinta años». 

José Mari Reviriego
El Diario Vasco