No es solo cuestión del sacerdocio para las mujeres, que también, sino de igual responsabilidad pastoral, jurídica, legislativa y académica a todos los niveles. Una mayor representación de las mujeres en puestos de responsabilidad en la Iglesia no sólo es justa sino además una exigencia democrática. Mientras la Iglesia no se democratice, ni hombres, ni mujeres seremos verdaderamente adultos en ella, pues nuestra misión es sumisión. No puede haber una verdadera reforma y renovación de la Iglesia sin las mujeres, que tienen derecho a habitación propia en ella. Leer más (Faustino Vilabrille)