El 27 de enero, en el vuelo de regreso de la Jornada Mundial de la Juventud, el Papa comunicó dos declaraciones desconcertantes a los periodistas que lo acompañaban. En primer lugar, les dijo que hay que «desinflar las expectativas» en relación al encuentro con los presidentes de la Conferencias Episcopales que se celebrará en Roma del 21 al 24 de febrero sobre el problema de la pederastia. Esta información ya nos «desinfló» un poco, pero la que nos causó una profunda tristeza y un gran desconcierto fue la declaración de que «no va a abolir la ley del celibato obligatorio, porque no quiere presentarse ante Dios con esta decisión». Leer más (Jorge Martínez)