¿Qué es preferible la Moral o la Ética?

Si profundizamos  un poco,  podemos ver que ética y moral no son lo mismo. En la sociedad, los que están en el poder, la clase dominante, nos inducen a pensar que son más o menos lo mismo. Nos imponen una única forma de pensar, sentir y valorar. Es parte del pensamiento único. Según ese pensamiento decimos que es Bueno  lo que ellos dicen que es bueno. Y decimos que es Malo o que no está bien, a lo que ellos dictaminan que es Malo o que no está bien. ¿Cuándo se puede decir que una persona es ética, o cuando es moral? ¿Cuáles son la ética y la moral vigentes hoy?

El problema consiste en que hacerse estas preguntas nos hace pensar y  nos hace valorar las cosas de distinta manera. Porque se trata nada menos que saber discernir de alguna manera lo que es Bueno y lo que es Malo. La ética y la moral, son dos niveles distintos,  son dos maneras distintas de pensar y valorar las cosas y las personas. Y vuelvo a preguntar, por ejemplo, para llegar a alcanzar un cierto grado de felicidad, ¿hay que ser ético o hay que ser moral? ¿Con qué código, o norma de conducta, trato de orientar mi vida, con la normativa que me imponen, por parte del poder civil o religioso, o con el sistema de principios y  valores que yo elijo y voy elaborando por mí mismo? La ética no responde sólo a la pregunta ¿qué debo hacer?, sino ¿por qué debo hacer esto o lo otro? O por qué no debo hacerlo.

Según la sentencia de Aranguren (la moral es la moral vivida, la ética es la moral pensada) la diferencia entre ética y moral sería esta. La moral es la que orienta las costumbres de la ciudadanía por los códigos de conducta imperantes en la sociedad. Lo que está vigente. Lo que hace todo el mundo.  La ética es la reflexión filosófica sobre dichas conductas. Lo moral se refiere siempre al campo de la conducta, de las acciones: lo que se hace cada día, en cada institución (familia, parlamento, economía, etc.), regido por códigos concretos de conducta de tipo religioso o civil. Se trata de las costumbres vigentes en la sociedad, regidas por unas normas que emanan de la misma sociedad sin saber a punto fijo de quien o de dónde han salido esas normas concretas, de tipo familiar,  social,  económico o político. Responde a lo que todo el mundo hace, a los comportamientos diarios de la gente, que ordinariamente se rigen por los deberes u obligaciones impuestas por esta sociedad capitalista, sea de tipo civil o del ámbito religioso. Prescribe lo inmediato para la acción, dictado por el orden establecido por los poderes sociales, políticos o económicos

Sabiendo que se trata de una sociedad capitalista, muchos comportamientos que son manifiestamente inmorales, aparecen como “normales” porque se adaptan a las normas establecidas en la sociedad. Y seguimos pensando que la ética no es lo mismo que la moral. La ética no puede confundirse con la llamada “moral”. No es lo mismo ética que moral. Cuando la ética se confunde con el orden existente, con lo que está establecido, con lo de siempre, con la moral vigente, se convierte en una máquina de construcción y de conservación del sistema social vigente, es decir, del sistema capitalista. Hemos visto cómo la moral de la guerra, por ejemplo, se identificaba con el destino del petróleo, y el derecho internacional con el reparto actual del poder. La cultura de la guerra que han creado los centros de poder, ha logrado presentar el conflicto armado como una pieza necesaria de la misma naturaleza de las cosas, algo propio del paisaje humano.

La ética tiene un paisaje de principios, normas y valores que resulta irrenunciable:     Leer más…

José María García-Mauriño en Atrio, 18 de julio de 2018