No me arrepiento de haber dimitido de la Comisión vaticana anti-abusos. El papa no ha gestionado bien el caso del obispo Barros.
La defensora feroz de las víctimas de abusos sexuales por parte del clero, Marie Collins, sigue siendo escéptica sobre la capacidad de la Curia romana para afrontar el escándalo de la pederastia, un año después de que diera portazo a la Comisión vaticana para la Protección de Menores. Sí confía, no obstante -como admite en esta entrevista con RD- en el enviado papal a Chile, monseñor Charles Scicluna, quien cree que «llevará a cabo una investigación exhaustiva» de todo lo relacionado con el «caso Barros».
Hace casi un año desde que usted dimitió de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores. ¿Sigue creyendo que esta decisión suya fue la correcta?
No me arrepiento de haber dimitido de la Comisión. Lo hice debido a la resistencia al cambio de algunas secciones de la Curia vaticana que condujo a una falta de progreso por parte de la Comisión.
No he visto ninguna iniciativa concreta respecto a la protección de la infancia presentada por la Comisión en este año desde que me fui que indique que algo ha cambiado.
En este año, ¿se ha mantenido activa como defensora de las víctimas del abuso sexual del clero?
He tenido algunos problemas de salud en el pasado reciente, pero ya estoy completamente recuperada y, por supuesto, continuo siendo tan activa como sea posible.
¿Qué opina de la gestión del Papa Francisco del caso Karadima-Barros en Chile?
El Papa no ha gestionado bien el caso del obispo Barros. Creo que no debería haber ignorado todas las llamadas de personas, sacerdotes y sobrevivientes en Chile pidiéndole que no nombrara a Juan Barros a la diócesis de Osorno.
Que el Papa ignorara la carta que transmití de Juan Carlos Cruz es difícil de entender, ya que me ha dicho lo mucho que comprende el dolor de las víctimas. ¿Cómo podría alguien leer esa carta y no asegurarse de que el remitente recibiera una respuesta? Puede que el asesoramiento que recibe de la Iglesia en Chile le haya convencido que todas estas personas son solo agitadores o «calumniadores», como él los ha llamado, pero si ese es el caso, es una situación triste.
El cardenal O’Malley se distanció de las palabras pronunciadas por Francisco en Chile que acusaban a las víctimas de Karadima de «calumnias» contra el obispo Barros. ¿Interpretó usted este distanciamiento como una «reprimenda» al Papa? Leer mas…
Cameron Doody en Religión Digital, 25 de febrero de 2018