Comunidades Eclesiales de Base, cincuenta años de presencia entre los predilectos de Dios. 3 art.

Luis Miguel Modino en Religión Digital

La Iglesia de base ha retomado el aliento en los últimos tiempos, se percibe que hay más ganas de seguir apostando por una forma de ser Iglesia más comprometida, más pobre y para los pobres.

El X Encuentro Continental de las CEBs (Comunidades Eclesiales de Base), que ha tenido lugar en Luque, Paraguay, del 13 al 17 de septiembre con el lema «Las CEBs caminando y el Reino Proclamando«, ha sido una prueba de que esa Iglesia que apuesta por hacer realidad el Reino goza de buena salud.

El Encuentro ha sido momento para hacer una lectura de la realidad social y eclesial de los últimos cincuenta años, un tiempo de «destrozos y solidaridades» que diría Mario Benedetti, tiempo de mucha sangre derramada y muchas vidas entregadas para hacer realidad el proyecto de Jesús de Nazaret. A partir de ahí el evento ha servido para entrar en ese proceso de re-significación que quieren alcanzar las CEBs latinoamericanas y caribeñas.

Como recoge el mensaje final, se ha insistido en asumir una serie de elementos que siempre han estado presentes en la vida de las comunidades eclesiales de base. Estar atentos a la realidad en que la comunidad vive, con los pies en el suelo, de igual para igual, han sido ideas muy abordadas por los participantes.

Al mismo tiempo se ha destacado la importancia de la liturgia, no sólo en el encuentro como en la vida del día a día de las comunidades. Las CEBs fomentan que en las celebraciones se hagan presentes los símbolos cotidianos, en una forma de realizar la liturgia en la que todos son protagonistas.

Los delegados presentes han asumido una serie de compromisos que después van a ser concretados en cada local. En ellos se ponen de manifiesto algunas de las características que siempre han estado presentes en las comunidades eclesiales de base y que quieren que continúen formando parte.

Algunas de ellas hoy han sido asumidas por la Iglesia universal después del pontificado de Francisco, quien encuentra en las CEBs sentimientos de admiración, pues ha supuesto la confirmación de una forma de ser Iglesia perseguida durante muchos años.

Una Iglesia en salida, al lado de los que no cuentan, que se compromete para que los que son puestos al margen del camino puedan volver a tener vez y voz, una Iglesia que se preocupa con el cuidado de la Casa Común, de iguales, que hace opción por llegar a las periferias…

A lo largo del encuentro fueron presentadas muchas experiencias que ponen de manifiesto que eso es una realidad presente en todos los rincones del continente latinoamericano, que seguir a Jesús de Nazaret y su proyecto del Reino en una Iglesia que tiene como base una espiritualidad liberadora es posible.

La fuerza del Espíritu, que se hizo presente en la celebración de clausura de una forma clara, va a acompañar a quienes han participado de este X Encuentro Continental de la CEBs. Es con su fuerza que van a hacer realidad aquello que Dios espera de quien ha hecho opción por los predilectos del Padre.

MENSAJE DEL X ENCUENTRO CONTINENTAL DE CEBs

Convocados por el deseo de hacer memoria histórica de 50 años de camino y abrir con esperanza nuevos horizontes, reunidos en la Casa de Retiro Tuparekavo, de la ciudad de Luque, Paraguay, bajo el manto de la Virgen de Caacupé, más de 200 delegados y delegadas de 16 países hemos participado del 13 al 17 de septiembre de 2016 del X Encuentro Continental de CEBs, con el lema «Las CEBs caminando y el Reino Proclamando».

La Alegría del Evangelio se hizo presente desde la llegada, en la acogida del pueblo paraguayo, que rápidamente abren el corazón y hacen sentirse en familia, en ñande, en espíritu de encuentro para con los otros.

El VER nos ha situado frente a cincuenta años de «destrozos y solidaridades», en un tiempo de resistencia como actitud, de conciencia crítica, nos ha llevado a re-significar las esperanzas, profecía y articulación, desde las características, Iglesia ministerial, misionera y martirial, y los obstáculos, tensión, persecución y violencia del sistema.

Como CEBs latinoamericanas y caribeñas reafirmamos nuestro compromiso comunitario de fe desde la realidad concreta, la voluntad de asumir el caminar horizontal con los pobres, la Palabra como acontecimiento que nos ayuda a leer e interpretar el hoy, a aprender como pueblo y a re-significar nuestra «caminhada» como martirio y resurrección, reconociendo que Jesús liberador es la manera en que entendemos la fe desde nuestra realidad y contexto latinoamericano.

En este camino nos acompañan la memoria y testimonio de hombres y mujeres comprometidos hasta el martirio con el Reino, expresado en experiencias esparcidas por todo el continente que nos nutren y desafían, realidad que también constatamos en la historia y vida de las comunidades locales que visitamos.

Afirmamos que en el nuevo modo de ser y hacer la Iglesia la liturgia acompaña la vida. Los símbolos tan cotidianos como son el camino, la casa, la mesa y el pan se han hecho presentes en las celebraciones de cada día, recordándonos a cada momento que somos Iglesia misionera, con vocación de servicio y de compartir el pan, que se reúne en las casas, dando lugar a todos y todas, especialmente a las mujeres, los niños y los pobres.

Nos comprometemos a seguir caminando en la construcción de una Iglesia inculturada en clave de decolonización, en salida, con opción preferencial por los empobrecidos, los jóvenes, las mujeres, los migrantes, los indígenas y los afro-descendientes, políticamente comprometida, ecológica e interpelada por el cuidado de la Casa Común y la busca del Buen Vivir y Buen Convivir (Sumak Kawsay), ministerial, bautismal, ecuménica, no patriarcal, que promueve la formación a partir de la Palabra y la realidad y que tiene como base una espiritualidad liberadora, enraizada en la persona y la práctica histórica de Jesús de Nazaret y su proyecto del Reino, siendo iluminada por la Teología de la Liberación. El Espíritu que hace nuevas todas las cosas nos envía a re-significar y re-encantar la vida de las comunidades en el contexto actual, atentos a responder a los signos de los tiempos.

Las CEBs caminando y el Reino proclamando

X Encuentro Continental de las Comunidades Eclesiales de Base en Paraguay

Lugares de comunión, de solidaridad, que testimonian la misericordia de Dios para con los pobres

Luis Miguel Modino en Religión Digital

Las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs) en América Latina han sido desde su nacimiento, en la segunda mitad del siglo XX, una forma de hacer realidad la Iglesia en salida y presente en las periferias en la que tanto insiste actualmente el Papa Francisco.

Una forma de ser Iglesia que, como señalaba recientemente el cardenal Marc Oullet, «es un sin número de estrellas brillantes en la noche de la indiferencia religiosa, cuya presencia capilar refuerza la sacramentalidad de la Iglesia en América».

Una muestra de la vida de las CEBs es el X Encuentro Continental de CEBs que desde este 13 de septiembre hasta el próximo día 17 acoge la Archidiócesis de Asunción en la ciudad de Luque, Paraguay. El tema de este encuentro es «CEBs en el seguimiento de Jesús de Nazaret, hacemos memoria de los 50 años de camino y abrimos con esperanza nuevos horizontes» y el lema «Las CEBs caminando y el Reino Proclamando».

En el Encuentro participan más de 200 delegados llegados de 16 países latinoamericanos, entre los que se hacen presentes obispos de Bolivia, Uruguay, Brasil y Paraguay, recibidos por los presentes al grito de tenemos obispos en medio de los pobres.

Entre ellos se encuentra Monseñor Sergio Alfredo Gualberti Calandrina, Arzobispo de Santa Cruz de la Sierra y Asesor del Departamento CEyD en el Área de las CEBs, del CELAM, Conferencia Episcopal Latinoamericana.

La reunión de las CEBs pretende celebrar la memoria de 50 años de seguir a Jesús en comunidad para continuar con esperanza el caminar; resignificar y/o refundar las CEBs para dinamizar su caminar de acuerdo a los actuales signos de los tiempos y ser capaces de impulsar nuevos horizontes; e intercambiar y enriquecer las experiencias de buen vivir que tenemos en las CEBs para innovar nuestros ministerios y servicios.

A lo largo de estos días, partiendo de lo que ha sido la vida de los diferentes países latinoamericanos y de las comunidades eclesiales de base en los últimos cincuenta años, en una historia de resistencia, donde muchos hombres y mujeres han dado la vida para hacer realidad un mundo mejor para todos, los presentes quieren que la memoria sea instrumento para construir el futuro, que las diferentes experiencias prácticas que en las CEBs son vividas en todos los rincones del continente puedan ser más conocidas y así ayudar a construir una sociedad alternativa.

Las CEBs, como toda la Iglesia y la sociedad en general, viven un tiempo en que es necesario encontrar nuevos horizontes que sean instrumento de re-significación. No podemos olvidar las tendencias que se vislumbran en el horizonte, apuntadas por el jesuita hondureño Ismael Moreno, más conocido como padre Melo, y que pueden conducir al continente latinoamericano a entrar en una dinámica en la que el poder del capital, concretado en el extractivismo, el agronegocio, las grandes hidroeléctricas, la visión del estado como un negocio, con la consecuente privatización de los bienes públicos, la militarización y una mayor presencia estadounidense, puedan llevar a Latinoamérica a entrar en un callejón sin salida.

Para combatir esa dinámica, y ahí entran en juego las CEBs, van a cobrar más protagonismo los movimientos sociales, la creciente conciencia ecológica, las redes mediáticas alternativas. Todo ello en un momento de siembra, de articulación, que ayude a encontrar el camino de la transformación.

Los presentes en este X Encuentro Continental de CEBs no dudan en señalar la alegría de poder encontrarse nuevamente en un lugar que les acoge de corazón, pues como señalaba Monseñor Edmundo Valenzuela Mellid, Arzobispo de Asunción, en la Eucaristía del primer día, «Paraguay, Asunción, la Archidiócesis es la casa de ustedes», reconociendo a las CEBs «como lugares de comunión, de solidaridad, que testimonian la misericordia de Dios para con los pobres».

Cómo re-significar las CEBs en la actual realidad latinoamericana

Todos los bautizados son consagrados para la misión de Jesús, los laicos no son menos que los sacerdotes

Luis Miguel Modino en Religión Digital

Construir la Iglesia a partir de la realidad en que ésta vive, siguiendo un método inductivo, ha sido un desafío en los últimos cincuenta años a partir de las reflexiones nacidas del Vaticano II y recogidas en los documentos conciliares. Esta actitud cobró especial relevancia en el continente latinoamericano, donde a partir de la Conferencia de Medellín se tradujeron a la realidad local todo lo que había sido trabajado en el Concilio.

Las CEBs (Comunidades Eclesiales de Base) en América Latina, nacidas en torno al Vaticano II, han sido desde su inicio una expresión concreta de esa nueva forma de ser Iglesia nacida del Concilio. Después de 50 años, las CEBs latinoamericanas ven la necesidad de entrar en una dinámica de re-significación, que las lleve a encontrar los puntos nucleares que permitan planificar el futuro de la caminada.

Para entrar en esa reflexión se han reunido de 9 a 11 de septiembre, en la ciudad de Areguá, Paraguay, un grupo de asesores y articuladores de CEBs, procedentes de 14 países, teniendo como propósito llegar a encontrar pistas para una re-significación de las comunidades eclesiales de base en Latino América que permita encontrar el camino que conduzca a las CEBs a estar presentes en las bases. Este ha sido un momento previo al X Encuentro Continental de CEBs que se va a celebrar en la vecina ciudad de Luque, de 13 a 17 de septiembre.

El análisis de la realidad ha sido el punto de partida de las discusiones. Ahí eran constatados una serie de elementos que en diferentes niveles están presentes en la vida de las CEBs latinoamericanas, como es la Lectura Popular de la Biblia, la formación, la unión entre fe y vida, el cuidado de la Casa Común, el ser una Iglesia en salida, la lucha por la transformación social, la tensión entre clero y laicos.

Después de constatar algunos de los elementos que hoy están presentes en la vida de las CEBs del Continente han ido apareciendo los puntos centrales para llevar a cabo el proceso de re-significación. Esta dinámica debe partir de la centralidad de Jesús de Nazaret y su seguimiento, así como de la Palabra de Dios y debe conducir a asumir una serie de actitudes como son el respeto a las diferencias, el camino común con los movimientos sociales que lleve a un mayor compromiso socio-político, el ser una Iglesia ministerial, testimoniar el Amor de Dios a partir de los excluidos, sin olvidar la necesidad de que las CEBs se hagan presentes entre los jóvenes.

Cabe destacar una idea que aportaba el teólogo brasileño José Marins, quien resaltaba la necesidad de partir de la idea de que todos los bautizados son consagrados para la misión de Jesús, haciendo ver que los laicos no son menos que los sacerdotes. Por eso, Marins sostiene que la referencia siempre debe ser el pueblo, al que se debe escuchar tal y como habla.

El sociólogo Pedro Ribeiro de Oliveira resaltaba como una característica de las CEBs la dimensión religiosa de sus luchas sociales, superando la defensa de sus propios intereses. A partir de ahí insistía en la urgencia de una espiritualidad política que construya el Reino, aspecto que, en su opinión, en otros tiempos estuvo más presente en la vida de las Comunidades Eclesiales de Base.

Teniendo en cuenta la realidad en la que se mueven las CEBs latinoamericanas y como objetivo final encontrar caminos para su re-significción, el teólogo argentino Carlos Schickendantz ha ayudado a reflexionar sobre los pasos que deben ser dados en este sentido. En su análisis partía de las ideas sugeridas por el Vaticano II, donde se dio un salto de calidad que tuvo como consecuencia un nuevo modo de proceder a partir del discernimiento colegiado de los signos de los tiempos bajo la autoridad de la Palabra de Dios.

Desde las ideas conciliares, Schickendantz insistía en la necesidad de percibir la voz de Dios en la realidad, pues sólo si entendemos lo que pasa, entenderemos al Dios que pasa. En su opinión, el Concilio lleva a descubrir que no podemos continuar con una doctrina intemporal que juzga y sí apostar por una fe que evoluciona a partir de la realidad, que Dios se abre a toda persona por la gracia.

El teólogo argentino ha presentado el Concilio como un momento de despedidas a situaciones históricas que aislaron a la Iglesia de la sociedad, de otras confesiones cristianas, de métodos de análisis equivocados, surgiendo nuevas prioridades eclesiales que den paso a la primacía de las Iglesias locales sobre la Iglesia universal, de la comunidad sobre los ministros, de la estructura colegial sobre la estructura monárquica, de los carismas sobre los ministerios, de la diversidad sobre la uniformidad.

A partir de las diferentes reflexiones, los asesores y articuladores continentales han constatado que es posible encontrar el rumbo a seguir en el momento actual por el que pasa Latino América. Nadie puede olvidar que, como reconocía Carlos Schickendantz, el efecto de las CEBs va mucho más allá de lo que se ve y que la realidad cultural actual no permite descubrir con claridad la relevancia de las diferentes realidades, tampoco de las Comunidades Eclesiales de Base.