*DOMINGO XXVIII. T.O. –B– 11 Octubre 2015
* Como todas las semanas escuchamos la Palabra de Dios, llena de Fuerza. Una Palabra que es viva y eficaz que cumple su cometido para indicarnos el camino y hacernos ver cómo tenemos que vivir. También nos habla del Reino de Dios mostrándonos las actitudes necesarias para recibirlo.
- La escena de Jesús y su interlocutor rebosa franqueza y espontaneidad:
Maestro bueno. ¿Por qué me llamas bueno? Sabes los mandamientos.
Los he cumplido desde pequeño… Una cosa te falta…
El Evangelio de hoy viene a llamarnos la atención sobre un peligro, el de confundir las cosas y no saber por donde andamos.
- Ser cristiano significa no ser mejor que los otros, solamente que es diferente, porque ser
cristiano es tener a Dios como único bien, como único tesoro, cómo única riqueza como nos lo indica Jesús hoy en el Evangelio. Sin embargo, ¡cuántas cosas que no son Dios ni de Dios, son consideradas como buenas por nosotros hoy día!: El poder, el dinero, la vida fácil y cómoda, el que nadie nos moleste ni se meta en nuestra vida. Porque quien tiene a Dios como único bien no tiene otra alternativa que verlo todo desde la óptica de Dios. Desde esa óptica, es aceptable el tener, el poseer; pero uno descubre que no es lo principal. Lo principal es el COMPARTIR. No es malo tener dinero; lo malo es aferrarse a él, querer guardarlo para uno solo, acumularlo mientras otros no tienen ni para sobrevivir, convertirlo en el Dios de uno.
Y así podríamos ir recorriendo la lista de todos los bienes: progreso, cultura, sin ponerlo al servicio de los demás.
* Nadie puede plantearse hoy su fe en Dios, Padre de todos, Creador del mundo, sin tener por delante “el pecado del mundo” su estructura universal injusta y mortífera. Creer en Dios reclama justicia; la justicia exige solidaridad y lucha contra las causas de la pobreza…
* El evangelio de Marcos hoy transformó el tema de ricos y pobre en un tema de CONVERSIÓN.
También hoy, la justicia y la solidaridad exigida por la fe en Dios, pasan a ser un PROCESO DE CONVERSIÓN para nosotros.
- Nos hace falta SABIDURÍA CRISTIANA. Sabio será el que siga a Jesús camino del Reino, o sea, el que escuche su llamada y dejando todo lo que frene su generosidad, sirven fielmente los programas del Reino de Dios tal como hoy se presentan: con Servicio, fracasos, persecuciones y gozos en el Espíritu. Sabios, por tanto, son los amigos de Jesús que se demuestran por el amor y la alegría con que se sirve a los pobres y excluidos.
ORAMOS
Jesús de Nazaret, te damos gracias porque nos das a conocer dónde está la verdadera alegría y te pedimos hoy la luz del Espíritu y la sabiduría del corazón para saber escoger lo que nos hace bien, nos construye como personas y ayuda a vivir en un mundo más humano y fraterno
Que estemos siempre abiertos a acoger tu palabra, que penetre en nuestro interior y nos ayude a distinguir lo que nos hace bien y lo que nos perjudica y así descubramos la riqueza de compartir con los demás.
Que sepamos vivir tu Reino de vida:
Que creamos que Dios es Padre que nos ama siempre.
Que trabajemos para que se realice siempre su voluntad amorosa.
Que haya pan, salud, fraternidad, vida… para todos.
Que sepamos perdonar como Dios nos perdona.
Que vivamos en “justicia, paz y alegría en el Espíritu. AMÉN. ZURIÑE